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CAPÍTULO 11

LA ASOCIACIÓN Y OTRAS
FORMACIONES ASOCIATIVAS

La asociación es una persona jurídica no lucrativa


en la cua l sus integrantes pueden agruparse con
fines altruistas (en beneficio de terceros), egoístas
(en beneficio solo de sus integrantes) o mixtos.

1. GENERALIDADES
La Constitución Política del Perú, en su Título I, De la Persona
y la Sociedad, Capítulo I, Derechos Fundamentales de la Persona,
art. 2, inciso 13, consagra que toda persona tiene derecho a:

"Asociarse y a constituir fundaciones y diversas formas de organización


jurídica sin fines de lucro, sin autorización previa y con arreglo a ley.
No pueden ser disueltas por resolución administrativa".

El art. 22 de la Constitución Española, en su primer inciso,


expresa que: "Se reconoce el derecho de asociación". Se define a
la asociación como "un convenio o negocio jurídico multilateral,
dirigido a crear un ente abstracto que persigue fines de utilidad
colectiva: así como a establecer las normas (Estatutos) reguladoras
-al menos en parte- del mismo; siendo sus caracteres típicos, cons-

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tan tes, la participación de varias personas, el fin común de carácter


permanente, el vínculo jurídico asociativo y la creación de un nue-
vo sujeto de derechos y obligaciones distinto de los asociados"(!).
Calificada doctrina española opina que: "La asociación es el
conjunto de personas que se unen para alcanzar un fin común a las
mismas"(2).
Asimismo, se advierte que esta persona jurídica requiere de:

1º Pluralidad de miembros.
2º Un fin posible lícito y determinado.
3º Una organización
4º Cumplimien to de las formalidades exigidas por ley.

En este orden de ideas, se afirma que: "En uso del derecho cons-
titucional de «asociarse con fines útiles» (Art. 14º de la Const. argenti-
na) , las personas pueden unirse en determinado ente colectivo, al ser-
vicio de un fin común. Cuando se produce esta reunión de personas
en un ente colectivo, con fin propio pero común a los asociados, un
patrimonio provisto por sus miembros, y dotado de órganos sirvientes
de su acción, estamos frente a una asociación o corporación"< 3>.
Doctrina venezolana apunta que: "Las asociaciones propia-
men te dichas son las personas de tipo asociativo que no tienen
por objeto un fin de lucro para sus miembros, lo que no excluye
que el ente pueda realizar actividades lucrativas como medio para
alcanzar sus fines propios ( p. eje.: científicos, deportivos, cultura-
les, etc.) "(4>.

(1) Manuel GARCÍA AMIGO, Instituciones de Derecho Civil 1, Parte General, Edito-
riales de Derecho Reunidas S.A., Madrid, 1979, 528.
(2) Luis DÍEZ-PICAZO y An tonio GULLÓN, Sistema de Derecho Civi' Vol. l, 4' ed.,
Editorial Tecnos, Madrid, 1982. 659.
(3) Atilio Aníbal ALTERJNI, Derecho Privado, Primer Cursq, Abeledo-Perrot, 2'
ed. actualizada, I' reimpr., Buenos Aires, 1977, 227.
(4) José Luis AGUILAR GORRONDONA, Derecho Civil l. Personas, Universidad Ca-
tólica Andrés Bello, Caracas, 1963, 394-395.

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A nivel registra!, mediante Resolución del Tribunal Registra! N 2


024-2001-0RLC/TR, del 18.01.01, se ha establecido que:

"lo que define a la asociación no es la actividad común que desarrollen


los asociados -que podría ser cualquier actividad-, sino la finalidad
con la que se realiza dicha actividad común, que necesariamente debe
ser no lucrativa, esto es, que no deben repartirse ganancias entre los
asociados.,,

Todas estas definiciones tienen en común el énfasis en la acti-


vidad colectiva, propia de la asociación y su finalidad no lucrativa
que, como había mencionado en mi definición, puede ser, a su
vez, altruista, egoísta o mixta.
El derecho a asociarse, en la medida en que se excluiría a los
no asociados ¿implica un acto de discriminación? Una aten ta doc-
trina, en posición que comparto, afirma lo siguiente: "para que no
se viole el deber de no discriminar, debe haber un motivo objetivo
y razonable que justifique el trato diferenciado ( ...) En el fondo
uno puede asociarse con quien quiera, por el motivo que sea, siem-
pre que el fin de la asociación sea lícito y no se produzcan daños a
terceros"( 5\. No estoy de acuerdo que "asociarse con alguien exclu-
yendo al resto, por el con trario, no exige razón objetiva alguna"(6).
En mi opinión, incluso en el derecho de asociación se deben res-
petar esos parámetros de objetividad. Clasificar, como bien se sabe,
es una diferenciación que se hace en función de determinado tipo
de perspectiva. Si se constituye una asociación de abogados, funda-
men talistas, chinos o amantes del jazz, existe un criterio objetivo y
justificado. Si, como en el Club de Tobi, se excluye a las mujeres por
el solo hecho de ser tales, sí se está cometiendo una discriminación,
por cuanto es el género el que descarta la posibilidad de integrarse

(5) Federico MESIN'}S MONTERO, Discri·minación en los clubes-discotecas ¿Y la li-


bertad de asociarse?, en Diálogo con la jurisprudencia, nQ 84, Año 11, Gaceta Jurídica,
Lima, setiembre 2005, 38J.
(6) Federico MES!NAS MONTERO, cit.

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a una asociación. Doctrina constitucionalista argentina(?) observa


que existe discriminación cuando se verifica:

a) la no aceptación de ciertos caracteres constitutivos de la


identidad personal del discriminado (ya sea tomando en
consideración algún factor constitutivo de la identidad "es-
tática" del sujeto -raza, sexo, nacionalidad, color, etc.- o la
"dinámica" -orientación sexual, artística, profesión, etc.-), y
b) la presencia de una acción u omisión que produzca una si-
multánea afección sobre los tres principios básicos. de los
derechos humanos, vale decir, libertad, dignidad e igualdad.

