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AUTOR: Karla Peña Tequén

Facultad de Medicina
Universidad de San Martín de Porres
Chiclayo – Perú
EVOLUCION DEL HOMBE

Hay toda una diferencia del mundo entre que pongamos la verdad
en primer lugar o en el segundo

WHATELEY

El mayor extravío de la mente humana es creer algo porque uno


desee que sea así

PASTEUR

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EVOLUCION DEL HOMBE

INDICE

LA EVOLUCION DEL HOMBRE

Teorías de la evolución ....................................................................................................4


Partiendo del fijismo......................................................................................................4
La teoría de la evolución de Darwin.............................................................................4
La "teoría sintética de la evolución"..............................................................................6
Del 'creacionismo - evolucionismo' al 'finalismo - azarismo' ......................................7
Creciente en orden y complejidad ................................................................................8
La grandeza de Darwin .................................................................................................8
¿Por qué creemos?.............................................................................................................9
ENFOQUE PERSONAL SOBRE LA EVOLUCION ....................................................13
LAS PRINCIPALES POSICIONES FILOSÓFICAS ................................................13
Conclusiones finales .......................................................................................................14

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EVOLUCION DEL HOMBE
Teorías de la evolución

Partiendo del fijismo

A pesar de que el viejo Anaximandro de Mileto (siglo VI a.C.) había ya intuido la idea de
evolución de los seres vivos, el pensamiento occidental ha defendido, hasta pasado medio siglo
XIX, una concepción fijista de la vida. Según el fijismo, tanto la naturaleza como las
especies vivas son una realidad definitiva y acabada: los seres vivos son formas
inalterables, siendo hoy tal y como fueron diseñadas desde su comienzo. Obviamente, el
fijismo iba apareado al creacionismo. Incluso el gran botánico sueco, Carl von Linné (1707-
1778), autor de la célebre clasificación u ordenación de todos los seres vivos en géneros y
especies, atendiendo semejanzas y proximidades entre formas de vida, nunca escribió sobre la
posibilidad de un origen común de las especies parecidas. Las especies habían sido creadas
de un modo separado e independiente.

Pero los mismos datos de la paleontología y de la anatomía comparada fueron interpretados de


manera diferente por Jean Baptiste de Lamarck (1744-1829). Fue él quién propuso la primera
teoría coherente de la evolución o, mejor dicho, de la transformación de los seres vivos. Pero la
falta de pruebas de un transformismo según el cual el alargamiento del cuello de las jirafas era
un carácter adquirido que se explicaba por los persistentes esfuerzos adaptativos, facilitó que la
teoría de las catástrofes de Cuvier, agresivo adversario de Lamarck, acabase imponiéndose.
Así, hacia el 1840, el debate sobre fijismo y evolucionismo estaba resuelto: parecía que el
fijismo había ganado la batalla.

En estos mismos años, uno joven inglés, Charles Darwin (1809-1882), estaba reflexionando
sobre multitud de observaciones hechas durante los cinco años de viaje acerca de la tierra a
bordo del barco [Beagle]. La infinitud de observaciones anotadas en su diario, le decían que la
vida es evolución y que unas especies se originan de otros.

La teoría de la evolución de Darwin

Uno de los libros que el joven Charles Darwin había escogido de


compañía en su viaje era Principios de Geología, el autor del que era su
amigo Charles Lyell (1797-1875). Lyell explicaba los cambios del pasado
en la superficie de la tierra por la acción gradual de las mismas causas
observables que en el presente actúan, es decir, defendía que el
funcionamiento geológico no había cambiado y que iba con extrema

lentitud. Darwin asumió este planteamiento de Lyell: los cambios biológicos en el pasado se
explican por las mismas causas que actúan en el presente. Otro libro influyó en el joven
pensamiento de Darwin, el Ensayo sobre el principio de población de Thomas Malthus (1776-
1834), en el cual habla de la inevitable lucha por la vida y de la ventaja que en ésta tienen los
individuos más bien dotados; de aquí emerge la célebre idea de la selección natural.

