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CAPITULO 1

Vers. 1-21. EMPIEZA EL CAUTIVERIO BABILONICO; LA EDUCACION DE DANIEL


EN BABILONIA, etc.
1. año tercero—Véase Jer 25:1, “el año cuarto”; Joacim subió al trono al final
del año, que Jeremías considera como el primer año; pero Daniel no lo tiene
en cuenta, siendo año incompleto: así, en Jeremías, es “el año cuarto”; en
Daniel, “el tercer año”. [Jahn.] Sin embargo, Jeremías (Jer 25:1; Jer 46:2)
simplemente dice que el cuarto año de Joacim coincide con el primero de
Nabucodonosor, cuando éste venció a los egipcios en Carquemis; y no que la
deportación de los cautivos de Jerusalén fuera en el cuarto año de Joacim;
ésta probablemente sucedió al fin del tercer año de Joacim, un poco antes de
la batalla de Carquemis. [Fairbairn.] Nabucodonosor se llevó a los cautivos
como rehenes por la sumisión de los hebreos. Las Escrituras históricas no dan
ningún relato positivo de esta primera deportación, con la cual el cautiverio
babilónico, es decir, la sujeción de Judá a Babilonia por setenta años (Jer
29:10), empieza. Pero 2Ch 36:6-7 dice que Nabucodonosor pensaba llevar a
Joacim a Babilonia, y que “se llevó allá los vasos de la casa de Jehová”. Pero
Joacim murió en Jerusalén, antes que el propósito del vencedor fuera llevado
a efecto (Jer 22:18-19; Jer 36:30), y que su cadáver. Como se había predicho,
fué arrastrado fuera de las puertas por los sitiadores caldeos, y dejado
insepulto. La segunda deportación bajo Joacim fué ocho años más tarde.

2. Sinar—el nombre viejo de Babilonia (Gen 11:2; Gen 14:1; Isa 11:11; Zac
5:11). Nabucodonosor tomó sólo “de los vasos”, es decir, algunos de ellos, ya
que no pensaba derribar el estado, sino hacerlo tributario, y dejar de tales
vasos tantos como fueran necesarios para el culto público de Jehová. Más
tarde todos fueron llevados, y fueron devueltos bajo Ciro (Esdras 1:7). Su
dios—Bel. Su templo, como a menudo sucedía entre los paganos, fue hecho
“la casa del tesoro” de los reyes.
3. príncipe de sus eunucos—llamado en Turquía el “Kislar Aga”. Del linaje real
—Véase profecía, 2 Reyes 20:17-18.
4. en quienes no hubiese tacha alguna—La forma corporal hermosa, en las
ideas orientales, se asociaba con el poder mental. “Muchachos” quiere decir
jovencitos de doce a catorce años. Enseñase…la lengua de los Caldeos—su
idioma y literatura, arameo babilónico. Que su enseñanza pagana no era del
todo inútil, se ve en los magos egipcios que se oponían a Moisés, y en los
magos de oriente (Mat 2:1), que buscaban a Jesús y quienes habrían podido
conocer la tradición acerca del “Rey de los judíos”, por medio de Dan 9:24,
etc., escrita en el oriente. Así como Moisés fue educado en el saber de los
sabios egipcios, así Daniel en el de los caldeos, para familiarizar su mente con
la enseñanza misteriosa y así desarrollar su don de entender visiones, dadas
por Dios (vv. 4, 5, 17).
5. la comida del rey—Es costumbre de los reyes de oriente, agasajar con
comida de su mesa, a muchos partidarios y cautivos reales (Jeremías 52:33-
34). En hebreo “comida”, quiere decir “cosas delicadas”. Estuviesen delante
del rey—como cortesanos asistentes; no como eunucos.
6. hijos de Judá—la tribu más noble, siendo la tribu a la cual pertenecía “el
linaje del rey” (véase v. 3).
7. puso nombres—propuestos para señalar su nueva relación, a fin de que se
olvidasen de su religión anterior y su patria (Gen 41:45). Pero como en el
caso de José, a quien Faraón llamó Zafnathpaaneah, así en el de Daniel, el
nombre indicativo de su relación con la corte pagana (“Beltsasar”, es decir,
“príncipe de Bel”), por lisonjero que fuese, no es el nombre retenido por las
Escrituras, sino el nombre que indica su relación con Dios (“Daniel”, Dios mi
juez el tema de sus profecías es, el juicio de Dios sobre las potencias
mundiales paganas). Ananías—es decir, “A quien Jehová ha favorecido”.
Sadrach—de “Rak”, en babilónico, “el rey”, es decir, “el sol”; la misma raíz
como en Abrec (Gen 41:43), “Inspirado o iluminado por el dios-sol”. Misael
—es decir, “¿Quién es lo que Dios es”? ¿Quién es comparable con Dios?
Mesach—Los babilonios retuvieron la primera sílaba de Misael, el nombre
hebreo; pero por El, es decir, Dios, sustituyeron “Sac”, el nombre de la
diosa babilónica, llamada Sesac (Jer 25:26; Jer 51:41), que correspondía a la
Tierra, o si no Venus, la diosa del amor y alegría, fue en medio de la fiesta de
ella que Ciro tomó Babilonia. Azarías—es decir, “A quien ayuda Jenová”.
Abed-nego—es decir, “Siervo del fuego resplandeciente”. Así pues, estos
jóvenes siervos de Jehová, en lugar de estar dedicados a él, fueron dedicados
por los paganos a sus cuatro dioses principales [Heródoto, Clio]. Bel. el jefe
de los dioses, el dios sol, la diosa tierra y el dios del fuego. A éste último
fueron entregados, cuando se negaron a adorar la imagen de oro (cap. 3). La
Versión Caldea traduce “Lucifer”, en Isa 14:12, Nogea, otra forma de Nego.
De este modo los nombres en el mismo principio son significativos del
aparente triunfo de los poderes paganos ante Jehová y su pueblo, más de la
segura ruina de aquéllos.
8. Daniel propuso en su corazón de no contaminarse en… la comida del rey—
se especifica a Daniel como el iniciador en el “propósito” (la palabra da a
entender una resolución decidida), de abstenerse de la contaminación, lo
que indica un carácter ya formado para las funciones proféticas. Los otros
tres, sin duda, participaban en el propósito de él. Era costumbre tirar sobre la
tierra una pequeña porción de las viandas, como ofrenda iniciadora a los
dioses, como para consagrar a ellos el festín entero (véase Deuteronomio
32:38). El haber participado de semejante fiesta habría sido sancionar la
idolatría, lo que era prohibido aun después que se había abolido la distinción
legal entre carnes limpias y carnes contaminadas (1Co 8:7, 1Co 8:10; 1Co
10:27-28). De modo que la fe de estos tres jóvenes se hizo instrumental para
contrarrestar el mal predicho contra los judíos (Eze 4:13; Hos 9:3), a la gloria
de Dios. Daniel y sus tres amigos, dice Auberlen, se destacan como oasis en el
desierto. Como Moisés, Daniel “escogió antes ser afligido con el pueblo de
Dios, que gozar de comodidades temporales del pecado” (véase cap. 9).
Quien ha de interpretar revelaciones divinas, no debe alimentarse de las
cosas delicadas ni beber la copa embriagante de este mundo. Esto hizo que
su nombre fuese tan querido a sus compatriotas, como el de Noé y Job,
quienes también se mantuvieron solos en su piedad, en medio de una
generación perversa (Eze 14:14, Eze 28:3). Pidió— aunque estemos decididos
en cuanto a principios, debemos buscar nuestro objeto por medio de la
suavidad, más bien que por un testimonio vanaglorioso, el cual, bajo pretexto
de fidelidad, despierta la oposición.
9. puso Dios a Daniel en gracia—el favor de otros para con los piadosos es
obra de Dios. Fue así en el caso de José (Gen 39:21), y especialmente para
con Israel (Psa 106:46; Véase Pro 16:7).
10. rostros más tristes—pareciendo menos sanos. muchachos … semejantes
a vosotros—de vuestra edad; lit. “círculo”. Condenaréis… mi cabeza—algún
déspota oriental, en un arrebato de ira de que sus órdenes fuesen
desobedecidas, mandaría que el ofensor fuese decapitado inmediatamente.
11. Melsar—más bien, “el mayordomo”, o “despensero principal”, encargado
por Aspenaz de proveer la ración diaria a los jóvenes. [Gesenius.] La palabra
todavía está en uso en Persia (Irán).
12. dennos legumbres—la palabra hebrea expresa cualquier vegetal
producido de semilla, es decir, alimentación vegetal en general. [Gesenius.]
13-15.—Que ilustra Deut 8:3 : “El hombre no vivirá de solo pan, más de todo
lo que sale de la boca de Jehová”.
17. dióles Dios conocimiento—(Exo 31:2-3; 1Ki 3:12; Job 32:8; Jam 1:5, Jam
1:17). Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños—Dios hizo que uno
de su pueblo despreciado eclipsara a los sabios caldeos en toda ciencia, de la
cual ellos se jactaban. Fue así con José en la corte de Faraón (Gen 40:5; Gen
41:1-8). Daniel, en alabanza de su propio “conocimiento”, no habla por
vanidad, sino por mandato de Dios, como uno arrebatado fuera de sí. Véase
mi Introducción, “CONTENIDO DEL LIBRO”.
18. los trajo delante de Nabucodonosor—es decir, no sólo a Daniel y a sus
tres amigos, sino a otros jóvenes también (v. 3, y v. 19, “entre todos ellos”).
19. estuvieron delante del rey—es decir, fueron promovidos a una posición
de favor cerca del trono.
20. diez veces—lit., “diez manos”. Magos—correctamente, “escribas
sagrados, expertos en los escritos sagrados, una clase de sacerdotes egipcios”
[Gesenius]; de una raíz hebrea, “una pluma” (de escribir). Los magos
formaban una de las seis divisiones de los medos. Astrólogos—hebreo,
“encantadores”, de una raíz, “esconder”, practicantes de artes ocultas.
21. fue Daniel hasta el año primero del rey Ciro—(2Ch 36:22; Ezr 1:1). No que
él no continuara más allá de aquel año, sino la expresión tenía por motivo
señalar el hecho de que el que era uno de los primeros cautivos llevados a
Babilonia, vivió hasta ver el fin del cautiverio. Véase mi Introducción. “EL
SIGNIFICADO DEL CAUTIVERIO BABILONICO”. En el cap. 10:1, es mencionado
Daniel como viviendo “en el tercer año de Ciro”. Véase Nota Marginal, sobre
el uso de “hasta”, Psa 110:1; Psa 112:8.