Nótese que en los ejemplos propuestos (asociación de aboga-


dos, fundamentalistas, chinos o amantes del jazz ) , si bien hay una
diferenciación y se excluyen a los que no pertenecen a las referidas
categorías, no se afecta ninguno de los derechos indicados en el
punto b) . Ello no sucede en las asociaciones en las cuales no se ad-
miten a las mujeres por el solo hecho de ser tales: aquí sí se obser-
va un in toleran te atentado contra su libertad, dignidad e igualdad.
Esta discriminación no puede cubrirse con el principio de la. auto-
nomía privada asociativa. El límite se encuen tra en el respe to de los
derechos fundamentales y su con travención hace que se convierta
en un acto ilícito.
En atención a estos principios, el art. 1 del D.S. N2 004-2008-MI-
MDES, del 03.04.08, establece lo siguiente:

"Precísase que los estatutos de todas las formas de organización jurídi-


ca sin fines de lucro deberán adecuarse a las normas de la Constitución
Política del Perú y de la Ley relativas a la igualdad jurídica del varón y
la mujer".

Se ordenó en el art. 2 que esta adecuación debería efectuarse


en un plazo de noventa (90) días calendario contados a partir de

l7l Osear Raúl PUCCINELL!, Cwves para entender el fenómeno discriminatario. A


propósito de la detención de unjugador argentino que trató de "negro• a unjugador brasileño,
en Actualidad juridica, T. 149, Gaceta Jurídíca, abril 2006, 299.

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la vigencia del Decreto Supremo y en el art. 3 se regula que al


vencimiento de dicho plazo, el Ministerio de la Mujer y Desarrollo
Social, en su calidad de ente rector encargado de la igualdad de
oportunidades para la mujer, verificará su "estricto cumplimien-
to". El art. 4 sanciona que: "Conforme a lo dispuesto por el Códi-
go Civil, el Ministerio Público procederá a solicitar judicialmente
la disolución de todas las formas de organización jurídica a que se
refiere el artículo 12, que incumplan lo dispuesto por el presente
Decreto Supremo. Asimismo, procederá a formular.las denuncias
pertinen tes por el delito de discriminación, tipificado en el artícu-
lo 323º del Código Penal".
El Club Regatas adecuó su esta tu to, cosa que no ha hecho el
Club Nacional: tenemos en nuestro haber una ley de aplicación
selectiva.
El derecho a asociarse se configura en dos vertientes: una po-
sitiva y otra negativa. Au torizada doctrina nacional sostiene que
"la primera llamada también libertad posi tiva de asociación, es
la libertad de todas las personas de constituir una asociación o
de integrarse a otra, siempre y cuando cumpla con los requisitos
de admisión exigidos. La vertien te negativa, o libertad negativa
de asociación , es la con trapartida de la anterior y significa la po-
sibilidad de retirarse de una asociación, que tiene u na persona
o de no asociarse si no lo desea, siendo violatorio de su derecho
constitucional, cualquier intento de afiliación obligatoria a una
asociación, puesto que la pertenencia a una asociación constituye
un acto que se in tegra, tam bién, dentro de los ámbitos de la auto-
nomía personal"(8).
Nelson Salvatierra intetpuso una acción de amparo en contra del
Casino de Policía el 22.06.04, por cuanto no se aceptó su renuncia
irrevocable a esta asociación. Fundamentó en su demanda que el

(8) Javier DE BELAÚNDE LOPEZ DE ROMAÑA, siguiendo a Francisco FERNÁNDEZ


SEGADO, Comentario al artículo 80 c.c., Definición de asociación, en Código Civil Comenta-
do, T. I, Título Preliminar, Derecho de las Personas, Acto Jurídico, Gaceta Jurídica, Lima,
2003, 396.

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04.05.04 presentó su carta de renuncia a esta institución, de acuerdo


con lo establecido en el art. 90 e.e. (el cual establece que "la renuncia
de los asociados debe ser formulada por escrito"). El 16.06.04 el Ca-
sino de Policía le responde dando por denegada su solicitud. Por lo
tanto, se le sigue descontando de sus haberes mensuales el importe
por concepto de cotización gremial que, según el demandante, nun-
ca fue autorizado. Se invoca el art. 2.13 Const. El Trigésimo Noveno
Juzgado Especializado en lo Civil de Lima, con resolución Nº 1, del
25.06.04, declaró inadmisible la demanda presentada por no haber-
se agotado la vía administrativa previa. El mismo juzgado, posterior-
mente, con resolución Nº 4, la admitió. Sin embargo, con resolución
Nº 8, del 21.01.05, la declaró infundada, siempre por el mismo moti-
vo. Adicionalmente, se argumentó que:

"a mayor abundamiento, tenemos que este tipo de asociaciones o mu-


tuales de la Policía Nacional del Perú, tienen por finalidad primordial
proporcionar a los beneficiarios o deudos un auxilio pecuniario, fa-
cili tar préstamos de dinero en vida a los asociados y propender a la
creación de entidades que tengan fines similares a los antes enuncia-
dos, todos estos fines que tienden a suplir el bajo nivel adquisitivo que
tienen los miembros de las Fuerzas Armadas y Policiales conforme a las
condiciones actuales en que son remunerados por las instituciones de
las que dependen y en previsión a los riesgos a los que se ven expuestos
por la labor que desempeñen al garantizarse con su labor de defensa
civil de la ciudadanía. A su vez, la función del Estado conforme al artí-
culo 172, es la de aprobar los recursos necesarios para cubrir la nece-
sidad del man tenimiento de las Fuerzas Armadas y Policiales, incluido
en este contexto los recursos remunerativos y otros beneficios a favor
de ellos, puesto que, a partir de las Fuerzas Armadas y Policiales, se
contribuye en el desarrollo económico y social del país y en la defensa
civil de acuerdo a ley.
( ...) Que de los hechos desglosados, se justifica plenamen te la
ads- cripción obligatoria del demandante a la entidad demandada y
la per- manencia obligatoria a dicha entidad más a1ín cuando d e
Ja propia
interyencjón del Estado en la creación de Ja entjdad demandada es
el Estado quien busca propender a la fonnación de lm en te que
garantice
.el otorgamiento de 110 seg:i1ro de contingencia a favor de Jos m jembros
de las Fuerzas Aunadas; Asimismo la desafiliación que pretende el re-

