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INTRODUCCIÓN

"Los Perros Hambrientos" de Ciro Alegría, es una de las obras programados para su lectura y
análisis en el curso de Comunicación II del segundo ciclo de Derecho de la Universidad "Cesar
Vallejo"-Filial Chimbote.

La lectura y análisis de la obra permite conocer cómo siente y cómo se comporta el hombre
andino de esa época, ante la lucha diaria por vencer a la agreste naturaleza; de cómo el campesino
ama a su tierra, vive y muere por ella. Se plantean las antagónicas relaciones humanas entre los
mundos opuestos, que no es solamente el de los hombres y el de los perros, sino igualmente el de
los propietarios y los desposeídos, el del pueblo y los funcionarios de un Estado oligárquico, el de
los indios y los hispanos, el de los marginados huidos de la ley y la policía.

Pero sobre todo la novela aborda el tema del hambre y su influencia entre los hombres en su
relación con la naturaleza y con los animales, simbolizados éstos en los perros. Como los humanos,
también los perros se vuelven malos ante el hambre y hasta llegan a odiarse, matarse y devorarse
entre ellos. El hambre atrapa y desquicia todas las vidas, enfrentándolos con gran crudeza:
"Comenzaron a deslindarse fronteras entre hombres y animales, entre hombres y hombres, y
animales y animales [...] Este fenómeno lo conocen bien los gobernantes y patrones -amos de
calibre mayor-".

Asimismo, la lectura y análisis de la obra permite enfocar el problema en la actualidad. El


problema de la tierra, los animales, la sequía, el hambre y sus gobernantes son los mismos; sin
embargo, ahora ante la adversidad el campesino sale de su tierra hacia la gran ciudad en busca de
mejores horizontes; encontrándose con nuevos problemas y generando nuevos problemas, como
falta de empleo, la migración, el despoblamiento de las zonas andinas, escasez de alimentos
porque la tierra no se trabaja, un Estado que no puede solucionar los problemas sociales y
económicos por encontrarse sobredimensionado.

El contexto de la novela es el mismo en nuestra época, sólo han variado algunos elementos; la
injusticia se ha dado antes, se da hoy y se dará siempre. De las nuevas generaciones depende la
intensidad de ésta.

Argumento de la Obra
Ciro Alegría empieza describiendo la vida cotidiana de una familia campesina de pastores y
agricultores andinos en la serranía norte del Perú, entre el páramo andino y la cordillera, y termina
devolviendo la paz perdida por la sequía, en donde el hombre desempeña un papel pasivo frente a
los designios de la naturaleza.

Todos los elementos de la novela, la naturaleza, como los animales, como las personas, son
crudos. Hay que desafiar una prolongada sequía.

Cuentan historias sobrecogedoras y trágicas como la del cura que enloquece de amor y en vez de
dejar en la paz del sepulcro a su amada, la desentierra, desgaja su cuerpo y con una canilla
construye una quena que toca enloquecido hasta morir junto al cadáver putrefacto. Se desata una
bella, pero también trágica, descripción de una tormenta andina, llega la noche y, con ella, la
angustia, en medio de la oscuridad, de ser asaltados por pumas y zorros.

Si la naturaleza es inmisericorde, el hombre no le va a la zaga. A un campesino la gendarmería lo


arranca del hogar para enrolarlo en el servicio militar obligatorio y no regresa nunca. Cuando llega
la sequía, su esposa va en busca de comida y deja a su hijo al cuidado de un perro y de una oveja.
Esta es robada una noche y, al no retornar la madre, el niño se echa al camino y muere de hambre,
mientras el perro lo salva de ser devorado por los cóndores.

Un indio expoliado de sus tierras, llega hasta una imagen católica sagrada y quita de la mano de la
efigie unas pocas espigas que la adornaban para comérselas crudas, en medio de su atormentada
conciencia. Otro día su hija encuentra los despojos de la oveja que unos perros han comido y se los
lleva a su casa y aunque con ellos alimenta a su familia momentáneamente, muere también con el
estómago vacío.

Las pequeñas desgracias aproximan a la más grande de ellas, la sequía y el hambre. Ante la
desesperación, los hombres se mataban en las tomas de agua disputándose a tiros y puñaladas el
escaso caudal que lograba reunir el río. Los perros al ser condenados a media ración de alimentos
por sus dueños empiezan a vagabundear de noche en busca de comida. La encuentran en las
jugosas mazorcas de maíz en una chacra del hacendado, pero los propietarios les tienden una
trampa y mientras uno de ellos cae atrapado por una gran piedra otros son cazados a balazos.
Ante la furia de la naturaleza, el hombre ahoga con sus propias manos a los cachorros recién
paridos por su perra, roba las semillas y las esconde porque no importa que la gente muera de
hambre: lo que no debe morir nunca es la semilla.

Pero las calamidades naturales no atacan a todos igual. También aquí hay clases sociales, incluso
entre los perros. Aun cuando la sequía vuelve peligrosos, vagabundos y hambrientos a todos los
perros de los campesinos y en su mayoría terminan muertos, la suerte de los canes de la hacienda
es diferente. En primer lugar disfrutan de una condición de privilegio, no se sabe si la comida les
escasea, pero sí se oyen de vez en cuando sus ladridos altaneros y prepotentes. En una clara toma
de partido por los perros pobres, Alegría siempre pinta a los otros como asesinos.

Los hambrientos acuden a la casa del patrón y le exigen desesperadamente algo de comida y que,
por favor, el encargado del cementerio no les cobre por los entierros para que las almas de los
difuntos, que crecen día a día, se puedan salvar. El patrón, dice que no puede meterse en las cosas
de la iglesia, ni tampoco darles comida, porque no queda nada, ante lo cual deciden invadir la
despensa. Les recibe una descarga de balazos, tres campesinos caen acribillados y los demás
huyen.

Pasan largos meses hasta que llega la lluvia. Han muerto muchos hombres y muchos perros, pero
la vida renace y un campesino superviviente rescata las pocas semillas que ha arrancado al
hambre. Con la lluvia vuelve de nuevo la vida y, sobre todo, la comida.

Tema Poético

La novela aborda el tema del hambre y su influencia entre los hombres en su relación con la
naturaleza y con los animales, simbolizados éstos en los perros. Como los humanos, también los
perros se vuelven malos ante el hambre y hasta llegan a odiarse, matarse y devorarse entre ellos.
El hambre atrapa y desquicia todas las vidas, enfrentándolos con gran crudeza: "Comenzaron a
deslindarse fronteras entre hombres y animales, entre hombres y hombres, y animales y animales
[...] Este fenómeno lo conocen bien los gobernantes y patrones -amos de calibre mayor-".

El gran drama de Los perros hambrientos es también la tierra, despiadada si se cierran las
compuertas del cielo para quienes no tienen otra forma de riego que aguardar, sólo desafiar una
prolongada sequía con los ojos al cielo, la primicia de la bondad ecológica, lo que no ocurre con los
gamonales que tienen las acequias.

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