CAPITULO 2

Vv 1-49. EL SUEÑO DE NABUCODONOSOR; LO INTERPRETA DANIEL, Y SU


PROMOCION.
1. segundo año de… Nabucodonosor—El cap. 1:5, hace ver que “tres años”
habían transcurrido, desde cuando Nabucodonosor hubo tomado Jerusalén.
La solución de esta dificultad es, que Nabucodonosor había gobernado como
subordinado a su padre Nabopolasar, tiempo al cual se refiere el cap. 1;
mientras que “el segundo año”, en el cap. 2, se cuenta desde su soberanía
individual. La misma dificultad es una prueba de lo genuino; todo estaba
claro para el escritor y sus lectores originales por su conocimiento de las
circunstancias, y por esto él no agrega ninguna explicación. Un falsificador no
introduciría dificultades; el autor en aquel entonces no veía dificultad en el
caso. Nabucodonosor se llama “rey” (cap. 1:1), por anticipación. Antes que
saliera de Judea, llegó a ser rey verdadero por la muerte de su padre, y los
judíos siempre le llamaban “rey” como comandante del ejército invasor.
Soñó sueños—Es significativo que no a Daniel, sino al entonces gobernante
mundial, Nabucodonosor, fuese concedido el sueño. El poder mundial había
de conocer, de parte del primero de sus representantes que había
conquistado la teocracia, la suerte que le esperaba al ser sojuzgado para
siempre por el reino de Dios. Así como esta visión comienza la primera
parte del libro, así la del cap. 7 la termina. Nabucodonosor como
vicerregente de Dios (v. 37; véase Jer 25:9; Eze 28:12-15; Isa 44:28; Isa 45:1;
Rom 13:1), es honrado con la revelación por medio de un sueño que era
una manera muy apropiada para uno que estaba fuera del reino de Dios.
Fue así también, en el caso de Abimelec, Faraón, etc. (Génesis caps. 20 y
41), especialmente porque los paganos daban tanta importancia a los
sueños. Sin embargo, no es él quien lo interpreta, sino un israelita. El
paganismo es pasivo, pero Israel activo, en cosas divinas, de modo que la
gloria pertenece al “Dios del cielo”.
2. Caldeos—aquí, cierta orden de magos sacerdotes, que llevaban una
vestimenta peculiar, como la vista en los dioses y hombres deificados en las
esculturas asirias. Probablemente pertenecían exclusivamente a los caldeos,
la tribu original de la nación babilónica, así como los magos eran
propiamente medos.
3. mi espíritu se ha perturbado por saber el sueño—Despertó alarmado,
recordando que algo solemne le había sido presentado en un sueño, sin
poder recordar la forma en que se había adornado. Su pensamiento en la
grandeza inaudita a la cual había alcanzado su poder (v. 29). Hizo que
estuviese ansioso por saber cuál sería el resultado de todo aquello. Dios
responde a este deseo en la forma más acertada para impresionarlo.
4. Aquí empieza la porción caldea del libro de Daniel, la cual continúa hasta el
fin del cap. 7. En ella, se trata del curso, carácter y la crisis del poder gentil;
mientras que en las otras partes, que están en hebreo, se trata de cosas que
tienen que ver especialmente con los judíos y Jerusalén. Arameo—el caldeo
arameo, la lengua indígena del rey y su corte; mencionándola aquí, el profeta
insinúa el motivo por el cual él la empleaba desde este punto. Para siempre
vive—fórmula usada para dirigirse a los reyes, como nuestra frase “¡viva el
rey!” Véase 2 Reyes 1:31.
5. El negocio—es decir, “El sueño se me fue”. Traduce Gesenius: “El decreto
ha salido de mí”, irrevocable (Véase Isa 45:23), es decir, que seáis vosotros
ejecutados, si no me contáis tanto el sueño y como la interpretación. Nuestra
versión es más sencilla, pues supone que el rey mismo se había olvidado del
sueño. Los que fingen tener conocimientos sobrenaturales, a menudo traen
sobre sí su castigo propio. Seréis hechos cuartos—(1Sa 15:33). Vuestras
casas… por muladares—más bien, “montón cenagoso”. Las casas de
Babilonia fueron hechas de adobes; cuando eran destruidas, la lluvia
convertía todo en un montón de barro, en la tierra húmeda, cerca del río.
[Stuart.] En cuanto a la conformidad de esta cruel amenaza con el carácter
mismo de Nabucodonosor, véase cap. 4:17, “al más bajo de los hombres”;
Jer 39:5-6; Jer 52:9-11.
6. dones—lit. “obsequios derramados en grande abundancia”.
8. ponéis dilaciones—lit. “compráis tiempo”. Véase Efesios 5:16; Col 4:5,
donde el sentido es algo diferente. El negocio se me ha ido—(Véase Nota, v.
5).
9. una sola sentencia—un solo decreto; no puede haber un segundo decreto,
que revoque el primero (Est 4:11). Perversa—engañosa. Entre tanto que se
muda el tiempo—hasta que venga un estado nuevo de cosas, ya sea que yo
deje de perturbarme por el sueño o que venga un cambio en el gobierno (el
cual la agitación causada por el sueño hacía temer a Nabucodonosor, y que
así sospechase que conspiraban los caldeos). Decidme el sueño, para que yo
entienda que me podéis mostrar su declaración—Si no podéis contar lo
pasado, un sueño que realmente me fue presentado, ¿cómo podéis saber, y
mostrar, los acontecimientos futuros incluidos en el sueño?
10. No hay hombre … que pueda declarar el negocio—Dios hace que los
paganos, por su propia boca, condenen sus impotentes pretensiones al
conocimiento sobrenatural, para hacer ver en contraste más claro el poder
de él para revelar secretos a sus siervos, aunque son meros “hombres sobre
la tierra” (véase vv. 22, 23). Además de esto—es decir, si tales cosas pudieran
ser hechas por los hombres, otros príncipes absolutos las habrían conseguido
de sus magos; como no lo han hecho, es prueba de que tales cosas no
pueden hacerse, y con razón no se puede exigir de nosotros.
11. los dioses cuya morada no es con la carne—que corresponde a “hombres
sobre la tierra”; porque había, según su creencia, “hombres en el cielo”, es
decir, hombres deificados; por ejemplo, Nimrod. Aquí se refiere a los dioses
supremos, quienes, en la creencia caldea, solos pueden resolver la dificultad,
pero que no se comunican con los hombres. Los dioses inferiores,
intermedios entre los hombres y los dioses supremos, son incapaces de
resolverla. Contrástese con la idea pagana de la absoluta separación entre
Dios y el hombre, Juan 1:14 : “Y aquél verbo fue hecho carne, y habitó entre
nosotros”; Daniel en este asunto fue hecho su representante.
12, 13. Parece que Daniel y sus compañeros no habían sido contados entre
los magos y caldeos, y por esto no fueron llamados a la presencia del rey. La
providencia lo había ordenado de modo que toda sabiduría meramente
humana, fuese mostrada vana, antes que su divino poder fuese manifestado
por medio de su siervo. El v. 24 demuestra que el decreto de que se matase a
los sabios, no se había ejecutado, cuando se interpuso Daniel.
14. capitán de los de la guarda del rey—que mandaba a los verdugos (véase
Margen, y Gen 37:36, Margen).
15. ¿Qué es la causa… tan apresuradamente?—¿Por qué no fuimos
consultados todos, antes que el decreto para la ejecución de todos fuese
publicado? el negocio—la perturbación del rey en cuanto a su sueño, y su
consulta abortiva con los caldeos. Es evidente por esto que Daniel hasta
ahora ignoraba todo el asunto.
16. Daniel entró—tal vez no en persona, sino por la mediación de algún
cortesano que tenía acceso a él. La primera entrevista directa parece haber
sido v. 25. [Barnes.] le diese tiempo—El rey concedió “tiempo” a Daniel,
aunque no lo hizo con los caldeos, porque ellos dejaron ver su propósito falso
pidiendo que el rey les contase el sueño, lo que no hizo Daniel. La
providencia sin duda influyó en su mente, ya favorable (cap. 1:19, 20), para
que mostrase favor especial a Daniel.
17. Aquí aparece el motivo por el cual Daniel pidió “tiempo” (v. 16), es decir,
él quería comprometer a sus amigos, para que se uniesen con él en oración a
Dios, pidiendo que él le revelase el sueño.
18. Un ejemplo del poder de la oración unida (Mat 18:19). La misma
instrumentalidad rescató a Pedro de su peligro (Act 12:5-12).
19. revelado… en visión de noche—(Job 33:15-16).
20. Daniel habló—respondió a la bondad de Dios con alabanzas. Nombre de
Dios—Dios en su revelación de sí mismo por obra de su amor, “sabiduría y
poder” (Jer 32:19).
21. muda los tiempos y las oportunidades—“En estas palabras da el autor
una intimación general preparatoria, de que el sueño de Nabucodonosor
tiene que ver con los cambios y sucesiones de reinos” [Jerónimo.] Los
“tiempos” son las fases y períodos de duración de imperios (Véase cap.
7:25; 1Ch 12:32; 1Ch 29:30); las “oportunidades”, los tiempos convenientes
para su apogeo, decadencia y su destrucción (Eclesiastés 3:1; Act 1:7; 1Th
5:1). Las vicisitudes de los estados, con sus “tiempos” y “oportunidades”,
no son reguladas al azar o por fatalidad, como creían los paganos, sino por
Dios. Quita reyes—(Job 12:18; Psa 75:6-7; Jer 27:5; cf. 1Sa 2:7-8). Da la
sabiduría—(1Ki 3:9-12; Jam 1:5).
22. El revela—(Job 12:22). Así espiritualmente, Eph 1:17-18. conoce lo que
está en tinieblas—(Psa 139:11-12; Heb 4:13). la luz mora con él—(Jam 1:17;
1Jo 1:4). “Apocalipsis” o “revelación” significa una profecía divina, una
actividad humana. Véase 1Co 14:6, donde se hace distinción entre las dos
cosas. El profeta está en relación con el mundo exterior, dirigiendo a la
congregación las palabras con las cuales el Espíritu de Dios lo abastece; él
habla en el Espíritu, pero el vidente apocalíptico está en el Espíritu su
persona entera (Rev 1:10; Rev 4:2). La forma de la revelación apocalíptica (la
misma palabra quiere decir que quitado) es subjetivamente o el sueño, o, en
el velo que esconde al mundo invisible, es plano superior, la visión. La
interpretación del sueño de Nabucodonosor, fue una educación preparatoria
para Daniel mismo. Por pasos graduados, en los cuales cada revelación lo
preparaba para la que había de seguir. Dios lo capacitó, para descubrimientos
que se hacían cada vez más especiales. En los caps. 2 y 4, él no es sino el
intérprete de los sueños de Nabucodonosor; entonces él mismo tuvo un
sueño, pero es sólo una visión en un sueño de la noche (cap. 7:1, 2); luego
sigue una visión estando despierto (cap. 8:1-3); al fin, en dos revelaciones
finales (caps. 9, 10, 11 y 12), el estado extático no hace más falta. La
progresión en la forma corresponde a la progresión en el contenido de su
profecía: en el principio los contornos generales, y más tarde éstos son
llenados con detalles cronológicos e históricos minuciosos, tales como no se
hallan en el Apocalipsis de Juan, aunque, como convenía en el Nuevo
Testamento, la forma de las revelaciones es la más elevada, es decir, claras
visiones que caminan. [Auberlen.]
23. A ti… te alabo—atribuye toda la gloria a Dios. Dios de mis padres—tú te
has mostrado el mismo Dios a mí, desterrado cautivo, así como te mostraste
a Israel antiguamente, y esto por causa del pacto hecho con nuestros
“padres” (Luk 1:54, Luk 1:56; Véase Psa 106:45). Me diste sabiduría y
fortaleza—siendo tú la fuente de ambas, con referencia al v. 20. Toda
capacidad sabia que tenga yo, para impedir la ejecución del cruel decreto del
rey, es un don tuyo. Me… nos—la revelación fue dada a Daniel, como “me”
da a entender; sin embargo, con justa modestia, él une consigo a sus amigos;
porque fue a sus oraciones unidas y no a las de él individualmente, que él
debía la revelación de parte de Dios. Enseñado el negocio del rey—las
mismas palabras con las que los caldeos habían negado la posibilidad de que
hombre alguno sobre la tierra contase el sueño (“No hay hombre sobre la
tierra que pueda declarar el negocio del rey”, v. 10). Los impostores son
obligados por el Dios de la verdad, a comer sus propias palabras falsas.
24. Después de esto—Mejor, “por causa de esto”; porque había recibido la
comunicación divina. Llévame delante del rey—dando a entender que antes,
en persona, no había estado delante del rey, en este asunto (Nota, v. 16).
25. Un varón… he hallado—como todos los cortesanos, al anunciar cosas
agradables, se atribuye a sí mismo el mérito del descubrimiento. [Jerónimo.]
Lejos de ser una discrepancia el que no dijera nada del entendimiento
anterior entre él y Daniel, o que no dijera nada acerca de la petición de
Daniel al rey (vv. 15, 16), esto es precisamente lo que esperaríamos en
semejantes circunstancias. Arioc no se atrevería a decir a un monarca
absoluto que él había demorado la ejecución del decreto cruel, bajo su
propia responsabilidad; sino que, en primera instancia, la demoraría
secretamente hasta que, por petición del rey, hubiera conseguido el tiempo
necesario, sin que pareciera que Arioc supiera la petición de Daniel, como
causa de la demora; luego, cuando Daniel hubo recibido la revelación, Arioc,
en nervioso apresuramiento, lo traería al rey, como si fuera por primera vez
que le hubiera “hallado”. La misma dificultad, una vez aclarada, es una
prueba de la veracidad del relato; este detalle nunca sería introducido por un
falsificador.
27. ni… lo pueden—siendo entendido en todo el saber de los caldeos (cap.
1:4), Daniel podría declarar autoritariamente, la imposibilidad de que un
simple hombre resolviera la dificultad del rey. Adivinos—de una raíz,
“cortar”, refiriéndose a su acción de cortar los cielos en divisiones, y de
acertar los destinos de los hombres según el lugar de las estrellas en el
momento de nacer.
28. un Dios—en contraste con los “sabios”, etc. (v. 27). El cual revela los
misterios—(Amos 3:7; Amos 4:13). Véase Gen 41:45, “Zaphnath-paaneah”, el
revelador de secretos, el título dado a José. a cabo de días—lit., “en los días
después” (v. 29); “los postreros días” (Gen 49:1). Se refiere a todo el
porvenir, inclusive los días mesiánicos, que es la dispensación final (Isa 2:2).
Visiones de tu cabeza—conceptos formados en el cerebro.
29. Mediante una revelación Dios se encontró con Nabucodonosor. Quien
había estado meditando en el destino futuro de su gran imperio.
30. no por sabiduría que en mi haya—no por causa de alguna sabiduría
anterior que yo hubiera manifestado (cap. 1:17, 20). Los siervos de Dios
especialmente favorecidos en todas las edades, desconocen todo mérito en
sus personas, y lo atribuyen todo, a la gracia y al poder de Dios (Gen 41:16;
Act 3:12). Que entendieses los pensamientos de tu corazón—tu tema de
pensamiento antes de dormirte. O, tal vez la aprobación del carácter de
Nabucodonosor por medio de esta revelación, podrá ser el sentido (véase
2Ch 32:31; Luk 2:35).
31. El poder mundial en su totalidad, aparece como una forma humana
colosal: Babilonia, la cabeza de oro, Medopersia, el pecho y dos brazos de
plata, Grecomacedonia, el vientre y los muslos, y Roma, con sus vástagos
germanoeslavónicos, las piernas de hierro y pies de hierro y barro: todavía
existente esta cuarta parte. Sólo se menciona a aquellos reinos que están en
alguna relación con el reino de Dios; de éstos no se omite ninguno; el
establecimiento final de aquel reino es el propósito del gobierno moral del
mundo por Dios. El coloso de metal se para en pies débiles, de barro. Toda
la gloria del hombre es efímera y sin valor como la paja (Véase 1Pe 1:34).
Pero el reino de Dios, pequeño y despreciado como una “piedra” en el suelo,
es sólido en su unidad homogénea; mientras que el poder mundial, en sus
elementos constituyentes heterogéneos, que sucesivamente reemplazan
unos a otros, contiene los elementos de la decadencia. La relación de la
piedra con la montaña, es la del reino de la cruz (Mat 16:23; Luk 24:26), con
el reino de la gloria, empezando aquél y terminando éste cuando el reino
de Dios despedace los reinos del mundo (Rev 11:15). El contraste que hizo
Cristo entre los dos reinos, se refiere a este pasaje. Una grande imagen—lit.,
“una imagen que fue grande.” Aunque los reinos eran diferentes, era
esencialmente uno y el mismo poder mundial bajo fases diferentes, así como
la imagen era una, aunque sus partes eran de metales diferentes.
32. En las monedas antiguas, los estados frecuentemente se representan
bajo formas humanas. La cabeza y partes altas, quieren decir los tiempos
primitivos; las partes inferiores, los tiempos posteriores. Los metales vienen
a ser cada vez más ordinarios, dando a entender la degeneración progresiva
de mal en peor. Hesíodo, 200 años antes de Daniel, había comparado las
cuatro edades con los cuatro metales en el mismo orden; la idea es
sancionada aquí por la Escritura Sagrada. Esto era tal vez uno de aquellos
fragmentos de la revelación entre los paganos, derivados de la tradición
acerca de la caída del hombre. Los metales bajan en su gravedad específica,
en la medida que descienden; la plata no es tan pesada como el oro, el
bronce no es tan pesado como la plata, y el hierro, no tan pesado como el
bronce, estando arreglados en este orden, al revés de su estabilidad.
[Tregelles.] Nabucodonosor recibió su autoridad de Dios, no del hombre, ni
como responsable al hombre. Pero el rey persa era tan dependiente de otros
que no pudo librar a Daniel de los príncipes (cap. 6:14, 15); contrástese con el
cap. 5:18, 19, acerca del poder de Nabucodonosor derivado de Dios, “los que
él quería mataba, y daba vida a los que quería” (cf. Ezr 7:14; Est 1:13-16). La
Macedonia griega deja ver su desmejoramiento en sus divisiones, no unida
como Babilonia y Persia. El hierro es más fuerte que el bronce, pero en otros
aspectos es inferior; así Roma, sana y fuerte para hollar las naciones, pero
menos regia, mostraba su principal deterioración en su último estado. Cada
reino se incorpora y se asimila a sus antecesores (véase cap. 5:28). El poder
que estaba en la mano de Nabucodonosor, fué dado por Dios (vv. 37, 38), la
autocracia, en los reyes persas, era el poder de gobernar que descansaba
sobre la nobleza de persona y nacimiento, siendo los nobles iguales en rango
al rey, pero no en el poder oficial; en Grecia había una aristocracia, no de
nacimiento, sino de influencia individual; en Roma, la autoridad era más baja
de todas, y dependía enteramente de la elección popular, siendo elegido el
emperador, por una elección popular militar.
33. Así como los dos brazos de plata, significan los reyes de los medos y
persas [Josefo]; y los dos muslos de bronce, los seleucidas de Siria y lágidas
de Egipto, las dos secciones principales, en las que se dividió la Macedonia
griega, así las dos piernas significan los dos cónsules romanos. [Newton.] El
“barro” en el v. 41, “barro cocido de alfarero”, v. 43, “tiesto de barro”
quieren decir “utensilios de barro cocido”, duros pero frágiles (véase Psa 2:9;
Rev 2:27, donde se usa la misma figura del mismo acontecimiento); los pies
son estables, mientras soportan sólo una presión directa, más fácilmente
rotos en pedazos, por un golpe (v. 34), como el hierro entremezclado no
detiene tal resultado, sino que lo apresura.
34. una piedra—El Mesías y su reino (Gen 49:24; Psa 118:22; Isa 28:16). En su
relación con Israel, es una “piedra de tropiezo” (Isa 8:14; Act 4:11; 1Pe 2:7-8),
sobre la cual ambas casas de Israel se rompen, mas no se destruyen (Mat
21:32). En su relación con la iglesia, la misma piedra que destruye la imagen,
es cimiento de la iglesia (Eph 2:20). En su relación con el poder mundial, la
piedra es su destructor (vv. 35, 44; véase Zec 12:3). Cristo dice (Mat 21:44,
refiriéndose a Isa 8:14-15), “El que cayere sobre esta piedra (es decir,
tropezar y ser ofendido en él, como lo eran los judíos, de quienes dice: El
reino de Dios será quitado), será quebrantado”; pero (refiriéndose a los vv.
34, 35) “sobre quien ella cayere” (refiriéndose al poder mundial, que había
sido el instrumento para quebrantar a los judíos), no sólo le quebrantará,
sino “le desmenuzará” (1Co 15:24). La caída de la piedra sobre los pies de la
imagen, no puede referirse a Cristo en su primer advenimiento, porque el
cuarto reino todavía no estaba dividido—los dedos de los píes no estaban en
existencia (Véase Nota, v. 44). fué cortada—es decir, “de la montaña” (v. 45);
es decir, Monte Sión (Isa 2:2), y antitípicamente, el monte celestial de la
gloria del Padre, de quien vino Cristo. No con mano—explicado en el v. 44,
“levantará el Dios del cielo un reino”, en contraste con la imagen que fue
hecha con manos de hombre. El Mesías no fue creado por intervención
humana, sino concebido por el Espíritu Santo (Mat 1:20; Luk 1:35; véase Zec
4:6; Mar 14:58; Heb 9:11, Heb 9:24). De modo que “no de mano de hombre”,
es decir, celestial, 2Co 5:1, espiritual, Col 2:11. Los reinos mundiales fueron
levantados por ambición humana; mas éste es el “reino de los cielos”; “no
es de este mundo” (Juan 18:36). Así como el cuarto reino, o Roma, fue
representado en un estado doble, primero fuerte, con piernas de hierro,
luego débil, con dedos en parte de hierro, en parte de barro; así también el
quinto reino, el de Cristo, se ve, por su parte, primero insignificante como
una “piedra”, luego como una “montaña”, que llenaba toda la tierra. Los diez
dedos son los diez reinos menores, en los cuales el reino romano fue dividido
finalmente. Esta división décupla, aquí insinuada, no se especifica en detalle,
sino en el capítulo siete. El cuarto imperio, originalmente, fue limitado en
Europa, más o menos por los ríos Rhin y Danubio; en Asia, por el Éufrates. En
África poseía Egipto y las costas septentrionales; Bretaña del Sur y Dacia,
fueron añadidas después, pero más tarde dejadas. Los diez reinos no se
levantarán mientras no se produzca una deterioración (por la mezcla de
barro con el hierro); ellos existen, cuando Cristo llega en gloria, y entonces
son quebrantados en pedazos. Se ha buscado a los diez, en las hordas
invasoras de los siglos quinto y sexto. Pero, aunque muchas provincias fueron
en aquel entonces separadas de Roma como reinos independientes, la
dignidad de emperador todavía continuaba, y el poder imperial se ejercía por
Roma misma, durante dos siglos. De modo que las divisiones décuplas no
pueden buscarse antes de 731 de J. C. Pero el oriente no ha de ser excluído,
como hay cinco dedos en cada pie. De modo que no se puede fijar un punto
de tiempo para la división, antes de la derrota del imperio con la toma de
Constantinopla por los turcos (año 1453). Parece entonces, que los diez
definitivos serán el desarrollo final del imperio romano, inmediatamente
antes del levantamiento del Anticristo, quien destruirá tres de los reinos, y
después de tres años y medio, él mismo será destruido, por Cristo en
persona. Algunos de los diez reinos serán, sin duda, los mismos, como
algunas divisiones pasadas y presentes del viejo imperio romano, lo que
explica la continuidad entre los dedos y las piernas, no siendo interpuesta
una brecha de siglos, como es objetado por los contrarios de la teoría
futurista. Las listas confeccionadas por éstos difieren unas de otras; y son
rechazadas, por el hecho de que incluyen países que nunca eran romanos, y
excluyen toda una sección del imperio, es decir, la sección oriental
[Tregelles.] en sus pies—él último estado del imperio romano. No “sobre sus
piernas”. Véase “en los días de estos reyes” (Nota, v. 44).
35. fue también desmenuzado—todo juntamente, excluyendo una existencia
contemporánea de los reinos del mundo y el reino de Dios (en su fase
manifiesta, como distinguida de su fase espiritual). El reino de Dios no ha de
ir consumiendo aquel reino gradualmente, sino de destruirlo de una vez y
completamente (2Th 1:7-10; 2Th 2:8). Sin embargo, el hebreo puede
traducirse, “en una masa discriminada”. Tamo—figura de los impíos, como
serán tratados en el juicio (Psa 1:4-5; Mat 3:12). Las eras del verano—El
grano era aventado en el oriente en un espacio elevado, al aire libre,
echándose el grano al aire con una pala, de modo que el viento pudiera
llevarse el tamo. Nunca más se les halló lugar—(Rev 20:11; véase Psa 37:10,
Psa 37:36; Psa 103:16). La piedra… fue hecha un gran monte—cortada de la
montaña (v. 45) originalmente, termina por ser una montaña. Así el reino de
Dios, viniendo originalmente del cielo, termina en el cielo, siendo establecido
en la tierra (Rev 21:1-3). Hinchió toda la tierra—(Isa 11:9; Hab 2:14). Es en
conexión con Jerusalén, como la iglesia madre, que ha de hacerlo (Psa 80:9;
Isa 2:2-3).
36. diremos—nosotros, Daniel y sus tres amigos.
37. Tú… eres rey de reyes—La concesión de poder, en su plenitud más
amplia, pertenece a Nabucodonosor personalmente, como había hecho de
Babilonia tan grande imperio. Veintitrés años después de él, terminó el
imperio: con él se identifica la grandeza de aquel imperio (cap. 4:30), como
sus sucesores no hicieron nada de notable. No que él realmente gobernara
todas las partes de la tierra, sino que Dios le concedió dominio ilimitable en
toda dirección que le llevaba su ambición: Egipto, Nínive, Arabia, Siria, Tiro y
sus colonias fenicias (Jer 27:5-8). Véase en cuanto a Ciro, Ezr 1:2.
38. hombres, bestias … aves—el dominio originalmente propuesto para el
hombre (Gen 1:28; Gen 2:19-20), perdido por el pecado; por un tiempo
concedido a Nabucodonosor y las potencias mundiales; pero como ellos
abusaron del cargo para fines egoístas, y no para Dios, les será quitado por el
Hijo del hombre, quien lo ejercerá para Dios, restaurando en su persona al
hombre la herencía perdida (Psa 8:4-6, etc.) tú eres aquella cabeza de oro—
refiriéndose a las riquezas de Babilonia, por esto llamada “la ciudad áurea”
(Isa 14:4; Jer 51:7; Rev 18:16).
39. Que el reino de Media y Persia sea el segundo, aparece por el cap. 5:28;
8:20. Véase 2Ch 36:20; Isa 21:2. menor—“Los reyes de Persia eran la peor
raza de hombres, que jamás gobernaban un imperio”. [Prideaux.]
Políticamente, lo que es el principal punto de vista aquí, el poder del
gobierno central, en el cual participaban los nobles con el rey, debilitado por
la creciente independencia de las provincias, era inferior al de
Nabucodonosor, cuya sola palabra era la ley para todo el imperio. metal—
bronce. Los griegos (el tercer imperio, cap. 8:21; 10:20; 11:2-4), eran célebres
por la armadura bronceada de sus guerreros. Jerónimo caprichosamente
piensa que el bronce, siendo metal que resuena claramente, se refiere a la
elocuencia por la cual los griegos eran famosos. El “vientre”, en el v. 32,
podrá referirse a la embriaguez de Alejandro, y la lujuria de los Ptolomeos.
[Tirino.] de toda la tierra—Alejandro ordenaba que se le llamara “rey de toda
la tierra” (Justino, 12, sec. 16:9; Arriano, Exp. Alex. 7. sec. 15). Los cuatro
sucesores, que dividieron entre sí los dominios de Alejandro a su muerte, de
los cuales los seleucidas en Siria y los lágidas en Egipto, eran los principales,
dominaban el mismo imperio.
40. hierro—esta visión manifiesta el carácter del poder romano, más bien
que su extensión territorial. [Tregelles.] quebranta todas estas cosas—Así, en
retribución justa, este reino mismo será quebrantado en pedazos (v. 44), por
el reino de Dios (Rev 13:10).
41-43. los pies … dedos … parte … barro—explicado en seguida, “el reino será
en parte fuerte, en parte roto” (más bien, “frágil”, como vasos de barro); y el
v. 43, “mezclaránse con simiente humana”, es decir hay poder (en su forma
deteriorada, hierro) mezclado con lo que es enteramente humano, y por lo
tanto frágil; poder en las manos de gente que no tenga estabilidad interna,
aunque algo ha quedado de la fortaleza del hierro. [Tregelles.] Newton, quien
entiende que el imperio romano está dividido en diez reinos ya, (mientras
que Tregelles hace que sean futuros), explica que la mezcla de “barro” es la
unión de las naciones bárbaras con Roma medíante casamientos y alianzas,
en que no había una amalgamación estable, aunque los diez reinos, retenían
mucho del poder de Roma. La mezcla “con simiente humana” (v. 43), parece
referirse a Gen 6:2, donde los casamientos de la descendencia del fiel Seth,
con las hijas del infiel Caín, se describen con palabras similares; la referencia,
pues, parece ser la unión del imperio romano cristianizado, (?) con las
naciones paganas, siendo el resultado una deterioración. Se han hecho
esfuerzos frecuentes, para reunir las partes en no imperio grande, como bajo
Carlomagno y Napoleón, pero en vano. Sólo Cristo efectuará esto. (El
traductor, se toma la libertad de intercalar un punto de interrogación,
después de la frase “imperio romano cristianizado”, pues sabemos que el
cristianismo “oficial” de aquel imperio estaba lejos de ser el cristianismo de
Cristo y de los apóstoles.)
44. en los días de estos reyes—en los días de estos reinos, de los últimos de
los cuatro. Así el cristianismo fué establecido, cuando Roma había llegado a
ser dueña de Judea y del mundo (Luk 2:1, etc.). [Newton.] Más bien, “en los
días de estos reyes”, corresponde a “en sus pies” (v. 34), los diez dedos, o
diez reyes, el estado final del imperio romano. Porque “estos reyes” no
pueden indicar las cuatro monarquías que sucedían al poder, como no
coexisten con los poseedores del poder; si se hubiera indicado al cuarto, se
habría usado el singular, y no el plural. La caída de la piedra sobre la imagen
tiene que querer decir, juicio destructivo sobre el cuarto poder gentil, no la
evangelización gradual de él por gracia; y el juicio destructivo no puede ser
empleado por los cristianos, porque ellos son enseñados a someterse a los
poderes que existen, de modo que tiene que ser empleado por Cristo mismo,
en su venida final. Estamos viviendo hoy bajo las divisiones del imperio
romano, que empezaron hace 1400 años, y que serán, en el tiempo de la
venida de Cristo, exactamente diez. Y todo lo que había fracasado en la mano
del hombre, dejara de ser, y lo que está guardado en la mano de él, será
introducido. De modo que este segundo capítulo es el abecedario de los
anuncios profeticos siguientes en el libro de Daniel. [Tregelles.] el Dios del
cielo un reino—de ahí la frase “el reino de los cielos” (Mat 3:2). no será
dejado a otro pueblo—como los caldeos habían sido obligados, a dejar su
reino a los medos y persas, y éstos, a los griegos, y éstos, a los romanos (Mic
4:7; Luk 1:32-33). desmenuzará … todos—(Isa 60:12; 1Co 15:24).
45. no con manos—(Nota, v. 35). La conexión de “de la manera que”, etc. es
“que viste que del monte fué cortada una piedra”, etc., y esto es señal de que
“el gran Dios”, etc., es decir, el hecho de que ves el sueño, tal como lo he
traído a tu memoria, es prueba de que no es algún fantasma trivial, sino una
representación real a ti del porvenir de parte de Dios. Una prueba similar del
acontecimiento fué dada a Faraón, en la duplicación de su sueño (Gen 41:32).
46. Nabucodonosor cayó sobre su rostro, y humillóse a Daniel—adorando a
Dios en la persona de Daniel. Símbolo de la futura postración del poder
mundial ante el Mesías y su reino (Phi 2:10). Como otros siervos de Dios
rechazaron tales honores (Act 10:25-26; Act 14:13-15; Rev 22:8-9), y como
Daniel (cap. 1:8) no quiso gustar la comida contaminada, ni dejar de orar a
Dios a expensas de su vida (cap. 6.), parece probable que Daniel haya
rechazado los honores divinos presentados por el rey. Lo que el rey sigue
diciendo en el v. 47, da a entender, que Daniel se había opuesto a estos
honores; y en asentimiento a sus reparos, el rey dijo: “Ciertamente que el
Dios vuestro es Dios de dioses”. Daniel ya había rechazado toda idea de
mérito personal en el v. 30, dando a Dios toda la gloria (véase v. 45). Mandó
que le sacrificasen presentes y perfumes—Honores divinos (Ezr 6:10). No se
dice que su mandato fuese ejecutado.
47. Señor de los reyes—El poder mundial finalmente tendrá que reconocer
esto. (Rev 17:14; Rev 19:16); así como Nabucodonosor, quien había sido
puesto por Dios como “rey de reyes” (v. 37), pero que había abusado de su
cargo, es constreñido por el siervo de Dios, a reconocer que Dios es el
verdadero “Señor de los reyes”.
48. Un motivo por el cual a Nabucodonosor le fue concedido tal sueño, se ve
aquí, es decir, para que Daniel fuese promovido, y el pueblo cautivo de Dios
fuera consolado: el estado de independencia de los cautivos durante el exilio
y el alivio de sus penurias, en gran parte se debían a Daniel.
49. Daniel solicitó—Nótese el contraste entre este recuerdo honorable de sus
humildes amigos en su elevación, y el espíritu de los hijos del mundo, en el
caso del copero de Faraón (Gen 40:23; Eclesiastés 9:15, 16; Amos 6:6). Daniel
estaba a la puerta—el lugar de sesión de las cortes de justicia y de
recepciones reales en el oriente (Ester 2:19; Job 29:7). Así, “la sublime
puerta” quiere decir el gobierno de los sultanes de Turquía, pues sus
consejos se celebraban a la entrada de su palacio. Daniel fue consejero
principal del rey, y presidente sobre los gobernadores de diferentes órdenes,
en los cuales eran divididos los magos.
CAPITULO 3