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currente se produciría cuando este se encuentre en calidad de retirado


o en su defecto debiendo agotar la vía administrativa, y verificándose
en autos, el accionante se encuentra aún en la Situación de Actividad
en la Policía Nacional del Perú, por lo que la demanda deviene en des-
estimable". (El subrayado es mío)

Verdaderamen te cuesta entender cómo se pretende desplazar


una obligación del Estado-empleador a los policías, forzando (a
todas luces inconstitucionalmente) a pertenecer y mantenerse en
una asociación de corte . mutual. Se . debe dejar en libertad al in-
dividuo para decidir si quiere formar parte de una asociación de
corte mutual (si le conviene) : no se le puede imponer pertenecer
a esta porque el empleador decide que esto es lo que le conviene.
Recién el 17.02.05, el Casino de la Policía se apersonó al proceso.
La Segunda Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima, con
resolución Nº 8, del 02.06.06, por las mismas consideraciones de la
instancia inferior, declaró improcedente la demanda. Como no po-
día ser de otra manera, se interpuso un recurso extraordinario con-
tra esta absurda decisión. El Tribunal Constitucional, con sentencia
del 09.01.07, (Exp. Nº 9149-2006-PA/TC Lima Nelson Weberbauer
Salvatierra Lavado) declaró fundada la demanda. Con respecto al
agotamiento previo de la vía administrativa se sostuvo que:

"De manera preliminar a la dilucidación de la presen te controversia


y en tanto ha sido materia de pronunciamiento tanto por parte de la
apelada como de la recurrida, este Colegiado considera pertinente
puntualizar que en el caso de_autos no ca be i nyocar Ja excepción
de falta de agotamiento de la vía previa babjda cuenta de que tal
exigen-
cia se encpentra condicjonada en tre otras cosas a q11e la
conducta cuestionada no se venga ejec11tando en la práctica o a que
con ]a.JI.a: mi tación administrativa de un reclamo frente a Ja misma
no se genere agravamiento en el derecho consti tucional jnyocado, al
extremo de ge- nerar eyenn1a Jes riesgos de irreparabilidad, conforme
lo establecen los incisos 1) y 2) del Artículo 46 del Código Procesal
Constitucional. En
el presente caso, queda claro que, independientemente de la no culmi-
nación del trámite de reclamq iniciado con la renuncia del recurrente,
en la práctica se Je ha yen jdo afecta ndo su derecho a l man tenerse
s11hsjstentes los desc11en tos económicos por concepto de aporta.e.

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conforme aparece de la instrumental de fojas 3. Por otra parte, por


considerar que al tener los citados descuentos incidencia inmediata y
directa en los ingresos del recurrente, existe peligro de irreparabilidad
respecto de sus derechos constitucionales remunerativos.
( ...) Por otro lado y aunque la resolución recurrida ha argumenta-
do que no se acompañó al proceso Ja Carta de renuncia de fecha 27
de abril del 2004, ello no significa que dicho reclamo se asuma como
inexistente. Al revés de ello, existe la posibilidad de presumir en favor
de tal hecho, por diversas razones: a) En ningún momento ha sido con-
trovertida la antes citada renuncia por parte de Ja demandada, pese a
haber participado en el proceso; b) El solo hecho de haber presentado
la presente demanda supone per se voluntad o deseo por parte del re-
currente de apartarse de la entidad demandada, no pudiendo especu-
larse a contrario sensu; c) Por tratarse de la constatación de un requisito
de procedibilidad, rige el principio pro actione, que impone que en los
casos de duda sobre la continuidad o no del proceso constitucional,
siempre ha de estarse a favor de su continuidad, conforme lo establece
el Artículo III, Cuarto Párrafo, del Título Preliminar del Código Proce-
sal Constitucional". (El subrayado es mío)

En un pesado y extenso obiter dictum, se hacen las siguientes con-


sideraciones conceptuales:

"Los alcances del Derecho de Asociación. Características


( ...) Considera este Tribunal que en tanto la discusión de fondo se ha
cen trado en determinar el derecho que le asiste al recurrente de reti-
rarse de una entidad asociativa y de evitar que se le exijan determina-
das obligaciones por haber sido asociado contra su voluntad; se impone
como una segunda cuestión preliminar dilucidar sobre los alcances del
derecho constitucional de asociación. Sobre este particular, considera
este Colegiado que el citado atrib11to puede ser concebido como aq11el
derecho por el c11al toda persona p11ede integrarse con otras
libre- men te y de- modo permanente en 61nción de deteoojnados
objetivos o
fina lidades las m jsmas q11e, a11nqi1e p11eden ser de diversa orien tación.
tienen como necesario correlato s11 confonnidad con la ley.

Titularidad individual, concretización colectiva


( ...) De la caracterización anteriormente descrita queda claro que el
derecho en mención es en primer término una facultad que, aunque
puede invocarse por cualquier persona a título individual, solo se con-

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La asociación y otras formaciones asociativas

cretiza en tanto aquella se integra juntamente con otras personas que,


igual que la interesada, aspiran a ejercer dicha libertad. Su ti tularid a d.
en otros téoni nos es i nditjduaI; su tjercicio efectiva fundamen tal-
mente co1ectjvn

libertad de asociarse, de no asociarse y de desvincularse asociativa-


mente
( ...) Se trata, en segundo.lugar, de un derecho que no solo implica
la libertad de integración (libertad de asociarse en sentido estricto)
sino que, por correlato, también s11pone la fac11l tad de no
aceptar compnlsiyamen te dicha si tuación (libertad de no
asociarse) o sim- plem ente, de ren11nciar en c11aiq11ier momento
a Ja misma , pese a haberla aceptado en algún momento o
circunstancia (libertad de desvincularse asociativamente). Como
veremos más adelante, es este último aspecto el que resulta esencial
a efectos de dilucidar sobre el asunto aquí con trovertido.