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EVOLUCION DEL HOMBE

La teoría evolutiva o darwinismo se concreta en los siguientes puntos o postulados:

• Las formas de vida no son estáticas sino que evolucionan; las especies cambian
continuamente, unas se originan y otros se extinguen.

• El proceso de la evolución es gradual, lento y continuo, sin saltos discontinuos o


cambios súbitos.

• Los organismos parecidos se hallan emparentados y descienden de un antepasado


común. Todos los organismos vivientes pueden remontarse a un origen único de la
vida.

La selección natural es la llave, en dos fases, que explica todo el sistema.

La primera fase es la producción de variabilidad: la generación de modificaciones espontáneas


en los individuos.

La segunda, la selección a través de la supervivencia en la lucha por la vida: los individuos


mejor dotados, los que han nacido con modificaciones espontáneas favorables para hacer
frente al medio ambiente van a tener más posibilidades de sobrevivir, de reproducirse y de
dejar descendencia con estas ventajas.

Charles Darwin, en su libro de 1871 titulado El origen del hombre y sobre la selección en
relación con el sexo, aplica directamente al homo sapiens las anteriores ideas evolucionistas.
Obviamente, las teorías evolucionistas desencadenaron polémicas y violentos críticas; para
mucha gente constituía un insulto intolerable a la raza humana. Con el darwinismo, el ser
humano ya no era un ser especial y diferenciado, sino, como el resto de los seres vivos,
resultado de un mismo proceso vital.

Los postulados 1º y3º, a saber, la afirmación de un mundo en evolución sustituyendo la idea de


un mundo estático y la afirmación de la comunidad de descendencia partiendo de un
antepasado común, fueron aceptados pronto por la mayor parte de científicos serios. Sin
embargo, polémicas y caricaturas mostraban un rechazo popular a la inclusión del hombre en
la comunidad de descendencia de los animales.

El 2º postulado, el del gradualismo, siguió trayectorias desiguales: biólogos profundamente


convencidos de las ideas evolucionistas, por ejemplo Thomas Henry Huxley, nunca aceptaron
un origen gradual y continuo de las especies, defendiendo, alternativamente, un origen
saltacionista.

El 4º postulado, el que se centra en el mecanismo de la selección natural, ha sido el más


discutido tanto por biólogos como por filósofos. El postulado implicaba atribuir al azar un
protagonismo que la ciencia determinista del siglo pasado sólo con resistencia podía aceptar: la
harmonía ascendente del mundo de los ser vivos no podía ser un resultado arbitrario y aleatorio
de la selección natural, era una harmonía u orden que exigía un proyecto.

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EVOLUCION DEL HOMBE

La "teoría sintética de la evolución"

En las décadas de 1930 y 1940, la teoría de la evolución, recogiendo nuevas investigaciones y


nuevos descubrimientos, se reformuló en una "nueva síntesis".

Auguste Weismann, un alemán seguidor de Darwin, diferenció, por primera vez, dos tipo de
células: las somáticas y las germinales. Demostró la imposibilidad de transmitir los cambios
adquiridos, cambios que no estaban registrados en las células germinales. Con esta distinción,
Weismann excluía la herencia de los caracteres adquiridos propia del lamarkismo: el
alargamiento del cuello de las jirafas no se podía explicar por los persistentes esfuerzos
adaptativos.

El nacimiento de una nueva ciencia, la genética, dio pie a una reactivación del fijismo. Las leyes
de Gregor Mendel, redescubiertas a comienzos del siglo XX, parecían un golpe fatal al
evolucionismo. (El monje checo, Gregor Mendel, 1822-1844, había descubierto el 1865 las
leyes que llevan su nombre; las publicó en un diario local pero fueron totalmente ignoradas). El
mismo efecto produjeron las investigaciones de Thomas Hunt Morgan (1866-1945) sobre los
cromosomas y los genes. Leyes de Mendel y cromosomas parecían obedecer más a un
principio de constancia y regularidad que a un principio de cambio.