Vv. 1-30. LA IMAGEN IDOLATRICA DE NABUCODONOSOR; SADRACH, MESACH


Y ABED-NEGO SON LIBRADOS DEL HORNO DE FUEGO. Entre la visión de
Nabucodonosor en el cap. 2, y la de Daniel en el cap. 7, se introducen cuatro
relatos de la historia personal de Daniel y sus amigos. Así como los caps. 2 y 7
van juntos, así los caps. 3 y 6 (el libramiento de la fosa de leones), y los caps.
4 y 5. De estos dos últimos pares, el primero manifiesta lo cerca que Dios está
para salvar a sus santos, cuando le son fieles, aun en el mismo momento
cuando ellos parecen aplastados por el poder mundial. El segundo par
manifiesta, en el caso de dos reyes de la primera monarquía, cómo Dios de
repente puede humillar al poder mundial, en el colmo de su insolencia. Este
avanza desde la mera glorificación de sí mismo, en el capítulo cuatro, a la
abierta oposición a Dios, en el quinto, Nabucodonosor exige que se rinda
homenaje a su imagen (cap. 3), y se jacta su poder (cap. 4). Pero Belsasar va
más lejos, blasfemando contra Dios, al contaminar los vasos sagrados de él
(cap. 5:2). Hay un progreso similar en la conducta del pueblo de Dios. Sadrac,
Mesac y Abed-nego niegan un homenaje positivo a la imagen del poder
mundial (cap. 3); Daniel no le concede ni un homenaje negativo, en dejar por
un tiempo el culto a Dios (cap. 6). El poder de Jehová manifestado a favor de
los santos contra el mundo, en historias individuales (caps. 3 al 6), se exhibe
en los caps. 2 y 7, en cuadros proféticos de amplitud mundial; lo primero
acentuando el efecto de lo último. Los milagros obrados a favor de Daniel y
sus amigos, fueron una manífestación de la gloria de Dios en la persona de
Daniel, como representante de la teocracia ante el rey babilónico, quien se
creía omnipotente, en un tiempo cuando Dios no podía manifestarla en su
pueblo como entidad. Tendían también estos milagros a asegurar, por su
carácter impresionante, aquel respeto para el pueblo del pacto de parte de
los poderes paganos, respeto que sale a luz en el decreto de Ciro, no sólo en
la restauración de los judíos, sino en rendir honor al Dios del cielo, y en
mandar edificar el templo (Ezr 1:1-4). [Auberlen.]
1. una estatua—La confesión de Dios que hizo Nabucodonosor, no impidió
que fuera además adorador de ídolos. Los antiguos idólatras creían que cada
nación tenía sus dioses propios. y que, además de éstos, se podría adorar a
dioses extranjeros. La religión judaica fué la única que exigía todo homenaje
para Jehová, como el único Dios verdadero. Los hombres en tiempos de
inquietud. confesarán a Dios. si se les permite retener sus ídolos favoritos. La
imagen fué la de Bel. el dios tutelar babilónico; o más bien. Nabucodonosor
mismo, la personificación y representación del imperio babilónico, tal como
le fué sugerido por el sueño (cap. 2:38). “Tú eres aquella cabeza de oro”. El
intervalo entre el sueño y el acontecimiento aquí, era de unos diecinueve
años. El acababa de regresar y de terminar las guerras judía y siria, los
despojos de las cuales proveerían los medios para levantar una estatua tan
colosal. [Prideaux.] La “altura”, 60 codos, está tan fuera de proporción con la
“anchura”. soprepujándola diez veces, que parece mejor suponer que quiere
indicar la espesura del pecho a la espalda, que es exactamente la proporción
correcta para un hombre bien formado. [Agustín, De Civitate Dei, 15:20.]
Prideaux cree que los 60 codos se refieren a la imagen y pedestal juntos,
siendo la imagen de 27 codos (doce metros), y el pedestal de 33 codos
(catorce metros). Heródoto (1:183) confirma esto, mencionando una imagen
similar, de doce metros de altura, en el templo de Belus, en Babilonia. No es
la misma imagen, porque la mencionada aqui estaba “en el campo de Dura”,
no dentro de la ciudad.
2. los grandes—los “sátrapas” de provincias. [Gesenius.] capitanes—
gobernantes, no exclusivamente militares. presidentes—hombres entendidos
en la ley, como el Mufti árabe [Gesenius.]
3. estaban en pie delante de la estatua—en actitud de devoción. Todo lo que
el rey aprobaba, ellos todos aprobaban. No hay estabilidad de principios en
los impíos.
4. Los argumentos del perseguidor son breves.
5. bocina—instrumento a viento, como la corneta francesa, es indicado.
pífano—tubos, no tocados soplando el viento transversalmante, como
nuestra flauta, sino por un estrangul en el cabo. tamboril—instrumento
triangular de cuerdas cortas, que producía notas agudas. salterio—especie de
arpa. zampoña—o, la gaita. os postraréis—para que los recusantes fuesen
más fácilmente reconocidos.
6. Ningún pueblo excepto los judíos, sentiría opresivo este edicto; porque no
les prohibía adorar además a sus dioses propios. Fué evidentemente dirigido
contra los judíos por aquellos celosos de su alto puesto en la corte del rey, los
cuales, pues, le indujeron a sancionar un edicto, en cuanto a todos los
recusantes, representando tal negación de homenaje, como acto de traición
a Nabucodonosor como “cabeza” civil y religiosa del imperio. Así también el
edicto en tiempo de Darío (cap. 6), fué dirigido contra los judíos por los
celosos de la influencia de Daniel. La imagen literal de Nabucodonosor, es
una profecía típica de la “imagen de la bestia”, asociada con la Babilonia
mística, en Rev 13:14. La segunda bestia mística allí hace que la tierra y los
que en ella habitan, adoren a la primera bestia, y que todos los que no
querían, fuesen muertos (Rev 13:12, Rev 13:15). horno—un modo común de
castigar en Babilonia (Jer 29:22). No es necesario suponerse, que el horno
fuera hecho para la ocasión. Véase “hornos de ladrillos”, 2Sa 12:31. Cualquier
horno para usos comunes en la vecindad de Dura, serviría. Chardin, en sus
viajes (año 1671-1677), menciona que en Persia, para atemorizar a los que
sacaban ventaja de la escasez para vender provisiones a precios exorbitantes,
los cocineros eran asados sobre un fuego lento, y los panaderos echados en
hornos ardientes.
7. No parece que ninguno de los judíos estuviera presente, excepto los
oficiales, citados especialmente.
8. denunciaron de los Judíos—lit., “comieron los pedazos de los judíos”
(Véase Job 31:31; Psa 14:4; Psa 27:2; Jer 10:25), frase corriente por
“calumniar”. Probablemente no a todos los judíos en general, sino, como dice
el v. 12, a Sedrach, Mesach y Abed-nego. Por qué Daniel no fué llamado no
aparece. Tal vez estaba en alguna parte distante del imperio, por asuntos de
estado, y el llamamiento general no tenía tiempo para llegar hasta él antes
de la dedicación de la estatua. También, los enemigos de los judíos hallaron
más prudente empezar atacando a Sedrach, Mesach y Abednego, quienes
estaban mas cerca y tenían menos influencia, antes de proceder a atacar a
Daniel.
9. para siempre vive—Un prefacio de adulación, es muy análogo a la crueldad
que sigue. Así, Act 24:2-3, etc., donde Tértulo acusa a Pablo ante Félix.
12. no adoran tus dioses—no sólo a la imagen de oro, sino a ninguno de los
dioses de Nabucodonosor.
13. que trajesen—en vez de ordenar la inmediata ejecución de ellos, como en
el caso de los magos (cap. 2:12), la providencia le inclinó a que mandase que
los recusantes fueran traídos ante él, de modo que su noble testimonio a
favor de Dios, fuera dado delante de los poderes mundiales “por testimonio a
ellos” (Mat 10:18), para la edificación de los creyentes en todas las edades.
14. ¿Es verdad¿—más bien, como Margen [Teodocio], “¿Es a propósito
que?”, etc. Véase el hebreo, Num 35:20, Num 35:22. A pesar de su “enojo”,
su anterior favor para con ellos, le dispone a darles la oportunidad de
excusarse por motivo de que su desobediencia no había sido intencional; de
modo que les da otro ensayo, para ver si todavía adorarían a la imagen.
15. ¿y qué dios será aquél, etc.—así fué la burla de Sennaquerib (2Ki 18:35) y
de Faraón (Exo 5:2).
16. No cuidamos de responderte—más bien, “no tenemos necesidad de
responderte”; tú estás de tu parte resuelto, y nuestro corazón está resuelto a
no adorar a la imagen: no hay, pues, ocasión de discutir, como si pudiéramos
ser movidos en nuestros principios. La vacilación, o discusión con el pecado
es fatal; la decisión firme es la única seguridad, cuando el camino del deber
está claro (Mat 10:19, Mat 10:28).
17. He aquí—Vatablo traduce: “Seguramente”. Es frase condicional: “Si así
es”; si es nuestra suerte ser echados en el horno. nuestro Dios (citado en Deu
6:4) es capaz de librarnos (contestación al desafío de Nabucodonosor: “¿Qué
dios será aquél que os libre de mis manos?”) y él nos librará, etc. (o de la
muerte o en la muerte, 2Ti 4:17-18). Confiamos en que nos librará
literalmente, pero con seguridad nos librará de manera espiritual.
18. Y si no, etc.—unido con el v. 17. “Si nuestro Dios nos libra, como puede
hacerlo, o no, no adoraremos a tu dios”. Su servicio a Dios no es mercenario
en su motivo. Aunque él los mate, todavía confiarán en él (Job 13:15). Su
libramiento de condescendencia pecaminosa, fué un gran milagro en el reino
de la gracia, como el del horno lo fué en el reino de la naturaleza. Su
juventud, y su situación como cautivos y desterrados sin amigos, ante un
potentado absoluto y la muerte horrible que los esperaba, si perseveraban,
todo enaltece la gracia de Dios, la cual los llevó a través de semejante
prueba.
19. demudóse la figura de su rostro—El les había mostrado indulgencia (vv.
14, 15), como un favor para con ellos, pero ahora, que ellos desprecian aun
su indulgencia, la ira lo “llena”, y se manifiesta en todo su semblante. siete
veces tanto de lo que cada vez solía—lit., “de lo que jamás se había
calentado”. Siete es el número perfecto, es decir, que se calentase todo lo
posible. La pasión lleva a excesos y frustra sus propios fines, porque, cuanto
más caliente fuese el fuego, tento más pronto serían aliviados de la pena de
la muerte.
21. mantos … calzas … turbantes—Heródoto (Job 1:195) dice que la
vestimenta babilónica constaba de tres partes: 1. pantalones largos y anchos;
2. una camisa de lana; 3. una manta exterior con un cinturón. Estos son todos
especificados (Gesenius), “sus pantalones, túnicas interiores (calzas, o
medias, no se llevan comúnmente en el oriente) y sus mantas exteriores”. El
que fueran echados dentro tan apresuradamente, con todas sus prendas
puestas, enaltece el milagro en que ni aun el olor del fuego pasó a su ropa,
aunque hecha de materiales tan delicados e inflamables.
22. la llama del fuego mató a aquellos—(Cap. 6:24; Psa 7:16).
23. cayeron—no echados a bajo; porque los que trajeron a los tres jóvenes,
perecieron ellos mismos por las llamas y no pudieron echarlos al horno. Aquí
sigue un agregado en la Versión de los Setenta y en la Siríaca, Arabe y Vulgata
“La oración de Azarías” y “El cántico de los tres santos jóvenes”. No está en el
original caldeo de Daniel. El himno era cantado en todas las iglesias en sus
liturgias, desde tiempos primitivos (Rufino, in Symb. Ap., y Atanasio). El
“asombro” de Nabucodonosor en el v. 24, es hecho un argumento a favor de
la autenticidad del himno, como si explicara la causa de su asombro, es decir,
“que ellos caminaban en medio del fuego alabando a Dios, etc., pero el ángel
del Señor bajó al horno” (v. 1 y v. 27 del agregado apócrifo). Pero el v. 25 de
nuestra versión explica su asombro, sin necesidad de ningún agregado.
24. Es verdad, oh rey—Dios arrancó esta confesión de la misma boca de sus
enemigos.
25. veo cuatro—aunque sólo tres fueron echados. sueltos—aunque antes
estaban “atados”. La pregunta de Nabucodonosor, en el v. 24, es como si él
apenas confiara en su propia memoria acerca de un hecho tan reciente,
ahora que ve por una abertura en el horno lo que parece contradecir su
memoria. que se pasean en medio del fuego—vista de los santos ilesos y
sueltos (Joh 8:36), “en medio de la angustia” (Psa 138:7; véase Psa 23:3-4).
Caminaban de acá para allá en el fuego, sin salir de él, esperando el
momento cuando Dios los sacara, así como Jesús esperó en la tumba como
prisionero de Dios, hasta que Dios lo libertara (Act 2:26-27). Así también
Pablo (2Co 12:8-9). Así esperó Noé en el arca (Gen 8:12-18). semejante a hijo
de los dioses—inconscientemente, como Saúl, Caifás (Joh 11:49-52) y Pilato,
él es obligado a pronunciar una verdad divina. “Hijo de Dios” (¿O será más
correcto como en nuestra versión, “un hijo de los dioses”? Nota del Trad.) En
boca de él sólo quiere decir un “angel” del cielo, como lo prueba el v. 28.
Véase Job 1:6; Job 38:7; Psa 34:7-8; y la exclamación del centurión, que era
probablemente pagano (Mat 27:54). Los caldeos creían en familias de dioses:
Bel, el dios supremo, acompañado por la diosa Militta, siendo el padre de los
dioses; de modo que por la expresión, él quería decir uno nacido de y
enviado por los dioses. Realmente fué el “mensajero del pacto”, quien aquí
dió un preludio a su encarnación.
26. del alto Dios—él reconoció que Jehová era supremo sobre otros dioses
(no que dejara de creer en éstos); así pues, él vuelve a su confesión original,
“que el Dios nuestro es Dios de dioses” (cap. 2:47), de la cual entretanto se
había desviado, tal vez embriagado por su éxito en tomar Jerusalén, cuyo
Dios creyó incapaz de defenderla.
27. ni cabello—(Luk 12:7; Luk 21:18), el fuego no se enseñoreó—cumpliendo
Isa 43:2. Véase Heb 11:34, Dios solo es “fuego consumidor” cf. Heb 12:29). ni
olor de fuego—véase espiritualmente, 1Th 5:22.
28. Al dar algunos rasgos mejores del carácter de Nabucodonosor, Daniel
está de acuerdo con Jer 39:11; Jer 42:12. el mandamiento del rey mudaron—
han hecho vana la tentativa del rey de obligarlos a la obediencia. Han puesto
a un lado su palabra (así “alterar… la palabra”, Ezr 6:11) por obediencia a
Dios. Nabucodonosor ahora admite que la ley de Dios debería ser obedecida,
más bien que la de él (Act 5:29). Entregaron sus cuerpos—es decir; al fuego,
antes que sirviesen—por medio de sacrificios. ni adorasen—por la postración
del cuerpo. La decisión a favor de Dios, al fin gana el respeto aun de los
mundanos (Pro 16:7).
29. Este decreto promulgado por todo el vasto imperio de Nabucodonosor,
habría tendido mucho a defender a los judíos de la idolatría en el cautiverio y
después de él. (Psa 76:10).

