CONSTRUCCIÓN Y EXPLOTACIÓN DE LA IMAGEN CATASTROFICA DE UN SERVICIO PÚBLICO

Mariano Fernánde En!"i#a
Uni$er%idad de Sa&a'an(a )))*en!"i#a*in+o Es difícil encontrar un servicio público tan severamente juzgado y tan inescrupulosamente denostado por la profesión encargada de pilotarlo como lo es el sistema educativo por el profesorado. Se han convertido ya en lugares comunes ideas y conceptos como la crisis de la educación, el descenso del nivel, la violencia en las aulas, el malestar docente, la falta de reconocimiento, etc. En este trabajo presentaremos un muestrario de las manifestaciones de este fenómeno para luego intentar una interpretación del mismo. Lo primero se har recorriendo tales manifestaciones a trav!s de distintos medios de e"presión# encuestas, literatura y medios de comunicación. Lo segundo, deconstruyendo el discurso estudiado para tratar de entenderlo a la luz de las características específicas de la profesión docente y sus estrategias en defensa de sus intereses. E& a,r"'ador de%(on#en#o en &a% en("e%#a% En una reciente encuesta realizada a docentes no universitarios, el Barómetro del Profesorado, se preguntaba a !stos sobre $cómo calificarían la situación del sistema educativo en su conjunto% y $cómo calificaría la situación de la ense&anza en el nivel 'primaria, ES(, )achillerato o *+, -ue imparte ahora% en comparación con $cuando era alumno% y $cuando empezó a trabajar como docente%, así como , en ambos casos, cu l creía -ue sería la situación $de a-uí a cinco a&os%. Los resultados eran !stos#
.lara/ mente mejor 0lgo mejor 1i mejor 0lgo ni peor peor .lara/ mente peor

2especto a cuando era alumno 2especto a cuando empezó +revisión a cinco a&os 2especto a cuando .alificación del era alumno nivel en el 2especto a cuando ciclo/rama -ue empezó imparte +revisión a cinco a&os .alificación general del sistema

34,5 5,: 9,6 34,7 5,6 6,7

36,7 36,: 77,4 3<,7 34,3 77,9

33,3 93,5 77,6 ;,9 98,4 76,;

73,8 7;,4 7<,5 79,: 75,4 75,8

94,5 3:,4 79,; 96,5 36,9 35,<

*uente# Barómetro del Profesorado 2010, marzo. Encuesta voluntaria realizada a 47: profesores de ense&anzas regladas no universitarias, ponderada por se"o, edad y titularidad.

Seis de cada diez profesores, pues, creen -ue tanto el conjunto de la educación como el tramo de la misma en -ue ahora ejercen est n peor de lo -ue estaban cuando ellos eran alumnos, y cinco creen -ue est peor tambi!n