Un retorno a las ideas evolucionistas se hizo viable con las observaciones del botánico
holandés Hugo de Vries (1848-1935), las cuales daban testimonio de la aparición súbita de
variantes en el proceso de reproducción de ciertos tipo de plantas. Concluía que nuevas
especies elementales aparecían a consecuencia de mutaciones o variaciones bruscas. De
Vries cuestionaba tanto el gradualismo como el mecanismo de la selección natural.

En el primer tercio del siglo XX, dominaba una continua lucha de datos y afirmaciones entre
fijistas, lamarkistas, darwinistas, geneticistas, etc. Gracias a los esfuerzos de Dobzhanski, Ernst
Mayr y G.G. Simpson, entre otros, nació una concepción general e integradora, la teoría
sintética de la evolución; la nueva teoría perfeccionaba la de Darwin a la luz, principalmente, de
la teoría cromosómica de la herencia iniciada por Mendel y de la genética de poblaciones.

La teoría sintética de la evolución o neodarwinismo se caracteriza por:

• Un rechazo de la herencia de los caracteres adquiridos,

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EVOLUCION DEL HOMBE

• La ratificación de los gradualismo en la evolución y

• El reconocimiento del mecanismo de la selección natural con sus dos fases


actualizadas.

Primera, la producción de mutaciones cromosómicas o variabilidad genética.

Segunda, la selección de los portadores de dotación genética más favorable para hacer frente
a las presiones ecológicas; éstos, estadísticamente hablante, tienen una probabilidad de
supervivencia y de procreación más alta que el resto de la población.

Hoy, el consenso entorno de la teoría sintética está debilitado. Ciertamente, es una teoría que
se presenta con firmeza, pero con importantes dificultades u obstáculos. Dos muestras. El
genetista y neodarwinista J. B. S. Haldane (1892-1964) argumenta que no se explica la
permanencia de una especie cuando parte de sus individuos han evolucionado hacia formas
más aptas constituyendo otra; una dificultad que es conocida como el «dilema de Haldane». El
paleontólogo y neodarwinista S. J. Gould, partiendo del voluminoso registro fósil actual, no ve
justificado hablar de proceso evolutivo gradual: la evolución ha avanzado mediante cambios
súbitos, a saltos. Así, pues, hoy hay muchas y diversas maneras de considerarse darwinista.

Del 'creacionismo - evolucionismo' al 'finalismo - azarismo'

La publicación de El origen de las especies desencadenó un nuevo


conflicto entre ciencia y religión. A pesar de que Darwin declaraba
que «no veía ninguna razón válida por la que las opiniones
expuestas ahogasen los sentimientos religiosos de nadie», su
pensamiento abrió duras polémicas.

Se iniciaba, pues, un apasionado debate entre partidarios de la


evolución y partidarios de la creación. En un primer momento,
creación y evolución aparecieron como dos conceptos totalmente
contradictorios. Posteriormente, surgieron conciliaciones. Si
interpretemos el relato bíblico de un modo literal, ciertamente,
creacionismo y evolucionismo son concepciones contradictorias.

Pero ya el papa Pio XII, en la encíclica Humani Generis, pontificó que el texto del Génesis se
había de interpretar, que sólo indicaba que Dios intervino en la formación del mundo y del
hombre, el 'cómo' es una cuestión que ha de aclarar la ciencia: en la Biblia no hay que buscar
explicaciones científicas. Igualmente, creación y evolución son contradictorias si a la idea

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EVOLUCION DEL HOMBE
científica de evolución asociamos la idea filosófica de autonomía o de autosuficiencia de
este proceso.

Para muchos creyentes, una creación desarrollada por evolución es tan admirable como el
relato bíblico del Génesis. En esta línea es preciso entender la obra del paleontólogo y
pensador cristiano Pierre Teilhard de Chardin(1881-1955), el objetivo de la cual fue conciliar
cristianismo y evolucionismo. Concibe el hombre, no de un modo autónomo, sino en el marco
de la naturaleza, formando parte de un universo en evolución ascendente, irreversible y lleno
de intencionalidad: el universo, tal y como su nombre dice, tiende 'hacia Uno', un Absoluto o
punto Omega que está implicado en todo el proceso evolutivo.

