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© Gaby González, Luis Carlos Flores


© Método Paternidad Efectiva

Abril, 2017

Edición: Gina Cárdenas


Diseño de portada: Osvaldo Pasillas y Marisol Gudiño
Diseño y formación de interiores: Alfonso E. Reyes Gómez
Ilustración de interiores: Luis Carlos Flores
Ilustraciones de portada: Osvaldo Pasillas y Marisol Gudiño

Impreso y distribuido por www.disk.com

Ninguna parte de esta publicación, incluidos el diseño de cubierta, puede ser reproducida,
almacenada o transmitida en manera alguna por ningún medio, conocido o por conocer,
ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación o fotocopia, sin autorización
por escrito de los autores.
Índice

Prólogo por Rosa Barocio................................................................ 7

Nadie nace sabiendo ser padre....................................................... 9

Antecedentes.................................................................................... 15

Preparación...................................................................................... 27

La confianza se consolida por medio de la acción..................... 41

Día 1: El ojo de arquitecto............................................................. 45

Día 2: Bienvenido a casa................................................................ 49

Día 3: Yo te protejo......................................................................... 55

Día 4: Equivócate, está bien........................................................... 59

Día 5: Atrévete, creo en ti............................................................... 65

Día 6: La práctica hace al maestro................................................ 71

La pasión se construye por medio de la creación....................... 75

Día 7: Descubre el universo que hay en ti................................... 81

Día 8: ¡Sé libre! Eres energía y movimiento................................. 87

Día 9: Vence la trampa del aburrimiento...................................... 91

Día 10: ¡Explora! Cuánto hay por descubrir................................. 97


Día 11: ¡Vive en el presente!........................................................ 101

Los 3 cambios de enfoque........................................................... 105

La valía se consolida por medio del pensamiento.................... 107

Día 12: ¡No más quejas!................................................................ 111

Día 13: Puedes valerte por ti mismo........................................... 115

Día 14: Te veo. Tú no eres mi reflejo.......................................... 121

Día 15: Te acepto. No más etiquetas........................................... 125

Día 16: Eres más que suficiente.................................................. 131

Día 17: Soy tu escudo… mientras tú aprendes a serlo............. 137

La conexión se consolida por medio de la emoción................ 143

Día 18: ¿Qué cambiarías de mí?................................................... 147

Día 19: Ámate, no importa lo que pase...................................... 151

Día 20: Hay magia dentro de ti................................................... 155

Día 21: Eres una bendición en mi vida...................................... 161

La muerte, el perdón y la vida..................................................... 167

Más allá del día 21........................................................................ 173

Agradecimientos............................................................................ 179

Acerca de los autores.................................................................... 183


Prólogo
por Rosa Barocio
Autora bestseller de la serie de libros
Disciplina con amor

Vivimos tiempos complejos que representan grandes retos respecto


de la educación de los hijos. La desintegración familiar, el incremento
en el porcentaje de madres que trabajan, la inseguridad social y los
avances tecnológicos, influyen de manera decisiva en las nuevas ge-
neraciones. Prepararlos para vivir en un mundo incierto y cambiante
requiere una nueva manera de educar: ¡A través del corazón! Así,
este libro fue escrito con el corazón.
La cabeza razona y analiza, pero es el corazón el que comprende,
motiva e inspira. Es mediante el corazón que se aprecia aquello que
tiene valor y se desecha lo que carece de significado. Es el que ama.
Educar con el corazón quiere decir, por lo tanto, educar en el amor.
Esa clase de amor estará presente en cada ejercicio de este libro.
Los autores proponen 21 días, pero deberán entenderse como 21
espacios, que bien pueden durar un día, una semana, un mes… No
deberán considerarse como períodos de tiempo predeterminados,
sino que serán libres, con el objetivo de disponer de cuanto sea
requerido para hacer la conexión con el hijo. Cada relación padre -
hijo es única, especial y requerirá un ritmo propio.
En mi largo recorrido por la vida, he tenido la oportunidad de
encontrarme con muchos educadores, conferencistas y capacitado-
res; apresurados cada uno en su camino, la mayoría de los intercam-
bios ha sido de poca transcendencia. Así que cuando Luis Carlos
y Gaby se sentaron en la sala de mi casa para compartirme sus
proyectos e invitarme a colaborar, no sólo me sorprendieron, sino
que pude apreciar la calidez y el genuino interés por su trabajo. A
través de los años de nuestra amistad, me ha quedado claro que la
integridad de las aportaciones de ambos como padres de familia,
es el resultado de una dinámica familiar que refleja su empeño por
crecer. Y por ello, ¡siento gran admiración!
Este libro es una invitación a detenerse para crecer al lado del
hijo. Para estar presentes, atentos y abiertos a sus necesidades, y
que él perciba el interés y el amor. Para tocar su corazón y que de-
sarrolle la empatía y la compasión, indispensables para transformar
la intolerancia y la violencia social.
Es un libro de cabecera que te servirá como recordatorio de la
razón por la que convives en familia. Una vez terminados los 21
ejercicios, podrás regresar a revisarlos de manera aleatoria. Abre el
libro al azar y trabajarás, ese día, con el ejercicio correspondiente.
Así permitirás que sea la vida quien guíe, sin plan, con rumbo a lo
desconocido, pero tomado de la mano de tu hijo.
Te deseo un viaje lleno de sorpresas, emocionante, con los apren-
dizajes que necesites para seguir evolucionando.
Nadie nace sabiendo
ser padre

“Señora González, voy a ser claro”, me dijo el doctor mirándome se-


riamente a los ojos. “Usted no debió embarazarse. Lamentablemente
no sabía que padecía esta enfermedad y ahora es demasiado tarde.
Lo más probable es que ni usted ni su hijo sobrevivan el embarazo,
mucho menos el parto”.
Me llamo Gaby González y soy madre tres tesoros: Diego, Camila y
Ana Sofía. Gracias a mi relación con ellos he vivido experiencias y
transformaciones muy profundas. Me reconcilié con mi lado feme-
nino; encontré mi salud; sané en cuerpo y alma; con Dios en mí,
descubrí mi confianza, mi fe y mi conexión, abrí mi corazón y cada
día vivo en el amor…
Todo esto suena muy lindo, pero quiero que sepas que antes
de que ellos llegaran a mi vida, nada de esto era parte de mí. Hoy
abro estos capítulos de mi historia, brevemente, con la finalidad de
compartir parte de mi visión y experiencia en mi camino como ma-
dre. Si tienes un poco de paciencia y esta historia resuena contigo,
es posible que te ayude a encontrar tu propio camino y los regalos
que allí te esperan.
El día en que supe que estaba embarazada, mi hermano ingresó
en la cárcel por motivos injustos. En aquel momento Luis Carlos, mi
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

esposo y coautor de este libro, cursaba su entrenamiento en psico-


terapia y yo ya había estudiado Gestalt con especialidades en niños
y adolescentes. Ahora, años después, veo que esos entrenamientos
(y los que siguieron) nos estaban preparando para recibir a Diego
en el momento más difícil de mi vida. Voy a contarte por qué.
Además de la tensión insoportable de esos días, tras ser rechaza-
da como paciente en varios hospitales, me enteré de que tenía una
enfermedad terminal. Este padecimiento ponía en riesgo mi vida y
la de mi bebé por nacer.
Todas las semanas visitaba a mi hermano en la cárcel. Mis fami-
liares y yo tomábamos turnos, y durante exactamente siete meses
estuve en las interminables filas y pasé por humillantes procesos de
cateo y revisión en el Reclusorio Oriente de la ciudad de México,
dos a tres veces por semana. No le deseo a nadie la experiencia
de entrar o estar en una cárcel. Es algo verdaderamente horrible,
más sabiendo que la vida de mi hermano estaba en riesgo todo el
tiempo, sencillamente porque no encajaba de ninguna manera en
ese mundo.
Pasaba otros dos a tres días de cada semana en el Instituto Na-
cional de Perinatología, que contaba con los mejores especialistas en
embarazos de alto riesgo. Fue el único hospital que me aceptó por la
gravedad de mi caso. Recuerdo que, cuando entraba a la recepción
y me registraba, escuchaba cómo las enfermeras y algunos doctores
susurraban entre ellos: “Mira, ahí viene la muertita”. Ninguno apos-
taba que yo sobreviviría el embarazo.
Ahora veo ese momento y sé que fue la experiencia que necesité
para despertar, por lo que estoy inmensamente agradecida. Pero en
ese momento no sé qué era más aterrador: la cárcel, el hospital o
mi cuerpo.
Una vez completada la primera ronda de estudios, mi primer
diagnóstico fue traumático El dictamen de mi doctor, en el que
me daba 10 por ciento de probabilidad de sobrevivir el parto, era:
“Señora, la única manera en la que usted quizá pueda sobrevivir
es calmándose y estando en reposo absoluto. No puede estar bajo
ningún estrés”. ¿Cómo le explico que mi hermano podría no ama-
necer mañana por ser el “güerito de ojo azul” de la cárcel?, ¿que
saber que puedo desangrarme si piso un vidrio o me corto un dedo
preparando la comida no me ayuda a estar tranquila?, ¿que donde

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Nadie nace sabiendo ser padre

quiera que volteo veo peligro y amenaza de muerte? ¿Cómo puedo


engendrar vida en estas condiciones?
Gracias a la contención terapéutica que recibí, junto al apoyo de
Luis Carlos y toda mi familia, sobrellevé este periodo tan difícil. Mi
hermano salió de la cárcel tres semanas antes de que Diego naciera.
Justo a tiempo. Recuerdo que dos días antes del parto mi conteo de
plaquetas era menor de 6 mil.
La cicatriz de mi cesárea mide 15 centímetros de lado a lado. Fue
la única manera en la que mis doctores accedieron a que Diego
naciera para salvarnos la vida. El primer milagro es el hecho de
que mi hijo y yo estemos vivos. Sobrevivimos, pero el peligro no
terminó ahí.
La enfermedad que padecí se originó en mi sangre. Los doctores
me indicaron que se necesitaría tratar con quimioterapia y dosis
altas de cortisona para detener su avance. Esto aseguraría algunos
años más para mí; imposible decir cuántos, con mucha suerte unos
diez. Diego era un bebé, y yo quería asegurarme de poder estar
con él el mayor tiempo posible. Por supuesto, tener más hijos es-
taba estricta y permanentemente prohibido: con riesgo de mi vida.
Por si eso fuera poco, como consecuencia de las condiciones de
estrés de todo mi embarazo, y la violencia de su nacimiento, Diego
se despertaba al menos siete veces cada noche.

La desesperación nos abre los ojos

Si hubieras estado con nosotros el 6 de agosto de 2004, habrías es-


cuchado el llanto desesperado de mi bebé. No pasaba más de media
hora cuando de repente abría los brazos con un gesto de pánico y a
gritos rompía en llanto. Ya llevaba más de un año despertando así,
al menos siete veces cada noche, sin poder dormir.
Luis Carlos y yo ya no podíamos más: lo que se suponía que debía
ser un sueño, como es tener un hijo, resultó una pesadilla. Esa noche,
Luis Carlos comenzó a darle un masaje terapéutico que había apren-
dido mientras le decía frases que salían de lo más profundo de su ser,
y por primera vez, vimos cómo se quedó profundamente dormido;
al fin, como un bebé.
Esa noche nos quedamos mirando a Diego, esperando que des-
pertara… Y en esa vigilia algo cambió en nosotros.

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El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Es difícil de explicar, pero sabemos que fue el momento en el que


decidimos que haríamos TODO lo que estuviese en nuestras manos
para convertirnos en los mejores padres que pudiéramos ser. En ese
momento, sin saberlo, comenzamos a crear todo un Método… al
que ahora llamamos Paternidad Efectiva.
Y ciertamente nos hizo bien, porque los diagnósticos de niño
asperger, disléxico e hiperactivo que encontraron en él, nos impul-
saron a continuar preparándonos, especialidad tras especialidad,
para ir más allá de los síntomas y aprender a sanar las causas raíz
de sus comportamientos.
Diego me sirvió como espejo de mi propia desconfianza hacia
la vida. Mi labor con él ha sido compartida, porque para mostrarle
que este mundo es un lugar en el que puede confiar, sentirse segu-
ro y libre para explorar, jugar y descubrir quién es, he necesitado
transformar mi desconfianza en confianza.
Lo que inició como la necesidad de acompañar a nuestro hijo se
ha convertido en un método -el Método Paternidad Efectiva©- que
ha llegado a más de 300 mil hogares en todo el mundo, ayudando
a padres con los casos más difíciles: niños con TDA, hiperactividad,
oposicionismo desafiante, problemas de aprendizaje, adolescentes
en rebeldía total, incluso con adicciones…
Uno tras otro, al enseñarle a los padres cómo identificar y trabajar
con las causas raíz, los síntomas y comportamientos desaparecían.
Los maestros nos enviaban cartas de gratitud y nos invitaban a
sus escuelas a dar conferencias, a hablar de nuestro método. Nos
dimos cuenta -y los padres también- de que si nuestras técnicas y
estrategias funcionaban con los casos más difíciles, convirtiendo a
niños problema en niños brillantes, sabios, responsables y felices,
entonces funcionaría con todos. Porque los problemas surgían del
mismo lugar: los padres no tenían las herramientas necesarias para
criar a sus hijos de forma consciente y efectiva.
Pero antes de trabajar con estos grupos y de comenzar a darle
forma a nuestro Método, tuve que librar la batalla más dura de mi
vida. En aquel entonces pensaba que estaba luchando contra mi
enfermedad, pero en el camino me di cuenta de que mi única ene-
miga era yo misma.
Antes de iniciar el nocivo y agresivo tratamiento médico, decidí
comprometerme como nunca antes con mi proceso psicoterapéutico.

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Nadie nace sabiendo ser padre

Iba con dos terapeutas diferentes cada semana, ambas con enfoques
complementarios basados en el trabajo psicocorporal. Me acompa-
ñaron durante el momento de transformación más importante de
mi vida: el momento en el que decidí soltar mi desconfianza, mi
soberbia y mi miedo a entregarme al amor.
Lo que encontré cambió mi vida para siempre… Pero eso te lo
contaré más adelante, porque este libro no trata acerca de mí.
La historia que escribiremos, con la ayuda de este Reto de 21
días, es la tuya.

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Antecedentes

El camino de la paternidad efectiva

Un dicho popular entre mamás y papás es “no se enseña a ser pa-


dres”. Esto es cierto, al menos no nos enseñan en la escuela…
Hay infinidad de libros acerca de paternidad que hablan de estilos,
enfoques, recetarios, etapas, y toda suerte de categorías, tipologías y
etiquetas. Sin embargo, observamos cómo, a pesar de toda la docu-
mentación que ya existe, los padres de ahora lidian con retos muy
importantes; más complejos y difíciles que nunca antes.
Un grupo importante de padres está criando a sus hijos sobre
protegiéndolos emocionalmente. Con el afán de crear lazos afectivos
fuertes dejan de marcar límites y de establecer reglas. Estos padres
“amigos” de sus hijos ceden su posición de poder y autoridad, mu-
chas veces por miedo a perder la cercanía que quizá no tuvieron con
sus propios padres. Como consecuencia, los niños no desarrollan la
capacidad de distinguir dónde empiezan los derechos de los demás
ni de ver las necesidades del otro. Se acostumbran a que “yo soy el
rey (o la reina) de la casa” y “mis papás viven para complacerme”.
Posteriormente quieren proyectar esto en sus relaciones con los
demás, lo que les genera tremendos conflictos. Conforme crecen
se vuelven más tiranos, desobedientes e inconformes. Muchos de
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

ellos pasan a formar parte de los “ninis”, tan temidos y criticados


por la sociedad. Ni trabajan ni estudian. “¿Para qué, si puedo vivir
de mis padres?”
Otro grupo de padres, en parte como consecuencia de la observa-
ción de este fenómeno creciente, o por inclinación “natural” dada su
crianza, deciden tomar una postura autoritaria ante sus hijos. Marcan
límites y reglas de manera estricta, y ¡ay de aquél que se salte la
barda! El castigo, ya sea mediante la restricción del placer (retirar la
tableta, la televisión o los juguetes) o aplicando dolor con la mano,
la chancla o el cinturón, es la consecuencia. Nada de tibieza o de
“consecuencias” que no funcionan. Como muchos lo han comentado
en nuestro portal de facebook tantas veces: “La nalgada a tiempo es
el remedio indispensable”.
Estos padres se refugian detrás del argumento “A mí me edu-
caron así y no soy ningún vago delincuente,” sin darse cuenta de
que, estadísticamente hablando, la relación entre violencia física y
delincuencia es clara y directa. Una vez que el niño aprende que “se
vale pegarle al más débil (como mis padres lo hacen conmigo)”, el
bullying (acoso escolar) y posteriormente el mobbing (acoso profe-
sional) e incluso, la delincuencia, son simples afirmaciones escaladas
de un patrón aprendido en casa.
Encontramos los efectos de este tipo de crianza en el adulto que
se vive bajo el “deber ser” y difícilmente contacta con su pasión.
No se atreve a hacer cosas diferentes y siente que no es suficiente,
por lo que en el fondo hay una gran insatisfacción. Y cómo no, si
desde pequeño se vio forzado a someterse, a renunciar a sus deseos,
impulsos y necesidades para ser aceptado por sus padres.
Un tercer grupo selecto es el de los padres que se educan para
ser padres. Leen, estudian, van a cursos, y tienen la humildad para
buscar consejo o ayuda cuando enfrentan un reto y se dan cuen-
ta de que no saben cómo afrontarlo. Estos padres generalmente
encuentran un equilibrio entre la permisividad y el autoritarismo.
En virtud del amor que sienten por sus hijos buscan mantener una
cercanía, un vínculo sano. Hablan con sus hijos, juegan con ellos
y los disfrutan. Son firmes con las reglas, y cuando un hijo se pasa
de la raya -porque es niño y es parte de su proceso de aprendi-
zaje- hacen un “alto” y marcan el límite, y en seguida le ayudan a
reconocer la consecuencia natural de su infracción. Entienden que

16
Antecedentes

toda regla tiene una excepción, y que es más importante que el


niño o adolescente asimile el porqué de la misma a que la cumpla
por obediencia ciega basada en el miedo. Y que a veces para en-
tenderla, necesita probarla (sobre todo en la adolescencia). Están
dispuestos a negociar con ciertas reglas y a redefinir los límites
conforme el niño madura.
Estos padres se dan cuenta de que la crianza realmente no se
trata tanto de lo que hagan o no hagan con sus hijos para conver-
tirlos en “hombres y mujeres de bien”. Para ellos, criar a sus hijos es
una oportunidad invaluable para aprender acerca de ellos mismos.
Al acompañarlos y guiarlos en cada etapa de su desarrollo, ven en
ellos el reflejo de capítulos importantes de su propia historia. Algu-
nos de estos capítulos reafirman todo lo que recibieron con amor
y claridad de sus propios padres -sus fortalezas- y se vuelven parte
del legado constructivo y poderoso de las generaciones anteriores.
En otros momentos, justo cuando se enganchan, se pelean, o se
observan queriendo controlarlos, manipularlos o castigarlos, apro-
vechan la oportunidad para ir hacia dentro, durante el episodio o
después, por ellos mismos o con ayuda, con la finalidad de liberar
esos viejos patrones que operan desde el temor, el rencor o cual-
quier otra forma de amor mal entendido. Estos padres se dan cuenta
de que, por virtud del amor insondable que sienten por sus hijos,
están dispuestos a hacer lo necesario para educar sin lastimarlos,
incluso si esto implica enfrentar su propia sombra. Para ellos, la
paternidad se convierte en un vehículo para su propio crecimiento
y transformación.
Estos últimos han elegido el camino de la paternidad efectiva.

¿Por qué escribimos este libro?

Durante más de 15 años hemos dedicado gran parte de nuestro tra-


bajo a orientar a miles de padres para educar amorosa, consciente y
efectivamente a sus hijos. Ha sido una labor ardua y nada sencilla.
No importa si visitamos un programa de televisión, radio, o si impar-
timos una conferencia ante la comunidad de padres de una escuela,
la pregunta base suele ser la misma:

“¿Qué tengo que hacer para que me haga caso?”

17
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Y aunque no lo pregunten abiertamente, en el fondo lo que quieren


saber es esto:

“¿Qué tengo que hacer para cambiar/controlar el comporta-


miento de mi hijo?”

Los padres de ahora quieren resultados, y los quieren AHORA. Y


cómo no, si han vivido inmersos en la cultura de la gratificación
instantánea. ¿Dolor de cabeza? Aquí está la pastilla. ¿Hambre? Mete
esto al microondas. ¿Aburrido? Distráete con el celular. ¿Hijo que no
hace caso?…

“¡Ups! ¡Dame la pastilla para eso!”

Parece broma, pero ya hay pastillas para los peores comportamientos:


TDA, hiperactividad, oposicionismo desafiante, entre otros “trastor-
nos” que están de moda. Y si entras a una librería o ves la televi-
sión, puedes encontrar libros, programas, cursos y productos que
pretenden enseñarte cómo controlar el comportamiento de tu hijo.
Como si tuviesen la “píldora mágica” para resolver tu problema: ¡haz
esto y listo!
Nosotros no creemos en ese tipo de magia.
Después de haber investigado a fondo la psicología del desarrollo,
y de haber trabajado con miles de niños y adolescentes, estamos
convencidos de que todo comportamiento, tanto en el niño como
en el adulto, es un intento por resolver una o varias necesidades.
Entonces, cuando tu hijo se comporta de forma inapropiada, sim-
plemente está tratando de llenar un vacío, de sentirse satisfecho.
El bebé siente hambre y llama. Si no le responden, llora y grita
cada vez con más fuerza.
La niña quiere que la carguen. Cuando no la entienden, se tira al
suelo y patalea gritando.
El pequeño quiere explorar. Agarra el plumón rojo y pinta su
cuerpo, luego la mesa, la pared…
El de 9 años voltea los ojos cada vez que le piden algo. No sabe
cómo crecer sin dejar de ser niño… Y le duele no entender qué le
pasa ni que no lo entiendan sus padres.
El adolescente quiere sentir que está al mando de su vida. Cuando
su mamá le llama para saber dónde está, su celular está apagado.

18
Antecedentes

Cuando tu hijo se comporta de forma inapropiada, por la razón


que sea, tienes tres opciones:
1. Ignorarlo y esperar que se rinda o se le pase;
2. reprimir, controlar o entrenar su comportamiento para que lo
cambie y no lo repita; o
3. entender la necesidad que está intentando cubrir y ayudarle
a hacerlo de la mejor forma.

El problema con los primeros dos acercamientos es algo obvio,


pero tenemos que mencionarlo: no atienden la necesidad de fondo.
Aun cuando tengas éxito y logres que tu hijo haga exactamente
lo que quieres, el vacío permanecerá porque no lo has atendido
realmente. Y si continúas por este camino, eventualmente hará más
daño que bien. Tarde o temprano buscará la manera de satisfacer
sus necesidades, sea como sea, con tu ayuda o sin ella, de manera
funcional o disfuncional, siendo niño, adolescente o ya de adulto,
atrapado en sus patrones inconscientes.
Queremos ser muy claros en esto: en este libro no encontrarás
técnicas o estrategias para ignorar, reprimir, controlar o entrenar a
tus hijos de ninguna manera.
La tercera opción es, en nuestra experiencia, la única que lleva al
niño a crecer construyéndose un “yo sano”. En la siguiente sección
explicaremos los 4 fundamentos del yo sano, que son el centro del
Método Paternidad Efectiva© y en los cuales se basa el trabajo que
te acompañaremos a realizar a través de este viaje de 21 días.
El error en el que caen la inmensa mayoría de los padres es
intentar controlar el comportamiento de sus hijos. Y ya sea que
estén siguiendo los consejos de la abuela o que simplemente estén
repitiendo la manera en que fueron educados, estos padres están
confundiendo “educar” con “adiestrar”.
Por el contrario, cuando te enfocas en reconocer y nutrir sus
necesidades de fondo, en muy poco tiempo los comportamientos
inapropiados disminuyen e incluso desaparecen por completo. Pero
¿cómo hacerlo?
En los próximos 21 días verás la magia: lo que sucede cuando,
en lugar de enfocarte en solo intentar que tu hijo cambie el com-
portamiento inapropiado, te centras en nutrir sus 4 fundamentos.

19
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

¿Para qué es este libro?

La teoría y las prácticas contenidas en este libro te ayudarán a:


• Reconocer las necesidades más profundas de tu hijo.
• Saber cómo nutrirlas mediante prácticas específicas que lleva-
rás a cabo durante un periodo de 21 días (este periodo puede
extenderse, como lo explicaremos más adelante).
• Modificar comportamientos inapropiados, tanto en ti como
en tu hijo, para que ambos salgan de sus patrones reactivos
habituales y que así puedas ejercer una paternidad mucho
más efectiva.
• Crear la armonía que siempre has deseado en tu hogar y en
tu relación con tu hijo.

Por cierto, durante todo el libro nos referiremos a tu relación con


cada uno de tus hijos, refiriéndonos a cada uno de manera individual.
Por ello notarás que hablamos de solo uno, para que enfoques tu
atención en una relación a la vez. Así como cada uno de tus hijos
(si tienes más de uno) es único, la forma en la que te relacionas con
ellos también lo es.
Este libro dedica tres semanas a construir cimientos sólidos en
tu hijo, por medio de acciones diarias, sugeridas por nosotros y di-
señadas por ti. Cada día trabajarás principalmente con uno de los 4
fundamentos del yo sano: confianza, pasión, valía y conexión.
Como ya lo mencionamos, son el foco central de todo nuestro
trabajo, y una de nuestras aportaciones más valiosas e importantes.
Por medio de ellos hacemos una síntesis de años de investigación y
práctica en diversos campos del desarrollo humano, aplicados a la
crianza efectiva de los niños y adolescentes de ahora.
En suma, a través del trabajo sencillo y poderoso de cada uno de
estos 21 días, identificarás cuáles de tus formas de ser han estado
lastimando a tu hijo e irás descubriendo cómo cambiarlas. Esto te
dará la oportunidad de reconstruir la relación y, de ser necesario,
reparar el daño que pudieras haber causado en etapas anteriores.
Crearás confianza dentro de la relación, nutriendo su seguridad
y capacidad para depositar confianza en quienes le rodean. Le mo-
tivarás a vivir día con día haciendo lo que ama y amando lo que
hace, abriéndose a disfrutar enormemente los pequeños detalles de

20
Antecedentes

la vida, integrando la corriente poderosa de energía que llamamos


pasión. Expandirás tu perspectiva acerca de qué es eso que le hace
ser tan valioso, e integrarás este sentido de valor personal a su vida
de forma práctica y real. Construirás puentes de comunicación pro-
fundos, a través de los cuales fluirán mucho más que palabras. Tu
hijo se sentirá inmensa e incuestionablemente amado por ti, y de
ese modo conectará con su propia fuente de amor incondicional.
Finalmente, verás cómo desaparecen capas de miedo, resentimiento
y duda mientras aflora su magia especial.

Imagina que tu hijo pueda:


• desarrollar una sólida confianza en él mismo, reconociendo
sus dones y potenciando sus habilidades natas conforme crece,
experimenta y aprende;
• entregarse a lo que hace con pasión, abriéndose a descubrir
cosas nuevas y conservando la disposición natural que todo
niño trae: “jugar es aprender”;
• reconocerse como un ser infinitamente valioso, merecedor de
una vida próspera, abundante y feliz, y capaz de reconocer
esta verdad tanto dentro de él mismo como en el mundo que
le rodea;
• amarse a él mismo de manera incondicional y vincularse con
otros de esta misma forma;
• vivir desde su magia especial, manifestando su verdadero brillo
y compartiendo eso que ha venido a dar al mundo.

En la medida en la que pongas en práctica los conceptos y ejer-


cicios que compartimos contigo en este libro, tu hijo comenzará
a alinearse con su esencia, a descubrir sus recursos, a acrecentar
sus habilidades y a brillar por quien es, con más pasión, entrega y
alegría de la que hasta ahora has creído posible. Y en la medida en
la que te entregues con amor y voluntad al proceso, seguramente
tú también lo lograrás.
Como consecuencia de esto, notarás cómo sus comportamientos
inapropiados van disminuyendo en frecuencia e intensidad, confor-
me le ayudas a nutrir las vasijas de cada uno de sus fundamentos.
No importa si tu hijo tiene 2 años, 12 o 19, sentirá la diferencia.

21
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

¿Por qué 21 días? ¿En qué consiste el proceso?

Toda persona, en mayor o menor grado, resiste el cambio. Es parte


de nuestra naturaleza, pero sobre todo es parte de nuestro acondi-
cionamiento, de esos viejos patrones adquiridos durante tu infancia.
Una vez que los introyectas, que los haces tuyos, puede ser difícil
cambiarlos porque te acostumbras a ellos, incluso llegas a depender
de ellos. Confías en que lo que esa forma de ser te traiga, bueno o
malo, será lo que mereces.
Sin embargo, sabemos por experiencia que tu historia personal
no te define. Hemos sido testigos del cambio en miles de personas,
y más allá de nuestra experiencia está la evidencia de tantos otros
padres que están abriéndose a transformar paradigmas, a soltar viejas
maneras de ser y adoptar nuevas. Estamos en una era de cambio,
y cambio es lo que necesitamos. Si miramos hacia afuera y encon-
tramos un mundo lleno de carencias, dolor, hambre y sufrimiento,
también tenemos la responsabilidad de mirar hacia dentro y asumir
que somos originadores de todo ello. El cambio empieza en nosotros,
si lo escogemos así.
La paternidad es un acto de liderazgo. A través de tu cambio, y
de las nuevas formas de ser que surjan de ahí, podrás influir posi-
tivamente en la toma de consciencia y el comportamiento de tus
hijos. No podrás cambiarlos, esa decisión solo pueden tomarla ellos
mismos.
Si como consecuencia de esta breve introducción te animas a
seguir este proceso, hay algunas recomendaciones que queremos
hacerte, para que sepas cómo aprovecharlo al máximo.

Recomendaciones básicas

Este libro se trata en primer lugar de ti, y en segundo lugar, de lo


que harás con tu hijo.
Durante el proceso de cada día estarás trabajando con un aspecto
de ti mismo. Los padres tenemos la idea de que necesitamos hacer
muchas cosas por nuestros hijos. Que es nuestro deber darles. Y
esto es cierto.
Pero te pregunto: ¿puedes darle a tu hijo algo que no tienes? ¿Algo
que no recibiste?

22
Antecedentes

Si te das cuenta de que el tema del día es un área bien desarrollada


en ti, muy probablemente esto se deba a alguna de estas posibili-
dades:
• Tus padres hicieron una labor maravillosa nutriendo esta par-
te, o
• has realizado algún trabajo personal importante para sanar e
integrarlo, o
• una saludable combinación de las anteriores.

Por otro lado, si es un aspecto débil, es decir, tu manejo personal o


con tu hijo es pobre, no tienes idea de cómo manejarlo, o cuando
lo haces recurres a estrategias que lastiman, entonces el trabajo del
día será sumamente importante.
Esto es de vital importancia, ya que al crear un nuevo contexto
con tu hijo estarás generando tu propia sanación. Lo que haces con
tu hijo es una proyección de tu propia relación con tu niño interior.

Cuando transformas tu relación con tu hijo,


sanas internamente.

Cada uno de los 21 días estarás enfocándote en al menos uno de


los 4 fundamentos del yo sano.
En la siguiente sección del libro estudiarás los 4 fundamentos. La
lectura te dará una noción general de ellos, suficiente como para com-
prender mejor el trasfondo de los ejercicios diarios y observar cómo
se desarrollan en ti y en cada uno de tus hijos a lo largo del viaje. Sin
embargo, notarás que estos fundamentos son un campo de estudio
muy amplio, es por esto que dedicamos todo un módulo dentro de
nuestro entrenamiento avanzado del Método Paternidad Efectiva©.
Abrimos este entrenamiento sólo una vez cada año, pero regístrate en
www.paternidadefectiva.com para que seas de las primeras personas
en enterarte de la próxima fecha de apertura y reserves tu lugar.
Al terminar de leer la sección introductoria iniciarás el viaje guiado
de 21 días. Cada día consta de las siguientes partes:
1. Tema del día.
2. Encantamiento de Ahora: la tarea especial que realizarás con
tu hijo.

23
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Notarás que siempre nos referimos a tu hijo en masculino. Lo ha-


cemos por simplicidad. Puedes realizar todo el proceso con más de
un hijo a la vez, pero si decides hacerlo así, asegúrate de apartar el
tiempo necesario para cada uno de ellos todos los días. De hecho,
esto es lo mejor, pero puedes elegir enfocarte primero en el hijo con
el que te cueste más trabajo ser el padre que quisieras ser. Aunque
te enfoques en solo uno de ellos a la vez, tu trabajo impactará de
manera positiva en todos.
Otro punto importante: a partir de ahora nos referiremos a ti en
femenino, también por simplicidad, y porque sabemos que la mayo-
ría de nuestros lectores son mamás. Papá, por favor, sé comprensivo
y abierto de mente. Gracias.
Un viaje placentero, mágico e inolvidable requiere planeación y
preparación previa. Lee y estudia a fondo toda la sección introductoria
antes de iniciar el proceso de 21 días. Una vez que inicies con el Día 1,
haz lo posible por seguir el ritmo, dentro de lo razonable. Queremos
que disfrutes el proceso, no que lo sientas una carga. Si necesitas sus-
pender uno o varios días por motivo de trabajo, sé compasiva contigo
y date el espacio que necesites. No es indispensable que hagas todos
los ejercicios. La sola lectura del libro te mantendrá dentro del proceso
y puedes leer lo correspondiente a cada día en 15 minutos o menos.
Cada día harás una actividad especial con tu hijo para crear un
anclaje; un momento cumbre que quedará grabado para siempre en
su mente y corazón, y por supuesto, también en ti. Encontrarás que
unos días serán muy placenteros y estimulantes. Otros quizá te con-
fronten con lo que no has querido o sabido manejar con tu hijo; éstos
te invitarán a reflexionar y atreverte a salir de tu zona segura. Nunca
tendrás que hacer nada que no estés dispuesta a hacer. De hecho,
nosotros describiremos la tarea, pero tú la diseñarás y pondrás de tu
cosecha para crearla, adaptarla al contexto con tu hijo e implantarla.
Seguramente habrá momentos en los que te sientas movida emo-
cionalmente. Cada día tocará fibras muy profundas de tu ser. Recor-
darás experiencias vividas, algunas muy hermosas, otras cargadas de
dolor o confusión. Sentirás y reconocerás tus propios vacíos. Incluso
podrán surgir reclamos guardados en el cajón del olvido.
Date la oportunidad de estar con lo que surja. No trates de cam-
biarlo, ignorarlo o sepultarlo de nuevo. Si necesitas llorar, permítete
hacerlo. Busca un espacio privado y suéltate. Si surgen emociones

24
Antecedentes

fuertes como rabia, enojo, resentimiento o culpa, también es impor-


tante que te hagas cargo de procesar esos contenidos. Escribe sobre
eso que estás sintiendo en una libreta o en tu diario. Compártelo con
algún amigo íntimo o con tu pareja, mas NO con tu hijo; no hasta que
lo hayas procesado y solo cuando tenga sentido hacerlo. Si consideras
que necesitas ayuda terapéutica para facilitar tu proceso, es válido y
muy recomendable que lo hagas. Sugerimos que busques ayuda de
psicoterapeutas de alguna corriente humanista, para que sigas el en-
foque de este trabajo. Puedes solicitar ayuda en la línea de terapeutas
que han estudiado nuestro Método. Ellos están recomendados por
nosotros: www.paternidadefectiva.com/consulta-en-linea
Aprovecha la oportunidad que estás creando al iniciar este pro-
ceso para soltar todo el equipaje pesado que has cargado hasta hoy.
Haz de este viaje, y de tu vida, una aventura digna de vivirse.