No exigencia de autorización administrativa


( ...) En relación con la variable anteriormente señalada, cabe preci-
sar, en tercer lugar, que el derecho de asociación no requiere ningún
tipo de autorización administrativa a efectos de configurarse como
tal. Que en todo caso presuponga para los fines de su formalización
el cumplimien to de determinados y específicos requisitos, no se i n ter-
preta como q11e 1ª autoridad sea qllien pri.ma jacie aJJJ:Qriza su
61ncio- namien to. sino como que 1í ni ca men te s11pervisa SlJ
correcto desem- peño de acuerdo a ley. Sin perjuicio de lo que más
adelan te se verá, es pertinente puntualizar que no es lo mismo
ejercer el derecho de asociación (para lo cual y como se dijo, no se
requiere autorización ) que desplegar determinado tipo de
actividades (lo que en ciertos ca- sos, sí supone autorización de por
medio) .
Continuidad en el tiempo
( ...) Es en cuarto lugar la facultad asociativa un derecho que supone
una concretización de cierta permanencia o continuidad en el tiempo.
Se distingue en ello y como ya fue precisado en la Sentencia recaída en
el Expediente Nº 4677-2004-PA/TC (Caso Confederación General de
Trabajadores del Perú) del derecho de reunión, que aunque igual de
relevante es, al revés del atributo aquí comen tado y por lo que respecta
a su desarrollo o puésta en práctica, solo episódico o circunstancial. La
voluntad de asociarse busca, por así decirlo, una cierta dosis de dura-
ción o estabilidad en el tiempo". (El subrayado es mío)

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Juan Espinoza Espinoza

Donde no encuentro explicación es en este otro (innecesario)


obiter dictum en el que se dice lo evidente: el derecho de asociación
no solo es para formar parte (mantenerse o renunciar) en las aso-
ciaciones, sino para cualquier tipo de persona jurídica. Así:

"Fmes Indistintos. Fundamentos de Derecho Constitucional Interno y


de Derecho Constitucional Supranacional
( ...) En quin to lugar y porlo que respecta al propósito por el cual se
estructura, el derecho de asociación no se condiciona a objetivo o va-
riable particular alguna. Aunque, desde luego, a l guna doctri na haya
creído encontrar q na jden tificacjón entre el derecho de
asociación
™UOcido por la Consti tt1cjón (inciso 1 3 del Artíc11Jo 2) y la
asocia- ción reconocjda por el Código Civi l ( Artículo 80) , es
conveniente es-
pecificar que, a efectos constitucionales, las finalidades de dicho atri-
buto no solo se concretan en los consabidos fines no lucrativos, sino
en toda clase de objetivos. Tal conclusión, aunque en apariencia pue-
da parecer con tradictoria con el texto constitucional, no es tal si nos
atenemos a dos argumen tos esenciales; uno que repara en el derecho
constitucional interno y otro, más bien, en el derecho internacional
de los derechos humanos (derecho constitucional supranacional) .
( ...) En lo que respecta al primer argumento, el mismo texto consti-
tucional reconoce en el inciso 17) del Artículo 2 el derecho de toda
persona de participar no solo en forma individual, sino también aso-
ciada, en la vida política, económica, social y cultural de la nación, lo que
en pocas palabras significa que, desde una perspectiva amplia (la que
ofrece el derecho de participación), illJ_solo ca be ejercerse el derecho
de...asociación para propósi tos no l11crativos sino también para
objetiVos que al revés de lo dicho sean h1crativos (no otra cosa
representan los consabidos fines económicos).
( ...) Considera por lo demás este Colegiado que la temática de los fines
del derecho de asociación no es, en realidad, un asunto tan gravitante si
se toma en cuenta la existencia de controles de sujeción a la legalidad o
la existencia de límites razonables para cada tipo o variante de actividad
asociativa. Pretender analogar el régjmen del derecho de asociación a la
concepción i2Lf priva tista de «asociación» significa desconocer
diversos aspectos no solo doctrinales sino también históricos pues
ningi1na de n uestras ConstitJ1ciones precedentes (Ni la de 1856,
donde por prime-
ra vez se reconoció dicho atributo, ni en las posteriores de 1860, 1867,
1920, 1933 y, sobre todo, la de 1979) han exigido corno presupuesto del
derecho de .asociación qi1e este tenga fines no l11cratiyos.

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La asociación y otras formaciones asociativas