-ue al comienzo de su carrera profesional y -ue estar todavía peor al cabo de otros cinco a&os. En contraste, los optimistas -ue piensan -ue estaba o estar mejor se reducen apro"imadamente a la mitad -ue los pesimistas. De ningún modo constituye esto una sorpresa: hace seis años, tres de cada diez profesores de primaria y secundaria ya afirmaban que el nivel educativo de la sociedad (no el de la escuela, ni el de aula, sino el de la sociedad) había disminuido ( !"#$, %&&')( Eso en un país -ue sólo alcanzó la escolarización universal en los ochenta, -ue tiene hoy m s universitarios en cifras absolutas y relativas -ue bachilleres hace un cuarto de siglo y -ue escolariza a una amplia mayoría de la población de los tres a los dieciocho a&os. En 788<, un :5,4= de los profesores opinaba -ue nuestro sistema funcionaba peor o mucho peor -ue los de la mayoría de los países de la >nión Europea '*>?E@, 788<,. >n <6,: pensaba -ue había empeorado algo o mucho en los últimos a&os, y este balance era compartido desde el cascarón por un <3,9= de los futuros profesores en formación 'alumnos de magisterio y de AEB/.0+,. '@archesi y Bíaz *ouz, 788;, >n 95,6= de los profesores en ejercicio pensaba, adem s, -ue el sistema iba a empeorar en los pró"imos a&os '*>?E@, 788<, Un n"e$o !-nero &i#erario*** a.o(a&/.#i(o En los últimos a&os ha hecho tambi!n aparición una floreciente colección de obras a caballo entre el testimonio personal y el ensayo, generalmente m s cerca de a-u!l en sus fundamentos y su forma pero m s cerca de !ste en sus pretensiones interpretativas y performativas. Be !l forman parte obras como la Petita crónica d'un profesor a secundària 'Sala, 7883,, el Panfleto AntiPedagógico '@oreno, 7884,, sin duda los precursores y de mayor impacto, pero tambi!n La enseñanza destruida '(rrico, 788:,, La gran estasfa el secuestro del sentido com!n en la educación 'Belibes Liniers, 7884, "l aula desierta '*ern ndez @artorell, 788;,, #artas de un maestro '+enalva, 788;, o "l profesor en la trinc$era 'S nchez Aortosa, 788;,. El lado bueno de esta avalancha es, sencillamente, -ue los profesores escriban sobre su trabajo, sobre la institución a cuyo servicio est n, sobre el público al -ue atienden y sobre la sociedad -ue los rodea. 0l distanciamiento de los estudios acad!micos y la frialdad de la literatura administrativa se suman así los testimonios, a veces encendidos y parciales pero siempre valiosos por su pro"imidad al terreno, de una parte de los protagonistas de la educación# los docentes. Los estilos de estos ca$iers de dol%ances pueden ser muy distintos, pero su contenido es muy parecido. ?ay diferencias, ciertamente, entre el verbo intrascendente y superficial de la Petita crónica y la brillantez pol!mica del Panfleto, como la hay entre la prosa soporífera de las #artas de un maestro y la forma gil de "l profesor en la trinc$era. La #rónica era una perfecta e"presión de superficialidad, probablemente compartida por el autor con muchos de sus lectores. @uy distinto era el Panfleto, sin duda el m s brillante de estos cuadernos de &ue'as. .onciso como ya no lo sería ninguno de sus continuadores, desde el mismo título sintetizaba el malestar de sectores muy importantes del profesorado de secundaria ante las reformas educativas y, en particular, ante la idea de una sustitución del !nfasis en el contenido por la prioridad del m!todo, apoyado implícitamente en el menosprecio por el maestro y su alter ego el pedagogo.

@ s all de esto, todos los ca$iers( viejos y nuevos, vienen a decir en buena medida lo mismo. +ara empezar, describen una situación de siniestro total. $ El deterioro de secundaria C...D me asusta%, escribía Sala. Be $desastrosísima situación% nos hablaba @oreno, diagnóstico compartido por (rrico. Los responsables nunca son los profesores, a pesar de -ue gozan de una amplísima autonomía individual en el aula y colectiva en el centro, -ue de sus filas salen los directores, los inspectores y la mayoría de los administradores y -ue tienen una gran influencia a trav!s de sus sindicatos y asociaciones, sino siempre los otros, algunos o todos y cada uno de los dem s grupos implicados. La primera causa suele estar en las familias desconcertadas e incapaces de controlar a sus hijos, pero no es la única. 0lgunas de estas obras no vacilan a la hora de e"traer las consecuencias. Si la ES( nos disgusta, acabemos con la ES(. +ero no hablan de transformar en tal o cual sentido la ense&anza obligatoria y común, sino de dividir a los alumnos a los doce a&os entre los -ue seguir n hacia la >niversidad, guiados por sus ilustrados profesores de secundaria, y los -ue deben empezar ya entonces a aprender un oficio para desembocar pronto en el mercado de trabajo. Aortosa, como ya lo habían hecho @oreno y (rrico, aboga abiertamente por ello, y +enalva lo hace de forma implícita. Este modo de pensar dicotómico 'o lo de antes o lo de ahora, o bachillerato o ES(, o igualitarismo a la baja o selección darEiniana, o los alumnos me siguen incondicionalmente o se -ue se vayan a la formación profesional, tiene -ue ver, creo, con otra característica común# la combinación del menosprecio m s absoluto por la pedagogía 'y, de paso, aun-ue no tan escandaloso, por las otras disciplinas -ue analizan los procesos y el sistema escolar# psicología, sociología, economía..., con el di)logo con los grandes pensadores , es decir, con el recurso directo a Sócrates o 2ousseau, +latón o Fant. La re%i%#en(ia en &a red .omo para cual-uier otro mbito social, la internet ha supuesto una oportunidades distinta y mejor para la e"presión de opiniones y valoraciones -ue, sin ella, habrían tenido difícil pasar los filtros de las organizaciones. Bejando aparte los puntuales pronunciamientos anuales de la Sociedad Espa&ola de Estudios .l sicos por boca de 2odríguez 0drados, la primera crítica sonada de las reformas educativas en general y la L(GSE en particular, y -uiz la m s brillante, el Panfleto Anti-Pedagógico, surgió y se difundió primeramente por la red, antes de ser publicado como libro a raíz de su !"ito virtual. + ginas y bit coras como *eseducativos 'http#HHdeseducativos.com,, -ue reivindica la ense&anza frente a la educación, la meritocracia frente a la comprehensividad, etc.I "l profesor ca+reado 'EEE.elprofesorcabreado.com,, -ue se inicia con un lamento porel posible adelanto del comienzo del curso escolarI #risis "ducativa 'http#HHcrisiseducativa.Eordpress.com,, creado conra la L(GSE, la L(E y la ES(I ,P-"./A0 'EEE.piensa.org.es,, plataforma creada contra el reglamento org nico de centros, o m s e"actamente contra la atribución de competencias a los directores de centros de secundaria en 0ndalucíaI 12*"L2( 1ovimiento para el *erri+o de la L2"