¿Qué habré logrado al terminar los 21 días?

Al completar este proceso, tu relación con tu hijo habrá sanado de


manera profunda. Ambos experimentarán una conexión como nunca
antes la habían sentido.
Tu hijo se sentirá valorado y amado de forma incondicional.
Descansará en el saber que no necesita ser perfecto. Recuperará y
expandirá su amor por la vida y por aquello que ama hacer, crecien-
do en confianza y descubriendo quién realmente es.
Al mismo tiempo, tú habrás desechado muchísimas creencias
limitantes y descubierto formas de ser que no solo ayudan a tu hijo
a crecer, sino también te empoderan para manejar los retos del día
con día de la mejor manera. Sentirás una enorme vitalidad como
resultado de la conexión que recuperarás con tu niña interior, que
es tu fuente de energía creativa. Vivirás más en el presente y te sor-
prenderás riendo en momentos simples, sin razón aparente, porque
te nace. Y cuando estés con tu hijo, recordarás por qué.
Al cabo de estos 21 días -o una vez que completes este proceso,
en el tiempo que te tome- habrás transmitido a tu hijo tu legado
más importante.
Es hora de cerrar viejos capítulos. Es momento de escribir una
nueva historia. La herencia de nuestros hijos, los niños y jóvenes de
ahora, está en nuestras manos.

25
Preparación

Cada niño viene a brillar

¿A qué se refieren con “magia especial”?


El concepto de magia está asociado con la idea de que una persona
tiene tal dominio de los elementos naturales que puede lograr algo
“sobrenatural”.
En primer lugar, para nosotros es importante desvincular el uso de
la palabra “magia” a cualquier significado relacionado con ocultismo
o religión. En el contexto de este libro, la utilizamos con un sentido
estrictamente natural y humano.
No nos referimos a lo sobrenatural cuando hablamos de la ma-
gia especial en nuestros niños, pero de alguna manera la alegoría
funciona. Veamos por qué:
¿Conoces a alguna persona que sea inmensamente feliz?, ¿que viva
en un estado de paz interior, gozando cada momento como si fuese
el más grande regalo que haya recibido, entregándose a la vida con
pasión y amor?, ¿que no cargue con preocupaciones, pensando en el
futuro o siendo perseguido por su pasado, y que cuando tenga un
problema dirija toda su energía y sus recursos a resolverlo lo antes
posible?, ¿que jamás cuestione cuánto vale como persona y que se
ame de manera incondicional?
Para ser inmensamente felices como adultos, requerimos no solo
un auto conocimiento profundo, sino también un alto grado de maes-
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

tría; de dominio de los distintos elementos que constituyen nuestra


persona. Porque aunque pudieras controlar todas las circunstancias
de tu vida -tener todo lo que quieres, dinero ilimitado, casa, coche,
viajes, diversión sin límites- es muy probable que eso que llamas
felicidad siga escapando de ti.
Es por eso que ser inmensa e incondicionalmente feliz es un acto
tan difícil como importante. Las personas que lo logran son vistas
por los demás como seres iluminados. Personas como Mahatma
Gandhi, Nelson Mandela o la Madre Teresa de Calcuta, u otros más
contemporáneos, como Eckhart Tolle o Wayne Dyer, considerados
verdaderos maestros, que revelan a través de su obra sus hallazgos
acerca de cómo vivir en plenitud, dicha y felicidad.
No sabemos si estas personas y su trabajo te sean familiares. De
lo que sí estamos seguros es de que has conocido otras personas
que son inmensamente felices. La mayoría de ellos tiene menos de
3 años de edad. Tú también lo fuiste, hace algún tiempo.
Los niños pequeños, siempre y cuando alguna situación externa
no rompa su equilibrio, son inmensamente felices. Viven comple-
tamente en el presente; entregados en cuerpo y alma a lo que les
apasiona, confían en que la vida los sostiene, no dudan de su valor
como personas y por lo mismo, no se cuestionan si merecen lo me-
jor de este mundo o no; y se viven totalmente conectados con sus
emociones, su mundo y a las personas que los rodean.
Esto es a lo que nosotros llamamos “magia especial” y nos encanta-
ría que los niños de ahora pudieran crecer conservándola. Que sepan
qué hacer con sus emociones, que no vivan en estado de estrés, a la
defensiva en contra del mundo; que sepan cuál es su misión y que
la vivan entregados, sabiendo que merecen ser inmensamente felices
por medio de lo que hacen; que no caigan en depresión y que, a
pesar de las circunstancias externas, permanezcan en un estado de
felicidad y paz interior.

¿Pero cómo lograr esto en mis hijos, si yo ya no sé cómo


vivir desde mi magia?
La magia especial, este gran tesoro, es tuyo por derecho. Naciste
y creciste con ella. No desapareció, no del todo. Sin embargo, las
decisiones auto limitantes que fuiste tomando a lo largo de tu vida,
porque necesitaste defenderte y adaptarte a tu entorno social y fa-

28
Preparación

miliar, hicieron que fueses cerrando la tapa del baúl de tu tesoro,


dejando adentro toda la riqueza que tienes. Y con los años, es posible
que hayas olvidado dónde se encuentra toda esta riqueza. Quizá
por eso, como tantos otros adultos, buscas la felicidad afuera de ti.
Tus padres hicieron su mejor esfuerzo. No fueron ellos quienes
cerraron esa tapa y escondieron el tesoro. Fuiste tú.

¿Y por qué la cerré?


Cuando el niño se siente vulnerable, se defiende cerrando la tapa.
Vivir desde tu magia especial significa vivir con el corazón abierto,
sin expectativas y dando lo mejor de ti, entregándote al momento
presente. Pero cuando esto que eras tú no fue recibido, no fue apro-
bado por los demás, sentiste miedo y lo ocultaste. Decidiste que para
ser amada y aceptada necesitabas ser alguien diferente.
Haber hecho esto tiene consecuencias. No puedes dar lo que no
tienes. Y aunque la magia especial vive dentro de ti, lo más probable
es que esté enterrada, sepultada.

¿Cómo puedo recuperar mi magia especial?


Este libro te ayudará a abrir tu propio tesoro mientras acompañas a
tu hijo, ayudándole a reconocer y descubrir su magia.
Necesitas abrir ese gran baúl que tienes dentro para que inspires a tus
hijos a que no lo cierren. Y si ya lo hicieron, para que lo vuelvan a abrir.

¿Qué es brillar? ¿A qué se refieren con eso?


Normalmente asociamos “brillar” con un resultado sobresaliente:
“qué bien baila”, “es un excelente estudiante”, “qué ‘puestazo’ tiene”,
“qué bien le va”…
El problema con esta visión de la capacidad humana es que va-
lora algunas capacidades muy por encima de otras. Por razones que
convienen principalmente a nuestro modelo socioeconómico actual,
ser “abogado”, “actuario” o “doctor” tiene mucho más valor que ser
“el maestro”, “albañil” o “pintor”. Y sin embargo, cada uno de estos
oficios requiere un conjunto de habilidades especiales en sí mismas.
Sin las aportaciones de cada una de estas profesiones, nuestras vidas
serían mucho más complicadas.
¿Por qué entonces el albañil quiere que su hijo sea médico o
abogado? ¿Por qué hemos creado esta escala en la que unos valen
más que otros?

29
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Necesitamos redefinir qué significa brillar, para nosotros, nuestros


hijos y nuestro mundo.
“Si juzgas a un pez por su capacidad para trepar árboles, acabará
creyendo que es un tonto.” Esta cita, atribuida erróneamente a Albert
Einstein1, señala claramente lo que estamos haciendo con muchísi-
mos niños de ahora, por medio del modelo educativo actual y de
nuestra manera de pensar al respecto. Demasiados chicos brillantes
-en su propio tipo de inteligencia- terminan la escuela pensando que
son tontos; que su tipo de inteligencia y sus habilidades son poco
valiosas; que han defraudado a sus padres y a su familia. Que es
mejor que se dediquen a distraerse, a “perder su tiempo”. Al menos
así se distraen del dolor de no sentirse suficientes. Además, quizá
“allá afuera” puedan encontrar personas como ellos, que les hagan
sentirse valiosos, acogidos, queridos…
Los estamos empujando a actuar en la dirección opuesta de la
que quisiéramos para ellos.
Podríamos elaborar mucho más acerca de los problemas del mo-
delo educativo y parental actual, y cómo por medio de ellos estamos
perpetuando la falta de equidad, la desconexión emocional y una
profunda desvalorización de la persona. Pero esto no resolvería el
problema, y peor aún, nos llevaría a relegar la responsabilidad en la
escuela o en el gobierno, cuando la causa raíz y la posibilidad real
de cambiar está en nosotros los padres.
Nuestro concepto del valor humano -de lo que es valioso versus
lo que no- está matando el brillo que ya trae cada niño al nacer.
No podemos seguir así.

“Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener


diferentes resultados.”
Albert Einstein

La gran incongruencia

Regularmente, iniciamos nuestras conferencias con esta pregunta:


“¿Qué es lo que más deseas para tu hijo?”. La inmensa mayoría de
los padres nos contesta con alguna de estas frases:
1  Dato obtenido de Quote Investigator (http://quoteinvestigator.com/2013/04/06/fi-
sh-climb)

30
Preparación

“Que sea alguien de bien.”


“Que disfrute lo que hace.”
“Que sea exitoso.”
“Que sea feliz...”

¿Te identificas con alguna de ellas? Probablemente sí; ¿qué padre no


desea esto para su hijo? Ahora, quiero preguntarte algo muy impor-
tante, y toma un momento para meditar tu respuesta. Es para ti…
¿Consideras que eres una persona de bien?
¿Disfrutas enormemente lo que haces?
¿Eres exitosa? ¿Tienes el éxito que quisieras que tu hijo logre tener?
¿Eres profunda e incondicionalmente feliz?
¿Logras todo esto fácilmente, o vives bajo estrés, presionándote
para lograr solo una parte de ello?

La mayoría de los padres quiere esto para sus hijos. El problema


es que quieren algo que ellos no necesariamente han alcanzado.
Incluso cuando lo han logrado, no por ello saben cómo guiar a sus
hijos hacia el desarrollo de su potencial. Porque cada niño tiene un
conjunto único de habilidades y gustos, y por lo mismo necesita
seguir un camino muy particular.
Lo que te sirvió a ti, no necesariamente le servirá a tu hijo.
Para resolver este dilema, esta gran incongruencia, necesitas cam-
biar tu enfoque. Ser mamá o papá no puede tratarse de cómo con-
dicionar a tu hijo para que se convierta en alguien diferente a quien
él es; mucho menos en alguien que tú no sabes ser.
Se trata de convertirte en eso que quieres para él.

La traición más grande

Los niños pequeños son incondicionalmente felices. Intuitiva y na-


turalmente saben serlo; tú fuiste así. Pero conforme creciste, tuviste
experiencias y enfrentaste retos que fueron nublando tu capacidad
innata de sostener tu estado de felicidad.
Aprendiste que para poder ser feliz necesitabas cumplir con cier-
tos requisitos, mismos que tus padres y la sociedad te exigieron de
muchas maneras.
“Pórtate bien.”

31
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

“No te enojes.”
“No seas maleducado.”
Estas frases no siempre fueron lindas. El miedo y el rechazo for-
maron parte de tu crianza, de alguna u otra forma.
“¡No me contestes así!”
“Te dije que te ibas a caer, ¿ya ves?”
“Vete de aquí, no te quiero ver llorando.”
La exigencia no fue lo único que moldeó tu comportamiento. El abra-
zo efusivo que te dieron cuando ganaste el primer lugar, el rostro de
mamá lleno de orgullo o esos comentarios indirectos que describían
como debías ser, también contribuyeron.
“Mi hijo es tan valiente…”
“Si vieras lo inteligente que es…”
“Me salió tan buena niña…”

El doctor Miguel Ruiz, autor de Los cuatro acuerdos, explica clara-


mente cómo sucede esto y el impacto que tiene en nuestras vidas.
Le llama “el proceso de domesticación”.
“En el proceso de domesticación, perdimos todas nuestras ten-
dencias naturales. Y cuando fuimos lo bastante mayores para que
nuestra mente lo comprendiera, aprendimos a decir que no. El
adulto decía: “No hagas esto y no hagas lo otro”. Nosotros nos re-
belábamos y respondíamos: “¡No!”. Nos rebelábamos para defender
nuestra libertad. Queríamos ser nosotros mismos, pero éramos muy
pequeños y los adultos eran grandes y fuertes. Después de cierto
tiempo, empezamos a sentir miedo porque sabíamos que cada vez
que hiciéramos algo incorrecto recibiríamos un castigo.”2
La necesidad de ser parte, de ser aceptada y amada, te llevó a
darle prioridad a su expectativa, antes que a tu naturaleza. Aprendiste
que eso que tus padres no aceptaban de ti era algo que deberías
controlar y de ser posible, erradicar.
Para ser amada, te traicionaste a ti misma.
Ahora te preguntamos, ¿eso es lo que quieres para tu hijo?
Tú llegaste al mundo siéndote totalmente leal. Tu estado era la fe-
licidad. Dependiste de otros, en especial de tus padres, para satisfacer
tus necesidades y gradualmente aprender a hacerlo por ti misma. Pero
2  Los Cuatro Acuerdos; Miguel Ángel Ruiz; 1a edición; Editorial Urano;
pp. 29-30; 1998.

32
Preparación

hubo necesidades que no supiste resolver, que elegiste reprimir porque


manifestarlas fue muy doloroso. Estas heridas emocionales quedaron
guardadas en las profundidades de tu subconsciente. Ahora forman
parte de tu personalidad, y aunque quieras pensar que quedaron en
el pasado, ellas están tan presentes en tu vida como tu piel.
Cada vez que te enganchas con tu hijo, cada vez que lo manipu-
las para que haga lo que quieres o que explotas cuando no te hace
caso, esas huellas de tu pasado reaparecen. Y si prestas atención, te
sorprendes de lo mucho que manifiestas estas heridas, muchas veces
repitiendo el patrón tal y como lo viviste tú… Hace muchos años.
Ahora, cada vez que esto te sucede, no solo estás reafirmando la
traición que te hiciste, ¡también le estás enseñando a tu hijo a hacerlo!
No hay una manera “suave” de explicar esto ni de pintarlo bonito.
Queremos que abras los ojos, para que puedas percibir la gravedad
de esta decisión tan atroz y limitante con la que has vivido hasta
ahora. Por eso, antes de explicar cómo sí puedes criar a tu hijo sin
lastimarlo, ayudándole a adaptarse a su entorno y a empoderarse
frente a los retos que enfrentará conforme crezca, queremos que te
quede muy claro cómo actúas tus heridas hoy.
Te lo explicaremos mediante lo que llamamos “el Patrón reactivo”.

El Patrón reactivo

Rosa, una amiga muy querida, nos comentaba cómo, todos los días,
al llegar del trabajo, su hijo le sacaba canas verdes. La batalla gene-
ralmente sucedía así:
Rosa: ¿Samuel, puedes poner la mesa?
Samuel: Ajá, ya voy… (tableta en mano, echado en el sillón, sin
desviar la mirada)
A los 5 minutos…
Rosa: Hijo, ya voy a servir; por favor, pon la mesa…
Samuel: Ya voooy…
3 minutos después…
Rosa: ¡Ya te dije que pongas la mesa! ¡¿Cuántas veces te lo tengo
que repetir?!
Samuel: ¡Ash, mamá! Te dije que ya voy, no te pongas así…
Rosa: ¡Yo no me pongo así, tú me pones así! ¡Vengo agotada de
trabajar para ti y no eres capaz de poner la mesa!...

33
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Como Rosa, muchos padres de ahora entran en lo que nosotros


llamamos el Ciclo de la paternidad reactiva (ver ilustración) sin ni
siquiera darse cuenta. Comienzan dando una orden o pidiéndole
algo al niño. Cuando no ven la respuesta que esperan, repiten la
instrucción, a veces amablemente como si pidieran un favor o quizá
con un poco más de énfasis. Y repiten… y repiten… hasta que la
sangre empieza a hervir. Ahí es cuando entra el chantaje emocional
(un intento por hacer sentir mal al niño para que obedezca) o la
amenaza (retirar un privilegio o incluso el amor). Y ya cuando nada
de esto funciona, entonces… ¡EXPLOTAN!

s una instrucción
1. da
es

5. cu
2. repit

ciclo de la
lpa

paternidad
rectiva
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3. in

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te
sis

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se s
insi ota
stes 4. E x pl

La razón por la que tantos padres están en esta trampa es muy sen-
cilla: difícilmente puedes transformar aquello que no conoces. Como
psicoterapeutas no podemos enfatizar lo suficiente la importancia

34
Preparación

de esto. Por ello hemos trabajado durante tantos años con mamás
y papás en todas partes del mundo por medio de nuestro Método.
Si te mantienes en el patrón reactivo, repitiendo, amenazando,
manipulando y explotando, sin darte cuenta estás lastimando. Estás
reafirmando heridas, reforzando patrones defensivos en tu hijo, y en
el fondo estás fracturando y debilitando los cimientos de su perso-
nalidad: lo que nosotros llamamos los 4 fundamentos del yo sano.
Esto nos trae al asunto raíz, el motivo por el que estás leyendo
este libro. Iniciamos este diálogo preguntándote acerca de tu felicidad
y la de tu hijo, ¿recuerdas? Ahora queremos hacerte esta pregunta:
¿Qué necesitas hacer para que tu hijo pueda crecer sin perder
su capacidad para ser incondicionalmente feliz, sin traicionarse a él
mismo?
Si ayudas a tu hijo a crecer sentando bases sólidas en sus 4 fun-
damentos, sabrá cómo hacer esto. Y no solo eso, notarás cómo la
lucha por el poder y sus comportamientos inapropiados desaparecen,
porque dejan de tener razón de ser.

Los 4 fundamentos del yo sano

Todos los retos que cada niño enfrentará a lo largo de su desarrollo


están relacionados con estos cuatro aspectos: la confianza, la pasión,
la valía y la conexión.
Respóndete estas preguntas:
¿Quieres que tu hijo…
• desarrolle una sólida confianza en él mismo, reconociendo sus
dones y potenciando sus habilidades natas conforme crece,
experimenta y aprende?
• pueda entregarse a lo que hace con pasión, abriéndose a des-
cubrir cosas nuevas y conservando el “jugar es aprender”, esa
disposición natural que trae desde que nació?
• se reconozca como un ser infinitamente valioso, merecedor
de una vida próspera, abundante y feliz, capaz de sostener
esta verdad tanto dentro de él mismo como en el mundo que
le rodea?
• se ame a él mismo de manera incondicional y sepa vincularse
con otros de esta misma manera, sin miedo a ser herido, sin
cerrar su corazón?

35
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Una persona que crece de esta forma desarrolla una especie de mag-
netismo. Es líder entre sus amigos, pero sobre todo es su propio líder.
Sabe lo que quiere y lo persigue con energía y entusiasmo, y eso
es contagioso. La gente a su alrededor no puede más que notar que
tiene “algo especial”. Y no se trata de que sea mejor que los demás.
Simplemente tiene buenos cimientos.
Los 4 fundamentos están en el centro de todo nuestro trabajo. Al
igual que tú, tu hijo, en su intento por ser feliz, necesita encontrar la
suficiente confianza, pasión, valía y conexión como para que surja
su magia especial. Por eso es tan importante saber cómo nutrir estos
aspectos de su ser, ayudándole a conocerse y a saber cómo resolver
sus necesidades, reconociendo y respetando las de los demás.
Cuando recibimos a un paciente, lo primero que hacemos es revi-
sar cómo están desarrollados estos aspectos. En cuáles se enfoca más,
cuáles necesita fortalecer y en especial, cómo está tratando de cubrir
las necesidades que acompañan estas zonas de su personalidad.
Lo mismo aplica cuando recibimos a una familia que busca co-
rregir un patrón de comportamiento inapropiado en un hijo.
De igual modo, en nuestros entrenamientos en línea para padres,
antes de enseñar técnicas o estrategias para influir en el comporta-
miento del niño (o adolescente), comenzamos trabajando con los 4
fundamentos. Éstos ayudan a los padres a entender qué es lo que
el niño está necesitando en el fondo cada vez que se comporta de
manera inapropiada. Este es uno de los preceptos más importantes
de nuestro Método:
El fondo es más importante que la forma; si atiendes el fondo,
la forma cambiará.
Este punto es esencial para nosotros y nos distingue de cualquier
otra escuela para padres. Si bien todas reconocen que el fondo es
importante, no se enfocan tanto en que los padres lo comprendan o
que lo tomen en cuenta antes que el comportamiento mismo.
Lo que queremos enseñarte con nuestro Método es a reconocer
el fondo para entonces trabajar con la forma. Cuando aprendes a
ver qué es lo que tu hijo te comunica con su comportamiento, y lo
retroalimentas de manera adecuada, él se siente visto por ti. Se da
cuenta de que realmente lo entiendes y que estás respondiendo ante
sus necesidades más profundas. Y cuando practicas esto constante-
mente, tu relación con él adquiere una dimensión muy especial: tu

36
Preparación

hijo confía en ti. Y la confianza -el primer fundamento- es la base


de toda relación.
Esto es especialmente importante si, al leer el material sobre los 4
fundamentos, te das cuenta de que cometiste errores en una o varias
áreas o etapas durante su desarrollo. Porque cuando lastimaste a tu
hijo -emocional o físicamente, te hayas dado cuenta o no- minaste
su confianza. Para adaptarse, él creó barreras, defensas sutiles que
le permiten estar a cierta distancia emocional: cerca de ti, pero no
demasiado cerca para que no le duela cuando llegas de malas del
trabajo. Incluso le sirven para que ya no le duelan tus regaños o que
se permita hacer lo que quiera a pesar de ti (como suele suceder
cuando llega a la adolescencia).
Es posible que hayas comprado este libro porque estás en pro-
blemas: tu hijo está fuera de control, tu relación con él no está bien,
va mal en la escuela, es hiperactivo, está siendo violento, etcétera. Si
este es el caso, es muy probable que quieras llegar al capítulo en el
que te explicamos exactamente qué hacer para manejar su comporta-
miento y que “vuelva a ser como antes” o que se corrija de una vez.
Si es así, te tenemos una noticia: ese capítulo no existe en este
libro. No te vamos a mostrar una “técnica mágica” que lo compondrá.
Ni te mostraremos qué hacer para controlar o manipularlo de tal
forma que haga lo que tú piensas que es lo mejor para él.
¡Eso es lo que creó el problema!
Si bien no encontrarás un capítulo con “la técnica mágica”, esta-
mos seguros de que al realizar este viaje de 21 días junto a tu hijo,
el resultado sí será mágico. Cada día realizarás un trabajo especial,
diseñado para trabajar gradual y escalonadamente con cada uno de
sus 4 fundamentos (y dicho sea de paso, también con los tuyos).

Antes de iniciar el viaje mágico…

Estás a punto de iniciar el viaje mágico de 21 días con tu hijo. Será


importante que tomes en cuenta los siguientes puntos:
• La clave de este viaje no está en la teoría, sino en lo que
haces con tu hijo cada día, y en cómo integras esto a tu vida
para continuar haciéndolo de forma consistente. Necesitarás
adaptar el ejercicio de cada día -el Encantamiento de Ahora-
al contexto del hijo (o hijos) con quien(es) estés trabajando.

37
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

• Hay varias formas de prepararte para el trabajo de cada día.


Ya sea que te levantes un poco más temprano, que leas el
capítulo del siguiente día la noche anterior para prepararte
durante tus sueños (lo que funciona muy bien) o que lo hagas
durante algún receso en tu día; procura hacer este espacio.
Si por alguna razón no puedes hacerlo durante uno o varios
días, date permiso. El siguiente encantamiento te esperará y tu
hijo también. Enfócate en lo que puedes hacer con el tiempo
que tienes y en continuar avanzando a tu ritmo.
• Si consideras que el área que te invitamos a trabajar durante
ciertos días es un fundamento fuerte y sano en tu hijo, puedes
optar por no hacer los ejercicios. Pero también, con algo de
creatividad, podrías aprovechar la oportunidad para profun-
dizar aún más. Siempre hay espacio para crecer.
• Haz espacio cada día para reflexionar acerca de qué te das
cuenta, qué deseas integrar en tu vida y cómo puedes hacerlo
de manera fácil y sostenida. Si decides complementar la expe-
riencia de este libro con nuestro Entrenamiento en Línea, te
acompañaremos de la mano para entrar en cada tema de ma-
nera más profunda. Para más información al respecto, visita
el portal de entrenamiento aquí: www.paternidadefectiva.com
• Si vives separada de tu hijo y no lo ves todos los días, hay
varias cosas que puedes hacer: (1) lee el libro y prepara los
ejercicios de cada día que consideres apropiados para los mo-
mentos que comparten; (2) realiza lo que puedas por teléfono
o internet. Varios ejercicios se pueden adaptar excelentemente
con algo de creatividad; (3) haz un ritual en el que dediques
unos minutos, tal vez a la hora de dormir, para conectarte
con tu hijo y transmitirle el mensaje del día desde tu corazón.
Esto es inmensamente efectivo y poderoso. Es algo que ya
haces, todos los días tienes a tu hijo en mente. Ahora asigna
un momento específico del día para enviarle tu amor con la
intención que estés trabajando cada día.
• No importa cómo responda tu hijo, continúa con el proceso.
Hemos observado muchas veces cómo al inicio el niño o ado-
lescente se resiste, desconfiando del cambio que ve; incluso
retando, como para probar si es real. Aun cuando haya sido
lastimado muchas veces, el amor, demostrado y transmitido

38
Preparación

con congruencia y sentido, puede disolver cualquier obstáculo,


sanar cualquier herida. No subestimes el poder de tu magia
especial en acción ni el de la suya. Simplemente suelta tus
expectativas acerca de lo que crees que debería suceder y
entrégate a dar lo mejor de ti.

“A veces la parte más difícil del viaje es creer


que lo mereces.”
Glenn Beck

¿Estás lista?
El viaje comienza ahora. ¡Crea con tu hijo una experiencia mágica!

39
La confianza se consolida
por medio de la acción

El verdadero maestro no es aquél que sabe,


sino el que hace

“El miedo llamó a la puerta, la confianza abrió


y afuera no había nadie.”
Proverbio chino

¿Qué es tener confianza?


• ¿Obedecer ciegamente?
• ¿Creer en todo lo que te dicen?
• ¿Ser un libro abierto ante los demás?
• ¿Atreverte a hacer cualquier cosa?
• ¿No sentir miedo?

Confianza significa: puedo fiarme en mi/su naturaleza. Implica que


puedes contar contigo misma o con aquello con lo que te relacionas
en un momento determinado.
La confianza suele notarse. Todos tenemos áreas en nuestras vi-
das en las que tenemos la confianza muy elevada y otras en las que
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

flaquea. Cuando algo te es familiar, lo has visto o experimentado


antes, o lo has practicado suficiente, te sientes más seguro y confiado
haciéndolo. Por esto cuando le brindamos al niño oportunidades para
que desarrolle tantas destrezas como pueda, naturalmente adquiere
mayor grado de seguridad.
¿Cuál es la relación entre resolver un ejercicio algebraico y reparar
la tubería de un lavabo?
En ambos casos, se trata de resolver un problema.
En algunos países de Europa las escuelas dedican todo un año
a enseñarles a los adolescentes destrezas como carpintería, mecá-
nica, cocina, contabilidad, etcétera. No como materias complemen-
tarias, sino como la única carga curricular que tienen durante todo
ese año. Estos jóvenes crecen aprendiendo a resolver problemas
tanto académicos como de la vida cotidiana. A los 18 años de edad
están listos para vivir de forma independiente. No necesitan llamar
al plomero cada vez que se tapa el inodoro y saben hacer repara-
ciones básicas en su casa. Tienen un sentido bien desarrollado de
la responsabilidad personal y se independizan a edad temprana,
sabiendo que pueden manejar los retos de la vida cotidiana.
Se sienten seguros porque saben resolver problemas.
Una tarea importantísima que tenemos como padres es ayudar
a nuestros hijos para que puedan sentirse seguros, sabiendo que
pueden resolver y manejar todos esos contratiempos que son parte
de la vida diaria. En términos generales, con mayor capacidad de
resolver problemas, mayor confianza tendrá en él mismo.

La confianza tiene dos modalidades básicas:


1. La auto confianza: la seguridad y el ánimo que tiene una per-
sona frente a cierta acción.
2. La proyección: el grado de certeza sobre cómo algo que está
afuera (persona o cosa) se comportará al interactuar con el
sujeto. Es una proyección de la auto confianza porque está
basada en la evaluación subjetiva (“imagino que va a…”) y
del grado en el que la persona está dispuesta a confiar en su
propia evaluación.

Por ejemplo, si estás cruzando un tronco sobre un precipicio, debes


tener una enorme confianza tanto en tu equilibrio (auto confianza)

42
La confianza se consolida por medio de la acción

como en la fortaleza del tronco (proyección). Realmente no puedes


saber cuán fuerte es el tronco; aunque sea muy grueso y robusto,
podría estar fracturado o podrido en un punto. Algunas personas
cruzarían, otras no. Incluso un equilibrista profesional podría no
cruzar: “Mejor denme una cuerda floja, en ese tronco no confío.” Y
un niño pequeño, que aún no tiene su equilibrio tan desarrollado,
podría verlo como un reto divertido y hacerlo.

La confianza
La diferencia de otros aspectos de la personalidad que pueden ser
más fijos con el grado de confianza de la persona dependerá de
cuánta destreza tenga respecto de una tarea. Por eso podemos ver
que un niño puede sentirse muy confiado platicando con sus amigos
acerca de su juego favorito, pero cuando la maestra le pide que hable
frente a todos acerca de la historia de la conquista, vacila y se pone
rojo. Esto puede deberse a que no estudió la lección o a que no se
siente cómodo hablando en público. El mismo niño puede sentirse
muy cómodo pidiéndole un sándwich a su mamá, pero no atreverse
a pedirle medio kilo de queso al señor de la tienda.
El viaje de 21 días comienza trabajando con la confianza porque
es el cimiento más instintivo y básico de la personalidad. Todos los
demás fundamentos se construyen sobre este. Una persona que ca-
rece de confianza se detiene ante muchos retos, duda de ella misma
y “pisa el freno” cuando se siente atraída por algo. También juzga
severamente todo lo que ve, como una proyección de él mismo, y
suele tener un sentido distorsionado de su propio valor. Difícilmente
abre su corazón; aun cuando lo hace, tiende a comprobar que al
hacerlo solo consigue lastimarse y vuelve a cerrarlo. Vive desconec-
tado de los demás y teme conectarse consigo mismo.
Otro de los temas clave de la confianza tiene que ver con el
manejo de los límites. ¿Por qué los límites generan confianza en el
niño? Simple, porque son como un recipiente, como una vasija que
contiene la energía del niño. Cuando papá y mamá no sabemos cómo
marcar límites sanos, esta vasija se perfora y la energía del niño se
va diluyendo, por tanto no se siente seguro.
Confianza es igual a seguridad. Si como padres no ponemos
límites adecuados, el niño se sentirá inseguro; si ponemos límites
de más, el niño se sentirá asfixiado, porque es como tener la vasija

43
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

tapada y esa energía no puede moverse, crearse o expandirse. El


niño se sentirá atorado. Como papás debemos saber cómo manejar
estos límites de manera sana para aumentar su confianza mientras
va creciendo.

44
Día 1: El ojo
de arquitecto

“Paciencia es poder. La paciencia no es la ausencia


de acción; más bien es la sincronía de la misma.”
Fulton J. Sheen

El programa natural

Para formar un bebé, la naturaleza trabaja durante 40 semanas en el


vientre de la madre. Siempre y cuando todo esté funcionando bien,
al cabo de ese tiempo el bebé estará listo para nacer: como un pastel
perfectamente cocido: color y sabor a papá y mamá.
¿Qué tiene que hacer mamá para que este milagro suceda en su
vientre?
Realmente no mucho. Nutrirse y cuidarse, ejercicio moderado,
y sus actividades habituales. La sabiduría de su cuerpo se encarga
del resto.
Pero una vez que nace la cosa cambia. Pareciera que mamá -y
ahora papá también- tiene que hacerlo todo para que el bebé crezca
sano y saludable, ¿verdad?
No es cierto. La naturaleza sigue haciendo la mayor parte. Si bien
hay mucho más que hacer, el programa biológico del bebé sigue
su curso. Crece, adquiere habilidades, aprende a sentarse, a gatear,
a caminar, a hablar… Sin ninguna ayuda. Aunque existan 800 mil
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

técnicas de “estimulación” para que tu hijo nazca caminando y sea


un genio, siempre y cuando sus necesidades básicas estén cubiertas,
él seguirá desarrollándose de acuerdo con su programa natural.
Criar un hijo no es como construir una casa. Tú no lo diseñas ni
escoges los materiales, o le das forma mientras lo construyes. Desde
su concepción el niño ya trae un patrón original, insertado profun-
damente en su código genético. Si tú desaparecieras de su vida hoy,
su proceso de desarrollo continuaría, con o sin ti.
Sin embargo, tu hijo sí está en un proceso de autoconstrucción.
Toma los materiales que la vida le presenta y tú eres uno de los
más importantes. Todo lo que aportas a su vida puede volverse un
ladrillo, una varilla, un cristal o parte de su cableado eléctrico, si él
decide tomarlo y hacerlo parte de él.
Hoy más que nunca vemos cómo existe una prisa neurótica para
todo. Los bebés nacen antes de tiempo, programados para cesárea
en la semana 39 para que salgan “eficientemente” en menos de 20
minutos. Van a clases de estimulación temprana y escuchan a Mozart
con delfines para que se conviertan en genios antes de que digan
“mamá” por primera vez. Hacemos de su vida una carrera contra el
tiempo intentando mejorar el programa natural porque no estamos
seguros de que éste sea suficiente.
No decimos que todo esto esté mal. Pero ¿te has puesto a pensar
en qué te pasa a ti cuando vives con tanta prisa? ¿Has considerado
qué impacto tiene en tu hijo?
A nosotros nos encanta ir a ver casas. Es uno de nuestros pasa-
tiempos espontáneos. Pero cada uno tiene su preferencia:
“A mí me apasiona entrar a ver casas en construcción. Tengo un
‘ojo de arquitecto’ y puedo ‘ver’ qué se está armando aun cuando
solo haya algunos tabiques, varillas, cemento y vigas. Aprecio la
belleza del proceso creativo antes de que sea evidente. ‘Gaby, ¡mira
qué increíble va a quedar esta entrada!’, le digo, imaginando la puer-
ta doble, el tejado y la bugambilia morada tapizando la columna.”
Luis Carlos
“A mí, por el contrario, enséñamela bien terminada; con todo y
muebles. Me fascina ver el producto final. Y si voy por la calle y veo
una casa entreabierta, me encanta asomarme para ver cómo está (si
me invitan a pasar, soy feliz). Y cuando Luis Carlos me pregunta
en una de sus ‘obras pelonas’ que qué me parece y me empieza a

46
Día 1: El ojo de arquitecto

describir los espacios vacíos llenos de lodo y cemento, yo nada más


pienso: ‘Qué horrible, ¿a qué hora nos vamos?…’”. Gaby
El punto es que para construir tu casa puedes contratar a un arqui-
tecto. Pero, para ayudar a tu hijo a autoconstruirse, es indispensable
que reconozcas el impacto de lo que hiciste antes y de lo que haces
hoy en su vida. Es necesario que tengas “ojo de arquitecto”.
Porque tus palabras y tus acciones formarán parte de esos ci-
mientos sobre los que tu hijo construirá al adulto que será mañana.