( ...) En suma, estimamos, conforme al primer argumento expuesto,


que tanto en aplicación de los principios de unidad y concordancia
práctica como en observancia de lo previsto por nuestra Constitución
histórica, es incorrecto sostener que Jos fines del derecho de
asocia- ción tengan qne ser so]o de carácter no Jncraciyo
( ...) Por lo que respecta al segundo argumento, conviene recordar
que, conforme a la Cuarta Disposición Final de nuestra norma funda-
mental, los derechos y libertades reconocidos por la Constitución se
interpretan de conformidad con la Declaración Universal de los Dere-
chos Humanos y con los acuerdos internacionales sobre las mismas ma-
terias ratificados por el Perú. Siendo tal perspectiva la establecida des-
de la propia Carta Política no parece difícil aceptar que, frente a una
hipotética incertidumbre sobre los alcances del derecho en cuestión,
la respuesta la tendrían que otorgar los instrumentos internacionales.
( ...) Si la lógica descrita es la correcta, como este Colegiado también
lo considera y como lo ha hecho saber en más de una oportunidad
respecto del contenido de otros derechos fundamentales, queda claro
lo siguiente: a) Conforme al Artículo 20 de la Declaración Universal
de los Derechos Humanos, " Toda persona tiene derecho a la libertad de reu-
nión y de asociación pacíficas» (inciso l ) , agregándose que «Nadie podrá
ser obligado a pertenecer a una asociación» (inciso 2); b) De acuerdo con
el Artículo 22 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
« Toda persona tiene derecho a asociarse libremente con otras, incluso el dere-
cho a fundar sindicatos y afiliarse a ellos para la protección de sus intereseS>•
(inciso l ) ; «El ejercicio de tal derecho solo podrá estar sujeto a las restricciones
previstas por la ley que sean necesarias en una sociedad democrática, en interés
de la seguridad nacional, de la seguridad pública o del orden público, o para
proteger la salud o la moral públicas o los derechos y libertades de los demás. El
presente artículo no impedirá la imposición de restricciones legal.es al ejercicio de
tal derecho cuando se trate de miembros de lasfuerzas armadas y de la policía»
(inciso 2) ; e) Finalmente y conforme al Artículo 16 de la Convención
Americana de Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica
(el más inmediato de nuestros instrumentos) " Todas las personas tienen
derecho a asociarse libremente confines ideológi.cos, religiosos, poli:ticos, eco-
nómicos, laborales, sociales, culturales, deportivos o de cualquier otra índole>•
(inciso l); «El ejercicio de tal derecho solo puede estar sujeto a las restricciones
previstas por la ley que sean necesarias en una sociedad democrática, en interés
de la seguridad nacional, de la seguridad o del orden públicos, o para proteger
la salud o la moral públicas o los derechos y libertades de los demás» (inciso 2);
"Lo dispuesto en este artículo no impide la imposición de restricciones legales,

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Juan Espinoza Espinoza

y aún la privación del ejercicin del derecho de asociación a los miembros de las
fuerzas armadas y de la policía» (inciso 3).
( ...) Como es fácil advertir, la respuesta que dispensan los instrumen-
tos internacionales a la temática que rodea a los fines del derecho de
asociación es absolutamente concluyente en todos los casos. En ningu-
no de ellos se condjciona el ejercicio de dicho atrjb11to fi1nda men tal
a unos pres11ntos fines de carácter no lucrativo. Las únicas
restriccio- nes que pueden considerarse son, como lo dicen las
propias normas, las que puedan derivarse de las exigencias
impuestas por un Estado democrático, la seguridad nacional, el orden
público, la salud y moral públicas y los derechos y libertades
fundamentales. Por lo demás y por si existieran dudas al respecto, la
Convención Americana es absolutamente enfática aljustificar el carácter
abierto o multidimensional en los alcan- ces o ámbitos en los que se
manifiesta el derecho de asociación.
( ...) Por consiguiente, la única lectura que desde la Constitución es
posible realizar respecto del derecho de asociación obliga, pues, a con-
siderar el carácter genérico en sus objetivos, existiendo como único y
razonable condicionamiento la sujeción en el ejercicio de dicho atribu-
to a lo que determine la ley, la que, por su parte y como ya se adelantó,
puede establecer requisitos, determinar reglas de acOlación o, incluso,
limitar las propias finalidades de modo que se armonicen con el resto
de derechos fundamentales y bienes jurídicos de relevancia, mas de
ninguna manera proscribir ipso facto actividades o roles a menos que
con la existencia de las mismas se desnaturalizaran los propios objeti-
vos constitucionales". (El subrayado es mío)

Finalmen te, se llega al análisis de la controversia y en opinión


que comparto, se decide que:

"Del texto de la demanda interpuesta se aprecia que lo que se discute


en el fondo es si el recurrente está siendo vulnerado en su derecho
constitucional de asociación. A sujuicio, se le_ ha incorporado a la aso-
ciación demandada sin tomar en cuenta su consentimiento, llegándose
incluso al extremo de no querer aceptar su renuncia ni la suspensión
de los descuentos de los que hasta la fecha ha venido siendo objeto.
( .., ) Merituados los argumentos de la demanda así como las instru-
mentales obrantes en el expediente, este Colegiado considera legíti-
ma la pretensión contenida en la misma, habida cuenta de que a) Ha
quedado acreditado que el recurrente, en ningún momento, solicitó
ser incorporado como integrante del emplazado Casino de Policfa. Al

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La asociación y otras formaciones asociativas