'http#HHmovimientparaelderribodelaloe.blogspot.com,, cuyo nombre lo dice todoI 3ipnopedia 'http#HHhipnopedia.Eordpress.com,, -ue reúne te"tos $contra la hipnopedagogía%, etc., etc. Estos sitios han sido creados generalmente por profesores de ense&anza secundaria o por algunas de sus asociaciones, generalmente corporativas, pe-ue&as, locales y a caballo entre lo sindical y lo profesional. Aienen en común una crítica desinhibida de incontables males reales e imaginarios de la educación, -ue invariablemente atribuyen a los gobiernos socialistas 'respecto del +artido +opular se dividen entre -uienes lo apoyan sin ambages, -uienes le critican una supuesta inacción en el campo educativo y -uienes se oponen a !l dede la mejor tradición de la gauc$e divine,, una fuerte inclinación al autobombo como intelectuales/maestros redentores y un in-uebrantable corporativismo en defensa de los privilegios de la profesión, tanto los ya e"istentes como los -ue puedan venir. La o.ini0n .",&i(ada 1 .",&i(i#ada >n elemento no desde&able de la construcción, reconstrucción o destrucción del sistema educativo son la prensa y otros medios de comunicación 'de difusión, de masas. Be cincuenta y cuatro cartas al director sobre la ense&anza no universitaria publicadas en el principal medio impreso nacional, "l Pa4s, a lo largo el a&o 7885, veintiocho consisten esencialmente en lamentaciones o denuncias, así distribuidas# siete sobre el bajo nivel, dos sobre la falta de recursos, una sobre la privatización, cinco sobre el maltrato recibido desde la política, dos sobre la falta de inter!s social, cuatro sobre materias desatendidas, seis sobre cuestiones laborales y dos sobre agresiones a profesoresI una, sólo una, glosa la política de una comunidad autónoma, y el resto defiende posiciones diversas sobre temas pol!micos como la educación para la ciudadanía, la religión, la educación se"ual, las lenguas vehiculares, las escuelas segregadas por se"o o las vacaciones de los profesores. En la p gina de noticias de 2AJE, a 7<H9H7838, una bús-ueda por la palabra $profesores% arroja noticias de las -ue, las diez primeras, se distribuyen así# tres sobre el debate y la nueva normativa sobre el profesor como autoridad pública en la .omunidad de @adrid y dos m s sobre -ue los profesores se sienten amenazados por sus alumnos 'procedentes de dos fuentes distintas, los sindicatos *EAE/>GA y 01+E,, adem s de otras sobre la pintoresca historia de la Educación para la .iudadanía en la .omunidad Jalenciana y tres sobre otros asuntos -ue no tienen -ue ver con la ense&anza o con Espa&a. ( sea, la mitad se refieren de un modo u otro a la grave situación. El profesorado, empecemos por ahí, tiene una posición relativamente ventajosa en este mbito. Bispone de tiempo libre y la escritura es su instrumento /y, si bien no es algo -ue pueda predicarse del común, un buena porción del mismo gusta de utilizarlo y lo hace con eficacia, con eficiencia y hasta con elegancia. 0dem s, en medios culturalmente poco desarrollados 'zonas rurales, ciudades pe-ue&as, regiones atrasadas..., maestros y profesores todavía disfrutan de esa posición prominente -ue tanto echan de