El conflicto creacionismo-evolucionismo se ha transformado hoy en el conflicto finalismo-


azarismo, planteado en los siguientes términos: ¿el orden natural es resultado de un designio o
finalidad, o bien es una realidad imprevisible y casual, un producto del azar?

La introducción de la idea de finalidad en la evolución proviene de un razonamiento analógico.


Así como en la vida diaria sólo las operaciones conducidas según objetivos previstos dan
buenos resultados, mientras que cuando se actúa sin propósito el orden no suele imponerse,
análogamente, el proceso evolutivo constante, el crecimiento de orden y complejidad en la
naturaleza, se explica por obra de un Agente que ha dotado de intencionalidad todo el proceso.

Creciente en orden y complejidad

Para los azaristas, esta argumentación no es más que una ilusión antropocéntrica. El hombre
se cree un ser necesario, inevitable, un producto esperado desde siempre; la argumentación
finalista no sería más que un desesperado esfuerzo para negar la contingencia humana. Para
los azaristas como Jacques Monod y otros, los fracasos que la evolución muestra son prueba
de falta de intencionalidad: la aparición del Homo sapiens es el resultado de una enorme
lotería.

La grandeza de Darwin

Los pocos miles de años de vida humana no constituyen sino una etapa
insignificante en relación al largo periodo en que se ha realizado la
evolución de los seres vivos. La grandeza de Charles Darwin está en
haber inferido este largo proceso de la vida. Imaginemos que una efímera,

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EVOLUCION DEL HOMBE
éste insecto que no vive más que un día, observase diferentes momentos de la vida
humana: vería recién nacidos, niños, adolescentes, jóvenes, adultos, viejos, pero no
descubriría ningún desarrollo ni cambio. La efímera Charles Darwin ha sabido ver más allá. De
la ordenación sistemática de las especies existentes, es decir, de la clasificación de los
animales, desde los organismos unicelulares, pasando por las diferentes formas de animales
marinos, y siguiendo con los peces, anfibios, reptiles, aves, mamíferos, hasta el 'hombre, de
esta ordenación sistemática, Darwin ha inferido una ordenación histórica de su génesis: la vida
comenzó con unos primitivos seres vivos unicelulares y, en el curso de millones de años, ha
continuado en formas cada vez más complejas hasta llegar al ser humano.

¿Por qué creemos?

Creer es la palabra, el concepto que asociamos con aquello que imaginamos que existe pero
que no podemos probar, ¿cuantas veces usamos ésta palabra todos los días?. Creemos en
cuestiones de orden divino pero también lo hacemos respecto de aquellas cosas de las cuales
estamos “casi” seguros y que abarcan todo tipo de cosas y situaciones cotidianas. Separar las
creencias según su trascendencia o grado de probabilidad es algo que hacemos casi
automáticamente. Entendemos que aquellas creencias relacionadas con la fe tienen un valor,
una importancia distinta respecto de aquellas que representan una opinión de la cual no
estamos tan seguros, también son diferentes de las que nos motivan a hacer algo; creo que
puedo hacerlo, etc. La pregunta entonces es: ¿qué tan distintas son las diferentes creencias?

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Richard Dawkins, biólogo evolutivo, profesor de zoología y de divulgación científica de la
Universidad de Oxford, ha dicho que; “Los Darwinianos que buscan el valor de
supervivencia de la religión se están haciendo la pregunta equivocada. En cambio, nos
debemos centrar en algo en la evolución de nuestros antecesores que no hubiera sido
reconocido como religión, pero que está listo para ser reconocido como tal en el
contexto modificado de la sociedad civilizada”.

Encontrar la razón por la cual creemos, de algún modo explicaría porqué somos como somos,
es por ello que la búsqueda de la respuesta correcta es tan importante. Mi propuesta tiene
como hipótesis inicial sostener que toda creencia, sin importar su contenido, tiene un mismo
origen, Para poder creer cualquier cosa tiene que existir antes una razón, una facultad que nos
permita hacerlo, esto es lo que hay que encontrar.