CAPITULO 4

Vv. 1-37. EDICTO DE NABUCODONOSOR, QUE CONTIENE SU SEGUNDO


SUEÑO ACERCA DE SI MISMO, Castigado con locura por su orgullo, se hunde
hasta el nivel de las bestias (que ilustra Psa 49:6, Psa 49:12). La oposición
entre la vida bestial y la humana, aquí presentada, es una llave para la
interpretación del simbolismo su el cap. 7 acerca de las bestias y el Hijo del
hombre. Después de sus conquistas, y después de edificar en quince días un
palacio nuevo, según el historiador profano, Abideno (268 a. de J. C.), cuyo
relato confirma a Daniel, él subió al techo de su palacio (véase el v. 29,
Margen), desde donde podía ver alrededor de la ciudad que había edificado,
y posesionado por alguna deidad, predijo la conquista persa de Babilonia,
agregando una oración de que el jefe persa fuese llevado a su regreso,
adonde no hubiese camino de hombres y donde paciesen las bestias salvajes
(lenguaje evidentemente tomado por tradición de los vv. 32, 33, aunque su
aplicación es diferente). En su locura, su mente excitada, naturalmente
pensaría en la cercana conquista de Babilonia por los medos y persas,
conquista ya anunciada en el cap. 2.
1. Paz—El saludo común en el oriente, “Shalom,” en hebreo, y salaam” en
árabe. La revelación primitiva de la caída, y el alejamiento del hombre de
Dios. hizo que se sintiera que la “paz” era la primera y más profunda
necesidad del hombre. Los orientales (como el oriente fué la cuna de la
revelación), conservaron la palabra por tradición.
2. conviene que—“Fué decoroso delante de mí” (Psa 107:2-8). señales—
pruebas significativas de la mediación omnipotente de Dios. Usa el plural
pues comprende el sueño maravilloso, la interpretación maravillosa de él, y
los resultados maravillosos.
4. estaba quieto—mis guerras terminadas, mi reino en paz. floreciente
—“verde”. La semejanza tomada de un árbol (Jer 17:8). Próspero. (Job 15:32)
6. podrá parecer extraño que Daniel no fuese llamado primero. Pero fué
ordenado por la providencia de Dios que él fuese reservado hasta el último, a
fin de que todos los medios humanos se mostrasen vanos, antes que Dios
manifestara su poder por medio de su siervo; así el orgulloso rey fué
despojado de todas las seguridades humanas. Los caldeos eran los
intérpretes oficiales de sueños; mientras que la interpretación de Daniel del
cap. 2, había sido un caso peculiar, y de muchos años antes, no nabía sido
consultado en tales asuntos desde entonces.
8. Beltsasar—llamado así por el dios Bel o Belus (véase Nota, cap. 1:7).
9. espíritu de los dioses santos—Nabucodonosor habla como pagano, quien
sin embargo, ha absorbido algunas nociones del Dios verdadero. Habla de
“dioses” en plural, pero agrega el epíteto “santos”, que se refiere a Jehová
solo, pues los dioses paganos no hacían ninguna pretensión a la pureza. aun
en la opinión de sus adeptos (Deu 32:31; véase Isa 63:11). “He entendido”, se
refiere a la habilidad de Daniel de muchos años antes (cap. 2), y por esto lo
llama “príncipe de los magos”. ningún misterio se te esconde—no tienes
dificultad para explicarlo.
10. un árbol—así el asirio es comparado con un “cedro” (Eze 31:3; véase Eze
17:24). en medio de la tierra—señalando su situación conspicua como el
centro, desde el cual la autoridad imperial se irradiaba por todas partes.
12. a la sombra las bestias—dando a entender que el propósito de Dios en
establecer imperios en el mundo, es que ellos sean como los árboles que dan
a los hombres “frutos” para “mantenimiento”, y “sombra” para el descanso
(véase Lam 4:20). Pero los poderes mundiales abusan del cargo por egoísmo;
por esto viene el Mesías a plantar el árbol de su reino evangélico, el cual sólo
realizará el propósito de Dios (Eze 17:23; Mat 13:32). Heródoto (Mat 7:19)
menciona un sueño (probablemente sugerido por la tradición de este sueño
de Nabucodonosor en Daniel) que tuvo Jerjes, de que él fué coronado con el
olivo, y que los ramos del olivo llenaron toda la tierra, pero que después
desapareció la corona de su cabeza; lo que significaba que su dominio
universal pronto terminaría.
13. un vigilante y santo—más bien, “aun un santo”. Sólo un ángel está
indicado, y él no es uno de los malos, sino de los santos ángeles. Llamado
“vigilante”, por estar siempre de guardia para ejecutar la voluntad de Dios
[Jerónimo] (Psa 103:20-21). Véase en cuanto a su vigilancia, Rev 4:8, “de
dentro estaban llenos de ojos; y no tenían reposo día ni noche”. También
vigilan a los hombres buenos encomendados a su cuidado (Psa 34:7; Heb
1:14); y vigilantes tras el velo para apuntar sus pecados, y a las órdenes de
Dios, finalmente los castigan (Jer 4:16-17), “vigilantes” referidos a los
instrumentos humanos de la venganza divina. En cuanto a Dios (véase 9:14;
Job 7:12; Job 14:16; Jer 44:27). En un sentido bueno (Gen 31:49; Jer 31:28).
La idea de “vigilantes” celestiales bajo el Dios supremo, (llamado en la Zend
Avesta del Zoroastro persa “Ormuz”) se fundó en la revelación primitiva
acerca de que vigilaban los ángeles malos, buscando oportunidad hasta
lograr tentar al hombre para su ruina, y de que ángeles buenos ministraban a
los siervos de Dios (como Jacob, Gen 28:15; Gen 32:1-2). Véase la vigilancia
sobre Abrahán para bien, y sobre Sodoma para ira, después de tanto buscar
en vano a hombres buenos en ella, por amor a los cuales la perdonaría;
Génesis cap. 18, y sobre Lot para bien, Génesis cap. 19. Daniel aptamente
pone la expresión en boca de Nabucodonosor, aunque no se halla en otra
parte de las Escrituras, sin embargo, sustancialmente es sancionada por ella
(2Ch 16:9; Pro 15:3; Jer 32:19), y natural para él según los modos orientales
del pensamiento.
14. Cortad el árbol—(Mat 3:10; Luk 13:7). El “santo” (Jud 1:14) incita a sus
ángeles compañeros, a la obra por Dios señalada (véase Rev 14:15, Rev
14:18). váyanse las bestias que están debajo de él—No les proveerá más
abrigo (Eze 31:12).
15. la cepa de sus raíces—el reino todavía es reservado seguro para él al fin,
como el tocón de árbol asegurado por un aro de bronce o hierro, para que no
se raje por fuerza del calor del sol, en la esperanza de que brote (Isa 11:1;
véase Job 14:7-9). Barnes lo refiere al encadenamiento del loco real.
16. Su corazón—su entendimiento (Isa 6:10). siete tiempos—siete años (cap.
12:7). “Siete” es el número perfecto: una semana de años: una completa
revolución del tiempo que acompaña una completa revolución en el estado
de su mente
17. demanda—es decir, decisión; en cuanto al cambio al cual está condenado
Nabucodonosor. Se supone un consejo solemne de los seres celestiales
(véase Job 1:6; Job 2:1), sobre el cual preside Dios. El “decreto” o “palabra”
de él pues, dice que son de ellos (véase el v. 24, “sentencia del Altísimo”):
“decreto de los vigilantes” “dicho de los santos”. Pues él ha puesto ciertos
reinos bajo la administración de seres angélicos, sujetos a él (cap. 10:13, 20;
12:1). La palabra “demanda” en la segunda cláusula, expresa una idea
distinta de la primera. No sólo como miembros del consejo de Dios (cap.
7:10; 1Ki 22:19; Psa 103:21; Zec 1:10) suscriben ellos al “decreto” de Dios,
sino que el decreto viene en contestación a sus oraciones, en las cuales ellos
demandan que todo mortal sea humillado, quienquiera trate de obscurecer
la gloria de Dios. [Calvino.] Los ángeles se entristecen, cuando son infringidas,
en lo más minimo las prerrogativas de Dios. ¡Qué horrible que
Nabucodonosor supiera que los ángeles arguyen en su contra por su orgullo,
y el decreto ha sido sancionado en la alta corte del cielo para su humillación
en respuesta a las demandas de los ángeles! Los conceptos son amoldados
en una forma peculiarmente adaptada a los modos del pensamiento de
Nabucodonosor. los vivientes—no como distinguidos de los muertos, sino
como distinguidos de los habitantes del cielo, quienes “conocen” lo que se
necesita enseñar a los hombres de la tierra (Psa 9:16); los impíos confiesan
que hay un Dios, pero alegremente quisieran limitarlo al cielo. Pero, dice
Daniel, Dios se enseñorea no sólo allí, sino también “del reino de los
hombres”. al más bajo de los hombres—el más humilde en condición (1Sa
2:8; Luk 1:52). No son los talentos de alguno, ni su riqueza, ni su noble
nacimiento, sino la voluntad de Dios es lo que eleva al trono. Nabucodonosor
abatido hasta el muladar, y luego restaurado, había de tener en sí mismo una
prueba de esto (v. 37).
19. Daniel … Beltsasar—el uso del nombra caldeo como también el hebreo,
lejos de ser una objeción, como algunos lo toman, es una señal hecha sin
intención, de su veracidad. En la proclamación a “todo pueblo”, y
proclamación propuesta para honrar al Dios de los hebreos, Nabucodonosor
usaría naturalmente el nombre hebreo (derivado de “El”, Dios, el nombre por
el cual, el profeta era mejor conocido entre sus compatriotas), como también
el nombre gentil por el cual era conocido en el imperio caldeo. lo espantaban
—abrumado con pavor por el terrible significado del sueño. una hora—el
original a veces quiere decir “un momento”, o “tiempo breve”, como en el
cap. 3:6, 15. el sueño … no te espante—muchos déspotas habrían castigado a
un profeta que se atreviera a predecir su ruina. Nabucodonosor le asegura a
Daniel de que podrá hablar libremente. el sueño sea para tus enemigos—
Debemos desear la prosperidad de aquellos bajo cuya autoridad nos ha
puesto la providencia de Dios (Jer 29:7). El deseo aquí no es tanto contra
otros como a favor del rey: una fórmula común (2Sa 18:32). No es el lepguaje
de odio duro.
20. El árbol es el rey. Las ramas son los príncipes. Las hojas, los soldados. Los
frutos, las entradas por impuestos. La sombra, la protección provista para los
estados dependientes.
22. Tú mismo eres—El habla explícitamente y sin rodeos (2Sa 12:7). Mientras
que tenía lástima del rey, con toda firmeza pronuncia su sentencia de castigo.
Deben los ministros de Dios, tomar el término medio, por una parte,
condenando a los pecadores bajo pretexto de fervor, sin señal alguna de
compasión, y por la otra, adulando a los pecadores bajo pretexto de
moderación. hasta el cabo de la tierra—(Jer 27:6-8). Hasta el mar Caspio.
Euxino y el Atlántico.
24. la sentencia del Altísimo—lo que fué llamado en el v. 17 por
Nabucodonosor “el decreto de los vigilantes”, aquí más acertadamente es
llamado por Daniel “la sentencia del Altísimo”. Aquéllos solos eran sus
ministros.
25. te echarán—La locura hipocóndrica fué su enfermedad, la que lo “llevó”
bajo la imaginación de que él era un animal, a “morar con las bestias”; el v.
34 prueba esto: “mi sentido me fué vuelto”. La regencia le dejaría vagar en
los grandes parques llenos de animales, junto al palacio. con hierba del
campo te apacentarán—es decir, vegetales, o hierbas en general (Gen 3:18).
hasta que entiendas, etc.—(Psa 83:17-18; Jer 27:5).
26. luego que entiendas, etc.—una promesa de gracía espiritual a él,
haciendo que el juicio humille, y no endurezca el corazón. el señorío es en los
cielos—se usa el plural, “cielos”, como dirigido a Nabucodonosor, cabeza de
un reino terrenal organizado, con varios principados, bajo el gobernante
supremo. Así “el reino del cielo” (Mat 4:17; griego, “reino de los cielos”) es
una organización múltiple compuesta de diferentes órdenes de ángeles, bajo
el Altísimo (Eph 1:20-21; Eph 3:10; Col 1:16).
27. redime tus pecados—el original caldeo, “rompe de ti tus pecados”, como
un yugo que irrita (Gen 27:40); el pecado es una carga pesada (Mat 11:28). La
Versión de los Setenta y la Vulgata traducen no tan bien “redime”, lo que se
hace un argumento a favor de la doctrina romana, de expiar los pecados por
obras meritorias. Aunque se traduzca así, la frase no puede querer decir sino:
Arrepiéntete y muestra la realidad de tu arrepentimiento por medio de obras
de justicia y caridad (véase Luk 11:41); de modo que Dios te remita tu
castigo. Como consecuencia, la dificultad demorará más antes de llegar, y
será más corta cuando llegue, Véase los casos de Ezequías, Isa 38:1-5; Nínive,
Jon 3:5-10; Jer 18:7-8. El cambio no está en Dios sino en el pecador que se
arrepiente. Así como el rey había provocado los juicios de Dios por sus
pecados, así podrá apartarlos, por un retorno a la justicia (véase Psa 41:1-2;
Act 8:22). Probablemente, como muchos déspotas orientales,
Nabucodonosor había oprimido a los pobres, forzándolos a trabajar en sus
grandes obras públicas sin remuneración adecuada. una prolongación de tu
tranquilidad—si felizmente tu prosperidad actual se prolonga.
29. doce meses—esta tregua le fué concedida para dejarlo sin excusa. Así
fueron concedidos los 120 años antes que llegara el diluvio (Gen 6:3). Al
primer anuncio del próximo juicio, el rey se alarmó, como Acab (1Ki 21:27),
pero no se arrepintió sinceramente; de modo que, cuando el juicio no fué
ejecutado inmediatamente, él creyó que no vendría nunca, y así se volvió a
su orgullo de antes (Ecclesiastés 8:11). sobre el palacio—sobre la azotea del
palacio, desde donde podía contemplar la magnificencia de Babilonia. Así lo
relata el historiador pagano Abideno. La azotea del palacio fué escenario de
la caída de otro rey (2Sa 11:2). El muro exterior del palacio nuevo de
Nabucodonosor, alcanzaba a diez kilómetros; había dos muros almenados
interiores, una torre grande y tres portones de bronce.
30. la gran Babilonia, que yo edifiqué—Heródoto atribuye la edificación de
Babilonia a Semiramis y Nitocris, habiéndole dado su informante el relato
asirio y persa. Beroso y Abideno dan el relato babilónico, de que
Nabucodonosor había añadido mucho a la ciudad vieja, edificando un palacio
espléndido y muros en la ciudad. Heródoto, el llamado “padre de la historia”,
ni menciona a Nabucodonosor. (Nitocris, a quien él atribuye el
embellecimiento de Babilonia, parece haber sido la esposa del rey.) Por esto
los incrédulos han dudado del relato bíblico. Pero éste es apoyado por miles
de ladrillos hallados en la llanura, las inscripciones de los cuales han sido
descifradas, cada ladrillo marcado, “Nabucodonosor, el hijo de Nabopolasar”.
“Edifiqué” es decir, restauré y amplié (2Ch 11:5-6). Es extraño que todos los
ladrillos hayan sido hallados con la cara estampada hacia abajo. Casi no se ha
sacado de los montones de escombros de Babilonia, ni una cifra en piedra o
una placa, mientras en Nínive abundan estas cosas; cumpliéndose así la
profecía de Jer 51:37, “Será Babilonia para montones”. El pronombre “Yo” es
enfático, por el cual él se pone en el lugar de Dios; así también “mi poder”,
“mi grandeza”. El impíamente opone su poder al de Dios, como si la amenaza
de Dios, pronunciada hacía un año, nunca hubiera de cumplirse. El quería
hacerse más que hombre; Dios, pues, lo hace menos que humano. Se repite
la “caída”; Adán, una vez el señor del mundo y de las mismas bestias (Gen
1:28); así Nabucodonosor (cap. 2:38), quisiera ser un dios (Gen 3:5), por esto
tiene que morir como las bestias (Psa 82:6; Psa 49:12). El segundo Adán
restaura la herencia perdida (Psa 8:4-8).
31. Aun estaba la palabra, etc.—En el mismo acto de hablar, para que no
pudiera haber duda en cuanto a la conexión entre el crimen y el castigo. Así,
Luk 12:19-20. A ti dicen, rey—A pesar de tu poder real, a ti ahora se
pronuncia tu condena, no habrá más tregua.
33. fué echado de entre los hombres—como maniático que se creía animal
salvaje. Es posible que una conspiración de sus nobles haya cooperado para
que fuera “echado” como proscrito. su pelo … como de águila—sus pelos
enredados, como el espeso plumaje del águila ossífraga. Las “uñas” dejadas
sin cortar, serían como garras de aves.
34. alcé mis ojos al cielo—desde donde había salido la “voz” (v. 31), en el
principio de su visitación. El repentino desarreglo mental frecuentemente
tiene el efecto de borrar de la mente todo el intervalo, de modo que, cuando
vuelve el juicio cabal, el enfermo se acuerda sólo del acontecimiento que
antecedió inmediatamente a su locura. El que alzara Nabucodonosor sus ojos
hacia arriba, al cielo, fué el primer síntoma de que su “sentido” le fué
“vuelto”. Antes, como los animales, sus ojos se habían dirigido hacia la tierra.
Ahora, como los de Jonás (Jon 2:1, Jon 2:4) una vez fuera del vientre del pez
se alzan al cielo en oración. Se vuelve hacia el que le hería (Isa 9:13), con un
pálido vislumbre de razón dejado en sí, y reconoce la justicia de Dios en su
castigo. alabé … al que vive para siempre—la alabanza es una señal segura
del alma espiritualmente sanada (Psa 116:12, Psa 116:14; Mar 5:15, Mar
5:18-19). glorifiqué—dando a entender que la causa de su castigo fué que
había robado a Dios su honor. su señorío es sempiterno—no temporal o
mutable como el dominio de los reyes humanos.
35. todos … por nada son—(Isa 40:15, Isa 40:17). según su voluntad—(Psa
115:3; Psa 135:6; Mat 6:10; Eph 1:11). ejército—las huestes celestiales,
ángeles y orbes estelares (véase Isa 24:21). ni hay quien estorbe su mano—
lit., “hiera su mano”. La idea de pegar la mano de alguien, para impedir que
haga alguna cosa (Isa 43:13; Isa 45:9). ¿Qué haces?—(Job 9:12; Rom 9:20).
36. Una inscripción en el museo de la Compañía de la India Oriental, se lee
como descriptiva del período de la locura de Nabucodonosor. [G. V. Smith.]
En la inscripción llamada modelo, leída por Sir H. Rawlinson, Nabucodonosor
relata que durante cuatro (?) años él dejó de planear edificios, o proveer
víctimas para el altar de Merodac o de despejar los canales para la irrigación.
Ningún otro caso ocurre en las inscripciones cuneiformes de que un rey
relate su propia inactividad. mis gobernadores … me buscaron—deseaban
tenerme, como antes, por cabeza suya, cansados de la anarquía que había
durante mi ausencia (véase Nota, v. 33); la probabilidad de una conspiración
de los nobles se confirma por este versículo. mayor grandeza me fué añadida
—mi autoridad fué más grande que nunca antes (Job 42:12; Pro 22:4; Mat
6:33, “añadida”).
37. alabo, engrandezco y glorifico—Amontona palabra sobre palabra, como si
no pudiera decir bastante en alabanza a Dios. todas sus obras son verdad …
juicio—es decir, son verdaderas y justas (Rev 15:3; Rev 16:7). Dios no ha
tratado conmigo injustamente ni ha sido demasiado severo; todo cuanto he
sufrido, lo he merecido. Es señal de verdadera contrición la de condenarse a
sí mismo y justificar a Dios (Psa 51:4). humillar puede a los que andan con
soberbia—verdad que se manifiesta en mí. El se condena a sí mismo ante
todo el mundo, a fin de glorificar a Dios.