menos# son la intelectualidad, con f cil acceso 'en comparación con otros colectivos profesionales y laborales, a los periódicos de provincias, las emisoras locales o las pe-ue&as asociaciones culturales. En todo caso, tienen un acceso altamente privilegiado al conjunto de la población, com público destinatario, en su calidad de padres 5 madres de alumnos , -ue como tales suelen acudir prestos a su convocatoria y hasta lo hacen con cierto asomo del s4ndrome de "stocolmo, habiendo dejado a sus hijos en sus manos. +or lo dem s, en materia de educación, como en cual-uier otra, las +uenas noticias no son noticia. @ s aún, podría a&adirse -ue, en este campo, las buenas noticias son particularmente a+urridas, pues -uien m s, -uien menos ya ha tenido su propia dosis o sobredosis de educación, mientras -ue las malas son particularmente alarmantes, dado -ue afectan a las inocentes criaturas, al conjunto de la sociedad y al ansiado y temido futuro. Es un hecho -ue los medios de comunicación tienen una fuerte tendencia al pesimismo y al catastrofismo, para constatar lo cual basta con seguir con calma las informaciones sobre las muy moderadamente negativas evaluaciones +KS0, los infrecuentes episodios de violencia en los centro escolares, etc. Lo% 'i#o% %in +"nda'en#o Este imaginario se alimenta de un conjunto de mitos -ue son aceptados acríticamente, sin el menor intento de contraste con la realidad, por-ue engordan la imagen negativa de la -ue se nutren el compromiso menguante y la protesta creciente. @uy breve y superficialmente podríamos mencionar los siguientes# "l neoli+eralismo reinante6 El )anco @undial, el *@K y otros organismos imponen un pensamiento !nico -ue a su vez impone la privatización de la educación. La realidad, si embargo, es -ue la escuela pública lleva decenios abarcando dos tercios de la ense&anza no universitaria. La glo+alización. (tro nombre para lo mismo, o para lo -ue antes se llamaba imperialismo. Sin duda el proceso est ahí y plantea nuevos desafíos para la educación, pero resulta chocante tanta glo+ofo+ia venga precisamente en una institución global avant la lettre, -uiz m s -ue y por delante de cual-uier otra. La crisis de valores. Aambi!n es seguro -ue, haberla, hayla, pero a poco -ue iremos la historia, en particular la nuestra, parece difícil pensar -ue las cosas vayan a peor, un juicio implícito en el eterno lamento. +or otra parte, tambi!n va implícito -ue los valores de la sociedad no est n a la altura de los de la escuela, lo cual es una pretensión infundada. 7einan la indisciplina 5 la violencia . 1i imperan, de lejos si-uiera, como pretenden algunas de las fuentes habituales de información 'por ejemplo los grotescos informes #isneros o el pintoresco *efensor del Profesor,, ni se comprende -ue el profesorado se -ueje tanto de esto al tiempo -ue abandona las funciones de tutela adulta, es decir, todo lo -ue vaya m s all de a estricta instrucción o ense&anza.