Paciencia

Hay un ingrediente indispensable para desarrollar ese ojo de arqui-


tecto que todo padre necesita: la paciencia.
La paciencia -la ciencia de la paz- implica saber esperar. Para
saber cuándo y cómo actuar de la mejor manera, necesitas observar
y ser paciente.
Cuando reaccionas de inmediato ante un comportamiento inade-
cuado de tu hijo, agrandas el problema. Tu patrón reactivo hace que
actúes de forma impulsiva e inconsciente.
Y puede que seas de los que explota o de los que se aguanta
ahora y explota después. En cualquier caso, el patrón reactivo es
impaciente por definición. Te impide ver lo que tu hijo realmente
necesita y te vuelve ciego ante lo que necesitas ver en ti.
En ese momento tú no estás al mando de lo que haces, tu patrón
reactivo es quien toma el timón.
La naturaleza nos invita y nos muestra cómo ser pacientes. Todo
tiene un ritmo, corresponde a una etapa de desarrollo y tiene un
propósito. Cuando como padres estamos preparados para recono-
cerlo y sabemos observar y esperar, entonces reaccionamos menos
y actuamos asertivamente.
Lo que haces hoy con tu hijo repercutirá en toda su vida. Provee
el “material” correcto que está necesitando en este momento. Si tie-
nes la paciencia necesaria, descubrirás qué necesita realmente de ti
y sabrás cómo brindárselo de la mejor manera.

El encantamiento de ahora

¿Recuerdas el día que supiste que estabas embarazada?, ¿que ibas a


tener un hijo?

47
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

“Yo sé que el amor es ciego


porque te comencé a amar
desde antes de verte.”

Hoy dedícate a soltar la prisa y tus expectativas. Permítete olvidar


tus objetivos y tus metas respecto de tu hijo, o sobre este libro, y
lo que quieres lograr con él. Deja a un lado tu necesidad de que tu
hijo cambie. Solo por hoy.
Solo tu hijo puede sustituir un ladrillo roto o cambiar una co-
lumna que no está firme en su interior. Tu papel no es cambiarlo,
sino confiar en su patrón original, en la sabiduría de su esencia. Así
como una madre embarazada ama y espera, también puedes obser-
var y esperar para saber actuar de la forma correcta, en el momento
correcto, cada día un poco más y mejor.
Reflexión: ¿Qué tan paciente eres ante los ojos de tu hijo?, ¿cuán-
do no lo has sido?, ¿cuándo sí? ¿Qué cosas te desesperan y te hacen
reaccionar? Date cuenta. Si lo prefieres, puedes anotar tus respuestas
en una hoja o libreta. Simplemente deja que tu mano escriba lo que
salga de ti, sin juzgarte.
Practica hoy la paciencia con tu hijo: observa, espera y actúa con
asertividad y mesura. Al final de este día, cuando estés acompañán-
dolo en el ritual de dormir (revisa El Cuento del Niño)3, déjale saber
esto con tus palabras:

“Hijo, siento mucho no haber sabido ser paciente contigo cuando


__________________________________. Cuidaré estar más atenta de
ahora en adelante…”

3 Visita esta liga para ver el cuento: http://21diassinexplotar.com/el-cuento-del-nino

48
Día 2: Bienvenido
a casa

“La decisión más importante que deberás tomar en tu vida es si


vives en un universo que te sustenta, te apoya y te quiere o en un
universo que no te sostiene, que te ignora y que te es hostil.”
Albert Einstein

Llegaste a este mundo por invitación. Puedes estar segura de que tus
papás hicieron su trabajo y te invitaron. Algunos padres planifican
y deciden cuál es el momento ideal para que llegue el invitado. A
otros les toma por sorpresa. Pero el hecho es que solo puedes llegar
por invitación.
Independientemente de las condiciones en las que tus padres te
concibieron, tú fuiste invitada. No los visitaste para pasar una velada
agradable; tu estadía es para toda la vida. Una vez que eres invitada
ya no hay marcha atrás. Y no solo eso, llegaste necesitando recibir
toda la atención y el cuidado de tus “anfitriones”.
Tienes el derecho de existir. Eres un hilo importante en el tejido
que conforma nuestra existencia aquí en nuestro pequeño planeta.
Cuando recibes a un invitado especial en tu casa, haces todo lo
necesario para que tu hogar esté acondicionado: decoras con flores,
haces una cena exquisita, te aseguras de que todo esté en orden,
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

pones música de acuerdo con la ocasión... Preparas el momento para


dar lo mejor de ti y crear una experiencia memorable.
Desafortunadamente, muy pocas personas llegan al mundo con la
atención que un invitado tan especial y esperado necesita y merece
en el momento de nacer.
Como lo menciona Laura Rincón Gallardo: “en las sociedades lla-
madas ‘civilizadas’, los niños frecuentemente son separados de su
madre en forma prematura… Cuando un niño crece sin satisfacer esa
necesidad, no solo la relación entre hijo y madre resulta deficiente,
sino que el niño pasará el resto de su vida buscando el abrazo o la
cercanía que le faltó.” 4
La manera en la que naces y eres recibida influye profunda y
poderosamente en el grado de confianza que te permites depositar
en el mundo que te rodea, en otras personas e incluso en ti misma.
En el mundo moderno, si bien hemos ideado cómo controlar las
condiciones del nacimiento como para evitar riesgos y reducir la
mortalidad infantil, las prácticas más utilizadas en los hospitales están
basadas en premisas erróneas.
Hace un par de años, platicaba con unas amigas acerca de “las
bondades del parto en el mundo moderno”.
“Ay no, eso de parir sin anestesia, olvídalo. Yo le dije a mi doctor:
‘A mí si me duele, aunque sea un poquito, no le pago.’” A lo que la
otra contesta: “Al mío, yo le dije: ‘A mi bebé me lo enseñan ya que
esté bañadito y limpiecito, y por favor que lo dejen dormir en el
cunero toda la noche, porque si no… ¡qué cansancio!’”.
La razón principal por la que tantas madres deciden desconectarse
de esta manera es muy sencilla: como no confían en la sabiduría de
su cuerpo, le tienen pavor a dar a luz. Y eso nos lleva a la pregunta
importante:
¿Crees que alguna parte de esta desconfianza la reciba el niño?
No queremos extendernos en este punto más allá de lo necesario.
Pero necesitamos que esto quede muy claro: si llegas al mundo de
manera violenta y sin la contención y el recibimiento que necesitas,
la huella de esta experiencia no solo afectará las noches por venir:
este momento cumbre queda sellado en tu programación neurológica
y arraiga creencias limitantes como “el mundo es peligroso/amena-
4  El abrazo que lleva al amor; Laura Rincón Gallardo; 10 edición; Prekop Editorial; pp.
15-16; 2013.

50
Día 2: Bienvenido a casa

zante”, “las personas abandonan/rechazan, me tengo que proteger


de ellas” y “no debo confiar en nada ni en nadie”, entre otras.
Cuando llegas a casa de alguien y no eres bienvenida, te sientes
incómoda, insegura y rechazada; cuando al nacer no se respeta el
programa natural, ni se conocen las necesidades del infante por na-
cer, es muy fácil pasarlo por alto y dejar una herida difícil de sanar.
Por el contrario, cuando el bebé experimenta un nacimiento ar-
monioso, sin forzar ni violentar el proceso, respetando su ritmo, de
preferencia pasando por el canal de parto y de inmediato vinculán-
dolo con su madre en el “segundo vientre” que son sus brazos y su
pecho, arraiga en su programación la noción de que ha llegado a
un lugar seguro y amoroso en el que puede confiar.
¿En qué tipo de mundo quieres que viva tu hijo? ¿Le diste la bien-
venida que él necesitaba? ¿De qué manera le haces saber y sentir
que es un invitado especial en tu vida y que te sientes honrada con
su presencia?

El encantamiento de ahora

Hoy le harás saber a tu hijo que él es tu invitado de honor, no solo


en tu casa sino también en tu vida. Decírselo no es suficiente. Las
experiencias cumbre -esos momentos sumamente intensos- quedan
grabadas en más que la memoria. El nacimiento es uno de esos mo-
mentos. Tu acto mágico consistirá en crear una experiencia positiva
y poderosa que le haga sentir y saber a tu hijo que es bienvenido
en tu vida, más allá de cualquier duda.
“Ay, pero mi hijo sabe que es bienvenido y que lo quiero más
que a nadie en el mundo…”.
¡ALTO! Sabemos que amas a tu hijo inmensamente, eso no lo
cuestionamos de ninguna manera. Tampoco cuestionamos el hecho
de que tenga un lugar especial en tu vida. La invitación es a ha-
cérselo saber hoy de una forma tan única, especial y creativa, que
este mensaje quede grabado en su subconsciente y en su memoria
para siempre, sanando y redefiniendo su vínculo contigo, y como
consecuencia, con el mundo que le rodea.
No queremos sugerirte qué harás. Quizá lo lleves a comer a su
lugar favorito o a jugar eso que te ha pedido tantas veces en el par-
que. A lo mejor ha querido que le compres ropa que no te gusta

51
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

o que escuches su música… ¡De cuántas maneras te ha pedido que


entres a su mundo! Que le demuestres cuán importante es para ti…
Reflexiona y responde: ¿Cómo puedes fortalecer tu vínculo con
tu hijo? ¿Qué tanto confía en ti?, ¿en los demás?
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Día 2: Bienvenido a casa

El Masaje de contención
Ésta es una de las técnicas más avanzadas de nuestro Método y
requiere entrenamiento específico. Sin embargo, puedes practicar
lo que compartimos aquí sin ningún riesgo y ten por seguro que
beneficiará enormemente a tu hijo.
Haz clic aquí para conocer más acerca de esta técnica: http://
21diassinexplotar.com/masaje-de-contencion
El Masaje de contención es especialmente importante para los
niños que llegaron al mundo por cesárea o cuyo nacimiento fue
doloroso, difícil o incluso violento. La Organización Mundial de la
Salud recomienda que la tasa de nacimientos por cesárea no supere
15%. Sin embargo, en México cerca de 90% de los bebés que nacen
en hospitales privados lo hacen de esta forma y en hospitales públi-
cos es cerca de 50%. Brasil supera a México en estas métricas, y la
mayoría de los países latinoamericanos sigue este patrón.
Por esta razón, consideramos que esta técnica podría serte útil.
Queda claro que necesitamos hacer mucho más. Si te interesa co-
nocer más acerca de cómo dar a luz de forma segura, tranquila y
respetada, visita www.nacerenpaz.com

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Día 3: Yo te protejo

“No puedo pensar en ninguna necesidad de la infancia tan fuerte


como la necesidad de la protección de un padre.”
Sigmund Freud

Cuando un niño siente que necesita defenderse porque le falta la


protección y el cuidado de papá y mamá, o el de los adultos a cargo,
su organismo automáticamente entra en un estado de alerta.
Sandra, cuando era una niña de 3 años, veía que cuando su her-
mano mayor se portaba mal, le tocaban gritos, nalgadas y castigos.
Muy pronto aprendió a portarse como una niña modelo: a vestirse
y peinarse sola, a mantener recogido su cuarto, a cooperar con las
tareas de la casa, a ser responsable con la escuela y a no ser “latosa”
como su hermano…
Te pregunto: un niño pequeño o incluso un preadolescente, ¿está
preparado para enfrentar peligros, salir a la calle, o lidiar con la furia
o el abuso de un mayor?
Por supuesto que no. Puedes -y debes- enseñarle qué hacer y
con quién acudir en caso de que necesite protección o ayuda. Salva-
guardar su integridad física y emocional hasta que él pueda hacerlo
por él mismo es tu trabajo.
Todo padre quiere proteger a sus hijos del dolor y del peligro,
de la infelicidad, del rechazo y de malas experiencias.
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Esto está bien. Pero cuando la necesidad de proteger es demasia-


da, los padres obstaculizan el desarrollo sano de sus hijos, trayendo
más dolor del que pretendieron evitar en un principio.
Lo que muchos padres sobreprotectores pierden de vista es que, al
darle poder a los miedos que seguramente ellos mismos tuvieron en
su infancia, les están negando a sus hijos la posibilidad de explorar
y experimentar en libertad.
No los están dejando crecer.
¿Y si te dijéramos que el peligro que más afecta a tu hijo no es
el que está allá afuera sino dentro de tu casa?
Esto puede sonar muy alarmante, pero es cierto. No nos referi-
mos a los contactos eléctricos o a la plancha caliente en el ropero
(aunque claro, hay que cuidarlos de esto también). Hablamos de
algo mucho más profundo.
La magia especial de nuestros hijos es un tesoro. Y es muy frágil,
porque si bien están poderosamente conectados consigo mismos,
mientras están creciendo no saben cómo darse todo lo que necesitan.
Para ello dependen de nosotros, sus padres.
Para que tu hijo se sienta relajado, abierto, tranquilo y feliz siendo
él mismo, necesita saber que no hay peligro en casa. Que no llegará
un “grito sorpresa”, porque le pediste que recogiera su cuarto y se
entretuvo con un videojuego. Que no tiene que esconderse o decir
mentiras para escapar de un momento humillante o doloroso contigo.
Necesita sentir que estás completamente de su lado, que no tiene
por qué tenerte miedo.
Pero la inmensa mayoría de los adultos está tan acostumbrada a
vivir en un estado de supervivencia -estresada, ansiosa y a la carre-
ra- que es muy fácil heredar este estado a nuestros hijos. De hecho,
lo hacemos sin darnos cuenta, sin siquiera cuestionarlo, porque ya
es parte de nosotros y de nuestra cultura.
“Al que madruga, dios le ayuda.”
“Apúrate que ya vamos tarde por tu culpa.”
“Con esas calificaciones no vas a poder ser alguien en la vida.”
“¿Qué haces ahí echado? ¿Qué estás haciendo?”
“A los niños hay que estarlos vigilando, porque nunca sabes
cuándo van a hacer una travesura…”
Todos queremos que nuestros hijos sean felices, pero lo que hace-
mos los lleva en una dirección completamente distinta. ¿Y cómo no?

56
Día 3: Yo te protejo

¿Eres realmente feliz? ¿Lo transmites a tus hijos? ¿El ambiente en tu


casa está lleno de gozo, risas, relajación, aceptación y libertad de ser?
Si es así, ¡excelente! Hoy será un día genial con tu hijo. Si no es
así, entonces este es el día perfecto para comenzar a transformar el
ambiente en tu hogar; para que se respire ese descanso que solo
puede venir de la aceptación incondicional de unos a otros.

El encantamiento de ahora

¿Cómo crees que tu hijo te percibe: como una persona que vive
deliberadamente su vida o como una que solo sobrevive cargada
de estrés?
Hoy haz tu máximo esfuerzo consciente para proteger la esencia
de tu hijo. Recuerda que él ya trae todos los ingredientes mágicos
para ser feliz. Pero cuando le transmites tu estrés, tus miedos y tus
represiones, lo pones en estado de alerta y su mundo se contrae. Y
si esto sucede todos los días, entonces él aprenderá a sobrevivir y
olvidará cómo vivir.
No importa cuántos trabajos tenga que entregar mañana en la
escuela o cuándo vence ese pago pendiente de tu tarjeta de cré-
dito, hoy:
1. Invoca un estado de calma y seguridad declarando en voz alta:
“Soy serenidad y calma. Transmito seguridad a todo cuanto
me rodea”.
Memoriza esta declaración. Hazla tuya. Cada vez que algo te
mueva de este estado, recuérdala.

2. Cierra el día haciéndole saber a tu hijo que tú no eres su ene-


migo ni su policía. Que estás para protegerlo, y cuidarás no
hacer cosas que le hagan tenerte miedo de ahora en adelante.

Algunos ejemplos:
• Cuando tu hijo te dice la verdad, no lo regañes. De otro modo,
optará por mentirte. Reconoce la confianza que está honrando
al decirte la verdad y apóyalo amorosamente para que aprenda
a asumir la responsabilidad de sus actos.
• Cuando le asignes una tarea, no lo corretees para ver si lo
está haciendo bien o no. Dale espacio y confía. Si necesitas

57
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

recordarle cómo, acércate con amor; puedes ayudarle a rom-


per la inercia y empezar a hacerla, muchas veces con eso es
suficiente. Evita a toda costa juzgarlo. Puedes ser firme y clara,
expresándote con serenidad y amor al mismo tiempo.

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Día 4: Equivócate, está bien

“La ciencia está hecha de errores. Pero son errores útiles, porque
poco a poco nos llevan a la verdad.”
Julio Verne

El otro día nos tocó un tránsito horrible en la carretera que va hacia


la ciudad de México desde Metepec, el precioso pueblo mágico en
el que vivimos, muy cercano al volcán Nevado de Toluca. Al ver el
problema en el que nos estábamos metiendo, buscamos señales de
alguna obra vial u accidente, pero no aparecía nada reportado.
Después de un rato de ir casi a vuelta de rueda, descubrimos la
razón: en el carril de regreso -en el sentido contrario de la autopis-
ta- había un camión volcado. De aquel lado, todo el tránsito estaba
detenido por completo. Esto no afectaba en lo absoluto el flujo
de nuestro lado de la carretera, pero como los coches se detenían
para ver el accidente, perdimos al menos 30 minutos rodando en
cámara lenta.
¿Por qué se da este fenómeno? Seguramente a ti también te ha
pasado algo así más de una vez. ¿Cuál es la obsesión con la fatalidad
y el error?
Creo que tiene algo que ver con un ejercicio que nos mostraron
en una ocasión, tomando un seminario. Te lo compartimos. Revisa
estas operaciones matemáticas:
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

6 x 8 = 48
4 x 5 = 20
3 x 6 = 19
7 x 2 = 14
9 x 6 = 54

¿Qué es lo primero que notas al verlas?


Seguramente, incluso antes de leer la pregunta, ya habías notado
el error en la tercera operación, ¿verdad? No es extrañarse. De hecho,
es el resultado directo del modelo de enseñanza de nuestro sistema
escolar. Tal vez en la escuela te entrenaron para encontrar errores
como ese y evitarlos a toda costa.
Esto no es algo malo en sí mismo, pero puede volverse un pro-
blema cuando esta forma de pensar está presente en todo lo que
observas y haces. En particular, en la crianza de tus hijos.
Por ejemplo, al observar las operaciones de arriba, también pudis-
te haber notado que hay cuatro respuestas acertadas. Pero lo primero
que saltó a tu cabeza seguramente fue: “hay un error”.
¿Cuántas veces al corregir a tu hijo surge este mismo tipo de
pensamiento?
“Dejaste ese juguete en el rincón.” (Cuando levantó todo el cuarto.)
“No te acabaste la sopa.” (Le faltan tres cucharadas.)
“¿Por qué sacaste estas preguntas mal, si ya las sabías y las prac-
ticamos tanto?” (Tuvo 8 aciertos de 10 en el examen.)
No estamos diciendo que esté mal notar el error. Por supuesto
que es importante verlo y señalarlo. De otra manera, ¿cómo corre-
girías? Pero en las palabras de Tony Robbins, el padre del coaching
moderno, “solo podemos construir sobre el logro.”
La paternidad nunca será un ejercicio para volverte perfecto ante
tu hijo, mucho menos de exigirle perfección a él. Cuando un pe-
riodista le preguntó a Thomas Alva Edison por qué había fracasado
casi mil veces en sus experimentos, él respondió: “No fracasé, sólo
descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla.”
Gracias a su capacidad para aprender de los errores, hoy iluminas
tu casa en las noches y disfrutas de las maravillas de la era moderna.
¿Qué pasaría si te entrenaras para cambiar de enfoque y darle al
error el lugar que merece? Seguramente tu hijo lo notaría, porque
sonarías más o menos así:

60
Día 4: Equivócate, está bien

“Levantaste todo tu cuarto, se ve muy bien. ¿Podrías levantar el


juguete del rincón?”
“Te comiste casi toda la sopa, solo te faltan tres cucharadas. ¡Ya
vas a terminar!”
“¡Sacaste 8 buenas hijo, te felicito! Veamos cómo puedes usar esto
que ya aprendiste para resolver las otras dos.”
Enfocarnos en el acierto ayuda a que nuestros hijos se sientan
empoderados ante el reto, y como consecuencia, a ver el error como
un amigo, un maestro. Se vuelven resilientes.
Tu hijo, cuando aprendió a caminar, tuvo el mismo espíritu de
conquista, la misma genialidad que Thomas Edison. ¿La sigue te-
niendo? ¿La tienes tú?
Si no es así, y quieres que tu hijo recupere la confianza en él mis-
mo que le permita cometer cuantos errores necesite para conquistar
un reto, entonces necesitarás reconciliarte con el error.
El miedo es natural, pero el miedo al error se aprende. Si tu hijo
observa que para ti está bien equivocarte y que otros lo hagan, que
no eres perfecta ni pretendes serlo, entonces le será mucho más fácil
darse permiso para estar equivocado.
Para esto:
• Está dispuesta a reconocer el error ante tu hijo.
• Cuando cometas un error, háblalo con él; acepta tu respon-
sabilidad.
• Pide perdón. De ser necesario, repara el daño.
• Modifica tu conducta.
• Está bien cometer el mismo error cuantas veces lo necesites.
Seguramente llegará el momento en que no lo hagas más. Si
necesitas ayuda, búscala.

Muchos papás piensan que perderán autoridad si reconocen sus


faltas ante sus hijos. Sin embargo, esto está muy lejos de la verdad.
Cuando reconoces tus errores, estás mostrando que eres humana y
que confías en ti misma.
Recuerda: la confianza en ti es clave para nutrir la suya.

El encantamiento de ahora

Hace varios años, en uno de nuestros grupos de trabajo para padres


de niños con déficit de atención y dislexia, hicimos un ejercicio que

61
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

les ayudó a cambiar de manera radical su enfoque en cuanto a los


retos de sus hijos.
Independientemente de si tu hijo tiene o no déficit de atención,
te servirá muchísimo. Comienza este día leyendo y dejándote guiar
mediante esta visualización. Para hacerlo asegúrate de estar sola en
un espacio íntimo. Puede ser el baño o tu cuarto, y es importante
que no haya nadie más, en especial tu hijo. Tomará menos de 5
minutos.
De pie, deja un espacio libre delante de ti, a un paso de distancia.
Cierra los ojos. Visualiza en ese espacio vacío a tu hijo. Mientras lo
haces, recuerda todas esas veces en las que te ha hecho pasar malos
ratos. Las cosas que te desesperan, que te enojan y molestan de él…
Sin temor a lastimarlo, porque estás en un espacio seguro y él
no está realmente presente, atrévete a expresar todo lo que estás
sintiendo y todo lo que piensas. Recuerda que si esto está dentro
de ti, seguramente lo actúas con tu hijo en casa, aunque no quieras.
Atrévete a expresarlo sin miedo a lastimar. Hazlo ahora:
“Me choca que no haces tus tareas, que se te olvidan los libros,
que no obedeces, tu distracción constante, que me haces quedar
mal ante los demás…”.
Simplemente deja que salga. Una vez que hayas terminado, con
los ojos cerrados, da un paso hacia delante, date media vuelta y
toma el lugar de tu hijo. Tómate un momento para “encarnarlo”;
conviértete en él.
Ahora que eres tu hijo, recibe todo lo que tu mamá/papá te aca-
ba de decir. ¿Cómo te sientes al escuchar esto? ¿Qué te nace hacer
cuando lo escuchas? ¿Qué necesitas responderle? Díselo ahora:
Mama/papá, me duele el corazón, me da miedo cuando me ves
así… Cuando te enojas conmigo pienso que hay algo malo dentro
de mí, siento que quieres que sea como tú y no puedo… Cuando
me exiges cosas que no sé cómo dar, siento que no valgo para
ti; que no me vas a querer…
Cuando hayas terminado, suelta el papel de hijo y regresa física-
mente al lugar que ocupaste antes como mamá/papá. Da un paso y
date media vuelta, para quedar una vez más de pie frente a tu hijo.
¿De qué te das cuenta? Reflexiona y siente… ¿Qué quisieras hacer
de manera distinta, de hoy en adelante? Respóndele a tu hijo en voz
alta, desde tu corazón…

62
Día 4: Equivócate, está bien

Puedes realizar este ejercicio, además de hoy, cuantas veces lo


necesites. Te ayudará a abrirte; a aceptar a tu hijo tal como es, con
sus “errores”, sus defectos y sus dones. También te ayudará a reco-
nocer tu sobreexigencia, tus expectativas mal fundadas, tus miedos,
e incluso, las huellas de tu propia historia y cómo las proyectas en
tus hijos sin darte cuenta.
Y ahora que ves más claro, puedes elegir actuar de manera dis-
tinta.
Cuando aceptes y abraces el error, dejará de ser una falta y se
convertirá en el gran maestro. El niño pequeño no le teme, lo ama,
lo goza como parte de su proceso. Después de todo, para él no es
posible llegar al acierto sin pasar por el error. Confía en el error y
sus lecciones, como lo hiciste cuando llegaste al mundo.

63
Día 5: Atrévete,
creo en ti

“Trata al niño como si ya fuese la persona en la que


es capaz de convertirse.”
Haim Guinot

Una amiga, educadora, me contaba que en su último viaje a Finlandia


tuvo la oportunidad de visitar varias escuelas. Algo que le sorpren-
dió enormemente fue lo que tenían en común: la manera de creer
en los niños. “Es increíble las cosas que les dejan hacer, acá somos
tan sobreprotectoras. Siempre los están motivando a atreverse. Los
ven como personas capaces… ¡Hasta a los más pequeñitos! Es un
enfoque muy diferente…”, me decía con cara de asombro.
¿Tomar riesgos significa algo como lanzarse en paracaídas, nadar
con tiburones o manejar en motocicleta en la ciudad de México?
No necesariamente, aunque ciertamente hay riesgos en todas las
anteriores.
La habilidad para tomar riesgos calculados es una cualidad hu-
mana esencial. Es crucial para nuestro desarrollo individual y como
especie. Está ligada con nuestra sobrevivencia, por lo que instinti-
vamente venimos preparados para hacerlo.
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

La toma de riesgos es un elemento importante en el desarrollo


de la confianza porque lleva a la auto maestría: el dominio de las
habilidades motoras, psicológicas e intelectuales necesarias para
realizar ciertas tareas o resolver un conjunto de problemas. Además,
está vinculada con la pasión, el segundo fundamento del yo sano.
En el momento en el que intentas algo que implica riesgo, ¡te
sientes más viva! Por eso a tu hijo le encanta hacerlo, y si no es así,
algo pasó en el camino y conviene corregirlo.

¿Qué hace que un niño deje de tomar riesgos?

Revisa estos tres puntos. ¿Cuál resuena contigo?


1. La sobreprotección.
El miedo al peligro es natural. Desafortunadamente, en nuestro
afán por proteger a nuestros niños, creamos entornos “burbuja” que
los aíslan de retos físicos y psicológicos que necesitan experimentar.
A cualquier edad, el reto es indispensable para crecer.
Paradójicamente, al remover los retos que necesitan, les impe-
dimos experimentar los bloques de construcción básicos para su
crecimiento. ¡Éste es el mayor riesgo de todos!
José, un bebé de 9 meses, vive en una casa sumamente ordena-
da y limpia. Un par de veces al día trapean pisos y superficies con
desinfectante antibacterial. Cuando sale de la cuna lo colocan en
su andador, un aparato que cumple con la función de enseñarle a
caminar sin que se pueda caer y de paso, evita que pueda alcanzar
con sus traviesas manos las pequeñas figurillas de colección que
mamá coloca en la mesa de centro en la sala (o cualquier otro ob-
jeto en la casa). Cuando llega papá del trabajo, lo carga un rato y
lo coloca en el suelo, sobre una alfombra desinfectada para que no
se enfríen sus manos y pies. No sea que vaya a perder temperatura
bajo sus tres capas de ropa, pero más vale tomar precauciones a
tener un niño enfermo.
Un año después, José comienza a manifestar indicios de asma
bronquial. Se enferma todos los meses, contagiado por los demás
niños de la guardería. El pediatra detectó que es intolerante a la
lactosa, los frijoles, la soya, las almendras y, por supuesto, el polvo
y los hongos caseros…

66
Día 5: Atrévete, creo en ti

2. Un ambiente inseguro.
Lo opuesto de la sobreprotección es la negligencia. Cuando los
padres permiten que el niño juegue y explore en un lugar inseguro
para su edad y sus capacidades, pueden suceder accidentes que
acaban minando su confianza.
Esto sucede por descuido, pero también cuando los padres no sa-
ben marcar límites con firmeza y “confían” en que el niño obedecerá,
sin darse cuenta de que el niño no tiene ese grado de madurez aún.
La ignorancia es una forma de negligencia; como padres tenemos
la responsabilidad de prepararnos.
Ernesto es un papá muy seguro y dominante, y quiere que su hijo
no le tenga miedo a nada. Avienta a Dany (de 2 años) a la alberca
y le dice: “¡Tú puedes, saca la cabeza!”, mientras el niño patalea y
se hunde desesperado.
No hay que confundir estimular la toma de riesgos con el descuido.
El riesgo no tiene que ver con el peligro, sino con la incertidumbre.

3. La “desastrología” o el arte de predecir el fracaso.


Como si pudieran leer las estrellas, hay muchísimos padres que
constantemente les predicen el futuro a sus hijos. ¿Alguna de estas
frases te suena familiar?
“No saltes que te vas a caer.”
“Ponte zapatos que te vas a enfermar.”
“Suelta eso que lo vas a tirar.”
“Te vas a dar un golpe…”
Si has sido entrenada para evitar el error y perseguir el éxito (o
sea, si fuiste a la escuela), y si además tuviste padres y abuelos y
vivieron en el planeta Tierra, es muy probable que hagas esto. ¡Hasta
los que ya saben que no deben hacerlo se les resbala! (Sí, a nosotros
también nos pasa.)
Predecir el futuro puede darte una sensación de seguridad falsa,
porque de fondo piensas que “ahora mi hijo me hará caso porque
verá que siempre tengo la razón”. Pero ¿qué crees que piensa tu hijo
cuando haces esto?
“Soy un tonto.”
“Soy torpe, mejor no lo intento.”
“Mi cuerpo no es sano, siempre que no le hago caso a mamá
me enfermo.”

67
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

“Ya no seguiré mi impulso, siempre que lo hago me lastimo.”


Sebastián, de 5 años, intenta bajar solo la escalera mientras sus
padres le dicen: CUIDADO, AGÁRRATE, TE VAS A CAER… La es-
calera tiene 10 peldaños y la inseguridad con la que el niño baja
corresponde a la de un niño de 2 años. Sebastián tiene problemas
serios de lenguaje (habla como bebé). ¿Por qué será?
Si bien la “desastrología” es una avanzada “ciencia parental”, con-
viene usarla para saber preparar el ambiente en el que el niño explo-
rará y desarrollará sus habilidades, enfrentando retos que estén a su
altura. Hacer predicciones mina la confianza, minimiza la voluntad
y paraliza al niño ante retos futuros.

¿Entonces está bien que siempre se arriesgue?

No. Tan malo es que no se atreva a nada, como que nada le dé


miedo. Pero ¿qué detona el hecho de que un niño se convierta en
“Juan Sin Miedo”?
1. La carencia de límites.
Los niños no están preparados para medir el peligro por ellos
mismos. De hecho, lo peligroso les llama la atención hasta que se
lastiman. Los padres excesivamente permisivos con frecuencia dejan
demasiado espacio para que intenten cosas peligrosas.
Un grupo de niños se entretenía saltando del techo del edificio
donde vivía a la malla ciclónica de la jaula donde tendían la ropa.
Uno de ellos rebotó y rodó… Por suerte en el último instante se
agarró, lo que evitó que cayera 20 metros hasta el estacionamiento.
Por supuesto, ninguno de los padres sabía de este “juego de
niños”.

2. Bloquear el miedo.
Muchas personas creen que para arriesgarse y “ser valiente” no
hay que sentir miedo. Y efectivamente, con algo de práctica bloquean
esta emoción.
José, un enérgico niño de 6 años, jugando en el patio de la escuela
ve que su amigo vacila al saltar del árbol y le grita “¿eres hombre o
gallina?”.
Ser contrafóbico (bloquear el miedo) no es indicador de una re-
lación sana con el riesgo. Cuando hablamos de riesgo imaginamos

68
Día 5: Atrévete, creo en ti

deportes extremos y películas de James Bond. Pero el riesgo no tiene


que estar asociado con el peligro.
¿Cuándo fue la última vez que tuviste que ir al hospital por haberte
atrevido a sacar a alguien a bailar? Riesgo, sí. Peligro, no.
Detalle curioso: la intimidad es el acto más riesgoso de todos,
porque se trata de mostrarte tal cual eres, aun cuando te dé miedo.
Si apoyas a tu hijo para que cultive una relación sana con el he-
cho de tomar riesgos, verá sus cambios como oportunidades para
descubrir, resolver y crecer. Querrá vincularse con otros, aprender
cada día, ampliar sus horizontes y crear una vida apasionante.

El encantamiento de ahora

Hoy crea una oportunidad para que tu hijo se arriesgue a hacer eso
que no se ha atrevido a hacer. Quizá no ha querido volver a usar sus
patines (desde que se cayó), a lo mejor no se atreve a leer en voz
alta (y necesita que alguien lo escuche sin juzgarlo) o tal vez tiene
miedo de hablarle a la chica del parque.
¿Qué necesitarás hacer para que tu hijo se atreva a tomar ese
riesgo? Estas son algunas sugerencias:
• Asegúrate de que lo intentará en un ambiente seguro, dentro
del que pueda ser libre para experimentar el reto.
• Abraza la incertidumbre. Dale la bienvenida al raspón, al pique-
te, al “me caí”. Es parte importante del atreverse a tomar riesgos.
También lo es el experimento que no resultó como lo esperaba.
La vida siempre nos sorprende, en especial si se lo permitimos.
• Estimúlalo para que haga cosas nuevas. En ocasiones, acom-
páñalo.
“Vamos a buscar ranas en los charcos enlodados del parque.
A ver quién agarra la más grande”. “Prueba este otro sabor de
helado”.
• Apóyalo para que enfrente el miedo. Acompáñalo sin quitarle
su autonomía al enfrentar el reto.
“Voy a soltar la bici, estoy aquí contigo…”
• Reconoce que el miedo está fuera de la “zona de confort”, más
allá de lo conocido. Aprovecha tu experiencia de vida (como
padre) para llevarle a descubrir cuántas cosas puede hacer una
vez que enfrente el miedo.