CAPITULO 5

Vv. 1-31. EL BANQUETE IMPIO DE BELSASAR; LA ESCRITURA EN LA PARED


INTERPRETADA POR DANIEL, PREDICE LA RUINA DE BABILONIA.
1. Belsasar—Rawlinson, por medio de las inscripciones asirias, ha explicado la
aparente discrepancia entre Daniel y los historiadores profanos de Babilonia,
Beroso y Abideno, quienes dicen que el último rey (Nabonido) se rindió en
Borsippa, después que fué tomada Babilonia, y que tenía concedida
residencia honorable en Caramania. Belsasar fué rey junto con el padre (en
las inscripciones llamado Minus), pero subordinado a él; por esto el relato
babilónico suprime el dato que desacredita a Babilonia, de que Belsasar se
encerró en aquella ciudad, y cayó cuando fué tomada; mientras que relata la
rendición del rey principal en Borsippa (véase mi Introducción al libro de
Daniel). La descripción por el historiador profano Jenofonte, de Belsasar,
concuerda con la de Daniel; le llama “cruel”, e ilustra su crueldad
mencionando que mató a uno de sus nobles, simplemente porque en la
cacería, el noble mató la presa antes que él. Le hizo castrar a un cortesano,
Gadates, en un banquete, porque una de las concubinas del rey lo alabó por
lindo. Daniel no exhibe por él nada de la simpatía que tenía por
Nabucodonosor. Jenofonte confirma a Daniel en cuanto al fin de Belsasar.
Winer explica que el “sasar” en el nombre como queriendo decir “fuego”.
hizo un gran banquete—encaprichamiento enviado por Dios cuando la
ciudad en el mismo momento era sitiada por Ciro. Las fortalezas y
abundantes provisiones en la ciudad, hicieron que el rey despreciara a los
sitiadores. Fué día de solemne festividad entre los babilonios [Jenofonte.] en
presencia de los mil bebía vino—El rey, en esta ocasión extraordinaria, dejó
su costumbre habitual de regalarse separado de sus nobles (véase Est 1:3).
2. con el gusto del vino—mientras están bajo el efecto del vino, los hombres
hacen lo que no se atreven a hacer cuando están sobrios. Nabucodonosor su
padre—es decir, su antepasado. Así “Jesús … el hjio de David, si hijo de
Abraham”. Daniel no dice que otros reyes, mencionados por otros escritores,
no reinaran entre Belsasar y Nabucodonosor, por ejemplo, Evil-merodac (Jer
52:31), Neriglissar, su cuñado, y Laborasoarcod (nueve meses). Beroso hace
que Nabonido el último rey haya sido uno del pueblo, elevado al trono por
una insurrección. Como manifiestan las inscripciones que Belsasar era
distinto de aquél y rey juntamente con él, esto no está en desacuerdo con
Daniel, cuyo dicho de que Belsasar era hijo (nieto) de Nabucodonosor es
corroborado por Jeremías (Jer 27:7). Su testimonio común, pero
independiente, como contemporáneos, y poseídos de los mejores medios de
información, es más digno de confianza que el de los historiadores profanos,
si hubiera alguna discrepancia. Evilmerodac, hijo de Nabucodonosor (según
Beroso), reinó sólo un corto tiempo (un año o dos), siendo destronado, a
causa de su mal gobierno, por una conspiración de Neriglissar, esposo de su
hermana; por lo tanto Daniel no lo menciona. A la elevación de Nabonido
como rey supremo, a Belsasar, nieto de Nabucodonosor, le fué permitido ser
rey subordinado y sucesor, a fin de conciliar al partido legítimo. De este
modo la aparante discrepancia viene a ser una confirmación de la veracidad
de Daniel, una vez aclarada, porque una real armonía tiene que ser hacha sin
intención. mujeres y sus concubinas—no presentes en las fiestas
generalmente en el oriente, donde las mujeres del harén son guardadas en
aislamiento estricto. Por esto se negó Vasti a presentarse en la fiesta de
Assuero (Ester cap. 1). Pero la corte babilónica, con sus excesos
desenfrenados, parece no haber sido tan estricta como la persa. Jenofonte
(Cyrop2Sa 5:2, 2Sa 5:28) confirma a Daniel, representando una fiesta de
Belsasar, donde estaban presentes las concubinas. En el principio, parece que
“los príncipes” solos (v. 1), para quienes se hizo la fiesta estaban presentes;
pero, como progresaba la orgía, fueron introducidas las mujeres. Se
mencionan dos clases de ellas: aquellas a quienes pertenecían los privilegios
de “esposas” y las que eran estrictamente concubinas (2Sa 5:13; 1Ki 11:3;
Son 6:8).
3. Este acto no fué uno de necesidad, ni por cuestiones de honor, sino de
profanación desenfrenada.
4. alabaron—cantaron y gritaron alabanzas a “dioses”. que, siendo de oro,
“son testigos” de sí mismos (Isa 44:9).
5. En aquella misma hora—Para que la causa de la visitación de Dios fuese
palpable, es decir, la profanación de sus vasos y santo nombre. unos dedos
de mano—Dios no lo amonesta por un sueño (como había sido advertido
Nabucodonosor) ni por una voz, sino por “dedos que salieron”, realzando lo
impresionante de la terrible escena, la invisibilidad de aquel que movía los
dedos, atestiguando la mano del Ser Invisible, su ruina ante los ojos de el
mismo y de sus compañeros de orgía. delante del candelero—donde podrían
ser vistos mejor los caracteres místicos. Barnes, por la proximidad de la
escritura al candelabro tomado del templo de Jerusalén, hace que el
reproche sea dirigido directamente contra el sacrilegio. sobre lo encalado de
la pared del palacio real—escrito en letras cuneiformes sobre planchas en las
paredes y sobre los ladrillos mismos se halla el relato siempre repetido de
títulos, victorias y hazañas, para recordar al espectador a cada paso la
grandeza real. Es significativo, que en la misma pared donde el rey solía leer
las leyendas lisonjeras de su propia magnificencia, contemple él la inscripción
misteriosa que predice su caída (véase Pro 16:18; Act 12:21-23).
6. se demudó de su color—lit., “claridad”, es decir, su apariencia brillante. las
ceñiduras de sus lomos—“las vértebras de su espalda” [Gesenius.]
7. Llama a los magos, quienes más de una vez habían sido descubiertos en
engaños. Deja de invocar a Dios o llamar a Daniel, cuya fama como intérprete
estaba bien establecida. El mundo quiere ser engañado, y cierra los ojos a la
luz. [Calvino.] Los hebreos creen que las palabras eran caldeas, pero en las
viejas letras hebreas (como las del Pentateuco Samaritano). el tercero—el
primer lugar correspondía al rey; el segundo, al hijo del rey o de la reina, el
tercero, al principal de los sátrapas.
8. Las palabras eran en tal carácter como para ser ilegibles a los caldeos,
reservando Dios este honor para Daniel.
10. la reina—la reina madre, o abuela, Nitocris, no había estado presente
hasta ahora. Ella era esposa o de Nabucodonosor o de Evil-merodac, y por
esto su conocimiento de los servicios de Daniel. Ella completó las grandes
obras que había empezado el rey anterior. Por esto Heródoto las atribuye a
ella sola. Esto explica la consideración dada a ella por Belsasar. (Véase mi
Nota, cap. 4:36) Véase el rango similar dado a la reina madre entre los
hebreos, 1Ki 15:13.
11. espíritu de los dioses santos—Ella se acuerda del lenguaje de
Nabucodonosor, y lo repite (cap. 4:8, 9, 18). Como Daniel, según costumbre
oriental, fué privado probablemente de su puesto, al cual lo había promovido
Nabucodonosor, como “señor de los magos” (cap. 4:9), a la muerte del rey,
fácilmente Belsasar ignoraría sus servicios. el rey tu padre—La repetición
señala con gravedad enfática tanto las excelencias de Daniel como el hecho
de que Nabucodonosor, a quien Belsasar tenía que reverenciar, había
buscado de Daniel consejos en circunstancias similares.
13. la cautividad de Judá—los judíos cautivos residentes en Babilonia.
17. Este versículo no es inconsecuente con el v. 29. Porque aquí él declara
que su interpretación de las palabras no es por deseo de recompensa. Los
honores del v. 29, sin duda, eran impuestos sin su deseo, en tal forma que él
no pudo con delicadeza rechazarlos. Si los hubiera rechazado, después de
anunciar la caída del reino, se le habría sospechado culpable de cobardía o de
traición.
18. Dios … dió—No fué su propio nacimiento ni talentos los que le dieron el
vasto imperio, como él pensaba. El hacerle olvidar su pensamiento soberbio,
fué si objeto de esta visitación sobre él. grandeza—a los ojos de sus súbditos.
gloria—por sus victorias. honra—por el engrandecimiento y embellecimiento
de la ciudad.
19. Una monarquía puramente absoluta. (Jer 27:7).
21. su corazón fué puesto con las bestias—lit., “él hizo que su corazón fuese
como las bestias”, es decir, deseaba habitar con ellas.
22. Tú no has errado por ignorancia. sino por un desprecio deliberado contra
Dios, aunque habías tenido delante de tus ojos las advertencias asombrosas
dadas en el caso de tu abuelo.
23. cuyos son todos tus caminos—(Jer 10:23).
24. Entonces—Cuando te levantaste contra el Señor. la palma de la mano—
con los dedos. de su presencia fué enviada—es decir, de la presencia de Dios.
25. Mene, Mene, Tekel, Upharsin—lit., numerado, pesado y divisores.
26. Dios ha fijado el número de años de tu imperio, y aquel número ahora
está completo.
27. Pesado has sido en balanza—Los egipcios creían que Osiris pesaba las
obras de los muertos en una balanza literal. Los babilonios habrán tenido tal
vez la misma idea, lo que daría una peculiar aptitud a la figura usada aquí.
fuiste hallado falto—demasiado liviano delante de Dios, el que pesa las
acciones (1Sa 2:3; Psa 62:9). Como oro o plata falsos (Jer 6:30).
28. Peres—la explicación de “divisores” (v. 25), siendo usado allí el participio
activo plural en lugar del participio pasivo singular, “divisores” por “dividido”.
La palabra “peres” hace alusión también a la palabra similar “Persia”. dividido
—es decir, entre los medos y persas [Maurer]; o “apartado” de ti. [Grocio.]
29. Belsasar … vistieron a Daniel de púrpura—Salir de la presencia de un
príncipe en ropa presentada como premio, todavía se considera un gran
honor en el oriente. Así Daniel fué restaurado al rango semejante al que
tenía bajo Nabucodonosor (cap. 2:48). La fidelidad a Dios, la cual, según
parece, traería la venganza como en este caso, frecuentemente es
recompensada aun en esta vida. Habiendo hecho la promesa, el rey tendría
vergüenza de violar su palabra en presencia de sus cortesanos. Belsasar tal
vez habría fingido despreciar la profecía de su ruina, como una amenaza
vana. En cuanto al motivo de Daniel en aceptar ahora lo que antes había
rechazado, véase Nota, v. 17. Las insignias de honor serían testigos a la gloria
de Dios ante el mundo, de que por la ayuda de Dios él había interpretado los
caracteres místicos. La causa de su elevación también aseguraría el favor de
la nueva dinastía (cap. 6:2) tanto para él como para sus compatriotas
cautivos. Como la toma de la ciudad por Ciro no se realizó sino en la luz del
día, no había falta de tiempo en aquella noche memorable para hacer todo lo
que aquí se relata. La toma de la ciudad tan inmediatamente después de la
profecía acerca de ella (siguiendo al sacrilegio de Belsasar), señaló más
enfáticamente ante todo el mundo, la relación entre el pecado de Babilonia y
su castigo.
30. Heródoto y Jenofonte confirman a Daniel en cuanto a lo repentino del
acontecimiento. Ciro desvió el río Eufrates a un canal nuevo, y guiado por dos
desertores, marchando por el lecho seco penetró a la ciudad, mientras los
babilonios estaban embriagándose en su fiesta anual a los dioses. Véase
también Isa 21:5; Isa 41:27; y Jer 50:38-39; y 51:36. También en cuanto a que
fuera muerto Belsasar, véase Isa 14:18-20; Isa 21:2-9; Jer 50:29-35; Jer 51:57.
31. Darío de Media—es decir, Ciaxares II, hijo y sucesor de Astiages, 569-635
a. de J. C. Aunque Koresh, o Ciro, fué el dirigente del ataque, todo fué hecho,
sin embargo, en nombre de Darío; por lo tanto él solo se menciona aquí; pero
el cap. 6:28 demuestra que Daniel no ignoraba la parte de Ciro en la toma de
Babilonia. Isa 13:17; Isa 21:2, confirman a Daniel en que él hace que los
medos fuesen la nación principal en la destrucción de Babilonia. Véase
también Jer 51:11, Jer 51:28. Por la otra parte, Heródoto omite mencionar a
Darío, como aquel rey, siendo débil y sensual, entregó toda autoridad a su
sobrino enérgico Ciro (Jenofonte, Cyrop2Sa 1:5; 2Sa 8:7). de sesenta y dos
años—Esto está de acuerdo con Jenofonte, Cyrop2Sa 8:5, 2Sa 8:19, acerca de
Ciaxares II.