revés de ello, no ha podido desvirtuarse por parte del demandado que


el solo hecho de ser Oficial de la Policía Nacional del Perú, sea que
se encuentre en condición de actividad, disponibilidad o retiro, no
suponga tener la condición de asociado activo de la referida organi-
zación corporativa; b) Aunque podria argumentarse que los reclamos
y solicitudes de los asociados pueden ser atendidos favorablemente
de acuerdo con los procedimientos internos establecidos al interior
de dicha entidad, no se ha demostrado en ningún momento que la
condición de asociado se adquiera o sea resultado de una decisión
individual y volun taria de cada persona. Al contrario y como ya se ha
precisado Ja condición de asociado es en la práctica 11na
consecuen-
cia i n media ta por el solo h echo de pertenecer a la Policía
Nacional de} Pení; e) Este Tribunal estima que, aunq11e la
organización corpo- raf iya emplazada tien e plenas facul tades para
organizarse de acl!.eJ:d.Q con su.s propios reglamen tos y noDJ)as i
nternas de ningi1na manera
puede pre1·ender l egi t"i mar cond11ctas o prácti cas reñidas con los
de- rechos fundamentales de las personas ni siquiera por e1 hecho
de en- con trarse yjnc11lada de alg:una forma a una institl1ción
sustentada en
princi pios de jerarq11ía y disci pl ina como Ja Pol icía Nacional del Pení;
d) Presumir que porque el demandante vino consintiendo por años
su estatus de asociado, existe una suerte de consentimiento tácito que
legitimaría el comportamien to del demandado, resulta inaceptable,
pues las violaciones a los atributos fundamentales no se convalidan ni
por el transcurso del tiempo ni por el consentimien to de los agravia-
dos. O la decisión de asociarse es librey voluntaria, o simplemente es un
hecho unilateral y forzoso, inadmisible en términos constitucionales;
e) Naturalmen te y aunque este Tribunal no está diciendo que se tenga
que desconocer las diversas obligaciones que se hayan visto configu-
radas durante el periodo en que el recurrente tuvo la condición de
asociado, entiende que aquellas dejaron de existir desde el momento
en que este dejó constancia expresa de su decisión de desvincularse de
la asociación demandada (esto es, desde el 27 de abril del 2004). Esto
último resulta vital a efectos de contabilizar el momento desde que
el demandante no se encuentra obligado a cotizar sus cuotas como
asociado. No es, pues, como parece entenderlo la demandada, que
las obligaciones tengan que prolongarse hasta el momento en que la
asociación acepte la renuncia del demandante, sino desde el instante
en que libre y voluntariamente se formaliza la renuncia del asociado. La
demandada, en otras palabras, no puede alegar demora en la tramita-
ción de una solicitu.d de renuncia, como pretexto para seguir benefi-
ciándose indebidamente. Si, pese a ello, lo ha hecho, es su obligación

229
1

Juan Espinoza Espinoza

devolver lo indebidamente retenido, más aún cuando, como ya se ha


precisado, la propia condición del demandante no es producto de
un acto voluntario.
Por consiguiente y habiéndose acreditado la vulneración del derecho
constitucional de asociación, en su manifestación de desvinculación aso-
ciativa, la presente demanda deberá estimarse". (El subrayado es mío)

El ejercicio de la autonomía privada al determinar las reglas


de admisión o categorización de los asociados no es ilimítado. Así,
en un caso en el cual el Club Naval, no obstante durante los últi-
mos años otorgó, sin ningún inconveniente, el carné familiar a los
hijastros considerándolos como hijos, sin embargo, mediante un
proceso de recarnetización, que comprendió a los socios y a sus
familiares, se efectuó la entrega de los mismos solamente al titular,
Reynaldo Armando Shols Pérez, su esposa e hija; denegándose la
entrega de este a su hijastra, no siendo considerada como hija del .
socio. Por ello, el 23.09.03, se in terpuso demanda de amparo con-
tra el Centro Naval del Perú, solici tando que se le otorgue a su hi-
jastra, Lidia Lorena Alejandra Arana Moscoso, el carné familiar en
calidad de hija y no un pase de invitada especial, por cuanto cons-
tituye una actitud discriminatoria y de vejación hacia el actor en su
condición de socio, afectándose con ello su derecho a la igualdad.
La emplazada contestó la demanda argumentando que en estric-
to cumplimiento del Acuerdo Nº 05-02 de la sesión del Comité
Directivo del Cen tro Naval del Perú, de fecha 13.06.02, se aprobó
otorgar el pase de invi tado especial válido por un año, renovable
hasta los 25 años, a los hijastros de los socios, y que en consecuen-
cia, no se puede otorgar a la hijastra del demandan te un carné de
hija del socio, por no tener esta calidad, de acuerdo con lo expues-
to en el Código Civil y las Normas Estatutarias. El Primer Juzgado
Especializado en lo Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima,
el 20.03.06, declaró infundada la demanda, estimando que el esta-
tuto del Centro Naval del Perú en su art. 23 no regula la situación
de los hijastros, en consecuencia, no existe disc.rin;inación alguna,
porque el actor no tiene derecho a que su hijastra tenga carné
familiar como hija del socio. La Primera Sala Civil de la Corte Su-
perior de Justicia de Lima, con resolución del 03.08.06, revocando

230
La asociación y otras formaciones asociativas

la sentencia apelada, declaró improceden te la demanda, conside-


rando que es la referida hijastra quien se encuentra afectada con
la negativa del demandado de otorgar el carné. familiar, por Jo que
para su represen tación legal se deberán considerar las normas re-
ferentes a Ja patria potestad, tutela y curatela; que siendo ello así,
se aprecia que el recurrente no es padre ni representante legal de
la menor, y. que alegar que está a cargo de su hijastra, no implica
la acreditación de su legitimidad para obrar. Mediante recurso de
agravio constitucional, el Tribunal. Constitucional, con sentencia
del 30.11.07 (Exp. Nº 09332-2006-PA /TC Lima) , declaró fundada
la demanda, debiendo reponerse las cosas al estado anterior a la
afectación producida por la asociación. Por consiguien te, le orde-
nó que no realice distinción alguna entre el trato que reciben los
hijos del demandante y su hijastra. Los fundamentos, que compar-
to plenamen te, son los siguientes:
"Así, lá familia ensamblada puede definirse como «la estructura fami-
liar originada en el matrimonio o la unión concubinaria de una pareja
en la cual uno o ambos de sus integrantes tienen hijos provenientes de
una relación previa>>.
( ...) Este Tribunal estima que en contextos en donde el hijastro o la
hijastra se han asimilado debidamen te al nuevo núcleo familiar, tal
diferenciación deviene en arbitraria y contraria a Jos postulados cons-
titucionales que obligan al Estado y a la comunidad a proteger a la
familia. En efecto, tal como se ha expuesto, tan to el padrastro como
el hijo afín, juntamente con los demás miembros de la nueva orga-
nización familiar, pasan a configurar una nueva identidad familiar.
Cabe anotar que por las propias experiencias vividas por los in tegran-
tes de este nuevo núcleo familiar -divorcio o fallecimien to de uno de
los progenitores- la nueva identidad familiar resulta ser más frágil y
difícil de materializar. Es por ello que realizar una comparación entre
el hijo afín y los hijos debilita Ja institución familiar, lo cual atenta
contra lo dispuesto en el artículo 4 de la Constitución, según el cual
la comunidad y el Estado protegen a la familia.
( ...) Como ya Jo ha anotado este Tribunal, tal libertad (se refiere a la
de asociación ) se erige como una manifestación de Ja libertad dentro
de la vida coexistencia!, protegiendo el que grupos de personas que
comparten similares intereses para la realización de una meta común,
puedan asociarse a fin de concretar estas. Tal derecho se sustenta en

