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Hay que agradecer a Dios

Hay que agradecer a Dios

Por todo lo que tengo que limpiar después de la fiesta, porque significa que estoy rodeado de familiares y amigos. Por los impuestos que pago, porque quiere decir que tengo empleo.

Hay que agradecer a Dios

Por la ropa que me aprieta un poco, porque significa que como lo suficiente. Por la sombra que me vigila trabajando, porque significa que tengo luz del sol.

Hay que agradecer a Dios

Por el patio que tengo que limpiar y arreglar, las ventanas que tengo que limpiar y las goteras que tengo que reparar, porque significa que tengo un hogar. Por todas las quejas que escucho acerca de mi gobierno, pues significa que tenemos libertad de palabra.

Hay que agradecer a Dios

Por el espacio más lejano que encuentro en el estacionamiento, porque significa que soy capaz de caminar. Por la viejita que canta desentonada detrás mío en misa, porque significa que puedo oir.

Hay que agradecer a Dios

Por los carros de ropa que tengo que lavar y planchar, pues significa que tengo con qué vestirme a diario. Por el cansancio y dolores musculares al final del día, pues significa que estoy VIVO.

Hay que agradecer a Dios

Por el mal recuerdo en mi mente de aquel accidente, pues significa que conservo mi vida, mi memoria y mi razón. Por los celos, producto del miedo de perder a esa persona, pues significa que tengo alguien a quien amar y que me ama.

Hay que agradecer a Dios

Por aquellos sueños que no se han cumplido, pues significa que aun tengo ilusiones. Por recibir tanto correo electrónico y postales que me abruman a diario, porque así sé que tengo muchos amigos y gente que piensa en mí.
Preparado por: Motivaciones.org