CAPITULO 6

Vv. 1-28. EL DECRETO DE DARIO: LA DESOBEDIENCIA DE DANIEL Y SU


ENTREGA A LOS LEONES: SU LIBRAMIENTO POR DIOS, Y EL NUEVO DECRETO
DE DARIO.
1. Darío—Grotefend ha leído en las inscripciones cuneiformes en Persépolis
este nombre como Darheush, es desir, Rey Señor, nombre dado en común a
muchos reyes medopersas. Aparecen tres del nombre: Darío Hiastaspes (año
521) en cuyo reinado fué llevado a efecto el decreto para la reedificación del
templo (Ezr 4:5; Hageo 1:1); Darío Codomano (año 336), a quien venció
Alejandro, llamado “el persa” (Neh 12:22), expresión usada después que fué
establecido el gobierno de Macedonia; y Darío Ciaxares II, entre Astiages y
Ciro (Esquilo, Persas, 762, 763). ciento veinte—sátrapas; puestos sobre las
provincias conquistadas (inclusive Babilonia) por Ciro (Jenofonte, Cyrop.
8,Neh 6:1). Sin duda Ciro obró bajo Darío, como en la toma de Babilonia; de
modo que Daniel con razón atribuye el nombramiento a Darío.
3. Daniel era superior—probablemente por haber predicho tan
maravillosamente la caída de Babilonia. Por lo tanto la misma expresión
usada por la reina madre en aquella ocasión (cap. 5:12) se usa aquí, “porque
había en él más abundancia de espíritu”. el rey pensaba de ponerlo sobre
todo el reino—de acuerdo con el carácter de Darío, débil y adverso a asuntos
de negocio, los que prefería delegar a sus favoritos. Pero Dios predominó en
esto tanto para el bien de Daniel y, por medio de él, para el de su pueblo.
4. buscaban ocasiones contra Daniel por parte del reino—un pretexto para
acusación en cuanto a su administración (Ecclesiastés 4:4).
5. Es el más alto testimonio en la conducta del hombre piadoso, cuando sus
astutos enemigos no pueden hallar causa de censura sino en que él camina
de acuerdo con la ley de Dios, aun donde ésta se opone a los caminos del
mundo.
8. se juntaron—lit., “se reunieron apurada y tumultuosamente”. Si hubieran
venido más ordenadamente, el rey habría podido rechazar su petición; pero
no le dieron tiempo para consideración, declarando que su decreto de
prueba era necesario para la seguridad del rey. para siempre vive—Arriano
relata que Ciro fué el primero ante quien se cumplía la postración. Es señal
sincera de veracidad el que Daniel no mencionara postración delante de
Nabucodonosor o Darío (Véase Nota, cap. 3:9).
7. El rey persa era considerado el representante del dios principal, Ormuz; los
siete príncipes cercanos a él representaban a los siete Amshaspands delante
del trono de Ormuz; por esto Mardoqueo rechazó tal homenaje a Amán (Est
3:4), el primer ministro del rey, como inconsecuente con lo que se debe solo
a Dios. Un déspota débil, como Darío, bajo el poder de sus príncipes,
fácilmente sería persuadido de que semejante decreto pondría a prueba la
obediencia de los caldeos recientemente conquistados, suavizaría su espíritu
soberbio. Tan absoluto es el rey en el oriente, que se le considera no
solamente como gobernante, sino como el dueño del pueblo. Todos los
presidentes … magistrados, etc.—aquí se especifica a varios funcionarios, no
mencionados en los vv. 4 y 6. Evidentemente ellos exageran el caso ante el
débil rey, como si la petición de ellos fuera la de todos los funcionarios del
imperio. foso de los leones—una cueva o hueco subterráneo, cubierto con
una piedra. Es prueba no intencionada de la veracidad, el hecho de que aquí
no se hace que “el horno de fuego” sea el medio de castigo, como en el cap.
3; porque los persas eran adoradores del fuego, lo que no eran los
babilonios.
8. edicto—decreto, o interdicto. para que no se pueda mudar—(Est 1:19; Est
8:8). Esta inmutabilidad de los mandatos de los reyes fué peculiar a los
medos y persas; se debía a que ellos lo consideraban como infalible como el
representante de Ormuz, no fué así entre los babilonios. ley de Media y de
Persia—en el orden de los nombres es señal de que el libro sea genuino. Ciro
el persa, gobernaba subordinado a Darío el medo en cuanto a su dignidad,
aunque ejercía más poder verdadero. Después de la muerte de Darío, el
orden es “los persas y medos” (Est 1:14, Est 1:19, etc.)
9. Semejante decreto despótico es bien explicable, si se recuerda que el rey,
como la encarnación de Ormuz, podría exigir tal acto de obediencia religiosa
como prueba de lealtad. Las leyes de persecución siempre se basan en
pretextos falsos. En lugar de quejas amargas contra los hombres, Daniel ora a
Dios. Aunque tenía inmensas obligaciones como gobernante, hallaba tiempo
para orar tres veces al día. Los tres compañeros de Daniel (cap. 3) no se
mencionan aquí, ni otros judíos, quienes concienzudamente habrían hecho
caso omiso del decreto, puesto que los conspiradores sólo se interesaban en
Daniel (v. 5).
10. Daniel, cuando supo que la escritura estaba firmada—y que, por lo tanto,
se le había quitado el poder de aconsejar al rey en sentido contrario. entróse
en su casa—retirándose de esta corte que deshonraba a Dios. abiertas las
ventanas—no en vanagloria, sino para que no hubiese impedimento a su
vista de la dirección en que estaba Jerusalén, el asiento terrenal de Jehová
bajo el Antiguo Testamento, y para que la vista de los cielos quitara su mente
de los pensamientos terrenales. A Cristo en el templo celestial dirijamos
nuestros ojos en oración, desde esta tierra de nuestra cautividad (1Ki 8:44,
1Ki 8:48, 2Ch 6:29, 2Ch 6:34, 2Ch 6:38; Psa 5:7). su cámara—pieza en el piso
alto, donde generalmente los judíos hacían la oración (Act 1:13). Ni sobre la
terraza (Act 10:9), donde estaría visible. de rodillas—las actitudes humildes
convienen a suplicantes humildes. tres veces al día—(Psa 55:17). La hora
tercera, sexta y nona; nuestras horas nueve, doce y quince (Act 2:15; Act
10:9; Act 3:1; Act 10:30; véase 9:21). como lo solía hacer—no lo hacía como
acto de menosprecio al mandato del rey.
11. se juntaron—como en el v. 6, “se reunieron” o “corrieron
apresuradamente”, como para sobrevenir a Daniel de repente y descubrirlo
en el acto.
12. Ellos ponen introducción a su ataque, llamando atención al edicto del rey,
para hacer que él vuelva a confirmarlo sin cambio, antes de mencionar el
nombre de Daniel. El no violar una promesa malvada, no constituye firmeza,
sino obstinación culpable (Mat 14:9; Mar 6:26).
13. Daniel—Lit., “Aquel Daniel”, despectivamente. de … la cautividad de los
judíos—hace poco, cautivo entre tus siervos, los babilonios, uno a quien
conviene la obediencia humilde. Así ellos exageran su culpabilidad, omitiendo
toda mención de que es primer ministro, lo que sólo recordaría a Darío los
servicios de Daniel al estado. no ha hecho cuenta de ti—porque hacía cuenta
de Dios (Act 4:19; Act 5:29).
14. pesóle en gran manera—por haber permitido ser engañado en hacer un
decreto tan ligero (Pro 29:20). De una parte, él estaba en apuros por la
inmutabilidad de la ley, por temor de que los príncipes conspiraran contra él,
y el deseo de obrar a favor de su propia fama y no parecer voluble; por la
otra, por consideración a Daniel, y su deseo de salvarlo de los efectos de su
propio decreto apresurado. hasta puestas del sol—El rey se tomó este
tiempo para deliberar, pensando que después de puesto el sol, Daniel sería
perdonado hasta la mañana, y que entretanto se presentaría algún medio de
eludirlo. Pero (v. 15) los conspiradores se reunieron tumultuosamente
(literalmente) para evitar esta demora en la ejecución, a fin de que el rey,
entretanto, no cambiara el decreto.
16. El Dios tuyo … te libre—Los paganos creían en la interposición de los
dioses a veces, en defensa de sus adoradores. Darío reconocía al Dios de
Daniel como un dios, pero no como el único Dios verdadero. Había oído del
libramiento de los tres jóvenes en el cap. 3, y por esto augura el libramiento
de Daniel. No soy dueño de mí mismo, y no puedo librarte, por más que lo
deseara. “El Dios tuyo a quien tú continuamente sirves, él te libre.” Los reyes
son los esclavos de sus aduladores. Los hombres admiran en otros la piedad
para con Dios, aunque ellos mismos no le hacen caso.
17. una piedra … selló—típico de la sepultura de Cristo bajo un sello (Mat
27:66). Esto seguramente fué una orden divina, de modo que el libramiento
fuese tanto más sorprendente. con su anillo, y … de sus príncipes—El
acuerdo de los príncipes era necesario para hacer leyes. En esto, el poder real
había decaído desde cuando estaba en manos de Nabucodonosor. El rey
medo es un títere en manos de los príncipes; ellos exigen la seguridad del
sello de ellos como también de el, para que Daniel no fuera librado. El sello
del rey garantizaba que Daniel no sería muerto por ellos, en caso de que
escapara de los leones.
18. ni instrumentos de música fueron traídos, etc.—Gesenius traduce
(correctamente), “concubinas”. Que Daniel mencione como cosa
extraordinaria de Darío, que ni se arrimó a la mesa ni a su harén, concuerda
con el cuadro que hace de él Jenofonte, como aficionado al vino y a las
mujeres, frívolo y sin dominio de sí mismo. El siente el mal que él mismo ha
causado, pero no toma medidas para remediarlo. Hay muchos que vacilan
entre el bien y el mal, quienes están incómodos en sus pecados, pero
avanzan en ellos, y son arrastrados por otros.
19. Su pesadumbre venció su temor de los príncipes.
20. Dios viviente—que tiene vida en sí, y es capaz de conservar tu vida; en
contraste con los ídolos sin vida. Darío tomó prestada la frase de Daniel; en
esto Dios arranca de un idólatra una confesión de verdad. a quien tú
continuamente sirves—en tiempos de persecución como en tiempos de paz.
¿te ha podido librar—lenguaje de duda, pero de esperanza.
21. Daniel habría podido permitirse una respuesta de ira al rey, pero no: su
solo pensamiento es que la gloria de Dios se ha manifestado en su
libramiento.
22. su ángel—el instrumento, no el autor de su libramiento (Psa 91:11; Psa
34:7). cerró la boca de los leones—(Heb 11:33). Así, espiritualmente Dios
cerrará la boca de leones rugientes (1Pe 5:8) para sus siervos. porque delante
de él se halló en mí justicia—no absolutamente (en el cap. 9:7, 18, él rechaza
semejante pretensión), sino relativamente en este caso. Dios ha atestiguado
la justicia de mi causa en continuar en su culto, librándome. Entonces, el
“porque” no justifica la doctrina de Roma de que las obras merezcan la
salvación. delante de ti—La obediencia a Dios es en sentido más estricto,
compatible con la lealtad al rey (Mat 22:21; 1Pe 2:17). La desobediencia de
Daniel al rey era aparente, no real, porque él obró, no por desacato al rey,
sino por su lealtad al Rey de reyes (véase Act 24:16).
23. porque creyó en su Dios—Se dice en Heb 11:33 que la “fe” fué su
principio actuante: un preludio al evangelio. Su confianza no fué con miras de
un libramiento milagroso. Cerró los ojos en cuanto al hecho, encomendando
la custodia de su alma a Dios, haciendo bien, como a fiel Criador (1Pe 4:19),
seguro de un libramiento a una vida mejor, si no en ésta.
24.—( Deu 19:19; Pro 19:5). acusado—lit., “comieron los huesos y carne”.
Fué justo que aquellos que habían lesionado el carácter de Daniel y buscaron
destruir su persona, fuesen a su vez despedazados (Pro 11:8). sus hijos—
entre los persas, toda la parentela se consideraba envuelta en la culpa del
crimen individual. La Ley mosaica expresamente prohibió esto (Deu 24:16;
2Ki 14:6). aun no habían llegado al suelo—El que los leones perdonaran a
Daniel, no pudo ser porque estuviesen llenos, como demostraron en los
acusadores lo agudo de su hambre. 26. Más fuerte que el decreto del cap.
3:29. Aquél fué negativo; éste positivo; no simplemente que no se dijera
“nada contra” Dios, sino que “le temiesen”.
28. Fué en el tercer año de Ciro que fueron dadas las visiones de Daniel (caps.
10, 11, 12). Daniel “fué prosperado” por causa de sus profecías (Ezr 1:1-2).
CAPITULO 7