8alta de reconocimiento social. 0 pesar de este mantra, la mayor parte de las familias y de la sociedad valoran altamente al profesorado, incluso si !ste ha logrado convencerlos de -ue los dem)s no lo hacen. *egradación de las condiciones de tra+a'o. 1o importa cuanto se invo-uen la proletarización o la intensificación del trabajo docente, los profesores llevan un cuarto de siglo ininterrumpido reduciendo su calendario y su horario laborales. La falta de recursos. Sin duda pueden y deben aportarse m s recursos al sistema, y puede haber serias carencias en algunos puntos, pero han aumentado espectacularmente por medio siglo y el problema hoy es tato o m s de infrautilización y de ineficacia e ineficiencia en la utilización de los recursos e"istentes. Ba'os salarios. Los salarios de profesores espa&oles est n, en paridad de poder de compra, entre los m s alto de Europa, junto con los de los portugueses y alemanes. 0 esto pueden a&adirse otras ventajas como las ya mencionadas del calendario y el horario o la jubilación anticipada subvencionada. +ero la cuestión es# La -u! o a -ui!n sirve la construcción de esta imagen catastróficaM Las respuestas m s habituales, sobre todo cuando se cierne /como habitualmente lo hace/ sobre la escuela de titularidad pública, suelen ser -ue sirve a la privatización, al neoliberalismo, a la burguesía, a la escuela privada, a la derecha, al gobierno de turno sin distinción... @i hipótesis es m s sencilla# sirve, ante todo, a -uien la produce y difunde, es decir, a la profesión, y su !"ito como imaginario colectivo y la facilidad de su difusión se e"plican por algunas características especiales de la misma. La +"n(i0n e%#ra#-!i(a de "na re#0ri(a >na profesión no es simplemente una ocupación 'empleo, o formación 'carrera,, sino un grupo social -ue, apoyado en el monopolio del uso legítimo de algún tipo de saber 'real o imaginario, m s o menos complejo y esot!rico, -ue generalmente re-uiere una formación prolongada, ejerce en e"clusiva algún tipo de empleo, actividad o jurisdicción 'por cuenta propia, en el mercado o 'por cuenta ajena, en organizaciones públicas o privadas. 0un-ue en ese sentido restrictivo tendemos a identificar las profesiones con las profesiones liberales, propias del mercado 'medicina, ar-uitectura, abogacía...,, e"isten tambi!n las profesiones organizacionales, propias de las burocracias 'jueces, militares, sacerdotes...,, no por ello menos poderosas ni menos privilegiadas. Nunto a las profesiones en sentido fuerte, de las -ue pueden servir como ilustración las ya mencionadas, e"isten tambi!n otras de status social m s modesto, -ue a veces son profesiones au"iliares 'como enfermeros, procuradores y aparejadores frente a m!dicos, abogados y ar-uitectos, o simplemente de menor prestigio y poder 'como maestros y trabajadores sociales frente a profesores universitarios o jueces, '0bbott, 35;;,. 0lgunas de estas profesiones m s d!biles han sido conceptuadas como