Cuando las personas dicen que la creencia en dios es una necesidad humana justificando de
este modo la religiosidad, lo que están haciendo es creer dos cosas, primero que existe una
necesidad humana y luego que ella se satisface con la creencia en dios. Si bien justificar una
creencia con otra es algo habitual, tal argumentación no nos sirve para encontrar la causa
primera, el origen de la capacidad de creer, hallar la facultad que nos permite hacerlo nos dará
las pistas acerca de la evolución humana, entonces la pregunta que hay que responder es:
¿por qué creemos?

La respuesta es tan simple como la pregunta, creemos porque somos capaces de imaginar,
entendiendo por esta capacidad no sólo la que nos permite unir distintos recuerdos para
generar nueva información, sino aquella acción voluntaria por medio de la cual buscamos crear
respuestas y soluciones a los más variados problemas.

Cuando imaginamos que algo es posible, estamos dándole un sentido, un propósito a éste
acto, podemos decir que dios existe y también que es posible construir una maquina. La
diferencia es que para hacer la maquina tenemos que comprobar que las cosas que creímos
eran ciertas. Imaginar que algo es posible es exactamente igual que creer.

Imaginar es la acción de mayor libertad que pueda existir, no tiene limites, como así tampoco
sus consecuencias. A partir del proceso mental de combinar la información que poseemos,
podemos suponer la existencia de lo posible y lo imposible, lo real y lo ficticio. Entonces la
pregunta siguiente es: ¿por qué imaginamos?.

El comienzo de la búsqueda se inicia analizando los posibles efectos evolutivos de las


creencias, sus razones biológicas, su utilidad en la sobrevivencia. Los efectos de las creencias
serán tantos y tan variados como temas abarquen pero, si por un momento nos concentramos
en aquellas que han sido imaginadas para obtener soluciones concretas a problemas reales
como creer que es posible; construir un arma con piedras, navegar sobre troncos, cultivar las
plantas, domesticar animales, etc., nos daremos cuenta de que toda conquista, toda tecnología,
es el resultado de haber imaginado que algo era posible, de haber creído. Si esto es así

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entonces la razón evolutiva es evidente, nos ha servido para aprender a buscar y
encontrar formas de sobrevivir en diferente hábitat.

Para encontrar la respuesta a esta interrogante debemos remontarnos en el tiempo mucho


antes de la aparición de los homínidos, quizás incluso de los primates. Sabemos que muchas
especies animales cumplen su ciclo vital de acuerdo a instrucciones instintivas que controlan y
regulan todas las actividades de los individuos desde su nacimiento hasta la muerte, como es
el caso de las tortugas quienes no necesitan aprender, toda la información que requieren para
sobrevivir está en sus genes. En algún momento de la evolución algunas especies
comenzaron a complementar esta información genética con el aprendizaje de modo de obtener
una ventaja al adaptarse mejor a las variaciones del medio ambiente. Esta capacidad de
adquirir información externa para completar el ciclo de vida constituye una especialización que
no ha sido reconocida como tal. El órgano involucrado en este proceso es el cerebro cuya
evolución es la que permite alcanzar cada vez mayores grados de dependencia de la
información aprendida. Esta dependencia se realiza a costa de perder información genética, es
decir para poder almacenar en el cerebro la información aprendida se le resta espacio a la que
ocupaba la instintiva, de este modo se produce un circulo “vicioso”, mientras más información
aprendida menos instintiva, y mientras menos conductas instintivas más aprendizaje será
necesario. Desde luego nunca terminan por desaparecer las conductas instintivas, muchas de
ellas sólo disminuyen, así pues en definitiva es el crecimiento del cerebro el que permite mayor
capacidad de aprendizaje.

Ésta especialización en el aprendizaje alcanzó finalmente en los homínidos su máxima


expresión y esto gracias a que, por su constitución morfológica, pudieron sacarle más provecho
que otras especies que también han utilizado el aprendizaje en su preparación para la
supervivencia.