Vv. 1-28. LA VISION DE LAS CUATRO BESTIAS. Este capítulo trata el mismo
tema que el capítulo segundo. Pero allá los cuatro reinos y el reino final del
Mesías, se consideraron en cuanto a sus aspectos políticos externos, pero
aquí en cuanto a la mente de Dios acerca de ellos y sus rasgos morales. La
historia política externa en sus rasgos generales había sido mostrada al
gobernante mundial, cuya situación lo capacitó para recibir tal revelación.
Pero aquí, el profeta de Dios recibe manifestaciones en cuanto a los
caracteres de los poderes del mundo, desde el punto de vista religioso,
adecuadas a la posición de él y a su capacidad de recibirlas. De modo que en
el capítulo segundo, las imágenes son tomadas de la esfera inanimada,
mientras que en el séptimo se toman de la esfera de seres animados.
Nabucodonosor vió superficialmente el poder mundial como una figura
humana espléndida, y el reino de Dios como una piedra en el principio. Ahora
Daniel ve los poderes mundiales en su esencia interna, como de la naturaleza
animal más baja que la humana, estando apartado de Dios; y que sólo en el
reino de Dios (“el Hijo del hombre” el hombre representativo) es realizada la
verdadera dignidad del hombre. Entonces, contrastado con la visión de
Nabucodonosor, el reino de Dios aparece a Daniel, desde el mismo principio,
superior al reino mundial. En la fuerza física las bestias superan al hombre,
porque el hombre tiene poderes esencialmente espirituales. La imagen
colosal de Nabucodonosor, representa al hombre en su propio poder, pero
sólo el hombre externo. Daniel ve al hombre degradado espiritualmente al
nivel animal, guiado por impulsos ciegos, por causa de su alejamiento de
Dios. sólo de arriba viene el perfecto Hijo del hombre, y en el reino de aquél,
el hombre llega a su verdadero destino. Véase Salmo 8, con Gen 1:26-28. La
humanidad es imposible sin la divinidad; desciende a la bestialidad (Psa 32:9;
Psa 49:20; Psa 73:22). Las naciones paganas obstinadas, se comparan con
“toros” (Psa 68:30). Egipto con el dragón en el Nilo (Isa 27:1; Isa 51:9; Eze
29:3). El animal con toda su astucia siempre mira al suelo, sin conocer
ninguna relación con Dios. Lo que eleva al hombre, es la comunión con Dios,
en voluntaria sujeción a él. En el momento que trata de exaltarse a sí mismo
para independizarse de Dios, como Nabucodonosor (cap 4:30), desciende
hasta el nivel de la bestia. El conocimiento que tuvo Daniel, de las figuras
colosales de animales en Babilonia y Nínive, fué una preparación psicológica
para sus visiones de animales. El pasaje de Hos 13:7-8, se le ocurriría
mientras contemplaba aquellos símbolos del poder mundial. Véase Jer 2:15;
Jer 4:7; Jer 5:6.
1. Belsasar—los buenos manuscritos hebreos tienen “Belshazzar”, que quiere
decir “Bel ha de ser quemado con fuego hostil” (Jer 50:2; Jer 51:44). En la
historia se llama por su nombre ordinario; y en la profecía, que da su destino
verdadero, se llama por su nombre correspondiente mediante el cambio de
una letra. visiones de su cabeza—no “sueños” confusos. sino imágenes
distintas vistas mientras su mente estaba tranquila. suma—un resumen. En
las predicciones, generalmente los detalles no constan tan completos como
para no dejar lugar para el libre ejercicio de la fe, y la espera paciente para
que Dios manifieste su voluntad en el acontecimiento. Lo “escribió” para los
creyentes de todas las edades; lo “contó” para el consuelo de sus
compatriotas cautivos.
2. los cuatro vientos—que corresponden a las “cuatro bestias” y sus variados
conflictos en las cuatro direcciones del mundo. combatían—estallaron (desde
el abismo) [Maurer]. mar—los poderes mundiales surgen de entre las
agitaciones del mar político (Jer 46:7-8; Luk 21:25; véase Rev 13:1; Rev 17:15;
Rev 21:1); el reino de Dios y el Hijo del hombre vienen desde las nubes del
cielo (v. 13; véase Joh 8:23). Tregelles cree que “la gran mar” quiere decir,
como siempre en otras partes de las Escrituras (Jos 1:4; Jos 9:1), el
Mediterráneo, el centro territorial de los cuatro reinos de la visión, con el
cual todos son linderos, y que tienen sujeta a sí a Jerusalén. Babilonia no
lindaba con el Mediterráneo, ni gobernaba a Jerusalén, sino hasta el tiempo
de Nabucodonosor, cuando sucedieron ambas cosas simultáneamente.
Persia encerraba más este mar, es decir, desde el Helesponto hasta Cirene.
Grecia no llegó a ser monarquía antes del tiempo de Alejandro, pero luego,
sucediendo a Persia, llegó a ser dueña de Jerusalén. Encerró aún más el
Mediterráneo, añadiendo las costas de Grecia a la parte poseída por Persis.
Roma, bajo Augusto, realizó tres cosas de una vez: llegó a ser monarquía;
llegó a ser dueña de la última de las cuatro parte del imperio de Alejandro,
(simbolizado por las cuatro cabezas de la tercera bestia), y de Jerusalén;
Roma encerró todo el Mediterráneo.
3. bestias—no “animales vivientes”, como los cuatro querúbicos del Rev 4:7
(porque el original es una palabra diferente de “bestias”, que debería
traducirse “animales vivientes”). Los querúbicos animales vivientes
representan a hombres redimidos, combinando en sí las formas más elevadas
de la vida. Pero las “bestias” aquí representan los poders mundiales, en su
carácter bestial y servil. Es sobre la armonía fundamental entre la naturaleza
y el espíritu; entre los tres reinos de la naturaleza, la historia y la revelación,
en que descansa el simbolismo de las Escrituras. La selección de los símbolos
no es arbitraria, sino basada en la esencia de las cosas.
4. león—el símbolo de la fuerza y el coraje; el principal entre los reinos, como
el león entre las bestias. Nabucodonosor el llamado “el león” (Jer 4:7). alas
de águila—que da a entender un imperio extenso y rápidamente adquirido
(Isa 46:11; Jer 4:13; Lam 4:19; Hab 1:6). arrancadas—su capacidad para
conquistas lejanas desapareció bajo Evil-merodac, etc. [Grocio.] Más
particularmente, durante el tiempo en que Nabucodonosor fué privado del
trono, durante su locura. fué quitada de la tierra—levantada de su posición
rastrera. púsose enhiesta … a manera de hombre—mientras Nabucodonosor,
en soberbia altiva, confiaba en su propio poder, perdía la verdadera dignidad
de hombre, y fué por lo tanto rebajado al nivel de las bestias. Véase cap.
4:16: “Su corazón sea mudado de corazón de hombre, y séale dado corazón
de bestia”. Pero después que hubo aprendido por medio de esta disciplina
dolorosa, que “el Altísimo se enseñorea del reino de los hombres” (cap. 4:17,
37), se hizo un cambio a la inversa, “fuéle dado corazón de hombre en lugar
de su corazón anterior de bestia, y el rey llega a la verdadera posición de
hombre, la de ser conscientemente dependiente de Dios.” Véase Psa 9:20.
5. oso—que simboliza la vida austera de los persas en sus montañas, como
también su crueldad (Isa 13:17-18; Cambises, Ochus y otros de los príncipes
persas eran notablemente crueles; las leyes persas complicaban por la ofensa
de un hombre, a toda su parentela y vecindad en destrucción, cap. 6:24) y en
rapacidad. “El oso es un animal que todo lo devora” [Aristóteles, 8:5]. (Jer
51:48, Jer 51:56) se puso al un lado—El hebreo dice: “Levantó un dominio.”
Los medos, pueblo antiguo, y los persas tribu moderna, formaron una
soberanía unida en contraste con los reinos tercero y cuarto, originalmente
uno, y más tarde dividido. La Versión Inglesa: “se levantó de un lado”, es el
resultado del pequeño cambio de una letra. Entonces la idea sería: “estaba
acostado sobre una pierna y levantado sobre la otra”; figura que todavía se
ve sobre una piedra de Babilonia (Munter, Religion of Babylon, 112); dando a
entender un reino que había estado tranquilo, pero ahora levantándose para
conquistas. Media es el lado bajo, pasividad; persía, el lado levantado, el
elemento activo [Auberlen]. Las tres costillas en su boca son Media, Lidia y
Babilonia, metidas bajo el poder de Persia. Más bien, Babilonia, Lidia y
Egipto, no propiamente partes del cuerpo, pero tomadas por Medopersia.
[Sir Isaac Newton.] Llamadas “costillas” porque fortalecían al imperio
medopersa. “Entre sus dientes” como siendo muy molidas por él. traga carne
mucha—es decir, sojuzga muchas naciones.
6. tigre—o leopardo; más pequeño que el león; veloz (Hab 1:8); cruel (Isa
11:6), lo contrario a manso; que salta repentinamente de su escondite sobre
su presa (Hos 13:7); manchado. Así Alejandro, un rey pequeño de un reino
pequeño, Macedonia, atacó a Darío cabeza de un vasto imperio que se
extendía desde el Mar Egeo hasta las Indias. En doce años sojuzgó parte de
Europa y toda Asia desde Ilírico y el Adriático hasta el río Ganges, no tanto
peleando como conquistando. [Jerónimo.] Por lo tanto, mientras que se
representa a Babilonia con dos alas, Macedonia tiene cuatro, porque sus
conquistas fueron tan rápidas. Las “manchas” representan las distintas
naciones incorporadas en su imperio [Bochart]; o las mismas variaciones en
el carácter de Alejandro, una vez manso, luego cruel, ora moderado, ora
borracho y disoluto. cuatro cabezas—explicado en el cap. 8:8, 22; los cuatro
reinos de los “Diádochi” o sucesores, entre los cuales fué dividido el imperio
a la muerte de Alejandro: Macedonia y Grecia bajo Casandro, Tracia y Bitinia
bajo Lisímaco, Egipto bajo Ptolomeo, y Siria bajo Seleuco. fuéle dada
potestad—por Dios; no por poder de Alejandro. Porque ¡cuán improbable fué
que 30.000 hombres derrotasen a varios centenares de miles! Josefo
(Antigüedades, 11:6) dice que Alejandro adoró al sumo sacerdote de
Jerusalén, diciendo que en Dium, Macedonia, había visto una visión de Dios
vestido como sacerdote, el cual lo invitó a ir a Asia y le prometió éxito.
7. Como Daniel vivía bajo el reino de la primera bestia, por esto no
necesitaba describirla; como la segunda y tercera se describen
completamente en la segunda parte del libro, el énfasis principal cae sobre la
cuarta. También la profecía se detiene sobre el fin, que es la consumación de
las series de acontecimientos anteriores. Sólo en la cuarta serie el poder
mundial manifiesta plenamente su naturaleza contraria a Dios. Mientras que
los tres primeros reinos se designaron respectivamente como león, oso y
leopardo, no se especifica ninguna bestia como la imagen del cuarto; porque
Roma es tan terrible, que no se puede describir por ninguna, mas combina en
sí todo lo que podamos imaginarnos como indeciblemente fiero en todas las
bestias. Entonces tres veces (vv. 7, 19, 23) se repite que la cuarta era “muy
diferente de todas las bestias”. La fórmula de introducción: “Vi en la noche
visiones”, ocurre aquí como en el v. 2 y otra vez en el v. 13, así dividiendo la
visión toda en tres partes: la primera, que abarca los tres reinos, la segunda
el cuarto reino y su ruina, y la tercera parte, el reino del Mesías. Los tres
primeros reinos se extienden por unos pocos siglos; el cuarto, miles de años.
Toda la mitad inferior de la imagen en el cap. 2 se dedica al cuarto reino. Y
mientras que los otros reinos consisten en un solo material, éste consiste en
dos, hierro y arcilla (sobre los cuales se hace mucho énfasis, cap. 2:41-43); los
“dientes grandes de hierro” aquí se refieren a uno de los materiales del
cuarto reino de la imagen. diez cuernos—Es con la crisis del cuarto reino, más
bien que con el curso, que este capítulo siete tiene que ver. Los diez reyes (v.
24, los “cuernos” representan poder), es decir, reinos, en que Roma fué
dividida cuando incorporó las tribus germánicas y eslavónicas, y nuevamente
en la Reforma, son indicados aquí, según creen muchos. Pero la variación de
la lista de diez y su desconcimiento completo de la mitad oriental del
imperio, y la existencia del papado antes del desmembramiento del imperio
occidental, en vez de que surja el “cuerno pequeño” después de los otros
diez, están en contra de esta opinión. El imperio occidental continuó hasta el
año 731, y el oriental hasta 1453. Los diez reinos, pues, simbolizados por los
diez “dedos” (véase Rev 13:1; Rev 17:12; con el cap. 2:41) son los diez reinos
en que será dividida Roma finalmente, cuando aparezca el Anticristo.
[Tregelles.] Estos probablemente son prefigurados por el número diez, que
era el que prevalecía en el momento del cambio príncipal de la historia
romana.
8. cuerno pequeño—pequeño en el principio, pero más tarde creciendo para
ser más grande que todos los demás. El tiene que ser buscado “entre ellos”.
El imperio romano no se representaba a sí mismo como una continuación del
de Alejandro; pero el imperio germánico (que dejó de existir al fin de la
Primera Guerra Mundial. Nota del Trad.) se llama a sí mismo “el santo
Imperio Romano”. La monarquía universal tentada por Napoleón, era
declaradamente romana: el hijo de él era llamado el rey de Roma. El zar de
Rusia (zar, o tsar, viene de “César”) también profesaba representar la mitad
oriental del imperio romano. La civilización, la iglesia, el idioma y ley
romanos, son los elementos principales de la civilización germánica. Pero el
elemento románico busca imperio universal, mientras que el elemento
germánico busca la individualización. Por esto las monarquías universales
tentadas por el papado, Carlomagno, Carlos Quinto y Napoleón han
fracasado, pues el hierro no se amalgama con la arcilla. En el rey simbolizado
por “el cuerno pequeño”, el espíritu del mundo, soberbio, contrario a Dios,
representado por la cuarta monarquía, halla su desarrollo más intenso. “El
hombre de pecado”, “el hijo de perdición” (2 Tesalonicenses cap. 2). El
anticristo (1Jo 2:18, 1Jo 2:22; 1Jo 4:3). Es la evolución completa del principio
malo introducido por la caída. fueron arrancados tres cuernos de los
primeros—El exarcado de Ravena, el reino de Lombardía y el estado de
Roma, que constituían al principio los dominios del papa; conseguidos por los
papas Zacarías y Esteban II, a cambio de reconocer al usurpador Pepín como
rey legítimo de Francia [Newton.] Véase las objeciones de Tregelles, v. 7,
“diez cuernos”, Nota. El “cuerno pequeño”, según él, ha de ser el Anticristo,
quien se levantará tres años y medio antes del segundo advenimiento de
Cristo, habiendo derribado primero a tres de los diez reinos
contemporáneos, entre los cuales la cuarta monarquía, bajo la cual estamos
viviendo, será finalmente dividida. Parece que el papismo es un
cumplimiento de la profecía en muchos detalles, como el papa pretende ser
un dios sobre la tierra y superior a todos los dominios terrenales; pero el
espíritu del Anticristo, prefigurado por el papismo, probablemente culminará
en un individuo, quien será destruído a la llegada de Cristo; aquél será el
producto de los poderes políticos mundiales, mientras que el papismo, que
prepara el camino para el Anticristo, es una iglesia hecha mundana. ojos de
hombre—Los ojos expresan inteligencia (Eze 1:18); así (Gen 3:5) fué la
promesa de la serpiente, que los ojos del hombre “serían abiertos”, si él se
rebelase contra Dios. El Anticristo consumará la apoteosis de sí mismo,
empezada en la caída, una cultura intelectual alta, independiente de Dios.
Los metales que representan a Babilonia y Medopersia, oro y plata, son más
preciosos que el bronce y el hierro, que representan a Grecia y Roma; pero
estos metales son más útiles a la civilización (Génesís 4:22). La arcilla, que
representa el elemento germánico, es el material más plástico. Hay un
progreso en la cultura; pero éste no es necesariamente un progreso en la
dignidad más verdadera del hombre, es decir, su unión y semejanza a Dios. Al
contrario, aquel progreso lo ha llevado más lejos de Dios, a una confianza en
sí mismo y al amor del mundo. Los principios de la civilización eran entre los
descendientes de Caín (Gen 4:17-24; Luk 16:8). Antíoco Epífanes, el primer
Anticristo, vino de la Grecia civilizada y era amante del arte. Así como la
civilización helénica produjo el primer Anticristo, así la civilización moderna
bajo la cuarta monarquía producirá al último Anticristo. La “boca” y los “ojos”
son los del hombre, mientras que el símbolo en lo demás es brutal; usurpará
la verdadera dignidad del hombre, es decir, llevará la máscara del reino de
Dios (el cual viene como el Hijo del hombre de arriba), mientras que es en
realidad bestial, apartado de Dios. El Anticristo promete las mismas cosas
que Cristo, pero de una manera contraria. Será una caricatura de Cristo, que
ofrecerá un mundo regenerado sin la cruz de Cristo. Babilonia y Persia en su
religión tuvieron más reverencia por las cosas divinas que Grecia y Roma en
las etapas imperiales de su historia. El corazón humano dado a
Nabucodonosor (cap. 4:16) al arrepentirse, hace contraste con los ojos
humanos del Anticristo, el pseudo hijo del hombre, es decir, la cultura
intelectual, mientras que el corazón y la boca blasfemarán de Dios. La
deterioración política corresponde: el primer reino, una unidad orgánica; el
segundo, dividido entre medos y persas; el tercero hace cuatro ramas; y el
cuarto, en diez divisiones. Los dos reinos orientales son señalados por
metales más nobles; los dos occidentales, por metales más despreciables; la
individualización y división aparecen en éstos; y son éstos los que producen
los dos Anticristos.
9. Estuve mirando hasta que—continuaba mirando hasta, etc. fueron puestas
sillas—más bien, “tronos fueron puestos” [La Vulgata y Lutero], es decir, para
los santos y ángeles a quienes “se dió el juicio” (v. 22), como asesores del
Juez. Véase el v. 10, “millares de millares le servían” (Mat 19:28; Luk 22:30;
1Co 6:2-3; 1Ti 5:21; Rev 2:26; Rev 4:4). Anciano de grande edad—“El padre
eterno” (Isa 9:6). El es el juez aquí, como el Hijo no juzga en su propia causa,
y es la causa de él la que está por presentarse contra el Anticristo. se sentó—
la actitud del juez que está por dar su fallo. vestido era blanco—que indica la
pureza judicial de Juez y de todas las cosas junto a él (Rev 1:14). sus ruedas—
como los tronos orientales se mueven sobre ruedas. Como la llama veloz, los
juicios de Dios son más rápidos en caer donde él quiere (Eze 1:15-16). El
juicio aquí no es el juicio final, porque entonces no habrá bestia, y el cielo y la
tierra se habrán pasado; pero es aquel contra el Anticristo (el último
desarrollo del cuarto reino), típico del juicio final: “Cristo que viene para
sustituir al reino milenial de gloria por el de la cruz (Rev 17:12-14; Rev 19:15-
21; Rev 11:15).
10. millares de millares le servían—así fué al darse la ley (Deu 33:2; Psa
68:17; Heb 12:22; Jud 1:14). millones … delante de él—semejanza tomada del
Sanedrín, en el cual el padre del consistorio se sentaba con sus asesores a
cada lado, en forma de semicírculo, y el pueblo de pie delante de él. el Juez
se sentó—los jueces se sentaban por costumbre (Rev 20:4). los libros se
abrieron—(Rev 20:12). Una imagen forense: todos los documentos de la
causa a tratarse, en cuanto a la condenación del Anticristo y su reino, y el
establecimiento del reino mesiánico. La sentencia tiene que pronunciarse
contra el mundo como bajo la maldición, antes que venga la gloria; pero el
Anticristo ofrece la gloria sin la cruz, un mundo renovado sin que el mundo
sea juzgado.
11. Aquí se presenta la ejecución sobre la tierra, del juicio pronunciado en la
invisible corte celestial de justicia (vv. 9, 10). cuerpo … entregado … en el
fuego—(Rev 19:20).
12. “Las otras bestias”, es decir, las tres primeras no se habían ido mediante
juicios directos destructivos, tales como los que consumieron el cuerno
pequeño, por ser éste el mal completamente maduro de la cuarta bestia.
Aquéllos continuaban existiendo, pero “su señorio les fué quitado”; mientras
que la cuarta bestia dejara completamente de ser, siendo invalidada por el
reino del Mesías. hasta cierto tiempo—No sólo el triunfo de las bestias sobre
los creyentes, sino la misma existencia de ellas está limitada a un tiempo
definido, y aquel tiempo será el justamente conveniente (véase Mat 24:22).
Probablemente un período definido es indicado por “hasta cierto tiempo”
(véase v. 25; Rev 20:3). Es sorprendente que la cuarta monarquía, aunque
cristianizada (sic) durante los 1500 años pasados, no se distinga de las
anteriores monarquías paganas, ni de la parte pagana de sí misma. En efecto,
se representa como la más contraria a Dios que todas y que culmina al final
en el blasfemo Anticristo. El motivo de ello es que el reino de Cristo ahora no
es de este mundo (Joh 18:36), y sólo en el segundo advenimiento de Cristo
vendrá a ser un poder externo del mundo. Por esto Daniel, cuya misión fué la
de profetizar acerca de los poderes mundiales, no trata del cristianismo
mientras éste no llegue a ser un poder mundial, en la segunda venida de
Cristo. El reino de Dios es un reino escondido mientras no venga Jesús otra
vez (Rom 8:17; Col 3:2-3; 2Ti 2:11-12). Roma era mundana mientras era
pagana, y quedó mundana, aunque fué cristianizada (sic). Entonces el Nuevo
Testamento contempla el actual “eón” o edad del mundo como
esencialmente pagano, el cual no podemos amar sin abandonar a Cristo
(Rom 12:2; 1Co 1:20; 1Co 2:6, 1Co 2:8; 1Co 3:18; 1Co 7:31; 2Co 4:4; Gal 1:4;
Eph 2:2; 2Ti 4:10; véase 1Jo 2:15, 1Jo 2:17). El objeto del cristianismo no es
tanto el de cristianizar el mundo presente como el de salvar almas de entre el
mundo, para que no sean condenadas con el mundo (1Co 11:32), sino que
reinen con él en su milenio (Mat 5:5; Luk 12:32; Luk 22:28-30; Rom 5:17; 1Co
6:2; Rev 1:6; Rev 2:26-28; Rev 3:21; Rev 20:4). Esta ha de ser nuestra
esperanza, no la de reinar en el actual curso del mundo (1Co 4:8; 2Co 4:18;
Phi 3:20; Heb 13:14). Tiene que haber una “regeneración” del mundo, como
del individuo, una muerte previa a una resurrección, una destrucción de los
reinos mundiales antes que puedan surgir de nuevo como los reinos de Cristo
(Mat 19:28). Aun el milenio no desarraigará completamente la corrupción del
mundo, y vendrán otra apostasía y otro juicio (Rev 20:7-15) en el cual el
mundo de la naturaleza ha de ser destruído y renovado, así como lo fué el
mundo de la historia antes del milenio (2Pe 3:8-13); luego vendrán el
perfecto mundo y cielos perfectos (Rev 21:1). Así hay un progreso constante,
y el cristiano está esperando la consumación (Mar 13:33-37; Luk 12:35-36,
Luk 12:40-46; 1Th 1:9-10), también está “esperando” su Señor. (Heb 10:13).
13. un hijo de hombre—(Véase Nota, Eze 2:1). No meramente Hijo de David,
y Rey de Israel, sino Cabeza de la humanidad restaurada (que corresponde
con el horizonte amplio de la profecía de Daniel); la simiente de la mujer, que
aplastará al Anticristo, la simiente de la serpiente, según el protoevangelio en
el Paraíso (Génesis cap. 3). El hombre representativo entonces realizará el
destino original de hombre como Cabeza de la creación (Gen 1:26, Gen 1:28);
el centro de unidad para Israel y los gentiles. La bestia, que tomada
conjuntamente representa las cuatro bestias, asciende del mar (cap. 7:2; Rev
13:1); el Hijo del hombre desciende del “cielo”, Satanás, como serpiente, es
la cabeza representativa de todo lo bestial; el hombre, siguiendo a la
serpiente, ha venido a ser bestial. Dios pues tiene que venir a ser hombre,
para que el hombre deje de ser bestial. Quienquiera rechace al Dios
encarnado, será juzgado sólo por el Hijo del hombre, porque él es el Hijo del
hombre (Joh 5:27). Este título siempre se asocia con su nueva venida, porque
el reino que le espera entonces, es el que le pertenece como el Salvador del
hombre, el Restaurador de la herencia perdida. “Hijo del hombre” expresa su
estado VISIBLE, antes en su humillación, más tarde en su exaltación. El “llegó
hasta el Anciano de grande edad” para ser investido de su reino. Véase Psa
110:2; “La vara de tu fortaleza (el Mesías) enviará Jehová desde Sión”. Esta
investidura fué en su ascensión “con las nubes del cielo” (Act 1:9; Act 2:33-
34; Psa 2:6-9; Mat 28:18), que es una garantía de su regreso “asi” “en las
nubes” (Act 1:11; Mat 26:64), y “con las nubes” (Rev 1:7), El reino le fué dado
entonces en titulo y ejercicio invisible; a su segunda venida será en
administración visible. El lo justificará por el desgobierno de aquellos que lo
recibieron para tenerlo por Dios y bajo él, pero que desconocían su
supremacía. El Padre sostendrá su derecho por el Hijo, el heredero, quien lo
tendrá para él (el Padre) (Eze 21:27; Heb 1:2; Rev 19:13-16). Tregelles cree
que la investidura aquí antecede inmediatamente a la próxima venida de
Cristo; porque está sentado a la diestra de Dios hasta que sus enemigos sean
puestos como estrado de sus pies, entonces es dado el reino al Hijo en su real
investidura, y él vendrá para aplastar el estrado preparado para sus pies.
Pero las palabras “en las nubes” y el poder universal, realmente le es dado,
aunque será invisible en aquel entonces (Eph 1:20-22), concuerda mejor con
su investidura en la ascención, la que, en la vista profética salta por encima
del intervalo de edades, es la precursora de su venida visible para reinar,
como no sucede ningún acontecimiento de importancia en el intervalo.
15. mi cuerpo—lit., “la vaina”, como el cuerpo es la vaina del alma.
17. reyes—es decir, reinos, Véase v. 23, “un cuarto reino”; cap. 2:38; 8:20-22.
Cada uno de los cuatro reyes representa una dinastía. Nabucodonosor,
Alejandro, Antíoco y el Anticristo, aunque mencionados individualmente, son
representantes de tendencias características
18. del Altísimo—el título enfático de Dios en esta profecía, quien delega su
poder primero a Israel, y luego a los gentiles (cap. 2:37, 38), cuando Israel
deja de realizar el ideal de la teocracia; y finalmente, al Mesías, quien reinará
verdaderamente en lugar de Dios, recibiendo el dominio de los poderes
gentiles mundiales, cuya historia es una historia de la degeneración continua
que culmina en el último de los reyes, el Anticristo. Aquí en la interpretación,
son “los santos” quienes toman el reino, pero en la visión (vv. 13, 14), es el
Hijo del hombre quien lo toma; porque Cristo y su pueblo son uno en el
sufrimiento y uno en la gloria. Tregelles traduce “lugares altísimos” (Eph 1:3;
Eph 2:6). Aunque los santos son oprimidos por la bestia y el cuerno pequeño,
ellos no pertenecen a la tierra de donde se levantan las cuatro bestias, sino a
los lugares altísimos.
19. Balaam, arameo, habitante sobre el Eufrates, en el comienzo de la
historia independiente de Israel, y Daniel al final de ella, proféticamente
exhiben a los poderes mundiales hostiles, a Israel como triunfante sobre ellos
al fin, aunque los poderes mundiales de oriente (Assur) y del occidente
(Cittim) atropellan todo lo que está delante de ellos y afligen a Eber (Israel)
por un tiempo (Num 23:8-10, Num 23:28; Num 24:2, Num 24:7-9, Num
24:22-24). Al “Assur” de Balaam corresponden los dos reinos orientales de
Daniel, Babilonia y Medopersia; y a “Cittim”, los dos reinos occidentales,
Grecia y Roma (Véase Gen 10:4, Gen 10:11, Gen 10:22). En Babel, Nimrod el
cazador (rebelde) funda el primer reino del mundo (Gen 10:8-13). El poder
mundial babilónico asume la corriente de historia interrumpida en la
edificación de la torre, y el reino de Nimrod. Así como en Babel, así también
en Babilonia el mundo se une contra Dios; Babilonía, el primer poder
mundial, viene a ser el tipo del mundo que se opone a Dios. La cuarta
monarquía consuma la maldad; ella es “diferente” de las demás sólo en la
universalidad más ilimitada. Las tres primeras no eran monarquías
universales en el sentido más completo. La cuarta lo es; de suerte que en ella
el principio de oposición a Dios halla su pleno desarrollo. Toda la historia se
mueve dentro de las naciones románicas, germánicas y eslavas; continuará
así hasta el segundo advenimiento de Cristo. La cuarta monarquía representa
al universalismo exteriormente; el cristianismo lo representa interiormente.
Roma es Babilonia plenamente desarrollada. Es el poder mundial que
corresponde en contraste con el cristianismo, y por lo tanto contemporánco
con él (Mat 13:38; Mar 1:15; Luk 2:1; Gal 4:4).
20. su parecer mayor que el de sus compañeros—es decir, que el de los
demás cuernos.
21. hacía guerra contra los santos—perseguía a los creyentes de Cristo (Rev
11:7; Rev 13:7). los vencía—pero no finalmente. El límite está señalado por
“hasta que” (v. 22). El cuerno pequeño continuará, sin interrupción, a
perseguir hasta la segunda venida de Cristo (Rev 17:12, Rev 17:14; Rev 19:19-
20).
22. Anciano de grande edad—el título dado al Padre en el v. 13, aquí se
refiere al Hijo; quien se llama “Padre eterno” (Isa 9:6). Nunca se dice que el
Padre “viene”; es el Hijo quien viene. se dió el juicio a los santos—juicio
incluye gobierno; el “reino” al fin de este versículo (1Co 6:2; Rev 1:6; Rev
5:10; Rev 20:4). Cristo primero recibe “juicio” y el “reino”, luego los santos
con él (vv. 13, 14).
24. diez cuernos—que corresponden a los diez “dedos” (cap. 2:41). de aquel
reino—de entre el cuarto reino se levantan otros diez, sea cual sea el
territorio exterior que posea alguno de ellos (Rev 13:1; Rev 17:12). tras ellos
se levantará otro—pero contemporáneo con ellos; los diez son
contemporáneos. El Anticristo se levanta después de ellos, al principio
“pequeño” (v. 8); pero después de destruir tres de los diez, él viene a ser más
grande que todos ellos (vv. 20, 21). Idos los tres, él viene a ser el octavo
(véase Rev 17:11); cabeza distinta, pero “de los siete”. Así como los poderes
mundiales anteriores tuvieron sus respectivas cabezas representativas
(Babilonia, Nabucodonosor; Persia, Ciro; Grecia, Alejandro), así el cuarto
reino y sus Anticristos tendrán su maldad concentrada en un Anticristo final.
Así como Antíoco Epífanes, el Anticristo del tercer reino en el cap. 8, era el
enemigo personal de Dios, así el Anticristo final del cuarto reino, será su
antitipo. La iglesia ha sufrido una persecución pagana y persecución papal;
queda para ella una persecución atea general, que la parificará y cimentará.
[Cecil.] No solamente se pondrá en lugar de Cristo, en nombre de Cristo,
como hace el papismo, sino que “negará al Padre y al Hijo” (1Jo 2:22). La
persecución ha de continuar hasta la segunda venida de Cristo (vv. 21, 22);
por eso el cuerno de blasfemia no puede ser pasado; porque actualmente
hay casi una cesación completa de persecución. 25. Tres atributos del
Anticristo se especifican: 1. La civilización y sabiduría mundanas más
elevadas. 2. La unión de todo el mundo bajo su dominio. 3. El ateísmo,
antiteísmo y autoteísmo en su desarrollo más completo (1Jo 2:22). Por lo
tanto, no sólo es el poder quitado a la cuarta bestia, como en el caso de los
otros tres, sino que Dios destruye el poder mundial en general, por un juicio
final. El actual cristianismo externo ha de dar lugar a una apostasía casi
universal. pensará—lit., “llevará dentro de sí como si fuera una carga de
pensamiento”. mudar los tiempos—prerrogativa de Dios solo (cap. 2:21);
blasfema asumida por el Anticristo. “Los tiempos y la ley” aquí quieren decir
los de ordenanzas religiosas; tiempos establecidos de fiestas. [Maurer.] Se
pondrá contra todo lo que se llama dios (2Th 2:4), imponiendo su propia
“voluntad” por encima de los tiempos y las leyes establecidos por Dios (cap.
11:36, 37). Pero los “tiempos” de su perversidad son limitados por amor de
los elegidos (Mat 24:22). entregados serán en su mano—para ser
perseguidos. tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo—un año, dos años
y medio año: tres años y medio, o sea 1.260 días (Rev 12:6, Rev 12:14);
cuarenta y dos meses (Rev 11:2-3). Que sean literalmente tres años y medio
el término de la persecución por el Anticristo, es favorecido por el cap. 4:16,
23, donde la teoría de díaaño sería imposible. Si se le hubiera informado a la
iglesia, además, que 1260 años tendrían que pasar antes del segundo
advenimiento, estaría fuera de lugar la actitud de expectativa inculcada (Luk
12:38; 1Co 1:7; 1Th 1:9-10; 2Pe 3:12) debido a la incertidumbre del tiempo.
La palabra original “tiempo” indica un período dado o fiesta establecida; o el
intervalo de una fiesta fija a su repetición, es decir, un año [Tregelles]; Lev
23:4, “sazones”; Lev 23:44, “fiestas”. Los pasajes que favorecen la teoría de
día-año son Eze 4:6, donde cada día de los cuarenta que Ezequiel estaba
acostado sobre su lado derecho, es definido por Dios como queriendo decir
un año. Véase Num 14:34, donde un año de extravío en el desierto fué fijado
por cada día de los cuarenta que los espías exploraban Canaán; pero los días,
en estos dos casos, eran simplemente el tipo o la razón de los años, los que
eran anunciados como habían de ser cumplidos. En la parte profética de Num
14:34, los años son literales. ¡Si se aplicara el sistema de día-año en estos
casos, serían 14.400 años! ¡En Eze 4:4-6, si día quisiera decir año, Ezequiel
hubiera quedado acostado sobre su lado derecho cuarenta años! El contexto
aquí en los vv. 24, 25, no es simbólico. Al Anticristo no se le llama más
“cuerno” sino un “rey” que sojuzga a tres de los diez reyes (no llamados más
“cuernos”, vv. 7, 8). Así en el cap. 12:7, donde “tiempo, tiempos y medio
tiempo” vuelven a ocurrir, no hay nada simbólico en el contexto. De modo
que no hay razón por qué fuesen así los tres años y medio. Durante los cuatro
primeros siglos los “días” se interpretaban literalmente; un sentido místico
de los 1.260 días entonces empezó. Walter Brute sugirió primero la teoría
día-año al fin del siglo catorce. ¡Los setenta años de la cautividad babilónica
predichos por Jeremías (Jer 25:12; Jer 29:10) eran entendidos por Daniel
(cap. 9:2) como años literales, y no simbólicos, lo que habría sido 25.200
años! [Tregelles.] Es posible que la teoría día-año y la teoría día-día sean las
dos verdaderas. Los siete (simbólicos) tiempos de las monarquías gentiles
(Lev 26:24) durante el rechazo de Israel, terminarán en los siete años del
Anticristo. Los 1.260 años del desgobierno papal en el nombre de Cristo,
pueden ser representados por tres años y medio de abierto anticristianismo y
persecución, antes del milenio. Iglesias que testifican, podrán ser seguidas
por individuos que testifiquen ocupando aquéllas el tiempo más largo, y
éstos el periodo más corto (Rev 11:3). El principio de los 1:260 años es fijado
por Elliot al año 529 o 533 d. de J. C., cuando el edicto de Justiniano
reconoció al papa Juan II como cabeza de la Iglesia. Por Lutero al año 606,
cuando Focas confirmó la concesión de Justiniano. Pero el año 752 es la fecha
más probable, cuando empezó el dominio temporal de los papas por la
concesión de Pepín a Esteban II (por el reconocimiento de su título como rey
de Francia por Zacarías, el antecesor de Esteban), confirmada po
Carlomagno. Porque fué entonces que el cuerno pequeño arrancó tres
cuernos, y así vino a ser la prolongación del cuarto reino secular. [Newton.]
Esto nos traería hasta el año 2.000 después de Cristo, siete mil años desde la
creación. Pero Clinton fija el año 862 como el séptimo milenario, lo que
podrá favorecer la fecha desde 529.
26. destruído … arruinado—una operación doble. El Anticristo ha de ser
gradualmente “consumido”, como el papado viene consumiéndose desde
hace 400 años, y especialmente en años recientes. El ha de ser “arruinado”
súbitamente por Cristo en su venida; el hombre de pecado, plenamente
desarrollado (2Th 2:3) o el falso profeta que hace un último esfuerzo
desesperado en alianza con la “bestia” (Rev 16:13-14, Rev 16:16) o el poder
secular del imperio romano, será destruído en Armagedón, Palestina.
27. majestad de los reinos debajo de todo el cielo—es decir, el poder que
poseían todos aquellos reinos, será todo transferido al reino del Mesías.
“Debajo del cielo” da a entender que será un reino en la tierra, no en el cielo.
al pueblo de los santos del Altísimo—los judíos, el pueblo con el cual los
santos mantienen una relación especial. Los santos son reunidos de entre los
judíos y los gentiles, pero el tronco de la iglesia es judio (Rom 9:24; Rom
11:24); la fidelidad de Dios a esta iglesia elegida es así esencialmente
fidelidad a Israel, y una prenda de su futura bendición nacional. Cristo
confirma este hecho, aunque reserva para si, o para su Padre, la fecha. reino
eterno—Si es eterno, ¿cómo puede el reino aquí referirse a un reino
milenario? Contestación. Daniel vió el tiempo entero de futura
bienaventuranza como un solo período. La luz más clara del Nuevo
Testamento, distingue en el período entero, el milenio y el tiempo de los
cielos nuevos y tierra nueva (véase Rev 20:4 con 21:1 y 22:5). El reino de
Cristo es “sempiterno”. Ni aun el juicio final lo terminará, mas sólo le dará
una apariencia más gloriosa, cuando la Nueva Jerusalén descenderá del cielo,
con el trono de Dios y del Cordero dentro de sí (véase Rev 5:9-10; Rev 11:15).
28. me turbaron mis pensamientos—mostrando que el Espíritu Santo
pensaba que mucho más había de comprenderse por las palabras de Daniel,
de lo que Daniel mismo entendió. No debemos limitar el significado de las
profecías a lo que los profetas mismos entendían (1Pe 1:11-12).
CAPITULO 8