semiprofesiones atendiendo a su formación m s corta, su status abrumadoramente asalariado y su alto grado de feminización 'Etzioni, 3545,. Los docentes se distribuyen entre distintos niveles de la jerar-uía de las profesiones, con un status descendente a medida -ue pasamos de la educacón superior a la secundaria, la primaria o la preescolar. Elementos distintivos son, primero, su car cter organizacional o burocr tico 'apenas se ejerce residualmente en el mercado,I segundo, la condición cautiva de su público, como la de cual-uier otro público institucionalizado 'es decir, obligado a incorporarse en posición subordinada a una institución,, pero con el muy relevante a&adido de la minoría de edadI tercero, su condición de semiprofesión, particularmente el magisterio, pero al mismo tiempo no subordinada a ninguna otra, ya -ue cada nivel docente ejerce en solitario sus funciones dentro de una institución específica, en la cual ocupa un papel central y dominanteI cuarto, su muy alto grado de feminización, no obstante inversamente proporcional al status de cada subgrupo. El elevado número de profesores 'tres cuartos de millón, sin contar la >niversidad, en Espa&a, y su fuerte feminización pueden actuar como obst culos para el logro de sus pretensiones laborales y profesionales, pero su retórica universalista 'lo -ue es bueno para la profesión es bueno para la educación es bueno para la infancia es bueno para el país..., y su posición estrat!gica en un servicio público 'una huelga de profesores colapsa a millones de familias, y en la esfera pública 'los profesores tienen una fuerte presencia política, aun-ue decreciente, y medi tica, parecen compensar con creces esas debilidades '*ern ndez Enguita, 788;,. .omo cual-uier otra profesión, el profesorado practica una estrategia de doble cierre# hacia arriba, tratando de usurpar las competencias legítimamente ejercidas por directores, administradores, etc.I hacia abajo, tratando de e"cluir de las competencias -ue ya ejerce a su público y a la comunidad entorno. +ara lo primero emplea t cticas de movilización y un discurso deslegitimador 'contra la burocracia, la autoridad, contra la politización...,I para lo segundo, t cticas legalistas y un discurso autolegitimador 'jerga profesional, actitud victimista, solidaridad corporativa..., '*ern ndez Enguita, 3558,. La profesionalización tiene, desde luego, otros significados 'cualificación, responsabilización..., pero tambi!n !ste, -ue ni en vigencia ni en importancia es, ni mucho menos, el último. Los últimos decenios han sido testigos de una evolución paradójica# por un lado, las condiciones de trabajo y salariales de los profesores han mejorado de manera espectacularI por otro, sin embargo, ha aumentado de manera e"ponencial el malestar entre ellosI en medio pueden estar importantes cambios en el reclutamiento del alumnado /ante todo la universalización fectiva y estricta de la ense&anza primaria, la pr ctica universalización de la secundaria obligatoria y la masificación de la secundaria superior/ así como una incertidumbre creciente sobre los fines y el valor de la educación. +ero lo -ue -uiero se&alar a-uí son las funciones estrat!gica y las condiciones de posibilidad de este discurso derrotista. La primera función parece obvia# legitimar las reivindicaciones colectivas del gremio. Siendo la ense&anza un servicio -ue la sociedad adulta

identifica con a-uello -ue en principio m s -uiere, la infancia en general y sus hijos en particular, y en t!rminos m s generales con el desarrollo personal, la e"pansión cultural y la productividad económica, o simplemente con el futuro, todo lo -ue prometa ser beneficioso para la primera ser bien aceptado por la segunda. En todo caso, siempre es preferible identificar los propios intereses con algo tan de inter!s general y tan elevado como la educación -ue hacerlo, por ejemplo, con algo tan dudoso como la energía nuclear o tan prosaico como los zapatos. En una sociedad en la -ue todos -ueremos m s, dibujar una situación desastrosa en el campo propio, sobre todo si nadie discute su necesidad, es la forma m s elemental de ganar legitimidad en la pugna por los recursos. La segunda función es evitar rendir cuentas del propio trabajo. Si las familias no asumen su responsabilidad, la sociedad no secunda ni se compromete, los políticos toman decisiones erradas o interesadas y los alumnos no ponen ningún inter!s, Les -ue se va a pedir a los profesores -ue haga milagros con el rendimiento de los alumnosM Si los centros est n mal e-uipados, los alumnos no prestan atención, las aulas y patios son ya peligrosos, los padres te hostigan, etc., L-ui!n puede -uejarse de las largas vacaciones o e"tra&arse de los altos niveles de absentismoM Si los problemas provienen de la familia, del barrio, de la comunidad, de la sociedad, Lcómo se deja solos a los profesores, en vez de enviar por delante un ej!rcito de trabajadores sociales, educadores de calle, policías locales, etc.M '*ern ndez Enguita, 7885b,. La% (ondi(ione% de .o%i,i&idad 0hora bien, este tipo de discurso tambi!n podría ser asumido por otros sectores y no lo es. 1o oímos la misma retórica catastrofista entre el personal sanitario, formado por profesiones probablemente m s corporativas, ni entre otros grupos ocupacionales -ue puedan estar claramente en peores condiciones. Es m s, aun-ue buena parte de las peculiaridades del profesorado puedan ser achacadas a su condición funcionarial 'estricta para m s de dos tercios, los empleados en la ense&anza pública, y semifuncionarial para el resto de la ense&anza reglada,, otros cuerpos de las administraciones y los servicios públicos, sean de gestión estatal o privada, no mantienen de forma tan e"tensa ni tan intensa ese tipo de discurso sobre sus propios servicios, políticas, instituciones o condiciones de trabajo. +or lo dem s, resulta preocupante -ue una retórica tan parcial surja precisamente entre -uienes tienen la información y el conocimiento como primer instrumento de trabajo y han de ayudar a ni&os y adolescentes a tener un juicio tan objetivo, e-uilibrado y ecu nime como sea posible. La primera condición de posibilidad podría ser una relación acrítica con el conocimiento. 0un-ue la literatura sobre la profesión est llena de ditirambos sobre el profesor como intelectual crítico, profesional refle"ivo, la ense&anza como investigación/acción/refle"ión, la pedagogía crítica, etc., m s todas las permutaciones imaginables 'por ejemplo Girou", 35;;, lo cierto es -ue el maestro, y en menor medida el profesor de secundaria, se ve llevado por su función a transmitir un amplio bagaje de informaciones y conocimientos