69
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

• Ayúdale a interpretar los mensajes del miedo y a usarlos.


“Prueba ir más despacio”. “Te veo nervioso, respira”. “¿Qué te
están diciendo tus nervios?”.
• Permite, incluso estimula, que se equivoque.
“Avienta el balón… ¡eso es! Otra vez… ¡Buen tiro! Ahora de
espaldas, no importa si no encestas…”.
• Incomodidad sí, peligro no. El riesgo está relacionado con “no
sé qué pueda pasar si lo intento/hago”. Sin tomar riesgos, no
hay descubrimientos.

Diseña una actividad para hoy en la que tú y tu hijo tengan la


oportunidad de atreverse. Ejemplo: probar una comida que sea
diferente (algo que normalmente no harían).

70
Día 6: La práctica
hace al maestro

“El talento es solo un punto de partida.”


Irving Berlin

Hay destrezas que se adquieren con facilidad. Otras requieren mucha


práctica. ¿Qué tiene que ver la práctica con la confianza?
Todo.
La confianza se construye haciendo. A mayor práctica, más des-
treza y seguridad en uno mismo… Más confianza.
A los niños pequeños les encanta repetir. ¿Has observado cómo
pueden estar horas tirando y recogiendo frijoles, de la taza al suelo
y del suelo a la taza…?
Conforme crecen, muchos pierden esta afinidad con la repeti-
ción. “Qué aburrido, prefiero jugar.” Ayudar a tu hijo a recuperar o
a cultivar el gusto por la práctica permitirá que la confianza en él
mismo crezca.
El objetivo de la práctica es alcanzar un alto grado de maestría
respecto a la tarea que está aprendiendo. Conforme repite, adquiere
más y más destreza.
En las escuelas Montessori, la “Vida práctica” es una de las cuatro
áreas de enseñanza. En ese espacio es normal ver a niños de tres y
cuatro años cortando zanahorias con cuchillos filosos y cruzando el
salón cargando bandejas con envases de cristal.
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Están adquiriendo maestría de su cuerpo y del uso apropiado de


materiales necesarios para la vida diaria. Mientras cultivan indepen-
dencia y autonomía, crecen en confianza.
Todo niño atraviesa por estos 4 grados de destreza al comenzar a
realizar una tarea nueva. Entenderlos te dará una idea muy clara de
cómo apoyar a tu hijo en su proceso de adquirir la maestría, trátese
de un pequeño aprendiendo a cortar zanahorias o de un joven que
quiere podar el pasto para ganarse su dinero.

Existen 4 grados de destreza:


Primer grado de destreza: “Dime cómo hacerlo”.
Aquí tu hijo necesita que le expliques exactamente
cómo se hace. Si la tarea es compleja, divídela en par-
tes. Apoya y guía hasta que domine cada componente
de la tarea, antes de que siquiera intente realizarla
completa de principio a fin. No querrás que se blo-
quee o que acabe diciéndose “No sirvo para esto”.

Segundo grado de destreza: “Acompáñame a ha-


cerlo”.
Aunque tu hijo tenga cierto dominio sobre algu-
nas partes de la tarea, no confía aún en que puede
hacerlo por él mismo. Confunde pasos porque no
entiende del todo el por qué y el cómo de cada
uno, o simplemente porque no lo ha practicado lo
suficiente. Necesita que lo acompañes de cerca, que
seas su mentor. Tu seguridad le dará la confianza
que necesita. En lugar de decirle qué hacer, puedes
hacerle preguntas: “¿Qué sigue ahora?” “¿Crees que
estaría bien ponerle más?” Estimula para que encuen-
tre respuestas, de modo que vaya haciendo suyo el
proceso. Si se pierde, repásalo con él cuantas veces
lo necesite. Sé paciente, recuerda esa gran virtud que
trabajaste el Día 1.

Tercer grado de destreza: “¿Lo estoy haciendo bien?”


Ya el niño sabe cómo realizar la tarea, pero aún no
confía en él mismo al grado de soltarse a hacerlo solo.

72
Día 6: La práctica hace al maestro

Y muchas veces con razón, sobre todo con tareas


complejas. Sigue siendo su mentor, cada vez supervi-
sando menos pero dejándole saber que puede pedir
tu ayuda cuando sienta que la necesita. Equivocarse
está bien, ayuda a reforzar el por qué del proceso
correcto. Notarás que en cada vez se equivoca menos
y que hasta se ríe cuando se equivoca (muy buen
indicador de confianza en él mismo).
Cuarto grado de destreza: “Con permiso, yo lo hago.”
Ahora sí, tienes a un experto a la mano. ¡Buen tra-
bajo! Déjale saber que notas el grado de maestría que
ha alcanzado. Conversa con él al respecto, de modo
que integre la experiencia de haber avanzado desde
no tener idea, y quizá sentirse perdido, hasta ahora.
Ayúdale a encontrar su siguiente reto, uno en el que
pueda aplicar lo aprendido y seguir creciendo.

Una persona que desarrolla un nivel de destreza alto en un área


de su vida suele desenvolverse de manera muy segura. ¿O no crees
que un bailarín profesional se siente seguro en la pista de baile de
una fiesta?
¿Qué pasaría si apoyas a que tu hijo desarrolle un alto grado de
maestría en varias áreas de su vida? No estamos hablando de esta
necesidad neurótica de acumular conocimiento, diplomas y éxitos,
o de que sea perfecto en todo. Nos referimos al hecho de impulsar
a tu hijo a que se desenvuelva con confianza y seguridad en la ma-
yor cantidad de áreas posible, y a que nunca pierda el gusto por la
conquista de nuevas habilidades y destrezas. Empezando por saber
cortar las zanahorias con un cuchillo filoso hasta poder ser capaz
de cambiar una llanta o hablar otros idiomas...
El éxito que tantos padres ansían para sus hijos es una conse-
cuencia natural e inevitable en la vida de todo niño al que se le
apoya de esta forma.

El encantamiento de ahora

Hoy te invitamos a crear una actividad con tu hijo, poniendo en


práctica lo que aprendiste acerca de los 4 grados de destreza.

73
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Algunos ejemplos:
• Hacer 50 círculos con el hula hula.
• Hacer malabares con dos o tres pelotas.
• Cocinar un platillo.
• Planchar una camisa.
• Tejer una bufanda con agujas.
• Girar un trompo en la mano.

El ejercicio se trata de pasar desde no tener la menor idea de cómo


hacerlo a dominarlo con facilidad. Necesitarás dedicarle tiempo a
tu hijo y acompañarlo con entusiasmo. Crea el contexto para que la
actividad sea especial y divertida.

74
La pasión se construye
por medio de la
creación

“La pasión es energía. Siente el poder que proviene


de enfocarte en eso que te excita.”
Oprah Winfrey

Durante los días anteriores te enfocaste en crear experiencias con tu


hijo para ayudarle a adquirir más confianza en él mismo y fortalecer
la que tiene. La confianza se relaciona con el miedo, que es una
emoción natural y necesaria, pero que puede volverse un obstáculo
para su desarrollo si lo paraliza ante los retos de la vida cotidiana.
También para ti.
Es posible que hayas notado lo que le sucedió a tu hijo en los
momentos en que enfrentó su miedo y salió victorioso. Risas, alegría,
energía… Su pasión se liberó.
La confianza y la pasión están íntimamente relacionadas. Pero
hay distintas maneras de cultivar cualquiera de ellas. Un parte muy
importante de tu trabajo es apoyar a tu hijo a hacerlo de manera
constructiva.
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Sandra, una joven que busca su pasión en el


lugar equivocado
Hace un par de años Elisa, la mamá de Sandra, me trajo a su hija
porque la veía muy apática y rebelde. Elisa había asistido a un curso
conmigo y se dio cuenta de que había sido muy indulgente con su
hija, con quien ahora no podía entablar una conversación. La chica
tenía 16 años y accedió a venir a consulta, incluso la pidió (cosa que
rara vez sucede en un adolescente).
Traía un corte moderno en diagonal, con un mechón morado en
su cabello negro. Cargaba una paleta en una mano y su celular en la
otra, mochila deshilachada al hombro. Mientras se sentaba, terminaba
de enviar un whats a sus amigos, sonriendo. Se desplomó sobre el
asiento, blusa por fuera, con un aire de despreocupación total.
Fue sorprendentemente abierta en la primera sesión. Yo no era
la primera terapeuta a quien visitaba. Por una parte, al contarme lo
que hacía, parecía probarme, como para ver si me espantaba.
Me contó que asistía a una preparatoria privada de cierto renom-
bre, con un modelo académico tipo universitario, de puertas abiertas.
Iba a sus clases lo menos posible, pues prefería escapar al parque
que estaba cruzando la calle a fumar mota (marihuana) con sus
amigos y amigas. La moda ahora era besarse e intercambiar parejas
sexuales entre todos y todas. Me comentó, sin el menor reparo, que
ella se declaraba bisexual abiertamente en su grupo.
Elisa no sabía lo que sucedía, y aunque sospechaba que su hija
tomaba alcohol en las fiestas de sus amigos, no creía que fuera más
allá. Como muchos padres, trataba de negar lo evidente. El entrena-
miento que tomó le abrió un poco los ojos, pero aún no estaba lista
para entrar en el mundo de su hija.
Sandra era la hija única de dos padres preparados, trabajadores
y exitosos, que habían procurado darle todo. Por años habían esta-
do tan inmersos en su desarrollo profesional, que dejaron de estar
presentes en la vida de su hija después de sus primeros años en la
escuela. La culpa que sentían por este abandono les llevaba a tratar
de compensar con regalos y permisos. Y por qué no: “siempre ha
sido muy buena alumna,” aseguraba Elisa.
Ya más avanzada la sesión, le regresé una pregunta que, indirec-
tamente, Sandra había formulado:
“¿Y qué crees que quieren tus padres para ti?”

76
La pasión se construye por medio de la creación

“Yo sé que mis papás quieren lo mejor para mí, pero no tienen
idea de qué es lo mejor para mí ni tampoco de qué es lo mejor para
ellos. Son esclavos del trabajo, siempre están cansados, siempre es
lo mismo. Ellos dicen que yo soy lo más importante, que todo lo
que hacen lo hacen por mí… Ya sabes, lo que dicen los papás. Pero
nunca estuvieron conmigo y la verdad, ya ni me interesa. Yo ya tengo
mi vida y créeme, es mucho mejor que la tuya y la de ellos. Siempre
me exigieron que fuera la niña buena y que les diera muy buenas
calificaciones. ¿Para qué? ¿Para terminar como ellos? No, gracias.”
A pesar de, o quizá debido a, su exceso de seguridad en ella
misma, no podía ver cuán perdida estaba. No se daba cuenta de
cómo sus acciones y sus decisiones la estaban conduciendo por un
camino caótico y peligroso.
La situación de Sandra fue gestándose a lo largo de muchos años.
Como ella, muchísimos adolescentes en la actualidad viven escapan-
do, sin una guía clara ni una dirección en sus vidas; en buena parte
como consecuencia de años de abandono, exigencia, presión, chan-
taje emocional y pobre liderazgo. Cuando llegan a la adolescencia y
surge el poderoso coctel de hormonas que su cuerpo les despacha
para su desarrollo, comienzan a brotar los asuntos inconclusos que
sepultaron cuando fueron pequeños. Esos mismos asuntos que no
pudieron resolver con sus padres en aquel entonces. Pero al entrar
en la adolescencia, su nueva estatura junto a la sensación de poder
que despierta en ellos les ayuda a sacar su fuerza de protesta y a
retar lo conocido. “¿A ver, qué me vas a decir ahora que soy grande?”,
preguntan con su actitud.
Si esta energía no es recibida de forma adecuada, pueden llegar
al punto en el que resientan tanto no sentirse escuchados ni com-
prendidos que opten por rebelarse y tirar todo por la borda.
Los padres de Sandra son de nuestra generación. Entendemos
perfectamente cómo fuimos “entrenados” para perseguir la zanaho-
ria: el éxito en la carrera y la profesión. Pero ¿es válido hacerlo al
grado en el que todo lo demás sea secundario, incluyendo los hijos?
Sandra tiene razón en esto: sus padres no le dieron prioridad a
ella. Detrás de su máscara de omnipotencia y apatía, hay una niña
muy dolida, resentida y enojada. Y lo que ella necesita ahora, y
siempre necesitó, es a unos padres muy presentes. Que no la usen
(sin darse cuenta) para llenar sus propios vacíos con calificaciones

77
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

y resultados académicos. Que sepan reconocer qué es eso que


ella ama hacer y que le brinden espacios para que lo cultive y lo
disfrute.
Necesita padres que reconozcan y valoren su pasión.

La pasión es el motor de la autorrealización

Cuando algo te apasiona, es natural que quieras hacerlo. Y si te per-


mites (o te permiten) hacerlo con frecuencia, el resultado natural es
que te vuelvas hábil y adquieras destrezas que te permitan hacerlo
más y mejor. ¡Y más lo disfrutarás!
Por eso la pasión es un componente tan importante en el apren-
dizaje. Es aún más importante que la inteligencia. Tu inteligencia
te ayuda a analizar y comprender la tarea o el trabajo a realizar.
Pero tu pasión te hace interesarte, fijarte en los detalles pequeños,
encontrar diferentes maneras de hacerlo, y disfrutar tanto el proce-
so que lo quieras repetir y repetir hasta el cansancio. Si tu pasión
es muy grande, probablemente sigas aún cuando tu cuerpo esté
agotado.
Ayudar a un joven a encontrar cómo servir a la sociedad ha-
ciendo lo que ama es todo un tema, que no abordaremos en este
momento. Lo que queremos puntualizar es esto: la pasión es tu
corriente de vida; cuando la canalizas correctamente, es capaz de
disolver cualquier barrera y abrir los senderos hacia tu autorrea-
lización.

La pasión se consolida por medio de la creación

Crear es una forma de manifestar lo asombroso que hay dentro de


ti, por eso se siente tan bien hacerlo. Nada mueve más la energía y
despierta la pasión como la oportunidad de crear tu propio mundo.
Tu vida el acto creativo más importante. Cuando reconoces que
toda tu vida es consecuencia del proceso de descubrir y manifestar
tu poder creativo, entonces puedes decidir cómo utilizarlo para lo
que quieras.
Vivir una vida apasionante no es posible de forma azarosa. No
sucederá simplemente por sacarte la lotería. Si la quieres, necesitas
crearla.

78
La pasión se construye por medio de la creación

Cuando una persona se desvincula de su pasión,


• siente que a su vida le falta algo, como si todo fuese gris y
nada le hiciera sentir realmente viva.
• puede buscar compensar la carencia de emoción de alguna
forma, como tener un amante o alguna adicción.
• tiende a sentir envidia, porque “ve” que otros tienen cosas que
cree que le harían feliz; sin embargo, aun cuando consiga tener
eso mismo, no se llena su vacío y sigue buscando otras cosas.

Por otro lado la persona que se obsesiona con su pasión, al grado


en que esta gobierna su vida,
• pasa de una experiencia a otra y a otra y a otra… Como que-
riendo “comerse el mundo”, sin llenarse con nada.
• tiende a usar a los demás como un medio de diversión o
distracción, sin realmente tomarles en cuenta a fondo ni vin-
cularse profundamente.
• generalmente tiene muchas habilidades, pero rara vez desarro-
lla sus dones por su incapacidad para comprometerse.

Si bien la pasión es una fuente de energía increíblemente poderosa,


conforme el niño crece necesita aprender a canalizarla y dirigirla, in-
tegrándola con sus habilidades y con sus otros fundamentos. Mientras
más y mejor desarrollados estén cada uno de sus 4 fundamentos, la
magia especial de tu hijo surgirá de manera más poderosa.

79
Día 7: Descubre el universo
que hay en ti

“La genialidad es el oro dentro de la mina; el talento es el minero


que trabaja y lo saca.”
Lady Biessington

Hoy completarás la primera semana de este viaje. ¡Muchas felicida-


des! Sabemos que han sido días de mucha reflexión y es posible
que hayas tocado memorias olvidadas, incluso heridas profundas
que quedaron guardadas en algún rincón empolvado.
No es nuestra intención que te quedes estancada en el pasado,
al contrario. Queremos que viajes ligera, que sueltes la carga que
ya no te sirve. Y que no la deposites en tu hijo, para que él no te
cargue. No vino a eso, vino a descubrir el universo que hay dentro
de él. Al igual que tú.
Parafraseando a Sir Ken Robinson5, estamos desperdiciando terri-
blemente los talentos y la pasión de nuestros niños. Así como vivimos
una crisis ambiental, contaminando aire, agua y tierra, también estamos
creando una crisis de nuestros recursos humanos, desperdiciando
enormemente el talento al no saber cómo reconocerlo y desarrollarlo.

5  Educador, escritor y conferencista británico. Doctor por la Universidad de Londres, que


investiga acerca de la aplicación del teatro en la educación. Robinson es considerado un
experto en asuntos relacionados con la creatividad, la calidad de la enseñanza, la innovación
y los recursos humanos.
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Pero ¿será que el talento se refiere a una capacidad matemática,


artística, atlética, o solo a eso que vemos en niños sobredotados? En
realidad, no. La cultura general dice que alguien talentoso es aquel
que logra ser el más sobresaliente o genial en su área. Muchísimos
padres y maestros miden el talento de sus niños en comparación con
otros, e incluso, con el de los grandes genios de la historia.
En una ocasión, escuchamos esta conversación de sobremesa en
una reunión de padres:
“¡Ve qué talento! ¡Y solo tiene seis años! ¿Hay músicos en tu fami-
lia?”, dijo una mamá al ver al hijo de la anfitriona tocando “Martinillo”
de oído en un precioso órgano.
“¡No, ni dios lo quiera!”, respondió la madre del niño. “Eso lo
hacen muchos niños y no por eso llegan a ser músicos. A su edad
Mozart ya leía música y tocaba en público.”
¿Cuál es el resultado de hacer esto? Puede haber tantos resultados
distintos como hay niños, pero en general se agrupan en cualquiera
de estos tres (o una combinación de ellos):
1. Hacerle creer al niño que no tiene ningún talento especial, o
al menos ninguno que sea suficientemente bueno o que valga
la pena.
2. Presionarlo para que sea mejor que otros.
3. Desconectarlo de su pasión.

En cualquier caso, se acaba desperdiciando el potencial de nuestros


niños, porque el mensaje que se le envía es: “Así no eres suficiente.”
Cada persona es una pieza importante dentro del rompecabezas
de la humanidad. No necesitamos que las piezas estén cortadas con
la misma tijera ni que tengan la misma forma. Si cada cual descu-
briera lo que ama y desarrollara su potencial al máximo, nuestro
mundo sería muy diferente.
Así como no hay dos copos de nieve iguales, tampoco existen
dos niños idénticos. El otro día platicando con una gemela me decía
que algo que le molestaba y le dolía desde pequeña era que no se
dieran cuenta de que es una persona única; que no venía en paquete.
“Siempre nos vestían igual y nos paraban juntas para ver si en verdad
éramos idénticas, pero éramos polos opuestos y lo seguimos siendo.

82
Día 7: Descubre el universo que hay en ti

Nuestra vida no ha sido igual, las decisiones que tomamos fueron


totalmente diferentes, y ahora nuestras caras y nuestros cuerpos
también se ven diferentes.”
Según el doctor Jason Selk, autor del libro Executive Toughness,
solo uno de cada 16 mil deportistas consigue vivir de su deporte6.
Si bien no queremos quitarles a nuestros hijos la oportunidad de
ser ese uno entre 16 mil, lo que sí queremos es darle a ese hijo la
oportunidad de ser uno en su propio mundo. Él viene a ser él. Solo
él puede cumplir con eso que viene a trabajar en su vida.
Debido a nuestra hipnosis colectiva en la que aprendimos a
perseguir la zanahoria -creyendo que obtendremos la felicidad al
alcanzarla-, olvidamos que la vida solo se experimenta en el pre-
sente. La vida no es lo que sucedió o lo que pasará mañana o en
20 años… ¡Solo está sucediendo ahora mismo, en este momento!
Quién sabe a dónde llevará mañana a tu hijo vivir con pasión. Pero
si elige hacerlo gracias a que lo motivas y no menosprecias eso
que le encanta, tendrá muchísima más probabilidad de ser exitoso
y feliz como adulto.
Hay personas que desde niños descubren qué es lo que
aman hacer y se ve su pasión a leguas. A mí, Luis Carlos,
me llama la atención la historia de mi hermano mayor: desde bebé le
encantaba “leer” libros irrompibles de cartón duro, ilustrados bella-
mente. Los hojeaba durante horas, y muchas veces prefería eso a salir
a correr al jardín. Siendo muy pequeño aprendió a leer, y desde la pri-
maria formó parte del grupo de lectura avanzada, por lo que ganó reco-
nocimientos como quien más libros terminaba cada semestre. Durante
la preparatoria destacó por su dotes de escritor… Y bueno, para
hacer corto el cuento, hoy tiene un doctorado en literatura contem-
poránea, se dedica a dar clases en la universidad y a viajar por el
mundo impartiendo charlas sobre literatura digital. Pareciera que
casi desde que nació ya sabía a qué se iba a dedicar, y para colmo,
su nombre es Leo.
No sabemos cómo haya sido tu trayectoria, pero para la inmensa
mayoría de las personas el camino no es así. Y no se debe a que no
tengan pasiones, dones o talentos. En ocasiones es todo lo contrario.
Para unos hay tantas cosas que disfrutar y para las cuales tienen ta-
lento, que les es difícil elegir qué rumbo tomar. Otros tienen talentos
6 http://enhancedperformanceinc.com/blog/2011/07/05/1-in-16000-the-significance-of-
academics/

83
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

en áreas que sus padres o maestros no valoraron, y acabaron por


creer que no pueden vivir de lo que les apasiona. Que es mejor
hacer algo que tenga “futuro”. Muchas otras personas simplemente
no reconocen el valor de su talento. Creen que eso que para ellos es
fácil hacer, tiene poco o ningún valor para los demás. Piensan que
porque a ellos se les da fácilmente, a los demás seguramente tam-
bién. “¿Por qué voy a cobrar por algo que cualquiera puede hacer?”
“¿Cómo voy a cobrar por algo que disfruto tanto que lo haría gratis?”
En fin, la mayoría cae en la trampa. Se desconectan de su verdadero
potencial y entran en la carrera de caballos persiguiendo zanahorias.
La buena noticia: que tus hijos reconozcan y valoren su magia
especial depende principalmente de ti. Tú eres su punto de referencia
más importante. Puedes brindarles un entorno rico en experiencias
que nutran todo su ser. Puedes prepararte para ver lo que otros
quizás no vean.
“Tu trabajo ocupará gran parte de tu vida, y la única manera de es-
tar realmente satisfecho es hacer eso que crees que es valioso. Y la
única forma de hacer algo valioso es amando lo que haces. Si no lo
has encontrado aún, sigue buscándolo. No te conformes. Como en
todo asunto del corazón, lo reconocerás cuando lo encuentres.”
Steve Jobs

¿Qué necesito hacer para ayudar a que mi hijo cultive


su pasión?

El cambio comienza contigo. De ti depende que tu hijo se sienta va-


lorado por su conjunto único de habilidades y por su magia especial.
Hay tres cosas que necesitas hacer para lograr esto:
Desecha. Tira a la basura la perspectiva blanco/negro, inteligente
vs tonto, brillante vs ordinario.
1. Aprecia. Reconoce las distintas habilidades de tu hijo, en es-
pecial aquellas que ama poner en acción.
2. Empodera. Rodéalo de las circunstancias para que pueda de-
sarrollar sus habilidades y hacerlas florecer. La fórmula para
lograrlo es esta:
(Pasión + Habilidad) x Práctica = DON.
En otras palabras, al pez ponlo en agua,
al chango cuélgale lianas. No le pidas al elefante
que sea el mejor trepando árboles.

84
Día 7: Descubre el universo que hay en ti

La escuela no está diseñada para hacer esto. Su función es estan-


darizar, o sea, tratar de que todos los alumnos aprendan lo mismo,
que tengan las mismas bases. Está en tus manos complementar la
educación escolar de tu hijo con actividades extracurriculares que
desarrollen su potencial, vinculando su pasión con lo que deseé
explorar mientras crece.
Llevarlo a la clase de karate o de pintura no es suficiente. Asegú-
rate de elegir maestros a quienes les apasione lo que hacen y que
amen enseñar. También corrobora que al niño también le apasione
-se trata de él, no de lo que tú preferirías.
Es válido que quiera cambiar de actividad, algunas personas nece-
sitan variedad. Pero ayúdale a que aprenda a sostener su pasión, aun
en periodos de aprendizaje más monótonos. A veces para experimen-
tar un salto en ciertas habilidades hace falta practicar mucho y esto
puede ser poco estimulante por un tiempo. Ayúdale a entender esto.

El encantamiento de ahora

El trabajo de este día les ayudará a ti y a tu hijo a ver muchos matices


de su pasión. No descartes ninguno, cada uno de ellos es importante
para tu hijo.

Para este encantamiento necesitarás:


• Bolígrafo o lápiz
• Un cuaderno u hojas sueltas
• Una cartulina blanca grande
• Plumones de colores
• Una foto de tu hijo, tamaño postal (puede ser de otro tamaño)
• Revistas para recortar, que tengan imágenes de los distintos
intereses de tu hijo
• ¡Creatividad!

Comienza anotando estas tres listas:


1. Lista de habilidades: eso que notas que se le da de manera
fácil, para lo que tiene talento.
2. Lista de pasatiempos: esa actividad que hace por gusto cada
vez que puede, en su tiempo libre. No tiene que ser un pasatiem-
po “formal”, puede ser observar insectos. Para efectos de esta lista,

85
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

califica como pasatiempo algo en lo que tu hijo pone de su parte


para crear su diversión. Por ejemplo, ver televisión es 100% pasivo,
no califica. Tampoco sirve “ver el iPad”, pero sí hacer algo específico
con él (jugar Minecraft, usar una aplicación, etcétera.). Mientras más
necesite poner de él mismo, mejor pasatiempo.
3. Lista de intereses: eso que llama su atención. Por ejemplo:
Diego quiere fabricar un arco para tirar flechas. Aún no sabe tirar, y
no necesariamente tendrá una habilidad especial para hacerlo, pero
cada vez que puede pregunta: “Papi, ¿cuándo hacemos mi arco?”.
Obviamente le interesa.

Una vez que termines las tres listas, pega una foto de tu hijo al centro
de una cartulina grande. Ahora pega algunos recortes de revistas y
anota palabras acerca de sus habilidades, pasatiempos e intereses.
Una vez que hayas empezado el proyecto, invita a tu hijo a que lo
vea y te diga cuáles de las cosas que pusiste son acertadas, cuáles
hay que reacomodar y qué otras faltan.
Continúen haciendo la obra de arte juntos. Mientras lo hacen,
platica con tu hijo y ayúdale a decidir de qué manera quiere desa-
rrollar sus habilidades e intereses durante los siguientes meses. Ideal-
mente se enfocará en una o dos actividades, las que más le llamen
la atención. Establece un plan de acción (dónde, cómo, horarios,
opciones…) junto con él.
Si tu hijo es muy pequeño, no es necesario que elabores un plan
de acción. Haz esta actividad con él, disfrutando al elegir recortes
juntos o simplemente dibujando los puntos que le llamen la atención
de tu lista.
Por supuesto, coloquen la obra en un lugar especial.
Todo padre anhela que su hijo sea feliz. Que reconozca, valore y
disfrute su cuerpo, usándolo para expresarse, moverse, hacer depor-
te, bailar, jugar y sentir. Que maneje sus emociones, para que pueda
ser feliz aun en momentos de dolor. Que también cultive y use su
intelecto como una buena herramienta, respetando la forma especial
de inteligencia de cada uno y reconociendo eso que vienen a aportar.
Y sobre todo, que se experimente vinculando sus habilidades, su
pasión, su energía y su cuerpo a través de eso que ama hacer y que
eventualmente elegirá para servir y enriquecer su entorno, y como
consecuencia a él mismo.

86
Día 8: ¡Sé libre!
Eres energía y movimiento

“Tu pasión es lo que te empodera para poder hacer eso que fuiste
creado para hacer.”
Sheryl Sandberg

Un niño no se cuestiona cómo estar y vivir desde su pasión. Sim-


plemente lo está, ¡y vaya que sí!
Todo padre conoce el encanto del niño pequeño que, con cual-
quier cosa, juega durante horas, a veces riendo a carcajadas, otras
sumamente concentrado, inmerso en el mundo de sus sentidos.
Sofía, nuestra bebé de un año, se agacha descalza en el pasto. El
frío húmedo bajo sus pies no la distrae, la conecta con su cuerpo,
mientras las delgadas hojas de pasto la acarician. Encuentra un res-
baladizo gusano de tierra, y sus deditos ágiles lo atrapan mientras
grita a todo pulmón, llena de asombro.
“¡Ay qué bonito, Sofía!”, le digo, disimulando lo mejor que puedo
el grito que casi se me sale. Yo, Gaby, no me crié en el campo, libre
como ella, pero ¡cómo gozo viendo a mis hijos ser libres! Rodando
por el pasto descalzos, corriendo y saltando como liebres, persi-
guiendo al gato de la vecina. Creando pistas de obstáculos, casitas
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

de duendes con cajas, troncos y cojines apilados. Convirtiéndose


en caballeros, princesas, dragones, catarinas, hadas y uno que otro
sapo saltarín.
También me encanta entrar en sus mundos y dar rienda suelta
a mi imaginación. Y cuando me permito hacerlo, no solo conecto
más con ellos, también con la niña que vive en mí. Me siento viva,
presente, llena de placer, abundante y feliz.
¿Cuándo fue la última vez que hiciste esto con tu hijo? No lo sé,
pero ¡hoy lo harás!

El encantamiento de ahora

¿Cuándo fue la última vez que jugaste intensamente como cuando


tenías 5 años? ¿Qué hiciste?
La pasión es energía libre. Vive en el presente. Hoy toca darte
permiso de jugar libremente con tu hijo.
Los niños más grandes tienden a querer divertirse con juguetes
elaborados o tecnológicos, que se encargan de entretenerlos sin
que ellos tengan que poner de su cosecha. Si tu hijo está en esa
etapa, llévatelo a un espacio en el que puedas jugar con él sin
“ayuda” de ningún juguete o aparato. Si es adolescente, ¡con más
razón! Sabemos que puede ser complicado, algunos dicen que ya
no quieren jugar… ¡Pero no es cierto! A todos nos gusta divertirnos
como niños. Solo hay que crear el contexto para hacerlo, y esa es
tu tarea para este día.
En un taller-retiro para adultos, nos fuimos a caminar por el bos-
que muy temprano en la madrugada. Los participantes no sabían lo
que les esperaba, y la verdad, nosotros tampoco.
De regreso al hotel encontramos una montaña gigante de tierra,
con un enorme charco de lodo a su costado. Lo que sucedió inme-
diatamente después fue mágico: ¡una enlodada épica, todos contra
todos! Varios quisieron salir corriendo. Aunque tenían más de 30
años, las voces de sus papás en sus cabezas les decían: “¡Te vas a
ensuciar! ¡Te vas a enfermar!”, pero fueron seducidos por la energía
del momento, que les invitaba a liberarse y a recuperar su pasión.
Conecta hoy con tu hijo en un parque o en tu casa, con lo que
tengan a la mano. Liberen juntos el torrente poderoso de energía
que es su pasión. Es la mejor manera de transmitirle esto:

88
Día 8: ¡Sé libre! Eres energía y movimiento

“Hijo, amo tu energía; me encanta disfrutarte así, siendo libre.


Deseo que siempre lo seas, y que tu entusiasmo y tu amor por la
vida se expanda cada día.”
Para sellar la experiencia, puedes imprimir una foto y anotar un
mensaje como el anterior en la parte de atrás. Déjala en su almohada
o en su mesa de noche, para que la encuentre antes de irse a dormir.

89
Día 9: Vence la trampa
del aburrimiento

“Cuando prestas atención al aburrimiento, se vuelve


increíblemente interesante.”
Jon Kabat-Zinn

“Eso no me gusta.”
“Ay, qué aburrido, no quiero.”
“Eso es para tontos, no lo voy a hacer.”
Es normal que un niño haga este tipo de comentarios. Sobre todo
en estos tiempos, en los que la mayoría está acostumbrada a la grati-
ficación instantánea del juguete prefabricado, la televisión o internet.
¡Ups! Ahora sí sonamos como viejitos criticando, ¿verdad?: “Es
que en mis tiempos…”.
No queremos parecer anticuados, pero el hecho es que para nues-
tros padres, incluso para nuestra generación, fue distinto. Si querías
divertirte necesitabas poner de tu parte para hacerlo. Usar lo que
tuvieras a la mano, por sencillo que fuese, y crear la diversión. Ya
fuera sola o con amigos, si querías divertirte tenías que hacerte cargo.
Hoy es distinto, la diversión ya viene prefabricada y empacada. El
niño tiene que poner muy poco de él mismo para que la alquimia
interna que genera el placer suceda. Y cuando esto se vuelve normal
para él, puede convertirse en un problema grande para ti.
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

¿Qué sucede con el niño que se aburre


fácilmente?

No hace mucho, una mamá vino a consulta preocupada porque veía


a su hijo apático, distante y desmotivado. Nos sentamos los tres en
mi pequeña sala, y ella comenzó:
“No entiendo qué le pasa. Su cuarto es una juguetería, pero no
se complace con nada. Siempre está apático, no alza sus juguetes y
no ayuda en la casa. Mientras más le compro, más rápido se harta
y peor se pone.”
“Es que mis juguetes son muy aburridos, todos mis amigos ya
tienen Playstation”, contestó el niño mirándola con el ceño fruncido.
No me extrañaría encontrar una respuesta como esta en un niño
de 11 o 12 años que está cambiando de intereses, y que ya sus ju-
guetes de “niño” no le atraen como antes. Sin embargo, cada vez es
más común escuchar esto de niños mucho más pequeños, a quienes
sus padres les compran todos los juguetes que se anuncian en tele-
visión. En este caso, se trataba de un pequeño de 7 años.
En la actualidad, los padres cargan con las tabletas de sus hijos para
todos lados. Los carros traen pantallas para entretener a los niños y
que no se quejen mientras manejas; las salas de espera de los doctores
están llenas de niños enchufados a algún aparato tecnológico.
Pero no solo la tecnología les da la diversión instantánea a nues-
tros niños. Los padres se han convertido en “proveedores” de en-
tretenimiento. Es típico ver a niños de todas las edades quejándose
con sus papás porque no los entretienen suficiente.
Niño: “¡Mamaaaaá! ¡Estoy aburrido!”.
Mamá: “Agarra uno de tus juguetes”.
Niño: “Ya los agarré todos”.
Mamá: “Bueno, prende la tele…”.
Niño: “¡Ay no, qué aburrido! ¿Me compras un…?”.
La “diversión prefabricada” le roba al niño la oportunidad de po-
ner en movimiento sus habilidades y su creatividad. Estar aburrido es
problema de tu hijo, y no es tu responsabilidad resolverlo. Cuando
le dices qué hacer o le das una solución instantánea, ¿qué crees que
sucede con su creatividad? ¿Y con su voluntad?
Si tu hijo te dice que está aburrido, no caigas en la tentación de
querer solucionarle su problema.