231
Juan Espinoza Espinoza

principios como el de autonomía de la voluntad, el de autoorganiza-


dón y el de principio de fin altruista, a partir de los cuales se configu-
ra su contenido esencial, el que se encuentra constituido por: "a) el
derecho de asociarse, entendiendo por tal la libertad de la persona
para constituir asociaciones, así como la posibilidad de pertenecer li-
bremente a aquellas ya constituidas, desarrollando las actividades ne-
cesarias en orden al logro de los fines propios de las mismas; b) el
derecho de no asociarse, esto es, el derecho de que nadie sea obligado
a formar parte de una asociación o a dejar de pertenecer a ella, y c) la
facultad de autoorganización, es decir, la posibilidad de que la asocia-
ción se dote de su propia organización" (Expediente 4242-2004-PA/
TC, fundamento 5).
( ...) Evidentemente tal libertad tiene límites. El djsfrnte de esta
liber- tad puede ceder fren te a impera fivns constin1ciona]es
como lo son otros derechos fundamentales y otros bienes consti
tJ1ciona les En el caso de an tos interesa cuestionar Jos l ími tes de
la facp1 tad de aut.QQ.r:
ganiz=., la que se ve reflejada en la posibilidad de que la directiva
de la Asociación regule sus propias actividades. Desde luego, aquella
regulación no puede contravenir el ordenamiento jurídico, ya que =
l ibertad se ejerci ta den tro de nn espacio consti tucional en el que se
conjugan otros valores y bienes fundamentales
( ...)A la luz de Jo expuesto sobre Ja tutela especial que merece Ja fa-
milia -más aún cuando se trata de familias reconstituidas en donde la
iden tidad familiar es mucho más frágil debido a las propias circunstan-
cias en la que estas aparecen-, la diferenciación de trato entre los hijas-
tros y los hijos deviene en arbitraria. Así, de los actuados se infiere que
existe una relación estable, pública y de reconocimiento, que deter-
mina el reconocimien to de este núcleo familiar, al que eviden temen te
pertenece la hijastra. En tal sentido, si bien Ja Asociación argumen ta
que la medida diferenciadora se sustentó en la normativa interna de
Ja Asociación, emitida en virtud de la facul tad de autoorganizarse, esta
regla colisiona con el derecho a fundar una familia y a su protección".
(El subrayado es mío)

El principio que se puede extraer es que incluso la libertad de


asociación tiene límites en el ordenamiento imperativo y en los
principios que irradian el entero sistema jurídico. En este caso, el
respeto constitucional que merece la familia (sin distinción alguna)
no puede ser socavado por la libertad de asociación.

232
La asociación y otras formaciones asociativas

El derecho a un debido proceso corporativo ya ha sido reco-


nocido por el Tribunal Constitucional con sentencia del 07.03.07,
(Exp. Nº 7034-2006-PA/TC) . Este es el caso de una hija de asociado
que quería pasar de asociada preactiva a asociada activa y que, no
obstante haber postulado, la junta calificadora del Lima Golf Club
Asociación Civil no la evaluó en dos oportunidades e incluso, se le
devolvió la solicitud, sin darle explicación alguna, solo que vuelva a
presentarla tan igual como cualquier postulante externo. Se inter-
puso una demanda de amparo y el Sexto Juzgado Civil de Lima la
declaró improcedente, con fecha 13.01.05, por no haber agotado la
vía previa y porque la asociación tiene el derecho de reservarse la
admisibilidad de los nuevos asociados. Esta decisión fue confirmada
por la Sexta Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima, con
sentencia del 04.11.05. Sin embargo, elevado el recurso de agravio
constitucional, la Segunda Sala del Tribunal Constitucional, decla-
ró fundada la demanda y ordenó a la demandada "evaluar nueva-
men te y bajo expresa responsabilidad de sus directivos el pedido
de incorporación de la demandante en la condición de asociada
activa, motivando explícitamente las razones que sustenten su deci-
sión". El fundamen to de la decisión es el siguiente:

"Este Tribunal por último, considera, que lo que estima vulnerado en el


presente caso, no es exactamente el derecho de asociación ni el derecho
de igualdad invocados por la recurrente, sino mas bien el derecho al de-
bido proceso corporativo particular, entendido desde su dimensión o
vertiente fundamental, que exige, entre ou·as cosas, razonabilidad en la
toma de decisiones y proscripción de todo comportamiento que denote
arbitrariedad manifiesta".

Es importante tener en cuenta que, si bien el Tribunal Constitu-


cional reconoce que "a nadie se puede obligar a convivir con quien
no quiere", ha afirmado que:

"Los derechos fundamentales (como en general, la propia Constitu-


ción) vinculan no solo a los poderes públicos sino a todas las personas,
sean estas públicas o privadas. Desde dicha perspectiva es inadmisible
y por s11pu ren te de todo asi dero racional pretender q11e
porq11e