Como consecuencia de todo lo anterior, algunas especies de homínidos ante la perdida de


especialización genética en el hábitat boscoso, que los hizo menos competitivos, y el aumento
de la capacidad para aprender, se vieron forzados a ir dejando gradualmente el bosque para
ocupar la sabana. En conclusión la posición erguida sería sólo una consecuencia y no una
causa del cambio de hábitat. Por otra parte sería justamente la capacidad de aprender su
mayor ventaja para ocupar tanto la sabana como otros múltiples ambientes en el proceso de
desarrollo del conocimiento.

La dependencia del aprendizaje para la sobrevivencia es sin duda alguna una especialización,
tanto es así que no existe ser humano alguno que pueda sobrevivir sin aprender

El proceso de selección en la especie humana se da en el contexto de su especialización, así


pues aquellas culturas que mediante el aprendizaje obtienen ventajas por sobre otras con
menos conocimientos terminan por imponerse, ya sea de forma paulatina o violenta, por una
razón u otra. Sin considerar ningún juicio de valor, podemos afirmar que la historia humana es
el recuento de los procesos de conquista de unas culturas por otras con mayores
conocimientos. Todos los seres humanos actuales somos descendientes de una larga cadena
de sobrevivientes a algún tipo de conquista, y la sobrevivencia es siempre el resultado exitoso
de la evolución.

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EVOLUCION DEL HOMBE

En conclusión, el largo camino de los antepasados de los seres humanos actuales, habría
comenzado con la especialización en el aprendizaje como método de supervivencia. Este
proceso, potenciado por las ventajas de su constitución morfológica, los habría llevado a
depender crecientemente de la información aprendida, y a la perdida gradual de funciones
instintivas. La información que nos ha permitido sobrevivir y prosperar es aquella que hemos
obtenido a través de un largo proceso de ensayo y error, esto no significa que sea la correcta,
la verdadera, y ni siquiera la mejor, sólo ha sido la que ha resultado útil para que pueda existir
la población actual.

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EVOLUCION DEL HOMBE

ENFOQUE PERSONAL SOBRE LA EVOLUCION

LAS PRINCIPALES POSICIONES FILOSÓFICAS

Creacionismo: Defiende que el universo fue creado en seis días, según el capítulo 1 del libro
bíblico del Génesis, que cada una de las especies biológicas es el resultado de un acto
particular de creación divina. Quienes sostienen esta teoría usan la Biblia como libro de ciencia
y no saben distinguir bien entre mitología, ciencia, géneros literarios, etc. No aceptan el azar o
la casualidad en el universo, sino que creen que todo lo que sucede lo proyectó Dios hasta el
grado que nada, por muy insignificante que sea el hecho, ocurre sin un propósito del Creador.

Evolucionismo o darwinismo: Defiende que la evolución de las especies biológicas se


produce por selección natural de los individuos y se perpetúa por la herencia. Unas formas de
vida van evolucionando a otras más complejas desde los primeros microorganismos que
surgieron en el agua del mar, todo ello a lo largo de millones de años y a través de herencia
genética, selección natural de los más fuertes y cambios ocurridos por casualidad. Esta teoría
se inició con Charles Darwin en el cercano siglo XIX.

Diseño Inteligente (D.I.): Defiende que Algo / Alguien / Una Inteligencia / Dios / ha creado el
universo con un diseño inteligente implícito, con unas leyes tan particulares, precisas,
puntuales, minuciosas y exactas a todos los niveles que sin tal precisión sería imposible que las
estrellas se hubieran formado; que la Tierra estuviese a la distancia justa del sol como para
posibilitar su vida

En consecuencia, hay científicos que con los datos actuales de la física, la cosmología, la
biología o las matemáticas argumentan que lo más lógico es deducir que tuvo que haber Algo /
Alguien / Una Inteligencia / Dios / Un Diseñador Inefable del universo detrás de toda esta
inmensa realidad; un Diseñador que diseñó de una manera tan inteligente su gran obra, que
incluso incluyó en el diseño la posibilidad de que después de millones y millones de años se
diera la vida y que poco a poco de esa vida surgiera la Vida Consciente de sí misma y del
universo, Vida Inteligente capaz de preguntarse «¿por qué existe, con qué fin y el Diseñador?».