finales cuyo fundamento desconoce, o puede desconocer ')ernard, 35<8,, y en unas condiciones de clara asimetría con su audiencia, a la -ue por definición supera en información y en conocimiento y, si no es así, siempre -ueda la posibilidad de recurrir al ejericio de su autoridad. Esto se une al hecho de -ue, por su función ante los alumnos, el docente ha de tener casi una respuesta y una e"plicación para cual-uier cosa, e investirlas de fundamento, lógica y legitimidad aparentes, lo cual puede -ue termine por acostumbrar a creer en lo -ue se dice m s -ue a decir lo -ue realmente se cree, es decir, a sobreestimar la propia capacidad de entender y juzgar el mundo en -ue se vive. La segunda, la facilidad de una adopción oportunista de los temas y el discurso de la iz-uierda política, en particular en lo relativo a la e"pansión del estado social y del papel de la educación en el logro de una sociedad m s justa, bien meritocr tica, bien igualitaria. La denuncia del pretendido abandono de la educación, del desmantelamiento de la escuela pública, de la degradación de las condiciones de trabajo, etc., sería una manera sencilla y fructífera de obtener el apoyo activo, la simpatía o, al menos, la neutralidad del público, en particular de los padres de alumnos, -ue como poco deben soportar los perjuicios de la mayoría de las movilizaciones de los profesores y a veces hacen de carne de ca&ón en defensa de las mismas, m s o menos sublimadas como mejoras para la educación. Bel otro lado, la iz-uierda, y en particular los sindicatos, ante una clase obrera menguante encuentran en el funcionariado, m s aún en el de los servicios del estado del bienestar, y en particular en el profesorado, un público siempre comparativamente m s pró"imo -ue la media de la población, a pesar de su acendrado conservadurismo en tantos aspectos '*ern ndez Enguita, 788;,. La tercera, en fin, el car cter relativamente aislado del ejercicio profesional. 0 pesar de ser un una pr ctica profesional consistente en el trato con personas, cara a cara, lo cual sin duda est en la base de muchas de las tensiones -ue la agitan, no es menos cierto -ue es un cara a cara con un público socialmente definido como infantil, inculto y particularista, frente a un docente -ue representaría a la vez al mundo adulto, la cultura y a la sociedad. Bicho de otro modo, en su pr ctica cotidiana el docente no lidia un público de iguales, capacitado para juzgar, cuestionar o aceptar y rechazar su actuación. Es verdad -ue trata con los padres, pero muy ocasionalmente, colocados en situación de dependencia 'si es -ue no de síndrome de Estocolmo, e inferiorizados por su supuesta ignorancia funcional frente a la presunta pericia del docente, y aun así trata de hacerlo lo menos posible y es a menudo fuente de conflictos. *uera de esto, los profesores no tratan con otros iguales -ue sus colegas, y no tanto para el trabajo en e-uipo, -ue tampoco es precisamente la tónica dominante en los centros, como en el ambiente irreal y cerrado de los claustros, las salas de profesores, etc., -ue se convierten así en cajas de resonancia y rel!s multiplicadores de toda clase de tópicos, de forma algo similar a como lo hacen las pandillas para los adolescentes.

REFERENCIAS
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