92
Día 9: Vence la trampa del aburrimiento

¿Qué cosas puedo hacer para estimular


la creatividad de mi hijo?

• Limita el uso de la tecnología. Tabletas, videojuegos,


celulares, internet, televisión… Si bien entretienen, pue-
den volverse muy adictivos porque resuelven el aburri-
miento sin necesidad de hacer casi nada, mucho menos
crear. Es común encontrar niños que pasan más de dos
horas al día utilizando estos aparatos. Podríamos ahon-
dar muchísimo en este tema; no podemos enfatizar lo
suficiente la importancia de restringir el uso de la tec-
nología. Conforme el niño crece la necesitará cada vez
más y esto está bien. Solo cuida que no sea su fuente
de entretenimiento principal.

• Balancea su carga de actividades. Los horarios extendi-


dos en la escuela, las clases extra escolares, el exceso
de tareas… En la actualidad los niños tienen tantas acti-
vidades que con frecuencia les queda poco tiempo para
el juego libre o para crear. Establecer un ritmo sano es
toda una ciencia; no vamos a extendernos explicando
cómo hacer esto. Pero es importante que establezcas una
rutina bien balanceada, en la que intercales momentos
de actividad física o trabajo intelectual con espacios de
juego libre, ocio y descanso. Descarga nuestro Planifi-
cador de actividades7, que te ayudará a balancear las
actividades de tus hijos.

• Permite que se aburra. El aburrimiento es el terreno fértil


en el que surge la creatividad. Resiste la tentación de
resolver su problema. Cuando el niño enfrenta el “es-
toy aburrido, no tengo nada que hacer” y se hace cargo
de crear su diversión con lo que tiene, el resultado es
un mundo divertidísimo, lleno de juegos, movimiento…
¡Creación pura! No importa si es muy pequeño o ya ado-
lescente, esto aplica para todos. Incluyéndote. La voluntad

7 Ingresa aquí para descargar el planificador: http://21diassinexplotar.com/


planifica-dor-de-actividades

93
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

es un elemento indispensable en el proceso creativo. Es


la parte de ti que dirige tu energía hacia donde eliges
llevarla. Cuando no tienes esta fuerza, te vuelves víctima
de tus circunstancias. Cuando la tomas te conviertes en
una fuerza imparable.

El secreto de la creatividad es poner


tu pasión al servicio de tu voluntad.

• Consigue juguetes con finalidad abierta. Mientras más


simple sea el juguete más oportunidad hay para que el
niño desarrolle su capacidad creativa. Unos bloques de
madera, una muñeca de trapo o el baúl de telas para
disfrazarse le dan la oportunidad de crear un sin fin de
historias y juegos. Entre más terminado esté el juguete
menos posibilidad de inventar con él. Clásico: le das a tu
hijo el regalo que viste en la tienda y que a ti te encantó, y
él acaba jugando con la caja. ¿Te ha pasado? La razón por
la que esto sucede es que la caja tiene una finalidad más
abierta que el contenido. ¡Los pequeños aman crear! ¿Qué
muñeca tiene más valor para ti, una de plástico que habla,
come papillas, tiene vestidos brillantes y sale en comer-
ciales, o una de trapo hecha artesanalmente que apenas
simula las facciones? Podríamos pensar que la primera
aporta más al niño. Sin embargo, mientras que la que
habla solo tiene unas pocas funciones prediseñadas
que le dicen qué hacer al niño (y por tanto limitan su
creatividad); la segunda le da mucho más campo para
proyectar lo que siente e imagina cuando juega con ella.
Al no tener un rostro tan definido, un día esa muñeca
puede ser una princesa alegre y bella, y en otro momento
se convierte en una bruja malvada. Puede ser una bebé,
un hada o una mamá. ¡Las posibilidades son infinitas!
La próxima vez que le quieras comprar un juguete, pre-
gúntate: ¿Esto estimulará o limitará su creatividad? ¿Es de
finalidad abierta o cerrada?

94
Día 9: Vence la trampa del aburrimiento

El encantamiento de ahora

Hoy harás una tarea un poco distinta de la de otros días. Crearás


el contexto para que tu hijo ejercite su poder creativo, sin nada a
la mano.
Desenchufa la tele, esconde los aparatos tecnológicos, desconecta
internet… Permite que tu hijo se aburra. Cuando venga a ti, dale
oportunidad para que encuentre cómo resolver su problema. Las
reglas del juego:
• No le digas qué hacer. Permite que se le ocurra, que salga de
su interior: eso es crear. Puedes hacerle preguntas como: “¿Qué
quieres inventar?”.
• Si te invita a participar, hazlo, pero no serás la “protagonista”
del juego. En este caso, enseñarle cómo es quitarle la oportu-
nidad de que lo descubra por él mismo.
• Una vez que haya resuelto su aburrimiento, cuando esté disfru-
tando de su creación, retroaliméntale acerca de cómo lo hizo.
• Por último, reflexiona. ¿De qué te diste cuenta? ¿Cómo podrías
continuar fomentando su creatividad y su pasión?

95
Día 10: ¡Explora! Cuánto
hay por descubrir

“La pasión es una gran fuerza que libera la


creatividad, porque, si te apasiona algo,
estarás dispuesto a tomar riesgos.”
Yo-Yo Ma

En la pedagogía Waldorf, Rudolf Steiner propone que durante los


primeros siete años de su vida el niño esté inmerso en su mundo de
fantasía y ensoñación. La exploración es un elemento vital en el espa-
cio del conocimiento, porque el niño descubre y aprende por medio
de sus sentidos y de la experiencia directa del mundo que le rodea.
La abstracción vendrá después, poco a poco, conforme va madurando
fisiológica y neurológicamente.
María Montessori desarrolla una metodología distinta obedeciendo
principios similares. Si bien hay diferencias, ambas corrientes reco-
nocen, respetan y aprovechan el poderoso impulso de exploración
en el niño.
Independientemente del sistema escolar en el que esté tu hijo, si
quieres que de adulto sepa cómo vivir con pasión, entonces necesitas
cuidar que su impulso de exploración se mantenga libre.
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

¿Por qué a los niños pequeños todo les llama tanto la


atención?

Porque ven el mundo con ojos inocentes. No tienen juicios de valor


respecto de cada cosa. Gritan de emoción cuando ven una burbuja
de jabón flotar en el aire y corren persiguiéndola. Se fascinan con
un chorro de agua que brota de una manguera en el jardín o en una
fuente. Pueden estar en absoluta quietud mirando a un ejército de
hormigas marchando hacia su hogar, cargando semillas, pequeñas
migajas y pedacitos de hojas.
“Yo era de colores... Ahora soy gris”, comentó una alumna nuestra
comentó esto cuando acababa de vivenciar un ejercicio de visua-
lización creativa en el que entró en contacto con su niña interior.
Como ella, la mayoría de los adultos con los que trabajamos ha
perdido su conexión con quiénes realmente son y con esa magia
especial que llevan dentro. ¿Recuerdas qué te impulsó a aprender a
caminar cuando eras un bebé? Fue la necesidad de ir hacia todo ese
universo que te rodeaba para tomarlo, tocarlo, comerlo, fundirte en él.
Fue el llamado del asombro.
Cuando crecemos, vamos perdiendo esta maravillosa capacidad.
No porque así deba ser, sino porque esa cualidad, si bien es hermosa,
no es muy valorada en el mundo adulto. Pero no la perdemos por
completo. Cada descubrimiento científico, cada invento, cada obra
de arte ha sido impulsado por esta fuerza.

La capacidad de asombro es un componente


importante en la creatividad, y crear es la forma más
poderosa de expresar y canalizar tu pasión.

El encantamiento de ahora
¿Qué tan rutinaria es tu vida? ¿Qué tanta oportunidad te das cada día
para explorar, descubrir, hacer algo nuevo?
Hoy centra tu atención en reconectar con tu asombro. Aun las
tareas repetitivas están llenas de magia, si te das permiso de estar
presente y disfrutarlas. Trata cada momento como especial.
Jamás volverás a vivir este día. Por eso, hoy cuando estés con
tu hijo:

98
Día 10: ¡Explora! Cuánto hay por descubrir

1. Contempla. Trae tu atención al momento presente. Invoca la


presencia de tu niña interior, con quien has estado conectándote
todos estos días. ¿Cómo sería tu día si todo lo que ves, tocas, pruebas,
escuchas… lo estuvieses experimentando por primera vez?
2. Libera. Cuando estés lista, sigue tu impulso. Permítete jugar.
Deja que tu hijo te inspire y te guíe. Si necesita un “empujoncito”
de tu parte para soltar la tableta o la computadora, dáselo amoro-
samente.
3. Experimenta. ¿Qué puedes hacer que te conecte a ti y a tu hijo
con el asombro? Yo, Luis Carlos, hago experimentos de ciencia con
mi hijo, ¡y son divertidísimos! Aquí te van algunos ejemplos:
• Busquen experimentos de ciencia en internet y ¡hagan uno!
(Que sea seguro, por favor.)
• Vayan a un museo adecuado para la edad y los intereses de
tu hijo.
• Vean un documental acerca de algo fascinante, que ninguno
de los dos haya visto antes.
• Si tu hijo es muy pequeño, sal a ver los insectos del jardín o
del parque.

99
Día 11: ¡Vive en el presente!

“Los niños no tienen pasado ni futuro, por eso gozan del pre-
sente… Cosa que rara vez nos ocurre a nosotros.”
Jean de la Bruyere

Estás ya a la mitad de este viaje de 21 días. Queremos felicitarte


por comprometerte y haber llegado hasta aquí. Y ahora queremos
preguntarte, ¿te has escuchado haciendo comentarios como estos?

“¿Qué estás haciendo?, ¿perdiendo el tiempo?”


“Deja de jugar y ponte a trabajar, que en mi casa no quiero flojos”.
Cuando hablamos acerca del fundamento de la confianza, vimos
cómo este tipo de mensajes ponen al niño en un estado de alerta.
Deja de estar relajado, divirtiéndose y viviendo en el presente, por
miedo a que lo atrapen siendo “malo” o haciendo una “travesura”
y lo castiguen.
¿Cómo crees que esto afecte su pasión?
Cuando hacemos esto de manera constante -exigirle al niño que
reprima su impulso y su espontaneidad- gradualmente comienza a
experimentar estas tres grandes pérdidas:
1. La pérdida de la inocencia. “Así no te acepto. Tienes que
convertirte en alguien mejor.” Ante este rechazo, el niño co-
mienza a odiarse. Comienza a creer que es malo, que hay
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

algo dentro de él que tiene que reprimir y ocultar. Así pierde


su inocencia y comienza la neurosis, a sentirse dividido entre
quien quisiera ser y quien tiene que ser.
2. La pérdida de la pasión. El niño deja de estar enamorado de
la vida, para solo enfocarse en dar resultados. No hay tiempo
para “ser”, solo para “hacer”. Empieza a operar bajo la noción:
“tengo que hacer mucho para poder tener lo que quiera;
cuando logre, entonces seré feliz”. Una vez que esto sucede,
ya está dejando de vivir en el presente.
3. La pérdida de la felicidad. El niño cambia el hábito de ser feliz,
que le es muy natural, por el hábito de la ansiedad, mismo
que aprende del mundo adulto desconectado. Conforme cre-
ce, la felicidad se vuelve algo cada vez más distante…

¿Qué puedo hacer para evitar estas pérdidas en mi


hijo?

Empieza por cambiar de enfoque. Cuida que tu hijo no se traicione


a él mismo de esta forma, porque tú o el mundo se lo exijan.
A continuación, te compartimos tres cambios importantes que,
al integrarlos a tu consciencia, traerán a tu vida un enorme regalo.
Después de todo, por eso se le llama “presente”.

Los 3 cambios de enfoque


1. Toma la vida como un acto creativo. ¿La vida te sucede o tú
haces que suceda? Te des cuenta o no, en cada momento estás
creando tu vida. Tus hijos también. ¡En este momento puedes
decidir crear una explosión de risa, de amor o de las dos! ¿De
qué depende? De tu voluntad de hacerlo. ¿Quieres?
2. Ama y valora el proceso. Cada paso en tu camino es tan im-
portante como -o más aún que- el resultado. Suelta la prisa y
la presión, aprende a disfrutar el momento como lo hacen tus
hijos. Confía en su impulso por aprender, descubrir y crear.
Al hacerlo, también recuperarás el tuyo.
3. Vive libre de preocupación. Tienes el poder de asumir 100%
de responsabilidad por tu vida y de tomar acción. Si lo ana-
lizas a fondo, no encontrarás razones verdaderas para vivir
preocupada. Además, una vez que generes este cambio en ti,

102
Día 11: ¡Vive en el presente!

tus hijos lo modelarán. No puedes mostrarles cómo vivir sin


preocupaciones si tú no lo haces.

¿Por qué estos tres cambios de enfoque son tan importantes?


Rosa Barocio, en su libro Disciplina con Amor, lo explica de
forma muy bella:
“Olvidamos que solo serán niños por unos años. Que no
siempre nos estarán esperando parados en la puerta. Que
no siempre seremos los primeros en sus corazones… Que una vez
que esta niñez se despide, ya no regresa.”
Tu hijo está aquí ahora. ¿Qué quieres crear con él?

El encantamiento de ahora

Hoy crea el tono y la emoción para este día desde… ¡Ahora mismo!
Levántate cantando, besa a tu hijo, date y dale espacio para que el
inicio de este día -y el de todos los que siguen- sea alegre, armónico
y lleno de entusiasmo.
Descarga Los 3 cambios de enfoque 8 o simplemente anótalos
en una hoja. Cárgalos contigo y léelos cada vez que los recuerdes.
Puedes pegarlos en tu escritorio en la oficina, en el refrigerador, en
el espejo del baño, ¡en donde quieras! Cada vez que los leas, trae tu
mente al momento presente. Respira profundo y siente tu cuerpo.
Sonríe, reconoce la emoción que hay en ti. Regresa a tu actividad,
con la consciencia de entregarte totalmente al momento presente.
Cuando estés con tu hijo, centra toda tu atención en él. Silencia
al juez que vive en tu cabeza, evaluando todo lo que pasa. Sólo está
presente y date cuenta de esto:
¿Qué sucede cuando estás completamente contigo y con él? ¿Qué
lecciones de vida te enseña tu hijo cuando prestas atención?
Es momento de soltar la “soberbia parental”, esa idea loca de que
como padres lo sabemos todo.
Hoy escríbele esta nota a tu hijo:
“Gracias, hijo, porque hoy estando presente contigo me di cuenta
de que ______________________________________.”
Déjala en su almohada, como un regalo para antes de dormir.
8 Ingresa aquí para descargar el PDF:
http://21diassinexplotar.com/los-3-cambios-de-en-foque

103
Los 3 cambios
de enfoque

La vida es un acto creativo


Manifiesto en mi vida aquello que nace de mi corazón.
Elijo crear solo lo mejor para mí y mi familia.

Amo y valoro el proceso


El viaje es más importante que el resultado.
Me entrego a mi impulso y confío en mi intuición.
Vivo en este momento presente.

Vivo libre de preocupación


Asumo 100% de responsabilidad por mi vida.
Crezco y aprendo tanto del error como del acierto.
La valía se consolida
por medio del pensamiento

“Tanto si piensas que puedes o piensas que no puedes,


tienes razón.”
Henry Ford

En los días anteriores estuviste trabajando junto con tu hijo la con-


fianza y la pasión. Ya que has nutrido estos primeros dos fundamen-
tos, es momento de enfocarte en el tercero: la valía.
Este tercer fundamento se refiere al sentido del valor personal. En
el niño pequeño se desarrolla a partir de los 2 años, momento que
María Montessori identifica como la explosión del lenguaje: cuando
el niño pasa de decir palabras aisladas, a juntarlas y empezar a de-
cir frases más largas y oraciones completas. De repente empieza a
preguntar “¿qué es esto?”, “¿cómo se llama?”, “¿por qué?”.
Además de querer aprender cómo se llama todo, también des-
pierta en él otras necesidades. Es en esta etapa cuando realmente
comienza separarse de mamá y papá; sobre todo de mamá, pues
es con quien ha estado más vinculado (en la mayoría de los casos,
no siempre es así). Si se respetaron sus necesidades en las etapas
anteriores, ahora va a conquistar su autonomía.
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Estábamos haciendo un ejercicio en un retiro para un grupo de


padres, cuando Juan pasó al frente.
Juan era padre de dos hermosos niños. Mencionó que había algo
que no lo dejaba dormir en la noche. A pesar de haber estudiado
una maestría en el extranjero, llevaba más de cuatro años pidiendo
un ascenso y no lo conseguía. Veía que otros más jóvenes y nuevos
en la empresa donde trabajaba crecían muy rápido. Había intentado
también emprender, pero no le había funcionado. Las deudas lo
estaban sepultando y esto ya era motivo de pleitos con su mujer.
Estaba desesperado.
Lo que descubrió en ese taller fue parte aguas en su vida. Vio
cómo había crecido sintiendo que nada de lo que hacía era sufi-
ciente. Que no era lo bastante inteligente en la escuela. A pesar de
que nunca reprobó un examen y siempre tuvo buenas calificaciones,
su hermana brillaba más. Lo que a él le encantaba no era valorado
por sus padres, lo veían como una pérdida de tiempo. Y sin darse
cuenta, se creó una visión errónea de su valor personal.
Años después, ya casado y con hijos, enfrentó un techo auto
impuesto. El problema no estaba en su jefe ni en la empresa o en
su negocio. El verdadero problema era que en el fondo no se sentía
merecedor de más.

No puedes ganar más de lo que


en tu inconsciente sientes que mereces.

Romper con esta idea limitante fue una liberación para él. Recuerdo
haberlo visto salir del taller con una chispa muy especial en los ojos.
Irradiaba seguridad, confianza en él mismo.
Dos meses después, me llamó por teléfono para darme la noticia
de que lo habían ascendido. Estaba retomando su negocio junto con
su esposa, que ahora lo apoyaba como nunca antes.
Lo mejor de Juan surgió cuando comenzó a valorarse.

El sentido de valor
¿Qué pasa cuando el niño no puede desarrollar un sentido sano
de valor?
Javier, un jovencito de 16 años, me contó que cuando era niño,
su papá lo subía en un pedestal y que de repente lo tumbaba a re-

108
La valía se consolida por medio del pensamiento

gaños. Y creció con esa dualidad; un momento escuchaba “eres lo


máximo”, “eres mi trofeo”, “eres mi súper campeón”, y cuando menos
lo esperaba venía el regaño o el castigo. Y conforme creció se dio
cuenta de que cuando no lograba ser lo máximo, el campeón, el
mejor, sentía pánico porque pensaba que papá lo dejaría de querer.
Así que se sobre exigía para ser reconocido como alguien valioso
por su papá. Creció tratando de ser sumamente exitoso, sin embargo,
a la menor crítica se enojaba y se indignaba. Claro, sentía que su
mundo se venía abajo, que de alguna manera habían descubierto su
farsa. Sin darse cuenta se colocaba por encima de los demás: “soy
el más exitoso”, “el más guapo”, “el mejor”, o se iba al otro extremo:
“soy un fraude”, “realmente no sirvo”.
La inmensa mayoría de las personas (por no decir que todas)
conforme crecimos fuimos afirmando la noción subconsciente de
que de alguna u otra forma no somos suficiente. Eso, por supuesto,
se ve reflejado en nuestras vidas, porque sólo podemos obtener lo
que creemos que merecemos. Las relaciones, el trabajo, la salud, el
peso, el éxito, la plenitud, son en gran parte resultado de nuestro
sentido de valor personal.
Las creencias operan en el nivel subconsciente y se transmiten
de generación en generación. Nuestra tarea como padres es reco-
nocerlas y revisar si estamos transmitiendo formas autolimitantes
de ser a nuestros hijos. Una vez detectadas, podemos comenzar a
transformarlas.
Vemos cómo operan las creencias a través de lo que decimos y
hacemos. Por ejemplo, ¿has escuchado frases como estás acerca del
dinero??
• “El dinero no crece en los árboles.”
• “No tuve la fortuna de nacer en una familia rica.”
• “Somos pobres pero honrados.”
• “Para tener dinero hay que trabajar duro y ser el mejor.”
• “Merezco toda la abundancia del universo.”

Juan compartió estas ideas sobre el dinero, que había escuchado


desde pequeño en su casa. Todas excepto la última, la cual eligió
hacer suya una vez que se dio cuenta de cómo se había estado li-
mitando. Y el hacerlo marcó un parte aguas en su vida.

109
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Como la valía se consolida a través de la forma en que piensas,


es importante que cultives creencias empoderantes, tanto en ti como
en tu hijo. Durante los siguientes días trabajarán juntos para nutrir
este fundamento. Por supuesto, cuando trabajas con un fundamento,
trabajas con todos. Notarás cómo tu hijo se vincula profundamente
contigo, mientras se da cuenta de que es un ser autónomo, indepen-
diente, capaz de lograr lo que se proponga. Que estás aprendiendo
a amarlo y aceptarlo incondicionalmente, sin juicios, sin etiquetas.
Que en el fondo es un ser sin límites, que merece toda la abundancia
del universo.
Y que es más que suficiente, tal como es.

110
Día 12: ¡No más quejas!

“Lo que se supone que hagas cuando algo no te gusta es cambiar-


lo. Si no puedes cambiarlo, cambia la manera en que piensas acer-
ca de ello. No te quejes.”
Maya Angelou

“¡Ay mamá, los huevos están horribles!”


“Odio estar aquí, qué aburrido.”
“No haré la tarea, ya me harté…”
Cuando tu hijo ya tiene el hábito de quejarse, lidiar con él puede
ser muy desgastante. Por extraño que suene, la queja es una forma
de manejar la ansiedad. De alguna manera ayuda a ventilar preocu-
paciones y miedos, pero no necesariamente de manera constructiva.
Si cuando tu hijo se queja tú reaccionas desde tu propia ansiedad,
conseguirás una excelente receta para una montaña rusa: cargada
de emociones fuertes.
Esto no solo sucede entre padres e hijos. Las parejas distanciadas
emocionalmente buscan cualquier excusa para quejarse y pelear. En
alguna parte de su interior, aventarle negatividad al otro o estallar
les genera una sensación momentánea de liberación.
Algunas veces la negatividad de tu hijo, con sus quejas repe-
titivas y sus actitudes desafiantes, puede sentirse como un imán
que te jala y te quiere atrapar. Sobre todo en esos momentos en
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

que estás cargada emocionalmente. Ahí es cuando este hábito


subconsciente te atrapa.
Vivir con pasión es entusiasmarte con todo lo que te rodea, po-
niendo tu energía en movimiento de forma creativa y positiva. Vivir
quejándote es lo opuesto: es desconectarte de lo bueno que pueda
haber, aventando tu negatividad hacia el otro.
Hoy te acompañaremos a crear en tu hogar el contexto adecuado
para que todos se enriquezcan trabajando con el tercer fundamento: la
valía. Es tan importante para tus hijos romper con el hábito de la queja
como lo es para ti. Es muy normal que tu hijo se queje, está creciendo
y aprendiendo a lidiar con la frustración, a resolver sus problemas y a
adquirir resiliencia. Pero cada vez que tú lo haces, le envías el mensaje
de que está bien vivir quejándose; está bien sentirse víctima.

¿Qué hacer con el niño que se queja?

Además de cortar con este hábito empobrecedor, como padre nece-


sitas saber manejar las quejas de tu hijo. Cada escenario es distinto,
por lo que no hay una “fórmula universal” para el manejo de la queja.
Aquí compartimos algunas estrategias importantes. Tu trabajo será
identificar cuáles aplican para cada situación e implantarlas.
1. Acepta sus emociones negativas. Recuerda que tu hijo está cre-
ciendo y por lo tanto, atravesando cambios. No siempre sabrá cómo
manejar sus emociones, ni tú tampoco. Cuando aceptas lo que hay en
él, puedes acompañarlo sin críticas, sin interferir, sin querer que sea
otra persona. Él sentirá tu empatía y su estado emocional cambiará
cuando esté listo para hacerlo. Con tu apoyo será mucho más pronto.
2. No conviertas la queja en algo personal. Respira, no te engan-
ches, no se trata de ti. La carga negativa solo puede atraerte si tú
traes una carga similar. Maneja tu estado de ánimo. Si sientes que
no puedes hacerlo, es momento de buscar ayuda. Profundiza: ¿cuál
es la raíz de tu patrón reactivo?, ¿por qué te enganchas?
3. Escucha. ¿A qué se refiere realmente tu hijo? ¿Qué necesita? No
siempre lo pescarás a la primera, pero usa tu intuición y conecta
con tu hijo.
4. Marca límites de ser necesario. En ocasiones, sus comentarios
pueden cruzar la línea del respeto. Si es así, indícalo en ese momento.
“Hijo, se vale que estés enojado, pero no que me faltes el respeto.

112
Día 12: ¡No más quejas!

A ver, ¿qué es lo que te tiene tan molesto?”. No alimentes la carga


negativa. Mantente firme y serena en tu postura.
5. Establece el momento. Si tu hijo decide “vomitarte” todo lo
que trae cuando estás atendiendo algo o traes tus propios asuntos,
puedes decirle: “Lo siento, hijo, no es buen momento para hablar
acerca de esto. Lo platicamos más tarde, cuando pueda escucharte”.
Es importante que entienda que no eres su bote de basura.
6. Ayuda a ventilar. En ocasiones tu hijo necesitará vaciar la carga.
Puede ser que esté muy frustrado o enojado con algo que sucedió
o está sucediendo. Da un tiempo para que descargue y una vez
cumplido, dirige la atención hacia una solución.
7. Refleja, no juzgues. “Veo que estás frustrado porque quisieras
ir mejor en esta clase,” en lugar de “no estás esforzándote suficiente
y por eso vas mal.”
8. Retroalimenta. No se trata de cambiar a tu hijo. La meta es dejarlo
ser y ayudarle a tomar consciencia de cómo sus actitudes tienen un
impacto en su vida y en la de quienes lo rodean. Quejarte de su ne-
gatividad no le ayudará. Háblale de lo que a ti te sucede al escucharlo
en su estado negativo. También háblale de cómo te sientes cuando se
acerca de forma positiva para pedir tu ayuda.
Por último, te compartimos este extracto del libro El poder del
ahora de Eckhart Tolle:
“Vea si puede sorprenderse a usted mismo lamentándose, de pa-
labra o de pensamiento, de una situación en la que se encuentra, de
lo que los demás hacen o dicen, de lo que lo rodea, de su situación
vital o incluso del tiempo. Quejarse es siempre falta de aceptación
de lo que es. Invariablemente lleva una carga negativa inconsciente.
Cuando se queja, se convierte en víctima. Cuando se explica, está
en posesión de su poder. Así que cambie la situación actuando
o hablando claro si es necesario o posible; salga de la situación o
acéptela. Lo demás es locura.” 9

El encantamiento de ahora

Hoy te toca hacer un firme compromiso para cortar el hábito de que-


jarse. Te proponemos que no solo lo practiques hoy; hazlo durante
9  El Poder del Ahora, un camino hacia la realización espiritual; Eckhart Tolle; Grupo
Editorial Norma; octubre de 2008; p. 77.

113
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

7 días. Si esta práctica genera un cambio positivo en la dinámica


de tu hogar, entonces decidirás si lo siguen haciendo más tiempo.
¿De acuerdo?
Anota la siguiente oración en una hoja:
Tengo todo lo que necesito para resolver mis asuntos.
Haz cuantas copias necesites y pégalas en las puertas de las recá-
maras, en la cocina, en el escritorio, frente al televisor y en cuantos
lugares quieras.
Cada vez que tu hijo o alguien más se queje, pregúntale: “¿Cómo
puedes resolverlo por ti mismo?”. En ocasiones, puedes agregar esta
segunda parte: “Si necesitas mi ayuda, aquí estoy.” No siempre que-
rrás hacerlo, especialmente si no viene al caso y sabes que puede
resolver su problema por él mismo. Cuida no generar dependencia,
porque esta alimenta el hábito de la queja. Tu hijo tiene todo lo que
necesita para resolver sus asuntos y manejar su estado de ánimo;
cuando no puede solo, te tiene a ti.

114
Día 13: Puedes valerte
por ti mismo

“Creo que lo mejor que podemos hacer por nuestros niños es per-
mitirles hacer cosas por ellos mismos, permitirles ser fuertes, per-
mitirles experimentar la vida en sus propios términos, permitirles
tomar el metro… Dejarles ser mejores personas, dejarles creer más
en ellos mismos.”
C. JoyBell C.

En una conferencia que dimos hace mucho tiempo, recuerdo que


una mamá comentó: “Disfruto tanto vistiendo a mi niña (de 7 años)
en la mañana mientras ella sigue dormida y darle su desayuno en la
boquita porque, pobrecita, todavía es mi pequeña…”
Una de nuestras tareas más importantes es ayudar a nuestros
hijos a ser responsables, independientes y autosuficientes. Esta
labor comienza desde que son pequeños. Curiosamente, un niño
de 3 años al que no le han bloqueado su impulso de exploración,
aunque no pueda hacerlo todo, intentará hacer cualquier cosa por
él mismo: lavarse los dientes, vestirse solo, treparse a los estantes
de arriba de la alacena para agarrar las galletas, lavar los trastes,
cocinar, jalarle la lengua al perro, etcétera. No importa el desastre
que deje en el camino, si lo dejas, lo intentará una y otra vez… ¡Y
será feliz haciéndolo! Si simplemente facilitamos que haga lo más
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

que pueda por él mismo, como su impulso se lo dicta, es muy


sencillo guiarlo hacia la conquista de su autonomía.
Una persona es autónoma cuando es capaz de controlar, afrontar
y tomar decisiones propias acerca de cómo vivir y cómo desarrollar
las actividades que sus elecciones de vida implican.
Ya traemos integrada la necesidad de ser autónomos, de valernos
por nosotros mismos. Teniendo en cuenta la edad de tu hijo, ¿cuán
autónomo es? ¿Qué tanto siente que puede hacerse cargo de su vida?
Así como la mamá de la conferencia, con frecuencia vemos padres
que tratan de evitar el “sufrimiento” de sus hijos haciéndoles la vida
más fácil. Por supuesto que no siempre querrá hacer todo lo que le
corresponde, y se inclinará por lo que es fácil o divertido. Claro que
a veces intentará seducirte para que lo hagas tú.
“Ándale, mami, a mí no me sale.”
“Es que me da pena.”
“Ya busqué y no lo encuentro…” (Este le queda también a algu-
nas parejas.)
En el día 6 hablamos acerca de los 4 grados de destreza que el
niño atraviesa mientras está aprendiendo a realizar una tarea. Ser
autónomo implica tener un alto grado de destreza para realizar las
distintas tareas de la vida diaria. Por supuesto, no podemos esperar el
mismo grado de autonomía en un niño de 6 que en un adolescente
de 16 años. Necesita desarrollarse de manera paulatina, de acuerdo
con su edad y capacidad.
Si bien desarrollar habilidades cultiva la confianza en el niño, sen-
tirse y saberse autosuficiente va más allá. Este “yo me hago cargo de
mí” forma parte importante del fundamento de su valía. El problema
es que si no prestas atención a lo que haces cada día para fomentar
que conquiste su autonomía, fácilmente caerás en el error de dejarlo
solo cuando aún no está preparado ,hacer demasiado, intervenir
cuando no es necesario, sobreproteger o vigilar todo lo que hace.
¿Cuál es la mejor manera de ayudarle a desarrollar su autonomía,
incluso si ya es grande y no lo hiciste desde que era pequeño? Uti-
liza estas preguntas y recomendaciones que funcionan en un rango
amplio de edades, aunque estén más enfocadas en los pequeños.
• ¿Tiene un banco portátil en el baño para usar el lavamanos y
el inodoro por él mismo? ¿Tiene una toalla al alcance de las
manos?

116
Día 13: Puedes valerte por ti mismo

• ¿Hay un banco similar en la cocina para que pueda lavar los


trastes?
• ¿Puede servirse agua y alcanzar las frutas y otros alimentos
sanos cada vez que quiera?
• ¿Puede alcanzar sus libros y juguetes?, ¿están bien organizados?,
¿hay un lugar asignado para cada uno?
• ¿Tiene un área de lectura? Una silla cómoda para su tamaño y
una repisa con sus libros en un área bien iluminada (natural
o artificialmente) es suficiente.
• ¿Puede alcanzar la ropa en su armario y su cajonera? ¿Puede
colgarla y colocarla en su lugar sin ayuda? ¿Tiene un zapatero?
• ¿Tiene un espejo vertical para que pueda ver cómo se viste?
• ¿Hay un área especial para pintar? ¿Puede preparar sus pinturas
sin ayuda? ¿Sabe cómo limpiar todo y guardar sus materiales
cuando termina?
• ¿Tiene un lugar específico para estudiar con todo lo que
necesita?
• ¿Tiene un área para proyectos creativos, experimentos y tra-
bajos especiales, de acuerdo con los intereses que está cul-
tivando?
• ¿Hay un bote de basura de tamaño adecuado para mantener
limpio su espacio creativo y de estudio? ¿Es responsable de
reciclar materiales y manejar su basura?

No importa la edad de tu hijo, necesitará que le muestres destre-


zas para la vida práctica: servir agua y comida, doblar y guardar
la ropa, barrer, trapear, tirar la basura en su lugar (en especial si
reciclas: ¡hazlo!), lavar trastes; y cuando es más grande, desde lavar
y planchar ropa hasta hacer reparaciones menores en la casa. En
muchas escuelas en la comunidad europea dedican un año entero
a clases de costura, carpintería, plomería y electricidad, entre otras
materias de la vida práctica. Tienen muy clara la importancia de
la autonomía.

El encantamiento de ahora

¿Qué tan autónoma te sientes? ¿Qué tanto puedes hacerte cargo de tu


vida? ¿En qué áreas te desempeñas con seguridad e independencia?