Según los partidarios del D.I., las ciencias aportan datos suficientes como para sostener la tesis
que detrás de la creación universal hay una Inteligencia que diseñó o proyectó el universo con
la posibilidad implícita de que surgiera en en su interior vida capaz de ser consciente de sí
misma y probablemente de ir a más. Los defensores del D.I. aceptan la teoría de la evolución e
incluso admiten el azar o la casualidad, pero entendiéndolo como "mecanismo" del mismo plan
o diseño inteligente.

Es decir, a diferencia del creacionismo, que «FE-CIENCIA», el Diseño Inteligente argumenta


desde las posiciones «CIENCIA-CIENCIA», aceptando en gran medida el evolucionismo y su
casualidad, no es en el sentido pesimista de la casualidad darwinista, sino con el toque
esperanzador u optimista de ver en ese azar o casualidad también el propósito y la finalidad del
Diseñador Inteligente.

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EVOLUCION DEL HOMBE

Conclusiones finales

Nadie es neutro en sus afirmaciones aunque se precie de ser científico. Nuestras afirmaciones
están teñidas de construcciones e imaginarios sociales que nos determinan. Me presento ante
ustedes como un creyente que, desde su formación científica como paleontólogo, que ha
dedicado años al estudio de los procesos evolutivos de la vida sobre el planeta.

La evolución del universo, la evolución de la vida y la evolución humana no son meras


suposiciones sino conceptos que pertenecen ya al patrimonio común de la humanidad. Incluso,
como vemos, el propio papa Juan Pablo II afirmó en 1996 “que la evolución ha dejado de ser
una teoría”. En el sentido tradicional de “opinión”, “interpretación” no fundada, afirmación
pasajera y criticable.

Tengo la convicción de que muchos cristianos hoy, no es que tengan dudas de fe sino lo que
suelen tienen es más bien ignorancia, falta de formación. Por eso, hoy en una sociedad abierta
y secularizada es muy necesaria la formación humana y teológica, la lectura crítica, la reflexión
y el intercambio de puntos de vista.

Desde esta postura no dogmática y abierta que hoy mantienen muchos científicos (sean o no
creyentes), estimo que se está tendiendo una mano a las religiones y a los teólogos para hacer
posible el diálogo.

Estas palabras de Juan Pablo II, escritas en 1987, son suficientemente expresivas y
significativas de lo que deben ser los intentos de los cristianos bien formados que viven en una
sociedad secularizada e impregnada por el pensamiento científico: “la ciencia puede purificar
a la religión del error y de la superstición; la religión puede purificar a la ciencia de
idolatría y falsos absolutos. Cada una puede atraer a la otra hacia un mundo más amplio,
en el que ambas puedan florecer".

¿Es posible ser cristiano y aceptar al mismo tiempo el origen evolutivo del universo, la vida y de
la especie humana? ¿Son compatibles EVOLUCIÓN BIOLÓGICA Y CREACIÓN DIVINA? ¿Es
posible un diálogo y un encuentro entre las teorías científicas sobre el origen humano y la
doctrina teológica de la creación? Y de una manera más general, ¿hay una exclusión entre las
posibilidades de aceptar la EVOLUCIÓN y continuar siendo CRISTIANO? ¿No se trata de un
FALSO dilema?

Tengo compañeros que no comprenden que yo me considere EVOLUCIONISTA Y que, sin


embargo, continúe siendo cristiano. Tal vez el error está en el planteamiento filosófico y
teológico del concepto de CREACIÓN. Desde mi punto de vista, la aceptación de un DIOS
CREADOR no implica que uno se considere CREACIONISTA (en el sentido que hoy se
entiende: defensor de que todas las especies que existen y sobre todo la especie humana, han
aparecido por un acto creador directo de Dios tal como dice la Biblia)

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