233
Juan Espinoza Espinoza

nna detenn jnada organi zación de particula res se rige por sus
propias nonnas in ternas, res11l ta inYJ1lnerahle o inm11ne al control
constjtJ1ci0: naL Desde el primer instante en que los derechos
fundamentales rigen en el ámbito de la vida tanto pública como
privada, es evidente que
cualquiera que fuese la afectación sobre su contenido supondrá la co-
rrelativa posibilidad no solo de revisión en la sede constitucional sino
de tutela en las circunstancias en que tal violación o amenaza de vio-
lación quede manifiestamente acreditada todo esto desde luego respe-
tando el procedimiento legal-estatutario, si lo hay. Este Golegiado, por
consiguiente no comparte la tesis de que los derechos constitucionales
solo imponen un deber de respeto u observancia exclusivamente del
Estado y sus autoridades. El deber, como ya se dijo, es para todos y es
esa la perspectiva con la que debe encararse la presente controversia,
máxime considerando que la recurrente no tiene la calidad de asocia-
da de la demandada y por tanto a ella no le alcanza la normativa del
Estatuto Social que constituye el nexo jurídico entre la asociación y sus
asociados". (El subrayado es mío)

De esta decisión se puede concluir lo siguiente:

a) El argumento de la asociación demandada que se basa en


el criterio de conciencia y el voto secreto en sesiones re-
servadas, así como el de la aceptación o denegatoria de los
postulan tes, entendidas como una "decisión personal de
cada uno de los miembros de laJun ta Calificadora y de Dis-
ciplina" y que los mismos "no tienen ninguna obligación
legal de fundamentar sus decisiones", no resiste al análisis,
por cuanto es manifiestamente inconstitucional.
b) La inconstitucionalidad de tal comportamiento se da en
que toda decisión respecto de una petición, pública o
privada, debe estar debidamen te motivada. Lo contrario
implica un acto de arbitrariedad que no debe ser indife-
ren te al Derecho.
c) El Tribunal entiende como derecho "al debido proceso
corporativo" la "razonabilidad en la' toma de decisiones y
proscripción de todo comportamiento que denote arbi-
trariedad manifiesta".

234
La asociación y otras formaciones asociativas

En este mismo sentido, con sentencia del 12.04.07 (Exp. Nº 8002-


2006-PA/TC Lima Lorena González Vignati) , la misma sala falló
ante.una idéntica demanda de la hermana de la peticionante.
¿Puede el juez ordenar el cambio de categoría asociativa de
un miembro ante la injustificada y abusiva negativa por parte de
la asociación? Con razón se sostiene que "el proceso cual sustituto
civilizado de la autotutela cumple dentro del sistema jurídico una
función fundamental: el ser el instrumento para lograr la tutela de
nuestros derechos, o más en general, de aquellas posiciones subjeti-
vas sustanciales que el propio ordenamien to jurídico nos reconoce
o atribuye. De ahí que el proceso se presente como una garantía;
la garantía de que los derechos que el ordenamiento jurídico nos
reconoce o atribuye abstractamente, bien en los supuestos de ame-
naza o violación de los mismos o bien en su concreta realización,
podrán encon trár concreta tutela"(9). El inc. 3, del art. 139 Const.
reconoce como principio y derecho de Ja función jurisdiccional "Ja
observancia del debido proceso y la tutela jurisdiccional". Asimis-
mo, el art. Idel T.P. del c.p.c. regula que:

"Toda persona tiene el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva para


el ejercicio o defensa de sus derechos o in tereses, con sujeción a un
debido proceso".

El derecho a la tutela jurisdiccional "es el que tiene todo sujeto


de derechos -sólo por el hecho de serlo- y que Jo titula para exigir
al Estado haga efectiva su función jurisdiccionaJ"(IO). Ahora bien, el
derecho a la tutela jurisdiccional efectiva se traduce en la situación
jurídica en la cual el Estado, a través del órgano jurisdiccional, pro-
teja los derechos y legítimos intereses de los particulares. Por ello, es
necesario delimitar qué situación concreta se encuentra en conflicto

19) Eugenia ARIANO DEHO, Problemas del Proceso Civil, Jurista Editores, Lima,
2003, 587. .
(10) Juan MONROY GÁLVEZ, Introducción al Proceso Civil, T.!, Estudio De Belaún-
de & Monroy, Temis, Santa Fe de Bogotá, 1996, 245.

235
Juan Espinoza Espinoza

para justificar dicha tutela jurisdiccional efectiva. En mi opinión,


qué duda cabe, la regla a seguir siempre será que las personas, en
el ejercicio de la libertad de asociación y de su autonomía privada,
pueden establecer reglas de admisión, categorización y exclusión
de sus miembros. Sin embargo, este derecho no es absoluto. Si nos
encontramos en un supuesto de abuso de derecho por parte de los
miembros de lajun ta calificadora y de disciplina de una asociación
al denegarle injustificada y reiteradamente el cambio de categoría a
uno de sus asociados, cabe una tutela efectiva de su legítimo interés
de pretensión, a nivel constitucional, a través del derecho al debido
proceso corporativo; a nivel civil, mediante una reparación, sea esta
dineraria o específica. En este último caso, si objetivamente se han
cumplido con todos los requisitos, cabría que el juez, excepcional-
mente, ordene la categorización del asociado. No olvidemos que
también el principio de prohibición del abuso de derecho tiene
reconocimien to constitucional. Así, el art. 103 in fine de la Carta
Magna establece que "La Constitución no ampara el abuso de dere-
cho". Por su parte, el art. U del T.P. del e.e. establece que:

"La ley no ampara el ejercicio ni la omisión abusivos de un derecho. Al


demandar indemnización u otra pretensión, el interesado puede solici-
tar las medidas cautelares apropiadas para evitar o suprimir provisional-
mente el abuso".

El siguien te caso nos ayudará a entender esta situación: una se-


ñora ingresa a Los fukas Golf Club como asociada y su esposo, así
como sus hijos, menores de edad, entran en calidad de familiares
activos. Como an tecedente de la conducta de los integrantes de la
junta calificadora y de disciplina de la asociación, tenemos los si-
guien tes hechos:

a) Con fecha 06.09.01, el esposo presentó por primera vez,


ante !a jun ta calificadora y de disciplina de la asociación su
solicitud para adquirir la calidad de "cónyuge activo".
b) Con fecha 04.10.01, el secretario de la asociación informa
que la junta calificadora y de disciplina acordó denegar di-
cha solicitud.

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