117
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Hoy te ayudaremos a crear el ambiente y las condiciones para


que tu hijo cultive su autonomía. Es muy sencillo y, con algo de
creatividad, ¡divertido también! Es probable que ya hayas puesto
en práctica parte de este trabajo con tu hijo. Te invitamos a ir más
a fondo. No se trata de obligarlo a que saque la basura, recoja su
cuarto o lave los trastes; no es para tu beneficio. Más bien se trata
de que él se adueñe de sus responsabilidades y con ello, adquiera
un sentido creciente de autonomía.
Platiquen juntos acerca de las responsabilidades que tu hijo ya tie-
ne por propia iniciativa. Pregúntale cuáles son las tareas que domina
y ya hace sin tu ayuda. Retroaliméntalo positivamente al respecto;
hazle saber cuánto ha crecido y cómo esto es importante para su
autonomía. No le des un sermón, más bien refléjale algo como “¿Te
das cuenta de cómo te has vuelto cada vez más independiente?”.
Ahora elaboren juntos un Calendario de responsabilidades. Co-
miencen por anotar cuáles son las tareas, y establezcan acuerdos
acerca de cómo y cuándo necesita cumplirse cada tarea.
Pueden trazar cuadros en una simple cartulina u hoja de papel.
Coloquen hasta arriba los días de la semana y debajo los espacios
para anotar las tareas de cada día, con la hora en la que deberá
realizarse. Si se trata de un niño pequeño pueden crear juntos una
tabla con fotos o dibujos; y si es mayor, puedes usar algo más
elaborado como un calendario semanal plastificado de oficina.
Asigna un espacio para pegar una calcomanía o palomear con
lápiz, una vez que cumpla la tarea.
Puedes descargar aquí el Calendario de responsabilidades10 que
nosotros usamos.
Coloquen el calendario en la puerta de su recámara, al interior.
Si lo pones por fuera, te verás tentada a revisar si ya cumplió. Es
importante que lo hagas, pero sin que sienta que eres la policía.
Recuerda: se trata de cultivar su autonomía, no de que lo haga para
quedar bien contigo o para que lo dejes en paz.
Muchos padres comienzan a usar recursos como este cuando el
niño ya tiene 7 años o más. Está bien, pero antes es mejor. A Camila
le encanta revisar su calendario (más que a Diego, que tiene 13).
Cuando desde pequeños asocian emociones positivas con esta acti-
10 Ingresa aquí para descargar el Calendario:
http://21diassinexplotar.com/calendario-de-responsabilidades

118
Día 13: Puedes valerte por ti mismo

vidad, se vuelve una parte de su vida, un recurso valioso y divertido.


Es más complicado hacerlo con un adolescente -“¡Ash mamá, qué
flojera!”-, pero sí se puede. Y tarde o temprano te lo agradecerá.
Estas son las reglas generales para que el calendario funcione,
sin que le robes su autonomía en el intento.
1. Mientras antes empieces, mejor. A los chiquillos les encanta
y sienten una enorme satisfacción por sus logros. Con los que aún
no saben leer, usa imágenes que representen la tarea en lugar de
anotarla.
2. Establece tareas acordes con su edad y capacidad. Está bien
que sean difíciles, pero el niño debe poder realizarlas. Un niño de un
año puede tomar jugo en un vaso. Un niño de 3 años puede servir
su propio vaso. El de 5 puede preparar la limonada. El de 8 puede
hacer el desayuno. ¿Qué podrá hacer el de 12?, ¿a los15?
3. Sé específica cuando asignes una tarea o des una instrucción.
“Limpia tu cuarto” puede ser muy general, pero “coloca todos los
juguetes en sus cajones… Ahora, echa la ropa sucia en la canasta…”.
Esto le ayuda a avanzar paso a paso, con claridad.
4. Asigna tiempo, y dale tiempo. Brinda solo el apoyo que nece-
sita. Recuerda los 4 grados de destreza.
5. Ten expectativas realistas. No esperes que lo haga “perfecto”, no
tiene tu coordinación ni tu práctica. Evita corregir el resultado final.
Deja el cobertor de la cama arrugado; poco a poco irá mejorando.
6. Retroaliméntalo de forma positiva. “Buen trabajo. ¿Te gustó
cómo lo hiciste?”.
7. Juega. Usa tu creatividad, involucra el juego en el quehacer. Tú
lo disfrutarás más, y ellos, también.

119
Día 14: Te veo. Tú no eres
mi reflejo

“Tu labor no es educar a tu hijo para que sea buena persona. Es ser
el espejo que le refleja todo lo maravilloso y especial que ya es.”
Gabriela González

Todos los padres, en mayor o menor grado, proyectamos nuestras


necesidades y deseos sobre nuestros hijos. Para el niño esto puede
volverse una enorme carga.
“Yo no tenía tanto como tú tienes ahora, así es que aprovéchalo.”
“Tienes que ser el mejor. Tienes que ganar.”
“¡Me desespera lo lento que eres!”
“Cuando yo tenía tu edad…”
Los seres humanos somos como árboles. Cada uno es único, y
todos buscamos alcanzar la luz del sol de distintas maneras. Como
personas, nos identificamos con las capas más externas: el tronco,
las ramas, hojas y flores. Pero la mayoría solo alcanza a conocer la
parte más pequeña de quienes realmente somos.
Las raíces de nuestro verdadero ser se encuentran cubiertas. Suelen
ser invisibles hasta para nosotros mismos. Cuando nos relacionamos
con otra persona, vemos solo el tronco, las ramas y el follaje. Sin em-
bargo, el contacto más profundo sucede en la zona que está bajo
tierra. De ahí viene la verdadera riqueza de las relaciones, ya que
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

ellas nos brindan la oportunidad de conocer y comprender lo que


no vemos de nosotros mismos. Pero a veces la manera en la que lo
hacemos es proyectándonos en el otro.
En una ocasión, visitamos la casa de un pariente para una cena
navideña. Escuchamos cómo una mamá comentaba acerca de su
hijo: “Perdón, es que por más que le digo que salude, no lo hace.
¡Me da una vergüenza!”, mientras el niño se alejaba de la escena
agachando la cabeza.
Ver realmente al otro significa ir más allá de lo que yo quisiera
ver en él.
Muchas veces creemos conocer a nuestros hijos como a la palma
de nuestra mano. Pero ¿en verdad conoces tan bien tu propia palma?
Probémoslo ahora mismo:
Mantén tu mirada en el texto que estás leyendo. No veas las palmas
de tus manos, déjalas a un lado u ocultas detrás del libro. Recuerda
por un momento todos los detalles de una de tus manos, la que quie-
ras. Ahora haz un dibujo mental, lo más detallado posible. Puedes
comenzar con la silueta y luego llenar todos los espacios. ¿De dónde
a dónde van las líneas? ¿Cómo se entrecruzan y entrelazan? ¿Qué co-
lores y tonalidades tiene tu piel? Dibuja cada detalle en tu mente…
Ahora toma un lápiz y dibuja la palma de tu mano en una hoja
en blanco. ¡No hagas trampa! No veas la palma de tu mano. Lo harás
de memoria, lo más exacto que puedas.
¿Ya terminaste el dibujo? Ahora sí, mira tu mano. ¿Es exactamente
como la imaginaste? ¿Faltaron detalles? Seguramente. Obsérvala de
cerca, hay muchísimos más detalles de los que puedes imaginar o
recordar.
¿Por qué pasa esto con tu propia mano? Al dibujarla mentalmente,
visualizaste un patrón básico. A esta silueta le añadiste líneas, colores
y sombras, no de acuerdo con lo que estabas viendo, sino con una
combinación de tu memoria -lo que recordaste de tu mano- y tu
imaginación (cómo quisiste que se viera). Probablemente tu memoria
y tu imaginación no fueron tan precisas, pero nosotros te invitamos
a “llenar los espacios” lo más posible.
Así como no pudiste recordar tu mano exactamente, lo mismo
sucede con la percepción que tienes de tu hijo. Tus propias expe-
riencias de vida, y las conclusiones a las que has llegado durante
tantos años, han modificado el lente con el que miras el mundo.

122
Día 14: Te veo. Tú no eres mi reflejo

Tus experiencias alteran tu percepción de la realidad. O como


lo dijo William Shakespeare, “nada es verdad ni es mentira, todo
depende del cristal con que se mira”.
En otras palabras, no ves el mundo como es, sino como tú eres.
Tu percepción es una mezcla de las impresiones que recibes, con
tu interpretación de las mismas, tu proyección.
¿Recuerdas la fiesta que comentábamos anteriormente? Un poco
más tarde yo, Gaby, fui a buscar a mi hijo Diego y me encontré con
el niño a quien no le gustaba saludar. Estaba sentado, cabizbajo,
en una esquina. Había huellas de lágrimas en sus ojos, y aunque se
escuchaban risas de niños en el cuarto de al lado, él seguía ahí, solito.
Me senté a platicar con él, y me contó que nunca le había gustado
saludar a los grandes porque le daba vergüenza y a veces un poco
de miedo, sobre todo cuando le preguntaban cosas. Recuerdo que
a mí me sucedía algo similar cuando era pequeña, y me daba terror
cuando me decían que se querían robar mis ojos o le decían a mi
mamá cosas como “¡qué linda niña! Me la quiero llevar a mi casa”.
Le conté esto y estalló en risas; nos seguimos compartiendo his-
torias un rato. Finalmente se levantó, soltó un suspiro de alivio y se
fue a jugar con los otros niños.
A veces no nos damos cuenta de las necesidades de los niños
porque estamos centrados en las nuestras. Esta mamá estaba tan
distraída disculpándose con los demás adultos por las “fallas” de su
hijo, que no se dio cuenta de que estaba llorando solito y sintiéndose
mal por no poder darle gusto a ella, sintiéndose avergonzado hasta
de su propia vergüenza.
Tu hijo necesita ser visto y aceptado tal y como es. Seguramente
haces mucho para que él se sienta así. Pero es probable que, en
ocasiones, pases por alto sus necesidades. No es que lo hagas a
propósito, simplemente no siempre te das cuenta.
Para poder verlo realmente, necesitas conectarte con su esencia
y al mismo tiempo, soltar tus expectativas y temores.

El encantamiento de ahora

Hoy toca que realmente veas a tu hijo. Considéralo una cita espe-
cial, en la que te quitarás el lente de tu propia experiencia y estarás
mucho más presente en su vida que lo habitual. Estarás atenta a

123
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

reconocer y a apreciar su valor, sin necesitar calificar o comparar su


comportamiento.
En este espacio:
• NO le darás consejos.
• NO tratarás de cambiar nada en él.
• NO lo juzgarás. Si hace algo inadecuado, te referirás a la ac-
ción (“veo que ensuciaste tu camisa”), no a su persona (“eres
un marrano”).
Al retirar las proyecciones de tus expectativas y experiencias, no-
tarás y quizá por primera vez, valorarás a fondo aspectos que antes
pasabas por alto en tu hijo.
Para sellar la experiencia, hazle saber de manera amorosa eso que
hoy estás viendo y valorando en él. Déjaselo escrito en una nota en
un lugar especial, o díselo. Permite que tu intuición te diga cuál es
la mejor forma de comunicárselo.
Si en algún momento te das cuenta de que estás proyectándote:
1. Reflexiona. ¿De quién es realmente la voz que sale de mi boca
o que escucho en mi interior? ¿De quién escuché esto antes?
(¿De mi padre/madre...?) ¿Qué necesidad intento cubrir usando
a mi hijo?
2. Recoge tu proyección. Quita de tu hijo lo que es tuyo. Si no
estudiaste inglés o no fuiste futbolista porque no tuviste la
oportunidad, hazlo ahora, o suelta la idea de lograrlo a través
de tu hijo. La vida de tu hijo no es tuya.
3. Sepárate y acompaña. Tu hijo y tú necesitan distancia sana,
desde donde lo observes como una persona aparte, con sus
propios sueños, aspiraciones y camino en la vida. Si te das
cuenta de que lo necesitas, retoma tu propio camino. Sé ese
ejemplo e inspiración de alguien que siempre crece y persigue
sus propios sueños. Desde este lugar podrás acompañarlo sana
y poderosamente.

124
Día 15: Te acepto.
No más etiquetas

“Una vez que me etiquetas, me niegas.”


Søren Kierkegaard

Nuestro hijo Diego, al poco tiempo de haber entrado a la escuela, se


dio cuenta de que no tenía las habilidades natas para los deportes
que tenían otros niños de su edad. Jugando futbol muchos compa-
ñeros eran más hábiles que él, y más de una vez recibió burlas y
fue rechazado en los juegos en equipos. Para evitar arriesgarse
y sentirse menos competente, creció diciéndose “No soy atleta.” Esta
se convirtió en su excusa durante varios años para escudarse cada
vez que un niño sacaba una pelota y lo invitaba a jugar. “No me
gusta, mejor juguemos a otra cosa.” Aunque disfrutaba jugar y correr
como tantos otros niños, pasaba buena parte de su tiempo imagi-
nando, creando un mundo en el que se sentía seguro y poderoso.
Esta etiqueta auto impuesta negaba posibilidades que no se
atrevía a intentar descubrir. Pero conforme lo invitamos a tomar
pequeños riesgos, se fue dando permiso de confrontar sus ideas
falsas. Eventualmente se dio cuenta de que se había puesto esa
etiqueta para mantenerse en su zona segura.
Cuando tenía 8 años lo llevamos a una clase de gimnasia. No
pensamos que duraría mucho tiempo allí, en verdad no le gustaban
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

los deportes. Pero él descubrió que moverse y saltar ágilmente le en-


cantaba, y que con la práctica su habilidad para hacerlo aumentaba.
Y esto lo motivaba a practicar aún más…
Llegó un día de su clase con una sonrisa gigantesca, súper emo-
cionado: “¡Mami, hoy fue el mejor de mi vida! ¡Logré hacer un flip-
flap yo solito! ¡Papi, papi, ¿practicamos?!”.
Tras dos años y medio de entrenamiento, formó parte del equipo
ganador de gimnasia olímpica en el nivel nacional, en su categoría.
Lo importante de su logro no está en las medallas, mucho menos
en el orgullo que pudiese traernos. Tiene que ver con cómo un niño
desarticulado, a quien le costaba tanto trabajo lanzar una piedra o
botar un balón, pudo quitarse la etiqueta que se había puesto, trans-
formar la relación con su cuerpo y además, descubrir que puede
lograr lo que se proponga; en especial, cuando ama hacerlo.
A nuestra sociedad le encanta poner toda clase de etiquetas…
¡Y sobre todo a los padres! Es un pasatiempo muy de moda; solo
siéntate en una plática de cafecito entre mamás y papás. Aquí com-
partimos esta breve lista, por supuesto hay muchas más. Este asunto
es muy colorido.
Acerca de…
• el físico: El chaparro, la jirafa, la muñeca, el enano, el gordi-
to, el prieto, el duende, la hermosa, la fea, el cuatro ojos…
• las habilidades intelectuales: el menso, el cerebrito, el nerd,
el tarado, el inútil, el bruto, el súper genio, el matado, el dis-
léxico, el distraído…
• la inteligencia emocional: el llorón, el miedoso, el enojón, el
cobarde, el pobrecito,…
• las habilidades atléticas: el cuatro patas, el torpe, el ciego, el
Sport Billy…
• el comportamiento: el flojo, el lento, el lindo, el callado, el
ruidoso, el bien portado, el mentiroso, el responsable, el dis-
traído, el rebelde, la oveja negra…
• los padres: “fíjate que viene de padres divorciados”, “sus papás
se pelean mucho”, “sus papás trabajan mucho”, “su mamá no
hace nada”…
• las patologías: el muy mencionado niño con Trastorno por
déficit de atención (TDA) y sus familiares cercanos: la hipe-
ractividad, el trastorno oposicionista desafiante, el trastorno

126
Día 15: Te acepto. No más etiquetas

generalizado del desarrollo, más los trastornos que están por


descubrirse y capitalizarse.

En el caso de las patologías, no estamos diciendo que éstas no exis-


tan. El problema no está en la categoría, sino en el uso que se les
da y en la carga tan pesada que lleva la etiqueta. De repente ya no
hablamos de José, sino de “José, el hiperactivo”.
No importa de dónde venga la etiqueta, si tu hijo la recibe de
manera repetitiva o muy intensa, es muy probable que se la ponga.
Nadie puede imponerle una etiqueta que no acepte, pero reconoz-
cámoslo: ¿qué tanto puede defenderse tu hijo de las declaraciones
que recibe del mundo que le rodea: de sus maestros, compañeros,
abuelos o en especial, de las que vienen de ti?

La cara negativa de la etiqueta positiva

Las etiquetas, positivas o negativas, distorsionan el sentido de valor


personal del niño. La mayoría de los padres no se da cuenta del
impacto que pueden tener frases repetitivas como estas:
“¡Es tan inteligente!”
“Qué bonita es, ¿verdad?”
“Salió rebueno para el deporte.”
“Mi hijo siempre es el mejor de la clase…”
Una mamá, en uno de nuestros talleres en vivo, saltó de su silla
al caer en la cuenta de por qué se exigía tanto y siempre sentía que
no era suficiente.
“Mi mamá siempre me decía lo orgullosa que estaba de mí, porque
era la mejor en mi clase. Siempre lo presumía con sus amigas y con
las mamás de mis amigas. Recuerdo que yo siempre sabía que iba
a ser la elegida para los premios. Cuando entregaban los exámenes
sabía que me tocaba primero, por orden de calificación. Igual en la
universidad y cuando busqué trabajo… Siempre la mejor. Y ahora
que soy directora, esposa y mamá, estoy tan cansada… Ha sido tan
agotador, porque no me doy permiso de fallar ni de que los que me
rodean lo hagan. Ahora veo cómo me hago daño y a ellos también.
Me siento fatal…”
La etiqueta “tienes que ser el/la mejor” tiene un costo elevadí-
simo. En la mayoría de los casos, el niño, de manera inconsciente,

127
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

se siente obligado a ser tal cual lo están describiendo. Parece ser


algo positivo, pero cuando depositas tu expectativa de esta forma,
el niño hará lo que sea para complacerte; aun cuando esto signi-
fique traicionarse a él mismo.

Sé un espejo limpio

Tu hijo está en un proceso constante de crecimiento y maduración.


Pero cuando le imprimes una etiqueta, o cuando él se la pone por
el motivo que sea, limita su desarrollo. Se cierra a otras posibilidades
de ser, pues se limita a aquello que, según él, lo define.
Pregunta importante: Si pudieras cortarte el brazo izquierdo, ¿se-
rías más valiosa? Después de todo, tu brazo derecho podría funcionar
mejor y si no es así, tal vez no sea tan bueno haber nacido zurda…
¿Verdad que suena absurdo?, pero ¿cuántas veces has querido que
tu hijo se quite “cosas” -formas de ser- para que sea ‘mejor’?
Nuestra labor como padres es empoderar a nuestros hijos para
que descubran, reconozcan y tomen todas sus posibilidades de ser.
Así como su etiqueta se ancló por medio de la repetición, ¡también
se puede transformar! De la misma manera en que crea la percepción
limitante, se puede gestar la que empodera.
Ser un espejo limpio -que refleja lo que hay, no lo que quisieras
o no quisieras ver- le ayuda a tu hijo a decidir qué hacer con lo que
no quiere, a tomar aquello que sí le gusta y le funciona, y como
consecuencia, a dar lo mejor de él mismo.
Durante un tiempo Diego tuvo la manía de meterse el cuello de
sus playeras a la boca. Además de que estiraba su ropa y la echaba
a perder, se veía horrible y descuidado con la mancha de saliva
en medio de su pecho. ¡Qué horror! En especial para nosotros, los
“papás perfectos”, quienes se supone que todo lo sabemos y que
no nos pasan estas cosas…
“¡Diego, por dios, deja de meterte la camisa a la boca!”. Durante
más de un mes batallamos con esto, reaccionando, enganchándonos
e intentando controlar su comportamiento. Evidentemente le estaba
pasando algo, y a nosotros, también. Nuestra actitud solo agravaba
el problema.
Después de “terapearnos” mutuamente, nos dimos cuenta de que
Diego no necesitaba papás reactivos, sino presentes. Nos abrimos

128
Día 15: Te acepto. No más etiquetas

a aceptar lo que veíamos y dejar al lado la presión absurda por


corregirlo.
“Hijo, veo que cuando estás bajo presión te metes la playera a la
boca. ¿Quieres platicarme qué te pasa?”
“Noto que estás mordiendo más fuerte tu uniforme ahora que se
acercan las competencias. ¿Te das cuenta?”
Con los primeros reflejos solo bajaba la cabeza o respondía eno-
jado: “Ya déjame”. Claro, lo habíamos atacado muchas veces antes.
Pero cuando se dio cuenta de que estábamos de su lado, y que no
lo hacíamos para cambiarlo o calificarlo, su defensa bajó y se abrió
a comentarnos lo que sentía. Esto le dio la oportunidad de manejar
su ansiedad de manera distinta y al poco tiempo, sus playeras vol-
vieron a la normalidad.

En sus oídos, tus palabras se vuelven decretos

Cada vez que inicies una oración con la frase “Eres…”, deberás ele-
gir con muchísimo cuidado las palabras que siguen. Recuerda que
la imagen que tu hijo tiene de él mismo la va construyendo en gran
parte de las experiencias que vive contigo.
Las palabras que salen de ti tienen un impacto muy profundo en
tu hijo. Él llegó libre de prejuicios, siendo capaz de percibir el mun-
do a través de un lente transparente y limpio. Lo que le reflejas lo
puede limpiar o manchar. Cuando una mancha permanece durante
mucho tiempo, suele ser muy difícil de limpiar.
La buena noticia es que la percepción que tiene de él mismo
puede cambiar. Por eso hoy:
• No etiquetes. “Eres un cobarde.” “Eres tonto.” “Qué lento eres.”
• No compares. “Eres la más inteligente de toda la clase.” “De-
berías ser ordenado como…” “Yo a tu edad era…”
• No critiques. “Qué mal te quedó tu trabajo.” “Qué lento lees.”
“Qué gorda te ves con ese vestido.”
• No limites. “No eres matemático.” “No sirves para esto.” “No
tienes la capacidad…”
• No apoyes la autocrítica. Ayúdale a que no se diga a él mismo
ninguna de las etiquetas anteriores.
En su lugar:
• Refleja sin juicio. “Veo que tienes miedo.”

129
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

• Estimula. “¿Qué necesitas hacer para atreverte?”


• Señala. “Esto que hiciste es incorrecto.” (Se refiere al hecho,
no al niño.)
• Expande. “Mientras más practiques, mejor te saldrá.”
• Apoya la auto afirmación. “¿Cómo se sintió lograrlo?”

El encantamiento de ahora

¿Con qué etiquetas creciste tú? ¿Cuáles siguen vigentes en tu vida?


Hoy estarás atenta a cada etiqueta que usas y harás tu mejor es-
fuerzo para detenerte antes de que salga alguna de tu boca.
Además, comenzarás a revertir cualquier etiqueta que le hayas
impuesto de manera consciente o inconsciente. Escribe mensajes y
colócalos en lugares estratégicos (la bolsa de su lunch, el suéter de
su uniforme, su escritorio) para que tu hijo los encuentre durante el
día. Escribe frases como:
“Siento mucho haberte dicho que eras un _____________. Me
equivoqué, porque veo que eres _____________.”
“Eres capaz de alcanzar cualquier cosa que te propongas.”
“Eres más grande de lo que crees, ahora lo veo hijo. Te amo.”
No importa si tu hijo es bebé o adolescente, tus palabras siempre
harán eco en sus vidas.

130
Día 16: Eres más
que suficiente

“Nuestro miedo más profundo no es el de ser inapropiados. Nuestro


miedo más profundo es ser poderosos más allá de toda medida. Es
nuestra luz, no nuestra oscuridad, la que más nos asusta.”
Marianne Williamson

“Tienes que esforzarte más, así no vas a lograr


nada.”
“¿Qué crees, que el dinero crece en los árboles?”
“Con esas calificaciones no mereces que te lleve
al futbol.”
“Por eso estás tan chaparro, porque no te comes
toda la comida.”
“Ahí tirado nunca llegarás a ninguna parte.”

La mayoría de nosotros creció escuchando comentarios como estos;


no los mismos, pero alguna versión de ellos. Tú sabes muy bien
cuáles recibiste y cuáles hiciste tuyos.
Creer que eres insuficiente es algo adquirido, no naciste creyendo
que lo eras. Una mentira, repetida muchas veces, tiende a convertirse
en verdad. En especial para el niño que crece escuchándola de sus
padres.
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Un bebé que está en el vientre de su madre no se pregunta acer-


ca de su color de piel, su estatura o su condición económica. De
ninguna manera cuestiona si es digno y merecedor de su lugar en
la vida. Recibe todo lo necesario para crecer y desarrollarse, y no
necesita ser alguien distinto de quien es para merecerlo.
El pequeño que recién aprendió a caminar no se pregunta si es
digno o no de tomar las figuritas de porcelana que están en la mesa
de centro en la sala de su abuela. Simplemente las agarra y se las
mete a la boca. (Abuelita, ni modo, hay que guardarlas antes de que
se las trague…)
¿Pero qué pasa cuando el niño empieza a recibir mensajes que lo
desvalorizan? ¿Cuando le pegan en la mano por agarrar lo que “no
debería”? ¿O cuando le dicen que es malo y que así no lo quieren?
El niño toma estas declaraciones muy en serio, porque en esos
momentos siente que pierde tu amor. Mientras más pequeño, más
fuerte es el impacto. El pequeño no puede separarse de lo que está
sucediendo a su alrededor. Tampoco puede echarte la culpa o ig-
norar tu mensaje. Él piensa: “Si mamá está enojada es por mi culpa.”
Y de inmediato comienza a cuestionarse:
“¿Se enoja conmigo porque soy malo?”
“¿Mi hermana es mejor que yo?, ¿por eso la quieren más a ella?”
El niño pequeño vive ego-centrado. Esto significa que TODO
lo que sucede a su alrededor tiene que ver con él. Aunque no lo
creas, he trabajado con cientos de niños que llegan a conclusiones
como esta:
“¿Mis papás se pelean porque les doy mucha lata?”
“¿Se sienten avergonzados de mí porque me hago pipí en la
cama?”
Emilio, un niño muy tímido y dulce de 6 años, tenía un problema
de enuresis nocturna (o sea, que se hacía pipí dormido en su cama).
Cuando se abrió a platicar conmigo me contó que lo que más le
preocupaba era imaginar lo infeliz que hacía a su mamá. Él estaba
convencido de que cuando su mamá platicaba con sus amigas, siem-
pre hablaban de él y su condición, y que por lo mismo, su mamá
sentía mucha vergüenza.
Así es como los niños llegan a sus propias conclusiones, aunque
no necesariamente sean acertadas, como en este caso. La vergüenza
que según sentía su madre era, en realidad, una proyección de la suya.

132
Día 16: Eres más que suficiente

Cuando el niño toma decisiones sobre quién tiene que ser para
ser aceptado y merecedor de amor, se define a él mismo de forma
limitante.

“¿Se enojan conmigo porque soy malo? Entonces


tengo que ser un niño bueno y bien portado.” Resul-
tado: el niño auto controlado.
“¿Mi hermana es mejor que yo? Entonces tengo que
ser mejor que ella.” Resultado: el competitivo.
“¿Mis papás no son felices porque me hago pipí en
la cama? Tengo que dejar de hacerlo, aunque no sepa
cómo.” Resultado: trastorno profundo del sueño (que
por cierto, agrava el problema del niño durante años).

¿Por qué, si todos los seres humanos somos exactamente igual de


valiosos, unos acaban sintiendo que valen más o menos que otros?
¿No crees que es tiempo de transformar esta herencia limitante? ¿Qué
contexto puedes crear hoy para que tu hijo se sienta merecedor de
todo lo mejor que la vida le brinda, sin tener que ser o hacer nada
en especial, simplemente por ser quien es?

El encantamiento de ahora

¿Qué tanto sientes que mereces? ¿Qué condiciones te has impuesto


para poder merecer amor, abundancia, salud y felicidad?
Hoy trabajaremos contigo el encantamiento más difícil de este
libro. Te ayudaremos a encontrar el valor más profundo y auténtico
que tu hijo tiene para ti. Necesitarás unas hojas para escribir y un
espacio privado en el que puedas soltarte y estar con las emociones
que surjan. No importa lo fuerte que sea, hazlo. Valdrá la pena.

Primera parte: Visualización


Vamos a describirte una escena imaginaria. Visualízate dentro de ella,
tal y como si estuviese sucediendo en este momento.
Recibes una llamada telefónica. La persona que
escuchas te dice que tu hijo ha sufrido un accidente
y que está gravemente herido. Te da la dirección del
hospital en el que está. Cuelga.

133
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Vas de camino a toda prisa. Tus sentidos se agudi-


zan, tu corazón late acelerado y un torrente de emo-
ciones y pensamientos te inunda a cada instante…
¿Qué sientes? ¿Qué pasa por tu mente? Date cuen-
ta…
Llegas al hospital. Te esperan en la recepción y te
escoltan rápidamente hasta la sala de emergencias. El
médico te recibe en la puerta y antes de permitirte en-
trar, te indica que tu hijo está muy grave, en coma. Po-
dría irse en cualquier momento. No sabe cuánto tiempo
pueda mantenerse con vida. Te indica que no sabe si
él puede escucharte, pero recomienda que le hables.
Entras. Ves a tu hijo entubado, de blanco, los ojos
cerrados. Solo escuchas el sonido del aparato que
marca sus latidos. Tomas su mano, está fría…
En este momento, ¿qué necesitas decirle? ¿Qué es
eso que quizá nunca le dijiste?, ¿que ahora es impor-
tante que escuche de ti? Díselo en voz alta. Ahora.

Una vez que termines, haz tres respiraciones profundas y regresa


al presente. Solo fue un ejercicio, y gracias a él ahora sabes cuán
importante es tu hijo para ti.

Segunda parte: Resignificación


El nacimiento y la muerte dotan de un significado especial a la vida.
En estos momentos cumbre te das cuenta de qué es lo que realmente
valoras, qué es lo más importante.
Toma un momento para anotar eso que le dijiste a tu hijo hace
unos momentos, al final del ejercicio anterior.
¿Cuál es la esencia de lo que le quisiste transmitir? ¿Qué es lo
que ahora consideras como lo más importante? Resúmelo en una
sola oración.

Tercera parte: Reestructuración


¿Qué congruencia hay entre esto que has encontrado, lo verdade-
ramente importante y valioso en tu hijo, y lo que le transmites día
con día? ¿Lo has acercado o alejado de su esencia, de su verdadero
valor? ¿Cómo? Escríbelo.

134
Día 16: Eres más que suficiente

¿De qué manera puedes transmitirle ahora tu sentir acerca de su


verdadero valor? ¿Qué harás distinto hoy mismo?
Si lo deseas, puedes hacerle a tu hijo un regalo especial que re-
presente lo que has encontrado.

135
Día 17: Soy tu escudo…
mientras tú aprendes a serlo

Tú eres el arco del que tus hijos,


como flechas vivas, son lanzados.
Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero,
sea para la felicidad.
Khalil Gibrán

Todo padre quiere que su hijo crezca desarrollando su potencial al


máximo, porque esto será la base de su seguridad financiera futura.
Pero ¿qué sucede cuando eso que tu hijo viene a desarrollar se
nubla por los prejuicios del mundo? ¿Qué pasa cuando le ha tocado
escuchar de ti, de sus maestros y del mundo adulto, frases como…
“El dinero no crece en los árboles.”
“Los artistas se mueren de hambre,”
“La vida es dura, hay que trabajar mucho para salir adelante.”
“Vivir del deporte es muy difícil.”
En su libro La sabiduría de los cuentos, Alejandro Jodorowsky
relata una historia interesante llamada “El Talento”…
“Maestro, tengo un problema con mi hijo. Me trajo las notas del
colegio; una alta calificación en dibujo y una pésima calificación en
matemáticas.”
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

“¿Qué harás?”, dijo el maestro.


“¡Lo pondré de inmediato a tomar clases particulares con un
profesor de matemáticas!”
“Necio, ponlo de inmediato a tomar clases con un profesor de dibu-
jo. Todos servimos para algo, pero no todos servimos para lo mismo.”
Bo Eason, un reconocido jugador de futbol americano, está apoyan-
do a su hijo a lograr sus sueños de manera muy poderosa y efectiva.
Su hijo, a los 6 años de edad, le dijo que tenía tres grandes sueños:
ser el velocista más rápido, el mejor jugador de hockey y también
el mejor jugador de basquetbol, como sus ídolos Usain Bolt, Wayne
Gretzky y Michael Jordan.
Lograr ser el mejor jugador del mundo en un solo deporte es casi
inalcanzable. ¿Pero lograrlo en tres? Nadie lo ha alcanzado nunca.
Sin embargo, Bo decidió que si su hijo tenía ese sueño, lo apoyaría
de manera incondicional para lograrlo.
Para hacerlo, empezó ayudando a su hijo a decorar su cuarto
con fotos y cuadros de sus ídolos del deporte. El niño escribió, con
su propia letra, decretos y afirmaciones como “solo hazlo”, “piensa
sin límites”, “vence desde dentro”, y los pegó en las paredes de su
recámara. Con esto, le ayudó a crear el contexto que lo apoyase a
evocar los recursos que lo empoderarían para lograr sus propósitos.
Además, consiguió entrevistas (nada fácil de hacer) y llevó a su hijo
a platicar con sus héroes.
Pero no se detuvo ahí. Habló con cada uno de los maestros en
la escuela y con los entrenadores. Les explicó cuáles eran las metas
que su hijo perseguía y acordó con ellos que de ninguna manera
le enviarían mensajes que le restaran poder. Prohibido decir cosas
como: “eso nadie lo ha logrado antes” o “es imposible”, y mucho
menos “no eres lo suficientemente bueno” o “mejor dedícate a estu-
diar”.Todos acordaron brindarle apoyo incondicional.
Con esto, Bo creó el contexto seguro, el escudo protector, para
que su hijo pudiera crecer creyendo en él mismo. Por supuesto, sa-
bía que su hijo iba a encontrarse con personas que le dirían “estás
loco, eso es imposible”. Lamentablemente, el mundo está lleno de
esas personas; él lo entendía perfectamente, porque le tocó lidiar
con esto mientras perseguía su propio sueño. Pero su trabajo como
padre era protegerlo y ayudarle a fortalecer su sistema de creencias,
hasta que él pudiese hacerlo por él mismo.

138
Día 17: Soy tu escudo… mientras tú aprendes a serlo

Para muchos puede sonar exagerado hacer esto con un niño de


6 años. Después de todo, ¿qué podría saber un niño tan pequeño
sobre lo que hará en su futuro? Pero a pesar de que pareciera que
Bo estaba totalmente enfocado en que su hijo lograra ser el jugador
más valioso en los tres deportes, su objetivo central era transmitirle
poderosamente estos mensajes:
Creo en ti. Tienes mi apoyo incondicional y total.
Cree en ti. Cuando lo haces, cualquier cosa es posible.
Eres quien tú elijas ser.
Persigue tus sueños.
Cada niño viene a brillar. Tu hijo tiene un conjunto único de ha-
bilidades, talentos y dones. Pero tenerlos no es garantía de que los
desarrollará. Para ello necesita creer en él mismo. Y para creer en
él mismo, necesita tu apoyo incondicional.

El encantamiento de ahora

Durante los días anteriores has trabajado en reconocer los dones


y talentos de tu hijo. Ya sabes qué le apasiona y lo has disfrutado
junto con él. Además, identificaste tus proyecciones y comenzaste
a retirar tus expectativas malsanas, aceptándolo por ser quien es y
no por quien querías que fuese.
Todo este trabajo previo preparó el terreno para el trabajo de
hoy, en el que le demostrarás tu apoyo hacia quien él quiere ser.
Tal vez a ti no te tocó recibirlo de esta forma, pero ahora tienes la
oportunidad de brindárselo a tu hijo.

Primera parte: Define


Siéntate con tu hijo con la cartulina, las listas y el plan que hicie-
ron juntos durante el Día 7. Puedes comenzar platicando acerca de
acontecimientos importantes que han vivido juntos en las últimas
semanas.
En una hoja en blanco, anota en la parte superior la meta más
importante de tu hijo. Debajo de ella, traza una línea vertical y forma
estas dos columnas:

OBSTÁCULOS | RECURSOS

139
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

En la columna de “Obstáculos” anota las limitaciones -tanto internas


como externas- que enfrenta tu hijo para cumplir su meta. Si tienes
limitaciones para apoyarlo, también anótalas y discútelas con él.
Una vez que los hayas escrito, define qué recursos necesita para
disolver o vencer los obstáculos que enfrentará. Esto le ayudará a
definir cómo perseguir su sueño de forma tangible, y qué apoyo
específico recibirá de tu parte. Asegúrate de que le quede claro que
es su sueño, no el tuyo. Será su responsabilidad cumplirlo. La tuya
será protegerlo y crear el contexto para que sea posible.

Segunda parte: Decreta


Una vez que lo de fuera esté resuelto, toca ayudar a tu hijo a definir
qué recursos internos necesitará usar y desarrollar al máximo para
que su sueño se haga realidad. ¿Recuerdas los decretos que el hijo
de Bo Eason pegó en las paredes de su recámara?
Un decreto es una declaración de poder. Sirve para evocar cuali-
dades internas que necesitas para convertirte en quien quieres ser:
valentía, perseverancia, fortaleza, amor, serenidad, alegría… Sigue
las 3 P’s para redactar tus decretos y para ayudar a tu hijo a crear
los suyos:
Positivo. Expresa lo que quieres vivir o sentir.
Presente. Está sucediendo en este momento.
Personal. Escríbelo en primera persona. Inicia tu declaración con
“Yo soy…” es muy efectivo; no es indispensable ya que puede estar
implícito.
Invita a tu hijo a escribir sus decretos en una o varias hojas. Ni-
ños más grandes o adolescentes pueden volverlo un proyecto más
elaborado; por ejemplo, pueden imprimir una foto con su decreto
dentro o abajo de la misma, que les transmita la intensidad emo-
cional de eso que quieren ser. Una vez escrito o impreso, puede
pegarlos en los muros de su cuarto, en el espejo, sus libretas de
la escuela, o en cualquier otro espacio que considere útil para
recordárselo.

Creo en mí.
Yo soy disciplinado y exitoso.
El universo siempre conspira a favor de quien yo elijo ser.

140
Día 17: Soy tu escudo… mientras tú aprendes a serlo

Cuando afirmas tus decretos, repitiéndolos con frecuencia y con


intensidad emocional, anclas este estado de ser. Lo haces más tuyo
cada vez. Invita a tu hijo a hacerlo todos los días. Pueden hacerlo
juntos.

141
La conexión
se consolida por medio
de la emoción

“Las cosas están ligadas por lazos invisibles: no puedes arrancar


una flor sin molestar una estrella”
Galileo Galilei

Quedan cuatro días más en este mágico viaje acompañando a


tu hijo. Todo lo que has trabajado en las semanas anteriores ha
fortalecido su relación y ahora están listos para sellar toda la ex-
periencia a través del fundamento de la conexión.
Conectar es la necesidad humana más importante y al mismo
tiempo, la más frágil. Es nuestro anhelo más profundo y nuestra
enfermedad más grande. Todos los problemas humanos -desde la
guerra, la pobreza y el hambre hasta la contaminación y el calenta-
miento global- tienen su raíz en la falta de conexión.
La conexión es el vínculo que establecemos con cualquier cosa.
Personas, animales, plantas, objetos, espacios naturales o creados,
incluso con nosotros mismos. El estado más elevado de la conexión
es el amor.
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Como el amor que sentiste cuando cargaste a tu hijo en tus bra-


zos, el día que nació.
Los padres consideramos que somos capaces de amar incondi-
cionalmente a nuestros hijos. Pero en la práctica eso es muy difícil.
Y cómo no, si no somos capaces de amarnos incondicionalmente
a nosotros mismos.
Para poder abrir nuestro corazón, necesitamos sentirnos seguros
y poder confiar. Además, necesitamos sentirnos libres de ser quienes
somos y de seguir nuestro impulso, sin ser juzgados, sin que traten
de cambiarnos. También buscamos conectar con quienes nos ven,
para quienes sentimos que somos importantes, valiosos.
Esto es cierto para ti, y es especialmente cierto para tu hijo.
Durante los primeros tres años de vida, los niños viven egocen-
trados. Realmente no toman mucho en cuenta las necesidades o
la existencia de los demás, más bien se viven como el centro del
universo.
Pero entre los 3 y 4 años de edad surge un cambio muy impor-
tante.
El pequeño (o pequeña) se enamora por primera vez.
Y es muy posible que tú seas el objeto de ese amor especial. En
general, sucede con el padre del sexo opuesto.
Este es un tema profundo, complejo e incluso delicado. En esta
etapa los niños desarrollan las primeras nociones sobre su sexuali-
dad. Distinguen entre aquellos con quienes sienten atracción, iden-
tificación o competencia.
Es en este periodo, entre los 3 y 7 años de edad, cuando apren-
den cómo relacionarse con los demás: cómo sí y cómo no conectar.
Cuántas veces te ha pasado que te peleas con alguien -con tu
pareja, por ejemplo- y en ese momento no le quieres ni hablar. Su
voz te irrita, lo detestas, porque en ese momento estás enojada.
¿Por qué te cuesta tanto trabajo conectar con él, si en el fondo
lo amas?
Porque desde pequeña aprendiste a defender tu corazón de mu-
chas maneras, a crear barreras y filtros entre tú y las personas que
por momentos te lastimaban. Existen tantas maneras de defenderse
como hay personas en el mundo, pero también es cierto que existen
patrones, formas de ser que compartimos.
“Ni loca le vuelvo a hablar. No me merece.” (Orgullo)

144
La conexión se consolida por medio de la emoción

“Me las va a pagar.” (Ira, venganza)


“Mejor sola que mal acompañada.” (Miedo, cobardía)
“Antes muerta que entregar mi corazón.” (Soberbia, desconexión)
“Pégame pero no me dejes.” (Auto abandono, codependencia)
El niño pequeño vive en el presente, conectado con su esencia.
Pero conforme crece va recibiendo el mensaje de que para merecer
amor necesita ser “mejor” de lo que es.
Hace algún tiempo, Camila llegó corriendo a verme porque quería
que fuera a ver el dibujo que acababa de pintar. “¡Papá papá ven a
ver lo que pinté!”. Yo había llegado cansado de la oficina y en unos
minutos iba a recibir a una paciente. Estaba tendido en mi sofá y se
me hizo fácil decirle: “Cami, ahora no. Estoy muy cansado.”
Minutos después me encontraba escuchando a mi paciente, una
mujer de 36 años, que lloraba desconsolada porque tenía problemas
con su pareja desde hacía tiempo. Ella se sentía ignorada por él,
y aunque sabía que la quería mucho, necesitaba entender por qué
sentía que algo faltaba en su relación.
En la tercera sesión, en un proceso regresivo, descubrió cómo este
patrón se había repetido con todas sus parejas y durante casi toda su
vida. El momento más doloroso fue cuando revivió una escena en la
que llegó feliz de la escuela a enseñarle la boleta de calificaciones
a su padre. Él estaba sentado frente a la tele y la detuvo diciéndole:
“Ahora no, estoy muy cansado”. Ignorándola por completo.
Lloré con mi paciente. Le agradecí en silencio la lección. Qué fácil
es lastimar un corazón tierno, abierto y vulnerable.
Acabé la tarde con mi pequeña Camila, pintando y conectando
con ella. Se fue a dormir feliz, sabiendo que la veo, sintiéndose
amada.
En estos últimos días del reto tendrás la oportunidad de conectar
profundamente con tu hijo.
Está presente.
Abre tu corazón.
Crea magia.

145
Día 18: ¿Qué cambiarías
de mí?

“Al centro de la personalidad, yace la necesidad


de sentirse digno de ser amado sin tener
que calificar para esa aceptación.”
Paul Tournier

Si le preguntáramos a tu hijo “¿qué cambiarías de tu mamá/papá?”,


¿qué imaginas que contestaría? Considéralo por un momento… ¿Te
gustarían sus respuestas? ¿Qué sientes al pensar en esto?
Seguramente te has dado cuenta de que hay cosas en ti que
podrían estar faltando. Tal vez estas carencias lastiman a tu hijo. ¿Y
cómo no? Eres un ser humano, imperfecto por definición. Pensar
que por tus fallas tu hijo sufre, te duele.
Detente. Este hilo de pensamiento te lleva a un espacio de auto
exigencia, a contactar con ese “no soy suficiente” con el que creciste.
Claro que hay espacio para crecer; para tomar consciencia y me-
jorar. Para eso estamos aquí. Pero no es lo mismo vivir exigiéndote
cambiar todos los días -y proyectando esa exigencia a tu hijo por
miedo a que no sea suficiente- a expandirte en el amor.
No es lo mismo elegir comer sanamente por el inmenso amor que
te tienes a ti y a tu cuerpo, que hacerlo por miedo a que te dé cáncer.
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Yo, Gaby, recuerdo que hace años, cuando Diego estaba apren-
diendo a caminar, vivíamos en una casa hermosa en un claro en
medio de un bosque de pinos y encinos. Todas las mañanas salíamos
a caminar, antes de que el sol saliera tras las montañas. A la distancia
asomaba el volcán nevado de Toluca, salpicado de colores cambian-
tes, blancos, rosados y amarillos. Nuestros vecinos tenían borregos,
perros, vacas, caballos, gallinas y guajolotes, y con algo de suerte
veíamos liebres salvajes atravesando el prado velozmente. No podía
pasar un solo día sin ir a visitar a los animales con mi pequeño. Era
una vida de sueño.
¿Quién no quisiera vivir así?
Yo.
En aquel momento, cuando comenzaba a construir mi vida en
familia, tener la vida “perfecta” resultaba demasiado para mí. Pensaba
que no podríamos sostenerlo, que el dinero no alcanzaría, y esto me
llenaba de ansiedad y miedo.
Y cómo no, cuando crecí creyendo que el valor de las personas
estaba directamente relacionado con el tamaño de sus carteras, ca-
sas, coches y por supuesto, vidas “perfectas”. Sin darme cuenta, esta
creencia estaba robándome la felicidad todos los días, cada día un
poco más.
A los pocos meses de mudarnos ahí, aquel lugar mágico había
perdido su encanto. Un día, mientras dábamos un paseo en el lago,
vi a Diego sentado en la punta de la lancha con Luis Carlos, gritan-
do de alegría mientras el agua los salpicaba. “¡Sálganse de ahí!”, me
escuché decirles. “¡Déjense de mojar!”.
¿En verdad? Un día soleado, hermoso, ellos jugando felices, y
yo gritando y molesta… Mi mal humor había llegado al límite. Con
razón Diego y Luis Carlos no habían querido sentarse a mi lado. ¡Ni
yo misma quería hacerlo!
Esa tarde regresamos a casa y me encerré en mi cuarto. ¿Qué
me estaba pasando? ¿Dónde había quedado esa Gaby sonriente,
risueña y llena de chispa? Qué más daba si los platos del desayuno
se habían quedado sucios, el cuarto de Diego sin recoger y la ropa
sin lavar. ¿Por qué me había llevado todo esto al paseo en lancha
o a mis caminatas matutinas en el bosque? ¿Por qué el tamaño de
mi coche, la limpieza de mi casa o la marca de mi ropa estaban
robando mi felicidad?

148
Día 18: ¿Qué cambiarías de mí?

Aquella Gaby vivía exigiéndose más y más, todo el tiempo. Para


ella siempre faltaba algo, y aun cuando todo parecía ser perfecto,
vivía con miedo porque esa perfección no duraría… Por tanto nada
era suficiente.
Algo se quebró dentro de mí aquel día soleado. Después de
encerrarme a patalear en mi cama, gritar y llorar hasta soltar el
miedo, ese terrible miedo a no ser suficiente, a no merecer amor,
decidí cambiar.
Vi a mi niña, la que había sido condicionada a que para ser sufi-
ciente tenía que ser perfecta, aun cuando necesitara ser amada por
quien es; la vi sin entender por qué había sido rechazada por mí. Pude
verla claramente: sus ojos grandes y anhelantes, su vestido azul…
La abracé. Me fundí con ella, le pedí perdón. Me comprometí a
amarme, a soltar los platos sucios y la ropa manchada. A no esperar
a que mi vida fuera perfecta, para entonces permitirme disfrutar y
conectar con mis seres queridos.
Salí de mi cuarto y abracé a Diego y a Luis Carlos. Abracé mi
casa, el bosque y hasta los platos sucios.
Ahora sé que yo soy quien aleja y quien abraza. Que cuando me
enfoco en lo que me falta traigo carencia a mi vida, y desde ahí
me desconecto y contamino las vidas de quienes amo. Pero cuando
abrazo lo que sí hay en mi vida y doy gracias por ello, entonces me
conecto profundamente… Y me acepto.

El encantamiento de ahora

Cuando vives desde el “no soy suficiente” y “no estoy haciendo sufi-
ciente para mis hijos”, vives con culpa, y esto contamina la relación,
la empobrece. Con frecuencia acabas proyectando este sentimiento
en tus hijos, exigiéndoles ser y hacer más… Y nunca es suficiente.
Hoy suelta la culpa y tu sentimiento de insuficiencia… Abraza
tu entrega, tu amor, tu imperfección, y tu propio proceso de creci-
miento. Acéptate tal como eres y abraza tu vida tal como es en este
momento.
Ahora date cuenta de cómo percibes a tu hijo, a tu casa y a tus
platos sucios, desde este lugar.
“Nada ha cambiado. Solo tú has cambiado. Por lo tanto, todo ha
cambiado.”

149
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Desde esta perspectiva, hoy acércate a tu hijo y pregúntale: “¿Qué


cambiarías de mí?”. Ábrete a recibir su respuesta. No importa cuál
sea, no te justifiques. Si viene el impulso de responderle o aleccio-
narlo, date cuenta de que es tu propia necesidad de justificarte y
defenderte. Escúchalo y recibe su mensaje con tu corazón abierto.
Su respuesta es muy importante y es para ti.
Al escuchar con el corazón, en lugar de hacerlo desde el ego,
notarás que puedes ser compasiva contigo y con tu hijo. Puedes
abrazar tu imperfección y abrir espacio para crecer.

150
Día 19: Ámate, no importa
lo que pase

“El autoestima es la verdadera vara mágica que puede formar el


futuro de un niño. Su autoestima afecta cada área de su existen-
cia, desde los amigos que escoge, cuán bien se desempeña en la
escuela, qué clase de trabajo consigue hasta la persona que elige
para casarse.”
Stephanie Marston

¡Llevas 18 días! Felicidades, estás iniciando la parte mágica de este


proceso. Hoy comienzas el día 19… ¡Y lo mejor está por venir!
Seguramente te diste cuenta de que los ejercicios de cada día no
se han tratado solo de tu hijo. También se han tratado de ti. Y habrás
notado que mientras más cambios positivos se producen dentro de
ti, más efectos positivos ves en tu hijo.
Hay una razón para esto. Puede sonar un poco extraña, pero
tiene una precisión matemática y exacta:

La manera en la que te relacionas con tu hijo


es el reflejo perfecto de cómo te relacionas
con tu propio niño interior.
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Hasta ahora, todo este viaje guiado realmente se ha tratado de sanar


la relación contigo misma. Y para lograr esto, has realizado muchos
ejercicios y trabajos especiales con tu hijo: el espejo de tu niño
interior. Cada vez que has cumplido las tareas y visto su sonrisa o
su llanto, cada vez que has sentido su felicidad y gratitud por darle
permiso de ser quién es y por ser el padre en el que te estás convir-
tiendo, te has acercado a tu propio niño interior y has transformado
la relación con tu historia. Donde antes hubo auto exigencia, enojo,
frustración o dolor, ahora cada vez hay más permiso, perdón, paz
y amor.
Así como tú invitaste a tu hijo a ser parte de tu vida y tienes
una misión que cumplir con él, así mismo él tiene una misión que
cumplir contigo.
Cada vez que tu hijo detona tus viejos patrones aprendidos -sin
querer hacerlo, simplemente siendo quien es- te está dando la opor-
tunidad de mirar hacia dentro y transformarte, tal como lo has estado
haciendo. Al mismo tiempo que tu hijo está necesitando tu guía, está
siendo tu maestro.
Estás descubriendo que existe una conexión interna muy pro-
funda e íntima entre ustedes. ¿Será casualidad que sea tu hijo? No lo
sabemos, pero cada vez estamos más convencidos de que nuestros
hijos nos eligen, y que juntos hacemos un acuerdo para ayudarnos
mutuamente a transformar y trascender lo que no alcanzamos a ver,
incluyendo lo que quedó olvidado en el pasado.
Por eso ese niño que constantemente se está quejando, gritando
o sacándote de tu zona de confort, te está invitando a dar el paso
que necesitas dar.
Yo, Luis Carlos, recuerdo el otro día que Camila se puso a gritar
como loca en medio de la calle. Habíamos salido a caminar, y no
sé si estaba cansada o simplemente necesitaba ejercer su voluntad,
pero cuando dimos vuelta a la derecha en una calle, simplemente
explotó de furia y no había cómo calmarla.
Inmediatamente se encendió en mí un impulso: quería gritarle,
darle una nalgada, derramarle una cubeta de agua fría en la cabe-
za… Quería reaccionar. Me di cuenta de que estas actitudes venían
de mi padre, incluso algunas frases que se me ocurrieron; pero las
detuve antes de que salieran por mi boca. Camila se mostró como
el espejo de mi niño interior y evocó memorias de lo que hacía mi

152
Día 19: Ámate, no importa lo que pase

papá en momentos como ese. Recuerdo una vez que me echó una
jarra de agua fría en la cabeza mientras yo estaba en pleno berrin-
che… Y funcionó: dejé de gritar. Pero esto quedó grabado en algún
lugar dentro de mí, y ella me estaba ayudando a que surgiera esa
memoria que yo necesitaba sanar. Estoy seguro de que esto que mi
padre hizo conmigo venía de mi abuelo, bisabuelo, tatarabuelo…
Quién sabe cuándo se inició la “tradición” del cubetazo.
Lo que dices y cómo lo dices, importa. Lo que haces y cómo lo
haces, también.
Ese día Camila fue mi gran maestra. Tuve la oportunidad de rea-
firmar que no soy mi pasado. Que puedo elegir actuar, en lugar de
reaccionar. Pude ver que no necesitaba callar los gritos de mi hija
como lo hizo mi padre conmigo. Que no necesitaba echarle una cu-
beta de agua fría en la cabeza para que se calmara y dejara de gritar.
¿Fácil? No. ¿A quién le gusta ver a su hijo gritando en medio de la
calle sin razón aparente? A mí no, te lo aseguro. Pero me acerqué a
ella y la vi a los ojos. La tomé de los brazos y esperé pacientemente
a que bajara un poco la intensidad de su berrinche. Entonces le
pregunté: “¿Qué te pasa, mi amor?”
“Es que la tienda está para allá,” me respondió señalando hacia el
otro lado, con su manita regordeta, sus ojos gigantes llenos de lágrimas.
Tenía hambre y se sentía frustrada porque yo no me había dado
cuenta. La tomé en mis brazos y nos regresamos a casa. De camino
reanudó el berrinche cuando se dio cuenta de que no iríamos a la
tienda. Pero yo sabía qué era lo que realmente necesitaba: satisfacer
su estómago vacío con comida sana. Aunque su impulso fuera co-
merse un rico y azucarado dulce, como padre yo debía protegerla,
sin gritarle ni hacerle daño.
Mis palabras fueron firmes y amorosas, y al cabo de un minuto
entendió que con gritos no lograría obligarme a ir a la tienda. No
necesité más que mantenerme conectado conmigo para saber que
eso que hubiese querido recibir, era lo que ahora necesitaba dar.
Camila devoró la sopa de poro y papa (que solo come cuando
tiene hambre) y las verduras con pescado a la plancha. Y hasta le
quedó espacio para un bocado de pan de plátano casero.
Yo celebré esta pequeña conquista recordando con amor a mi
padre, siendo compasivo con él, y tomando un refrescante vaso de
agua fría.

153
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

El encantamiento de ahora

Ahora que sabes que tu hijo es tu maestro, hoy dedica un momento


para reflexionar respecto de cuáles han sido tus aprendizajes más
importantes.
Toda transformación comienza cuando ves las experiencias de tu
vida a través de un cristal distinto.
Trae a tu memoria un momento doloroso que hayas vivido cuando
tenías la edad de tu hijo, o incluso antes. Identifica el resentimiento
que has estado cargando desde entonces y cómo lo has manifestado
en tu vida.
¿Cómo sería tu vida hoy si el mensaje que recibiste hubiera sido
de amor, aceptación y acompañamiento empático? ¿Qué hubiera
necesitado recibir tu niño interior en ese momento? Si tu mamá/papá
hubiesen tenido las herramientas adecuadas y la madurez necesaria,
¿qué hubieses necesitado que hicieran?
Ahora escribe un cuento breve acerca de cómo imaginas esa his-
toria. La redactarás en primera persona, en presente. Describe cómo
el “padre ideal” trata a tu niño interior.
Todos los días tienes la oportunidad de ser este padre ideal, de
brindar a tu hijo lo mejor de ti y de transformar la relación con tu
historia. No puedes volver a ser pequeño o cambiar lo que pasó, pero
sí puedes darte lo que necesitas y también puedes hacerlo por tu hijo.

154
Día 20: Hay magia
dentro de ti

“Presta atención a aquellas cosas que le hablan


a tu corazón.”
Sonia Choquette

Hace unos años se nos ocurrió irnos a “pueblear” en unos días de


vacaciones. México está lleno de pueblitos mágicos, muchos de ellos
reconocidos como patrimonio cultural y otros menos conocidos pero
igual de encantadores. Nos dirigíamos hacia uno de esos parajes
poco conocidos; tras horas de viaje nos encontrábamos pasando por
una zona solitaria e inhóspita. Mientras atravesábamos una espesa
neblina, el carro saltaba sobre piedras y se hundía en los charcos
de lodo de aquel camino de terracería. No había señales de vida
alrededor, y lo único que nos daba cierta seguridad era que el GPS
del celular de Gaby señalaba el camino. Había un destino al que
debíamos llegar, solo debíamos seguir las indicaciones y confiar.
De repente surgió algo inesperado… el GPS nos indicó dar vuelta
a la izquierda en donde no había desviación ni ningún otro camino.
“¿Y ahora, qué hacemos?”, nos preguntamos.
El celular ya no tenía servicio y no nos marcaba una nueva ruta.
Apagar y encender de nuevo el celular, escuchar el radio, respirar
profundo, pedir una señal, rogar por clemencia… Ninguna “técnica”
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

funcionaba, ni siquiera abrazar un árbol para que sirviera de antena


para el celular (fue idea de Luis Carlos). Así que durante los siguien-
tes 20 minutos decidimos seguir hacia delante, “a ciegas”.
La incertidumbre, ver el sol poniéndose y oír a los niños pre-
guntando “¿Cuándo vamos a llegar…? ¿Cuándo vamos a llegar?”,
generaron cierta tensión en el ambiente. Cualquier comentario podía
hacernos explotar…
El día con día en la paternidad se parece mucho a esos 20 minutos
que vivimos en aquel camino inhóspito. Las constantes demandas
de los hijos, su ímpetu y fuerza infantil, las necesidades que hay que
atender para cada uno de sus 4 fundamentos, aunados a nuestra
propia “neblina”, hacen que la paternidad se torne difícil.
No es de sorprenderse que acabemos reaccionando y explotando.
Todos venimos con una guía interna que nos habla a través de
la intuición. Sin embargo, las experiencias que hemos acumulado a
lo largo de la vida, los juicios, las heridas y el ruido de tantas voces
externas, han hecho que nos desconectemos de este increíble GPS
integrado que traemos. Claro, acabamos asumiendo que no hay
conexión y que tenemos que encontrar el camino “a ciegas”, por
nosotros mismos, o siguiendo aquellas viejas indicaciones que alguna
vez escuchamos.
Con el tiempo, incluso, podrías creer que estás actuando desde
tu guía interna, cuando, en realidad, es tu ego intentando controlar
el comportamiento de tus hijos.
Tu GPS te conecta con tu verdadera sabiduría parental. Sabes que
está funcionando en esos momentos en los que te conectas con tu
corazón y realmente estás presente con tu hijo, porque te “llega” el
mensaje de quién necesitas ser y de qué necesitas hacer.
Recuerdo que hace varios años fuimos a tomar un café con Ma-
riana, una amiga muy querida que estaba teniendo problemas con
sus gemelas de 17 años. (Si piensas que un adolescente es mucho,
pregúntale a Mariana.) A pesar de ser “igualitas” físicamente, sus
maneras de ser eran como agua y aceite.
Sara era dócil, ordenada y estudiosa: la hija perfecta. Estefanía
era sociable, brillante y voluntariosa, la combinación perfecta para
chocar con su madre.
Una mañana, durante la época de exámenes finales, Mariana en-
tró al cuarto de Estefanía y encontró tremendo desastre: la canasta

156
Día 20: Hay magia dentro de ti

de la ropa sucia desbordándose, toallas en el suelo, zapatos por


todas partes, la cama deshecha, llena de libros encima y debajo de
las sábanas… Imagina el resto. Estefanía le grita a su madre “¿Qué
haces aquí?”, mientras se alaciaba el cabello, despreocupada tanto
del desastre como de la hora.
Mariana explotó. “¡¿Cómo es posible que tengas este desastre?! Ni
los cerdos viven así. Ya te dije mil veces que levantes tu cochinero.
¿Por qué no puedes ser aunque sea un poco como tu hermana?”
No es necesario contar lo que sigue, te lo puedes imaginar. Esa
mañana, entre hija “fuerza” y madre “voluntad”, estalló la guerra.
Se dijeron cosas hirientes, levantaron la voz como nunca lo habían
hecho y hasta se amenazaron con golpes. Escuchamos a Mariana
contarnos todo esto mientras nuestro té se enfriaba. Estaba perdida
en la neblina de la rabia, la impotencia y el miedo de que su hija
se le saliera de las manos.
Enfrascada en sus propias emociones, Mariana no podía ver a
su hija. Aquella adolescente que estaba terminando la preparato-
ria, que debía cumplir con las expectativas de sus padres y sus
maestros, y se sentía llena de inseguridad y miedo porque no sabía
que seguía para ella. Es un momento muy difícil, la transición a
la adultez.
¿Qué piensas tú que ella necesitaba?
Estefanía no necesitaba a una madre controladora llena de miedo.
Ya tenía suficiente leña en su propio fuego. Pero la mirada de Maria-
na estaba fija en sus expectativas y en tener la razón. Para encontrar
su sabiduría parental necesitaba ver más allá de su niebla.
“Mariana, viniste a pedirnos ayuda, así que te pido que, por un
momento, sueltes todo ese drama; todo eso de que ‘ella me hizo
y yo lo hice…’ Respira profundamente y suelta. Ahora quiero que
entres en su mundo; conviértete en Estefanía. ¿Qué está atravesando
ella en este momento de su vida? ¿Cuál es su temor?, ¿su confusión?
¿Cómo se está defendiendo de lo que le pasa?
“Ahora ve más allá, conecta con tu corazón y pregúntate… Si tú
estuvieras exactamente en su lugar, ¿qué quisieras recibir? Quizá sería
algo que ni siquiera te atreverías a pedir.
“Permite que tu corazón te dé la respuesta. Si tu amor, y solo
tu amor (no tu ego), decidiera por ti, ¿qué le dirías a tu hija?, ¿qué
harías por ella?”.

157
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

De su boca surgió una palabra mientras corrían lágrimas por sus


mejillas: “Servir”. De repente abrió los ojos y nos preguntó: “¿Servirle?
¿Con lo enojada que estoy?”.
“Sí, Mariana. No dejes que tu orgullo interfiera; escucha tu voz
verdadera. Deja que esa palabra que vino de lo más profundo de
ti te guíe. ¿Qué es lo que tu hija realmente está necesitando de ti?
¿Que la juzgues o que le sirvas? Luchar con ella hasta someterla, ¿a
dónde las va a llevar con eso?”.
“Hay otro camino, tu corazón te lo está dictando. ¿Cómo puedes
apoyar a tu hija ahora que lo está necesitando tanto y que no sabe
cómo pedírtelo? ¿Qué te dan ganas de hacer por ella?”.
La cara de Mariana comenzó a cambiar. De estar con el ceño
fruncido y los hombros caídos, se levantó de su asiento y tras un
gran suspiro, dijo: “Tengo ganas de hacer algo lindo por mi Estefy.
Quiero ayudarla con su confusión, no puedo sacarla del lugar en
donde está, eso le toca a ella, pero sí puedo alivianarle la carga. ¡Ya
sé qué voy a hacer!”.
Esa tarde, Estefanía llegó a casa con la guardia en alto, lista para
continuar la batalla en donde la habían dejado. “Mamá, ¿dónde es-
tás?”, vociferó subiendo la escalera. “Ya estoy harta de que…”, justo
cuando iba a decirle lo que había ensayado en su mente todo el día,
pasó por su habitación. Estaba completamente limpia y ordenada.
Entró a su cuarto, perpleja, y encontró una flor y una nota en su
almohada: “Lo siento, hija. Te quiero”.
Estefanía rompió en llanto. Mariana llegó a abrazarla. La niebla
se había disipado; una charola con galletitas recién horneadas y un
té caliente llenaron el cuarto con su aroma. Mamá e hija platicaron,
rieron y perdonaron juntas.
No siempre podrás ver más allá de la niebla. En ocasiones, abrazar
el árbol no funcionará. Pero siempre puedes confiar en la voz de tu
propia sabiduría.
A lo largo de este viaje te hemos acompañado a reconocer la ne-
blina, el ruido que te ha impedido hasta ahora escuchar claramente
tu GPS, tu voz verdadera. Cada ejercicio que has realizado ha disi-
pado esa interferencia, paso a paso, día tras día. Con cada pequeña
conquista ha crecido tu confianza en el Método y en tu capacidad
para enfocarte en nutrir de fondo, más que en solo tratar de manejar
el comportamiento de tu hijo.

158
Día 20: Hay magia dentro de ti

Será muy importante, en el viaje que continuará más allá del final
de este libro, que entrenes para seguir cultivando esta conexión con
tu propia esencia, la fuente de tu sabiduría parental. La práctica hace
al maestro, y el verdadero maestro siempre está abierto a aprender
y a crecer todos los días.

El encantamiento de ahora

Toda transformación comienza cuando ves las experiencias de tu


vida a través de un cristal distinto.
Hoy realizarás una tarea muy peculiar. Para ello necesitarás una
hoja, una pluma o lápiz y un espejo de pared.
Importante: Haz este ejercicio paso a paso. No saltes a leer el
siguiente paso hasta que hayas completado el que estás trabajando.
Te prometemos que, si lo haces así, tendrá un impacto profundo,
bellísimo y transformador en ti.
Primer paso. Conecta con tu corazón y desde ahí, observa a tu
alrededor. Identifica algún objeto que te llame la atención. Si puedes
hacerlo en un parque, en tu jardín o en algún espacio en contacto
con la naturaleza, mejor.
Segundo paso. Anota todas las características que te llaman la aten-
ción de ese objeto, como si le estuvieses hablando. Deja que tu cora-
zón te dicte las palabras. Ve más allá de la superficie; trata de conectar
con la esencia de ese objeto y con su propósito. Por ejemplo: “Man-
zana, admiro la perfección de tu color tan llamativo, tus contornos,
tu suavidad y tu dulzura. ¡Qué hermosa eres! Conozco tu secreto…
Eres así de hermosa para poder servir mejor. Tu jugo, tu pulpa son
deliciosos, por eso quiero llevarte conmigo a donde vaya. Y sé que
en esas diminutas semillas que están en tu corazón, guardas toda tu
sabiduría. Con algo de tierra, agua y amor, crecerá un hermoso árbol
de ti y continuarás sirviendo en abundancia.”
Tercer paso. Párate frente al espejo de pared, con tu escrito en
mano. Léelo para ti, pero de forma muy especial. Para poder hacer-
lo, toma un momento para sentir e imaginar que te conviertes en
tu hijo. Cierra los ojos durante unos instantes y permítete conectar
con su esencia.
Abre los ojos. Ahora eres tu hijo, y ves a tu madre/padre frente a
ti (tu propio reflejo). Comienza a leer en voz alta lo que escribiste,

159
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

pero cambia el nombre del objeto de tu descripción (en el ejemplo,


la manzana) por “mamá” o “papá”. Si lo prefieres puedes usar tu
nombre; también será importante que modifiques algunas palabras,
conectando con tu propia esencia y el sentido más profundo del
mensaje que estarás comunicándote. Deja que tu corazón haga esos
pequeños ajustes…
Siguiendo el ejemplo anterior, sería algo así: “Mamá, admiro la
perfección de tu color tan llamativo, tus contornos, tu suavidad y
tu dulzura. ¡Qué hermosa eres! Conozco tu secreto… eres así de
hermosa para poder servir mejor. (Tu jugo, tu pulpa) Tus dones
son (deliciosos) muy especiales, por eso quiero llevarte conmigo a
donde vaya. Y sé que en (esas diminutas semillas) esas enseñanzas
que están en tu corazón, (guardas) me transmites toda tu sabidu-
ría. Con algo de tierra, agua y amor, (crecerá) me convertiré en un
hermoso árbol (de) gracias a ti, y así yo continuaré sirviendo en
abundancia, como tú lo has hecho conmigo.”. Termina el ejercicio
con una respiración.
Tu sabiduría parental tiene mensajes importantes para ti y tus
hijos. Están en todas partes, solo necesitas abrirte a recibirlos.

160
Día 21: Eres una bendición
en mi vida

“El perdón es la respuesta al sueño del niño (,)


de un milagro por el cual lo que está roto se vuelve
entero otra vez y lo que está sucio se limpia otra vez.”
Dag Hammarskjold

Durante los últimos 20 días has dedicado un tiempo especial a estar


presente en la vida de tu hijo. Has nutrido su confianza, su pasión,
su valía y su conexión. Has fortalecido los cimientos sobre los que
está construyéndose a él mismo.
En el proceso, también lo has hecho por ti.
Hoy es un día especial, un momento de celebración, en el que te
ayudaremos a sellar toda la experiencia que has creado a lo largo de
las últimas semanas. Tenemos la intención de que todos los cambios
que has experimentado formen parte de ti y perduren por siempre.
Hemos grabado esta visualización guiada para que puedas hacerla
con los ojos cerrados, entregándote por completo a la experiencia.
Haz clic aquí para escuchar la versión digital11.
También puedes realizarla leyendo a continuación.
11 Visita el portal para escuchar la visualización: http://21diassinexplotar.com/
bendi-cion-del-linaje
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

La bendición de tu linaje

Toma unos instantes para visualizar en tu mente y sentir en tu co-


razón todos los momentos mágicos que has creado con tu hijo en
este tiempo.
Ahora cierra los ojos un momento, y siente todo el amor que
hay dentro de ti, creciendo y expandiéndose con cada respiración.
Hazlo en este momento.
Ya que te has conectado con todo ese amor que vive en ti,
queremos llevarte de viaje a un lugar muy especial. Céntrate en tu
respiración y permite que todo lo que te rodea quede en segundo
plano. Hazlo durante este breve espacio de tiempo en el que viajarás
a tu interior.
Siente tu respiración. Cada vez que inhalas, el aire toca tus pul-
mones y se vuelve parte de ti. Cuando exhalas, el aire sale y lleva
parte de ti hacia el espacio. Observa y siente cómo tu respiración te
conecta con todo lo que te rodea. Siente el placer y la relajación que
cada aliento te brinda. Siente cómo se expande tu pecho y cómo se
relaja y suelta. Observa la pausa, el silencio entre cada respiración.
Ahora entra en esa pausa y date cuenta de cómo puedes percibir
los latidos de tu corazón en ese espacio silencioso. Así como respiras
de manera natural, sin esfuerzo, sin control, siente cómo tu corazón
late constantemente. Lo hace por ti, para ti. Cada latido lleva impreso
el amor incondicional que emana desde ahí; porque no importa lo
que te suceda, tu corazón sigue latiendo. Céntrate en él y date cuenta
de cómo ahora puedes sentir cada latido claramente.
Visualiza, imagina, siente una luz blanca muy pura en el centro
de tu pecho. Esta luz se expande hasta rodearte. Cierra los ojos
unos instantes para visualizarlo y sentirlo durante el lapso de varias
respiraciones. Hazlo ahora.
Al abrir los ojos, centra tu mirada en estas páginas y mantente
conectada contigo, dentro del espacio luminoso que has creado.
Todo lo que te rodea permanecerá en un segundo plano. Tú estás
rodeada de la luz radiante del amor que emana de tu corazón.
Visualiza, imagina, siente cómo esta luz se intensifica tras cada
respiración, tras cada latido…
Delante de ti ves dos figuras humanas rodeadas de luces oscilantes
del color del arco iris. Envíales un rayo de luz desde tu corazón y

162
Día 21: Eres una bendición en mi vida

al instante, recibe la suya. Siente cómo tu luz se expande, inundán-


dote de amor. Intuyes que te están llamando y con solo pensarlo,
te acercas a ellos.
Al hacerlo, distingues que estos seres de luz son tu padre y tu
madre; pero no son los personajes que has conocido durante tu paso
por la Tierra. Ahora estás ante la presencia de sus seres superio-
res. Este aspecto de ellos no está contaminado por sus limitaciones
humanas. Porque más allá de toda confusión, en lo profundo de
cada uno de nosotros existe un alma pura. Esta tiene acceso a todo
el amor y la sabiduría del universo. Porque eso es lo que somos…
Amor y sabiduría.
Los seres superiores de tus padres están aquí acompañándote en
este espacio sagrado que has creado, porque han venido a darte un
mensaje muy importante.
Escucha y siente sus voces resonando en tu interior, transmitién-
dote su amor, vibrando en cada célula de tu cuerpo.
Hija(o), como padres nunca fuimos perfectos. Vi-
nimos a la vida, como tú lo hiciste, para manifestar
nuestra confusión, limpiarla, y en ese proceso darnos
cuenta de quiénes realmente somos. Tú llegaste a la
vida por invitación nuestra, nos elegiste como tus pa-
dres, y has sido una parte muy importante en nuestros
caminos.
Sentimos profundamente cada una de esas veces
que, desde nuestro miedo y nuestra confusión, te las-
timamos, te herimos. Quisimos amarte y protegerte, y
muchas veces no supimos cómo hacerlo.
Te pedimos perdón por cada una de las veces que
te hemos lastimado. Es probable que lo volvamos a
hacer, porque somos humanos y no somos perfectos.
Pero el perdón es un regalo que te haces a ti misma,
si lo aceptas en tu corazón. Perdónanos y suelta todo
resentimiento, toda idea limitante que te hayas forma-
do, desde nuestra locura y confusión. Si así lo eliges,
entrégalo a la luz y libérate. Ya no te pertenece.
Queremos que sepas, en lo más profundo de tu
corazón, que ha sido el gran honor de nuestras vidas
recibirte como hija(o) y que hayas formado parte de

163
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

nuestra misión en la Tierra. Hemos despertado el don


de amar y servir, y hemos crecido en virtud del amor
que has inspirado en nosotros. Todavía tenemos mucho
camino por recorrer, pero gracias a ti nuestras vidas han
adquirido significados mucho más profundos. Has dado
un sentido a nuestra existencia más allá de lo que po-
dríamos medir o explicar en palabras, porque el amor
que despertaste en nosotros es insondable.
Somos seres bendecidos, simplemente porque so-
mos testigos de cada paso que has dado, y cada paso
que das para evolucionar y crecer, más allá de lo que
nosotros lo hubiésemos imaginado.

Gracias por la bendición que eres.

No importa cuán confundida o perdida te sientas,


nuestro amor siempre estará contigo. Si alguna vez
pierdes la fe en ti misma, regresa a este lugar y re-
cuerda que vivimos dentro de ti; que somos parte de
ti, aquí en tu corazón. Nuestro amor, y la fortaleza
de todos los seres que lucharon por la vida y se en-
tregaron al amor, desde el principio de los tiempos,
siempre te acompañarán.

Ahora imagina y siente cómo te envuelven en un abrazo, y su in-


menso amor se funde con el tuyo. Tu luz se expande, penetrando
cada célula de tu cuerpo; llegando a lo más profundo, dentro de tus
huesos, ahí donde nace la sangre. Y esta luz ilumina cada rincón
sombrío de tu subconsciente, sanando toda herida y liberando todo
recuerdo doloroso o confuso. Sientes la fortaleza y el amor de mi-
les… De todo tu linaje. Sientes la fuerza de la vida misma pulsando
a través de ti, en cada latido.
Toma unos instantes para respirar profundamente y celebrar este
momento en tu interior.
Ahora que sientes la fuerza de todo tu linaje impulsándote hacia
delante, visualiza el espacio abierto que está ante ti: tu vida, a partir
de este momento, es un libro lleno de hojas en blanco. Un libro que
estás por escribir.

164
Día 21: Eres una bendición en mi vida

Una parte importante de tu misión en esta vida está ligada con tus
hijos, porque en gran medida, en virtud del amor que ellos despiertan
en ti, estás conociendo tu verdadero don de amar y servir. Entonces,
pregúntate: ¿Cuál será el legado que sembraré en sus corazones?
¿Quién anhelo ser en virtud del amor que siento por mi hijo?
Date cuenta de que siempre has sido suficiente. Siempre has sido
merecedora de toda la abundancia y el amor del universo. Siente la
magnificencia de quien eres, quien siempre has sido, y quien siempre
serás. Quizá mañana lo olvides, por momentos, pero ahora estás aquí
para recordar quién eres, de dónde provienes, qué misión vienes a
cumplir, y para crear un legado trascendente en tu viaje en esta vida,
para tus hijos, para los niños de ahora y para toda la humanidad.
Y cuando partas de este mundo, al final de tus días, no llevarás
reconocimientos, ropa, dinero, ni algo material que haya pasado por
tus manos. Ni siquiera te llevarás a tus hijos… Llevarás grabado en
tu alma todo aquello que brindaste, todo lo que serviste desde tu
corazón; y te llevarás la consciencia de quién realmente eres.
Y eso… Es suficiente.

El encantamiento de ahora

Has realizado un acto mágico de perdón y liberación. Es momento


de afianzarlo y compartirlo con tu hijo.
Tu hijo te seguirá recordando tu esencia olvidada. Tu función
como mamá/papá es preservar la esencia verdadera de tu hijo. Por
eso, cada uno de estos veintiún días has trabajado en sanar tus he-
ridas, para que tu hijo no se convierta en una extensión de tu ego.
Para que sea tan libre y auténtico como pueda ser.
Por eso hoy, enfoca tu intención en un compromiso específico:
¿Qué quieres que tu hijo reciba de ti de hoy en adelante?
Escríbelo en una hoja. Pégala en el espejo de tu baño o en la
puerta de tu recámara para que lo recuerdes todos los días.
Ahora ve más allá: compártelo con tu hijo. Para darle toda la
fuerza a tu compromiso, hazle saber qué harás para convertirte en
el padre que merece, de hoy en adelante.

165
La muerte, el perdón y
la vida

“Malena, no está funcionando. Nada está funcionando.”


Estaba sentada frente a mi terapeuta, en una pequeña y cálida
habitación. En mis manos temblorosas cargaba un sobre blanco, el
análisis de laboratorio que indicaba que el tratamiento médico de
los últimos meses no había funcionado.
Mi conteo de plaquetas no había mejorado nada, tal y como los
doctores lo habían predicho. Lo que seguía era un trasplante de
médula ósea, quimioterapia y un bombardeo de cortisona, para ver
si así duraba un par de años más. Según el pronóstico, no vería a
Diego crecer.
Me sentía destrozada, como si estuviera parada frente a un pre-
cipicio y la única opción fuese saltar.
“¿Estás dispuesta a ir hasta el fondo?”
“Sí. No sé si sirva de algo, pero lo necesito. No quiero irme sin
saber qué me pasó, por qué creé esta enfermedad.”
Llevaba años trabajando en mí misma, conociéndome a través del
trabajo psicoterapéutico. Durante ese tiempo había aprendido que
entre el cuerpo y la psique no hay separación; todo lo que estaba
sucediendo en mi cuerpo estaba conectado con decisiones que tomé
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

en algún momento. Había intentado muchas veces llegar hasta ese


espacio subconsciente, de forma disciplinada, como buena alumna.
Pero esta vez era distinto. Estaba desesperada. La idea de morir
me asustaba, por supuesto. Y tenía 28 años… Diego estaba tan pe-
queño… ¿Por qué me estaba sucediendo esto a mí? ¿Qué hice para
merecer esto?
La Gaby fuerte, exitosa y brillante se sentía impotente ante esta
prueba. Ante la muerte inminente, toda mi identidad se quebraba
en mil pedazos.
Mi terapeuta me invitó a acostarme en el sofá. Su voz hipnótica me
guió hacia un estado de relajación mientras una música de mantras
resonaba por todo mi cuerpo. Después de unos minutos, me invitó a
intentar abrir los ojos, pero había entrado en un trance muy profundo...
Mi abuela me ponía un trapo frío y mojado en la frente mientras el
doctor me revisaba. Mi cuerpo hervía al mismo tiempo que temblaba
de escalofríos. Respiraba agitada; mi corazón latía a toda velocidad.
Estaba acostada en la cama de mis abuelos, a mis dos años y medio
de edad. Estaba asustada, no entendía qué ocurría.
“Tiene 41 de temperatura. ¿Le han dado los antibióticos?”
“Sí, doctor”, contestó mi abuela.
“Esta niña está grave y no está respondiendo. Voy a darle algo
más fuerte, esperemos que funcione.”
“Doctor, ¿qué sabe de mi hija? ¿Cómo sigue?, ¿cree que salga
pronto del hospital?”
“Mire, la tromboflebitis que le dio es muy peligrosa. Tiene la
pierna izquierda muy hinchada. El esfuerzo de parto fue mucho para
ella. Afortunadamente, el bebé está bien, pero su hija sigue delicada.”
Mi hermano Gustavo acababa de nacer y mi madre convalecía.
Mis abuelos me estaban cuidando; y todos los días veía a mi papá
entrar y salir de la casa, trayendo malas noticias, serio y preocupado,
asustado. Mi abuela rezaba en voz alta, llorando e implorándole a
Dios que no se llevara a su hija. Mi abuelo trataba de consolarla,
pero yo percibía su angustia.
En ese momento, contemplando esa escena que había quedado
guardada en mi memoria, a través de los ojos de aquella pequeña de
dos años, comencé a darme cuenta de por qué creé mi enfermedad.
Ninguno de los adultos en la casa supo explicarme qué estaba
pasando. Para ellos yo no me daba cuenta de que mi mamá esta­

168
La muerte, el perdón y la vida

ba enferma ni que había llegado un hermano. Tampoco supieron


cómo contenerme cuando sentía tanta rabia porque mi madre me
había abandonado, o cuando me moría de miedo porque escuchaba
“se está muriendo”, “está muy grave”… Fue entonces que empezó la
fiebre que no bajaba con nada, ni con los antibióticos más fuertes.
No necesitaba medicinas. Necesitaba que me escucharan, que
me abrazaran, que me explicaran qué estaba pasando. Necesitaba
a mi mamá.
Pero yo era una niña bien portada. No debía enojarme, no debía
llorar ni quejarme. Así que me tragué todo lo que sentía.
Y mientras más lo hacía, menos respondía mi cuerpo; más grave
me ponía. Claro, en ese estado de alerta, ante el peligro de muerte
de mi madre, aprendí a defenderme de todo. A desconfiar de todo,
hasta de mi propia sangre… Fue cuando decidí que ni dios ni mi
cuerpo sabían lo que hacían. Que la única manera de sobrevivir era
siendo fuerte y desconfiando de todo, incluso de mí misma.
No estoy hablando de un aprendizaje mental o intelectual. Yo era
muy pequeña. Me refiero a la “idea trastornada”, a la distorsión que
asumí como la única verdad que podía salvarme en ese momento;
cuando mi mundo -mi madre- se desaparecía de mi vida sin un adiós.
Fue ahí cuando, tras días de calenturas de más de 40 grados y una
sobredosis de antibióticos, decidí, en mi médula ósea, que la vida
era el enemigo y tendría que exterminarla.
Mi sangre no estaba “loca”. Estaba haciendo lo que yo le ordené
que hiciera: atacar todo. Matar y morir.
Rodaban lágrimas por todo mi rostro, acostada en el sofá de mi
terapeuta, mientras veía y sentía a mi niña aterrada, enojada, dolida
y confundida… Necesitaba el abrazo, el amor de alguien que la
comprendiera.
Perdoné a mi madre por haberse enfermado y alejado de mí. A
mi hermano, por llevarse a mi madre. A mis abuelos, por no haber
sabido cómo contenerme de la manera en la que lo necesitaba. A
mi padre por irse y venir, preocupado y ausente, haciendo lo mejor
que podía… Tomé a mi niña en mis brazos, lloré con ella, y solté.
En la profundidad del proceso más intenso y revelador que había
vivido hasta entonces, acepté mi decisión. Me rendí, me entregué
a ella y a mi propia sentencia: la muerte. Exhalé, y sentí el último
latido de mi corazón…

169
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

…Un largo silencio…


…Y en ese silencio, en esa entrega al vacío, descubrí mi perdón.
Una extraña voz rompió el silencio. “Ya estás sana”, escuché en
mi interior.
Era mi propia voz, pero su timbre resonó en todo mi cuerpo,
haciéndome vibrar. Mi corazón despertó nuevamente, y con ello,
volví a la vida…
Comprendí que la vida es un verdadero regalo, un milagro. Y ese
milagro soy yo. Sentí como si hubiese despertado de un letargo y
me di cuenta de que realmente ahora comenzaba a vivir. Comencé
a amar y a valorar mi vida, y todos los tesoros que tenía. Mi sangre,
mi salud, mi familia, mi hombre, y por supuesto, a Diego, mi niño
querido.
Solté años de miedo, de aislamiento, de castigo inconsciente y
auto impuesto. Por primera vez me sentí inundada por la presencia
de un amor inmenso… Indescriptible. Me reconcilié conmigo mis-
ma, y con esa fuente de amor insondable, incondicional, sagrado,
inseparable de quien soy…
Todo síntoma de mi antigua enfermedad se desvaneció sin nece-
sidad de tratamiento médico alguno. Mis plaquetas se multiplicaron,
mi piel se abrió a respirar (antes no podía sudar). La vena de mi
pierna izquierda, que había quedado destrozada años antes como
consecuencia de mi condición, sanó por completo: “¡Ya no me duele
la pierna!”… Y lo más importante: “¡Ahora puedo dar a luz!”.

Nada está tallado en piedra

Lo que descubrí aquella tarde en el consultorio generó en mí una


decisión que conservo hasta el día de hoy.
Al ser testigo en mi propia vida de lo que tanto había escuchado,
eso de que “los primeros siete años de vida son los más importantes
y las experiencias que ahí se generen marcarán para siempre tu vida”,
decidí que no me iba a quedar ahí, simplemente con haber sanado.
Quise que mi experiencia sirviera a más personas, empezando por
mis hijos.
Por algo había abierto los ojos, para darme cuenta del impacto
tan profundo que tenemos los padres en la formación del niño. Y
desde entonces, me di a la tarea de encontrar la manera de contri-

170
La muerte, el perdón y la vida

buir, para que las siguientes generaciones tuvieran la oportunidad


de crecer con padres conscientes de la importancia de su papel, de
sus palabras, de sus actos y de su historia no resuelta.
Pero mi camino como madre no terminó con mi sanación interna.
De hecho, apenas comenzaba. Mi hijo Diego tuvo un impacto muy
fuerte, habiendo vivido un embarazo bajo tanta tensión, miedo y
riesgo. La manera como llegó al mundo lo llenó de miedo e insegu-
ridad, tan así que, como ya te lo conté, durante más de un año se
despertaba cada hora todas las noches, gritando con pánico. Hasta
que Luis Carlos y yo descubrimos cómo ayudarle y comenzamos a
crear el Método Paternidad Efectiva©.

Mis hijos, mis grandes maestros

Hace cinco años llegó Camila a nuestra vida. Esta vez la historia fue
muy distinta. Tomamos todas las medidas de seguridad necesarias.
Luis Carlos, Diego y dos maravillosas doctoras me acompañaron du-
rante el parto, al igual que las abuelas y unos amigos muy queridos.
No fue fácil para mí, después de todo fue mi primer parto natural.
Pero encontré el valor que necesité para enfrentar mis temores, tomar
mi poder femenino y traerla al mundo de la mejor forma, para ella
y por mí. Camila nació en nuestra casa, rodeada de amor.
Este acto fue una decisión consciente. Quise cortar de tajo con
todas las creencias autolimitantes que había anclado a lo largo de
mi vida, muchas de las cuales se intensificaron en el periodo en el
que estuve embarazada de Diego, padeciendo aquella terrible en-
fermedad en la sangre. No lo hice para probarme nada, supe que
Camila llegaría a mi vida el día en que sané, aunque me embaracé
años después. Mi niña interior había sanado y estaba lista para dar
a luz, confiando en la sabiduría de mi cuerpo y de mi alma, y en
mi poder femenino.
Para la llegada de Ana Sofía me preparé aún más; dar a luz
nunca debe tomarse a la ligera. A pesar de que a mis casi 40 años
y por mis antecedentes muchos afirmaban que podía ser riesgoso,
gracias a mi trabajo previo y a la guía de Glenda Furszyfer, mi
doula y amiga, fue mucho más rápido y fácil que antes. Ni siquiera
necesité pujar. Sofi simplemente salió cuando estaba lista, con los
ojos bien abiertos.

171
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Esta es una parte de mi historia, dentro de mi camino mágico a


través de la paternidad. Gracias a la presencia de mis hijos, y a la
motivación e inspiración que me han brindado, hoy me vivo como
una mujer completa, liberada de mis viejos temores y de las mane-
ras en las que aprendí a defenderme. Veo a mis niños crecer libres,
descubriendo quiénes son a mi lado, mientras yo sigo creciendo
con ellos.
A veces regresa aquella “vieja Gaby” cuando se asoma mi des-
confianza, una sombra de mi pasado. Y la veo como una foto añeja
en el álbum de mi historia. Soy una mamá humana e imperfecta,
como todas… Como tú. Hay días en los que me levanto con el “pie
izquierdo”, me engancho, regaño y ando de malas. La verdad, no me
sucede mucho, y mis hijos no tardan en recordarme la mamá que soy
de formas asombrosas. Con Luis Carlos es igual. ¿Quién es perfecto?
Entonces recuerdo que seré madre toda mi vida. Siento una olea-
da de paz que me inunda y escucho mi voz verdadera resonando
desde mis entrañas:
Gracias por cada amanecer, por cada “¿mamá, jugamos?” de mis
niños cuando despiertan. Por el olor de sus cabellos y cada beso de
buenas noches. ¡Por tantos momentos mágicos! ¿Cuántos regalos más
me esperan en el camino? Gracias por cada día de vida, por cada
instante. ¡Gracias por la oportunidad de amar y servir!

172
Más allá del día 21

“Creo que en lo que nos convertimos depende de lo que nuestro


padres nos enseñan en los ratos perdidos, cuando no están
tratando de enseñarnos. Estamos formados por pequeños pedazos
de sabiduría.”
Umberto Eco

Crear hábitos toma tiempo. La mayoría de los expertos coincide en


que fijar un hábito tarda 90 días, repitiendo la acción diariamente
al menos una vez.
Este viaje acompañado ha sido a través de 21 ejercicios. No todos
los días has hecho lo mismo, así que no estamos seguros de que
cuente. Sin embargo, cada día hiciste un trabajo especial, enfocado
en conectar contigo y con tu hijo. Y viviste cada una de las expe-
riencias de manera intensa.
Has fortalecido el vínculo entre tú y tu hijo.
Creaste un espacio dentro de ti desde donde aprendiste a observar
sin juzgar y a esperar antes de reaccionar. Aprendiste qué necesitas
hacer para ayudarle a fortalecer su confianza. Que el error no es un
enemigo, sino un gran maestro, y que al darle la mano a tu hijo y
acompañarlo una y otra vez, su seguridad crece y se fortalece.
Descubriste que dentro de ti -y de tu hijo- hay todo un universo
esperando ser explorado. Que el motor del aprendizaje es el juego y
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

la pasión, y que el aburrimiento es el terreno fértil de la creatividad.


Que vivir en el presente es nuestro estado natural, y que mientras
más te das permiso de vivir en él, más conectas con la magia que
hay en ti y en tu hijo.
Te diste cuenta de que eso que más trabajo te cuesta respecto
de tu hijo es solo un reflejo de tus propios asuntos inconclusos, y al
cortar con las quejas, te hiciste responsable de ellos. Te convertiste
en el escudo protector de tu hijo y reconociste que él tiene su propio
camino por recorrer. Que es una pieza única, especial e irrepetible
en toda la humanidad, y su valor es incalculable, infinito.
Reconectaste con tu niño interior y desde ahí fortaleciste el vín-
culo con tu hijo. Le mostraste que lo amas incondicionalmente, y
con tu crecimiento y tu ejemplo le muestras el camino hacia su
propio amor incondicional. Gracias a la fuerza del lazo que los une,
y a que no permitirás que nada lo rompa o deshaga, él sabrá cómo
vincularse con otros de la misma manera y vivirá compartiendo su
magia especial. Despertaste la capacidad de ser extraordinariamente
feliz, abrazando y expresando todo cuanto eres.
La cualidad que todos traemos al nacer, la más importante de to-
das, es esa chispa de luz tan indescriptible y tan real como es el amor.
Es esencia, es magia, es milagro, es vida… No puedes comprarla,
ni siquiera comprenderla del todo, pero una vez que la descubres
puedes hacerla tuya de nuevo y compartirla con tus hijos, con todo
el mundo si así lo eliges.
Tal como lo has hecho durante los 21 días de este viaje, de hoy
en adelante, siempre y cuando continúes cultivando y expandiendo
tu conexión con tu esencia y con ello sigas inspirando a tu hijo a
vivir de esta forma, tu vida será colmada de amor, alegría, magia y
bendiciones incontables.

El camino menos transitado

Todos los padres aman a sus hijos. Pero no todos están dispuestos
a convertirse en la mejor versión de ellos mismos: en el padre que
sus hijos merecen.
Por medio de este libro te hemos guiado para trabajar de forma
sencilla y práctica con el corazón de nuestro Método: los 4 funda-
mentos del yo sano. Sabemos que estos 21 días han sido un partea-

174
Más allá del día 21

guas en la relación con tu hijo. Cada día seguiste instrucciones y


realizaste trabajos que tenían objetivos específicos de fondo. Viste
cambios importantes en tu hijo, y tú también te has transformado.
Pero podemos imaginar que aún tienes preguntas…
• ¿Cómo debo manejar la disciplina en casa?
• ¿Qué hay de los estilos parentales? ¿Por qué con un hijo fun-
ciona lo que hago y con el otro, no?
• ¿Qué debo hacer para nutrir los fundamentos de mi hijo en
cada etapa, conforme va creciendo? ¿Hay técnicas para esto?
• Además de llenar las 4 vasijas, ¿qué otros recursos necesito
para manejar los comportamientos inapropiados?
• ¿Cómo puedo ayudarle a sanar heridas emocionales que está
cargando desde etapas anteriores, quizá desde que era muy
pequeño?
• ¿El Método funciona con ninos menores de 4 años?, ¿cómo?
¿Desde qué edad se debe comenzar a implantar?
• ¿Qué hago si mi pareja no está de acuerdo con esta manera
de educar? ¿Puedo involucrarlo?, ¿cómo?
• ¿Qué técnicas son las más adecuadas para una crianza efectiva?
• ¿Cómo puedo continuar reconociendo y transformando mis
viejos patrones?

Ser un padre efectivo es posible, pero como todo lo que vale la pena
en la vida, requiere compromiso y esfuerzo. Y el hecho de que lle-
garas hasta aquí nos dice que estás dispuesta a ir más allá. Aceptaste
el reto y triunfaste: 21 días sin explotar, conectando profundamente
con tu hijo, sanando heridas y transformando la relación.
Lograste todo esto en sólo 21 días y es sólo el comienzo. Por eso,
ahora te toca entender cómo funciona el Método, para que éste te
ayude a seguir creciendo con tu hijo, educando sin lastimar y ayu-
dándole a desarrollar todo su potencial.
Ahora toca convertirte en un padre efectivo.

El viaje apenas ha comenzado

Creamos este libro porque tenemos una misión: ayudar a transformar


los hogares de millones de familias alrededor del mundo. Y sabemos
que este libro es sólo el inicio del viaje.

175
El reto para padres: 21 días sin EXPLOTAR

Para nosotros, la paternidad ha sido un viaje extraordinario. Si-


gue siéndolo. No importa cuanto estudiemos nuestros hijos nos
sorprenden y nos impulsan a crecer cada día más. A dar lo mejor
de nosotros mismos.
Uno de nuestros pasatiempos favoritos es leer los testimonios que
nos envian los alumnos de nuestro entrenamiento avanzado en línea12.
Padres de todas partes del mundo: padres reactivos que estaban can-
sados de explotar con sus hijos pero no sabían cómo dejar de hacerlo;
otros más proactivos, que buscaban un espacio para aprender y seguir
creciendo. Muchos de ellos son padres de niños diagnosticados con
TDAeH, TND, Dislexia y Asperger, entre otros. Todos los días vemos
cómo han transformado sus vidas y nos inspiran a dar más.
El Método Paternidad Efectiva© está probado. Estamos seguros
de que, si lo aprendes y lo pones en práctica, marcará la diferencia
para tus hijos en cuanto a su desarrollo y futuro.
Continúa implantando lo que aprendiste en este libro, sigue nu-
triendo cada uno de los 4 fundamentos de tu hijo. Utiliza el portal
que está lleno de recursos extra para ti. Conéctate con la comunidad
de Niños de Ahora. Sigue nuestro blog, únete a la conversación en
facebook, comenta, comparte…
Hoy, más que una comunidad, somos un movimiento.
Ahora nos toca iniciar una revolución en la manera en la que
criamos y educamos a nuestros hijos.
Sé parte.
Hoy nos encantaría recibir tu testimonio. Cuéntanos, ¿cómo ha
sido este viaje de 21 días para ti? ¿Qué te ha dicho tu hijo acerca de
esta experiencia? Y también dinos qué retos sigues teniendo, qué
sigue en tu camino como padre.
Contáctanos en luisygaby@ninosdeahora.tv

Ligas y recursos
Tu sitio de membresía para este viaje de 21 días:
www.21diassinexplotar.com

El sitio de entrenamiento avanzado:


www.paternidadefectiva.com
(Solo está abierto una o dos veces al año.)
12  Entrenamiento avanzado del Método Paternidad Efectiva©.
www.paternidadefectiva.com

176
Más allá del día 21

El blog:
www.ninosdeahora.tv

La comunidad:
www.fb.me/ninosdeahora

El canal:
www.youtube.com/user/ninosdeahora

177
Agradecimientos

Los últimos 15 años de nuestra vida juntos han sido un viaje ex-
traordinario. Nos ha tocado luchar, navegar por aguas turbulentas,
atravesar tormentas y huracanes. Ser pareja y ser padres no es fácil;
pero no hemos estado solos en este camino, y nos consideramos
muy afortunados de haber recibido la guía y la ayuda que nos ha
llevado hasta aquí.
Dedicamos este libro a nuestros maravillosos hijos, que todos los
días llenan nuestras vidas de gozo y asombro, y nos recuerdan lo
sagrado de nuestra misión.
A nuestras mamás, Yolanda y María Nelsie, que siguen apoyán-
donos de tantas maneras, en especial con su ejemplo. A nuestros
papás, Gustavo y Leonardo; gracias por enseñarnos a dar de corazón,
gracias por sus risas y su alegría, las llevamos siempre en nuestros
corazones. A nuestros hermanos, Gustavo, Ricardo, Mari Nelsie y
Leonardo, siempre listos para darnos una mano cuando la necesita-
mos, especialmente en los momentos difíciles. Los amamos, gracias
por ser parte de nosotros.
A nuestra hermana del alma, Marcela. Eres un ángel en nuestras
vidas. Gracias por tu entrega, tu brillantez y por dar tanto de ti. Nunca
hubiésemos publicado este libro sin tu apoyo.
Gracias, Gina Cárdenas, por tu maravillosa y profesional edición
de este libro. No ha sido fácil para nosotros escribirlo; gracias a tu
diligente trabajo, hoy es una realidad.
Rosa Barocio, has sido una gran inspiración para nosotros. Gracias
por tu mensaje, tu amistad y tu presencia.
A lo largo de nuestras vidas hemos tenido muchos maestros. Cada
uno nos ha brindado elementos importantes en la construcción de
nuestro Método, gracias de todo corazón. Gracias Ilse Kreschmar,
Yuli Kurie, Héctor Frías, Raquel Casasa, y los maravillosos maestros
y psicoterapeutas del movimiento de Core Energetics en México y el
mundo. Gracias Miriam Muñoz, Susana Méndez y Pilar González, por
enseñarme a conectar profundamente con tantos niños y adolescen-
tes por medio de la psicoterapia Gestalt. Y muy en especial, gracias
Malena Carrión y Claudia Ramos, por mostrarnos el poder sanador
de la conexión y por creer en nosotros. Gracias Arturo Orantes por
introducirnos al mundo del coaching, por invitarme a tu escenario,
por tu enorme corazón y tu amistad. Gracias Tony Robbins y Chloe
Madanes, por sus extraordinarias enseñanzas.
Hemos tenido la fortuna de contar con personas que han creído
en nuestro mensaje y nos han ayudado a esparcirlo, empezando por
Yolanda Padilla, que nos llevó de la mano a tocar tantas puertas.
Una de esas puertas que desde que la conocimos siempre estuvo
abierta es la de Tere Bermea; gracias, Tere, por siempre creer en
nosotros. Giovana Segura, Fortuna Dichi, Charo Fernández, Alfredo
Romo, César Lozano, Martha Debayle, mi Charlie -Carlos Hernández,
Aidé Belmar y Gibrán Dragone; gracias por invitarnos a colaborar
en sus espacios.
Queremos dedicar un agradecimiento muy especial a Jeff Walker y
a todo su extraordinario equipo. Desarrollar un proyecto en línea no
es nada simple, y gracias a su contribución hemos aprendido cómo
comunicar nuestro mensaje a través de internet y así ayudar a trans-
formar las vidas de cientos de miles de familias en todo el mundo.
Sin ustedes, Niños de Ahora no existiría; les estamos eternamente
agradecidos. Somos y seremos siempre portavoces de su mensaje.
Una familia en especial creyó en nuestro proyecto y decidió
apostar a que sería posible, cuando apenas era una conversación en
nuestro blog y en facebook. Gracias Mayte Serrano, Pablo, Diego y
Sofía Sánchez, por sumarse a nuestra visión y brindarnos el impulso
que necesitamos para iniciar Niños de Ahora. Pablo, gracias por ser
nuestro faro en los momentos difíciles y la brújula que nos señala
el camino a seguir. Gracias por tu amistad.
Por alguna razón que escapa nuestro entendimiento, hemos sido
bendecidos con un equipo extraordinario de colaboradores. Gracias
Marce -eres el pegamento que mantiene unido a nuestro equipo.
Josué, Anita, Marisol, Isa, Bodnar, Saíd, Monse, Hans, Diana, Chuy
y Yaya; sin su profesionalismo y entrega Niños de Ahora no sería
lo mismo y no hubiésemos podido hacer llegar nuestro mensaje a
tantas personas. Gracias, Nacho Muñoz, por ayudar a hacernos oír,
a conectar con nuestra audiencia y a servirles en grande.
Gracias Johannes Waldow, Luis Eduardo Barón, Álvaro Mendoza,
y la enorme lista de empresarios y emprendedores en línea que
están apoyando el lanzamiento de este libro, para que llegue a las
manos de cada mamá y papá en cada rincón del planeta. Gracias
por sumarse a la misión, por ayudarnos a transformar tantas vidas a
través de nuestro mensaje.
Y finalmente, a ti y a tu hijo, los protagonistas de esta experiencia.
Gracias por inspirarnos todos los días a seguirles sirviendo.
Acerca de los autores

Luis Carlos Flores y Gaby González son los fundadores de Niños de


Ahora y los creadores del Método Paternidad Efectiva©. Su método
innovador y práctico, aunado a la claridad con la que lo enseñan,
ha transformado los hogares de miles de padres en todo el mundo.
El movimiento Niños de Ahora, que inició en facebook a finales
de 2013, hoy cuenta con más de un millón de seguidores y es una
de las comunidades para padres más activas en el mundo de habla
hispana.
Gaby y Luis Carlos son expertos como ningún otro en su campo.
Por eso líderes de opinión de todo el mundo han participado a su
lado en la Cumbre Internacional Padres de Ahora, así como en de-
cenas de seminarios en línea.
En el 2016 recibieron un premio en Estados Unidos, de entre cien-
tos de empresas en línea, por la calidad de su trabajo y por el impacto
tan transformador que están generando en el mundo hispano. Esta
fue la primera vez que se le otorga un reconocimiento de este tipo
a una empresa latina, que compite con el mercado anglo y europeo.
En menos de tres años más de 300 mil mamás y papás han par-
ticipado en la serie de videos que comparten de forma gratuita dos
veces al año en su portal de entrenamiento. Miles han tomado el
Entrenamiento Avanzado de su Método, aprendiendo a criar a sus
hijos sin lastimarlos, transformando hasta los comportamientos más
difíciles y arraigados.
Hoy estos padres han creando armonía en sus hogares y disfrutan
de la paternidad. Duermen tranquilos y confiados porque saben que
están haciendo su trabajo de forma efectiva, y que mañana sus hijos
se convertirán en adultos libres, sanos, responsables y preparados
para los retos que la vida les presentará.
Gaby y Luis Carlos viven en México, creando momentos mágicos
todos los días con sus hijos, disfrutando al máximo la aventura de
ser padres.
Puedes seguirlos en su blog en www.ninosdeahora.tv y regis-
trarte para participar en su entrenasmiento gratuito en www.pater-
nidadefectiva.com