Vv. 1-27. VISION DEL CARNERO Y EL MACHO CABRIO: LOS 2.300 DIAS EN QUE
EL SANTUARIO HABIA QUEDADO HOLLADO. Con este capítulo empieza la
parte hebrea del libro, y continúa como el idioma del libro hasta el fin; como
las visiones tienen que ver del todo con los judíos y Jerusalén. La escena aquí
se pone más estrecha, desde las profecías de alcance mundial, a las que
afectan sólo al pueblo del pacto durante los cinco siglos entre el cautiverio y
la venida de Cristo. El Anticristo tiene un porvenir más inmediato así como
uno más remoto. La visión del capítulo 8 da principio, y la de los capítulos 10
al 12 termina el relato acerca del Anticristo del tercer reino. Entre las dos
visiones, está metido el capítulo 9, acerca del Mesías y el pueblo del pacto al
fin del medio milenio (setenta semanas de años.
1. una visión—una especie de revelación superior al sueño. después de
aquella que … antes—la del cap.
1, 2. Susán—Susa, aunque en aquel entonces era insignificante, fué destinada
a ser la capital de Persia después del tiempo de Ciro. Entonces Daniel es
transferido allá, pues es la capital del reino señalado por el carneo de dos
cuernos (Neh 1:1; Est 1:2-5).
2. Persia—el original dice “Elam”, Persia occidental, al este de Babilonia y al
sur de Media. Daniel no estaba presente allí en persona, sino en visión. Ulai—
llamado por plinio “Euleo”; por los griegos, “Choaspes”. Cerca de Kerah, o
Karasu. Así en cap. 10:4 recibe una visión cerca de otro río, el Hiddekel. Así
como Ezequiel (Eze 1:1) en Quebar. Tal vez porque solían edificarse las
sinagogas cerca de los ríos ya que antes de orar los judíos se lavaban las
manos en el agua [Rosenmuller], (Psa 137:1).
3. dos cuernos—la palabra hebrea está en el número dual, “dos cuernos”.
“Cuerno” en el oriente es símbolo de poder y realeza. el uno era más alto que
el otro; y el más alto subió a la postre—Persia, que era de poca importancia
hasta el tiempo de Ciro, convirtióse entonces predominante sobre Media, el
reino más antiguo. Darío tenía sesenta y dos años cuando empezó a reinar
(cap. 5:31); durante su reinado de dos años, siendo él un rey débil (cap. 6), el
gobierno estaba casi completamente en manos de Ciro. Por esto Heródoto
no menciona a Darío; pero Jenofonte lo menciona bajo el nombre de
Ciaxares II. El “carnero” de aquí corresponde al “oso” (cap. 7:5), que
simboliza una firmeza tosca. El rey de Persia llevaba una cabeza de carnero
con joyas en lugar de diadema, como las que se ven en los pilares de
Persépolis. También la palabra hebrea carnero se deriva de la misma raíz que
“Elam” o Persia. [Newton.] El “un cuerno … más alto que el otro”,
corresponde con el oso “que se levantaba de un lado” (véase Nota. cap. 7:5).
4. el carnero hería … al poniente—Persia conquistó hacia el oeste a Babilonia,
Mesopotamia. Siria, Asia Menor. al norte—Cólquide, Armenia, Iberia y a los
moradores sobre el Mar Caspio. al mediodía—Judea, Egipto, Etiopía, Libia;
también a India, bajo Darío. El no dice al este, porque los persas mismos
vinieron del este (Isa 46:11). hacía conforme a su voluntad—(Cap. 11:3, 16;
véase cap. 5:19).
5. macho de cabrío—Grecomacedonia. cuerno notable—Alejandro. “No
tocaba la tierra” da a entender la rapidez increíble de sus conquistas; invadió
a todo el mundo en menos de doce años. El macho de cabrío corresponde al
leopardo (cap. 7:6). Carano, el primer rey de Macedonia, se dice, fué guiado
por cabras a Edessa, la que hizo sede de su gobierno, llamada Ege, es decir, la
ciudad cabra.
6. estaba delante del río—Ulai. Fué al “río” Granico donde Alejandro peleó su
primera batalla victoriosa contra Darío, año 334 a. de J. C.
7. levantóse contra él—lit., “fué movida con ira contra él”. Alejandro
representó la ira concentrada de Grecia contra Persia debido a las invasiones
de Grecia por los persas; también por la crueldad persa a los griegos, y las
tentativas de Darío de seducir a los soldados de Alejandro a la traición.
hollólo—En el año 331 derrotó Alejandro a Darío Codomano, y en 330
encendió a Persépolis y completó la conquista de Persia. ni hubo quien
librase—ni las inmensas huestes de Persia pudieron salvarla contra el
pequeño ejército de Alejandro (Psa 33:16).
8. estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fué quebrado—El imperio
estaba en su plenitud de poder cuando murió Alejandro de fiebre en
Babilonia, y parecía en aquel entonces lo menos propenso a caer. Sin
embargo fué “quebrado”. Su hermano natural Felipe Arideo y sus dos hijos
Alejandro Ego y Hercules fueron asesinados en quince meses. otros cuatro …
hacia los cuatro vientos—Seleuco, en el oriente, tomó Siria, Babilonia, Media,
etc., Casandro, en el oeste, tomó á Macedonia, Tesalia, Grecia; Ptolomeo, en
el sur, a Egipto, Chipre, etc.; Lisímaco, en el norte, tomó a Tracia, Capadocia y
las partes septentrionales de Asia Menor.
9. cuerno pequeño—que no debe confundirse con el cuerno pequeño del
cuarto reino en el cap. 7:8. El cuerno pequeño del cap. 7 viene como un
cuerno undécimo después de diez cuernos anteriores. En el cap. 8 no es un
quinto cuerno independiente, después de los cuatro anteriores, sino que
surge de entre uno de los cuatro cuernos existentes. Este cuerno se explica
(v. 23) como “un rey altivo de rostro”, etc. Antíoco Epífanes es indicado.
Grecia, con toda su elegancia, produce al primer Anticristo, el del Antiguo
Testamento. Antíoco poseía un amor extraordinario por el arte, el cual se
expresó en los grandes templos que hizo construir. Quiso sustituír a Zeus
Olímpico por Jehová en Jerusalén. De este modo la civilización pagana desde
abajo, y la religión revelada desde arriba, llegaron a un conflicto.
Identificándose con Júpiter, su propósito fué el de hacer universal el culto a sí
mismo (véase v. 25 con cap. 11:36); tan loco estaba con esto que era llamado
Epímanes (maníaco) en lugar de Epífanes. Ninguno de los gobernantes
mundiales anteriores: Nabucodonosor (cap. 4:31-34), Darío (cap. 6:27, 28).
Ciro (Ezr 1:2-4), Artajerjes Longímano (Ezr 7:12), se habían opuesto
sistemáticamente al culto religioso de los judíos. De ahí la necesidad de una
profecía que los preparase para la venida de Antíoco. La lucha de los
Macabeos fué un fruto de la profecía de Daniel (1Ma 2:59). Antíoco es el
precursor del Anticristo final, ocupando la misma relación con la primera
venida de Cristo que el gran Anticristo, con la segunda venida. Los pecados
de Israel que dieron origen al Anticristo griego, eran que algunos judíos
adoptaron costumbres griegas (véase cap. 11:30, 32), erigiendo teatros y
considerando iguales todas las religiones, sacrificando a Jehová, pero al
mismo tiempo enviando dinero para los sacrificios a Hércules. Tal será el
estado del mundo cuando esté maduro para la venida del Anticristo. En los
vv. 9 y 23 la descripción pasa del Antíoco literal a rasgos que, parcialmente
atribuídos a aquél, son verdaderos, en su sentido más completo, sólo
respecto a su antitipo, el Anticristo del Nuevo Testamento. Puede incluírse
también el Anticristo mahometano, correspondiendo con “los de a caballo”
del Eufrates (turcos) (Rev 9:14-21), sueltos “una hora, un día, un mes, un
año” (391 años, según la teoría dia-año), los cuales habían de castigar a los
cristianos idólatras. En el año 637 después de Cristo, fué fundada la mesquita
mahometana de Omar en el sitio del templo, cumpliéndose los vv. 11 al 13,
“el santuario y el ejército para ser hollados”. La primera victoria de los turcos
sobre los cristianos (así llamados. Nota del Trad.) fué en 1281 d. de J. C., y
391 después que llegaron al punto culminante de su poder y empezaron a
decaer, cuando Sobieski los derrotó en Viena. Mahoma II, llamado “el
conquistador”, reinó de 1451 a 1481, período en el cual cayó Constantinopla;
los 391 años después llegan hasta nuestros días, cuando la caída de Turquía
está, inminente. (Cuando escribió nuestro autor, Turquía como gran imperio
existía todavía. Nota. del Trad.). creció mucho al mediodía—(cap. 11:25).
Antíoco luchó contra Ptolomeo Filométor y Egipto, es decir, hacia el sur. al
oriente—luchó contra los que trataron un cambio de gobierno en Persia.
hacia la tierra deseable—Judea, “la tierra gloriosa” (cap. 11:16, 41, 45; véase
Psa 48:2; Eze 20:6, Eze 20:15). Su principal rasgo de “deseable” consistía en
que era la tierra del pueblo escogido de Dios (Psa 132:13 : Jer 3:19). A ella
hizo Antíoco su invasión después de su regreso de Egipto.
10. engrandecióse hasta el ejército del cielo—explicado en el v. 24, “fuertes y
pueblo de santos”, es decir, los judíos (cap. 7:21) y sus sacerdotes (véase Isa
24:21). El servicío de los levitas es llamado “guerra” (Margen, Num 8:24-25).
Los grandes poderes civiles y religiosos son simbolizados por “estrellas” (Mat
24:29). Véase 1Ma 1:25, etc.; 1Ma 2:35, etc.; 1Ma 5:2, 1Ma 5:12-13. Tregelles
refiere “estrellas” a aquellos judíos cuya porción de parte de Dios es gloria
celestial (cap. 12:3), siendo creyentes en aquel quien está arriba, a la diestra
de Dios; no los judíos cegados. de las estrellas echó por tierra—así Babel (o
Babilonia), como tipo del Anticristo, es descrito (Isa 14:13-14); “A las estrellas
de Dios ensalzaré mi solio”. Véase Apocalipsis 12:4: 2Ma 9:10. en cuanto a
Antíoco.
11. Aun contra el príncipe de la fortaleza—es decir, Dios mismo, el Señor de
Sabaoth, las huestes del cielo y de la tierra, estrellas, ángeles y ministros
terrenales. Así el v. 25, “Contra el príncipe de los príncipes se levantará”;
“contra el Dios de los dioses” (cap. 11:38; véase cap. 7:8). Se opone no sólo al
antiguo pueblo de Dios, sino a Dios mismo. el continuo sacrificio—ofrendado
de mañana y de tarde (Exo 29:38-39). fué quitado—por Antíoco (1Ma 1:20-
50). su santuario fué echado por tierra—aunque fueron robados sus tesoros,
no fué estrictamente “echado por tierra” por Antíoco. De modo que un
cumplimiento más completo es futuro. Antíoco quitó por unos años los
sacrificios diarios; los romanos, por muchas edades, y “echaron por tierra” el
templo; y el Anticristo, en cooperación con Roma, el cuarto reino, lo hará
otra vez, después que los judíos en su propia tierra, todavía incrédulos, lo
hayan reedificado y restablecido el ritual mosaico, habiéndolos entregado
Dios “a causa de la prevaricación”(v. 12), es decir, no aceptando el culto así
rendido [Tregelles], y entonces, la oposición del “cuerno” a la “verdad” se
menciona específicamente.
12. el ejército—es decir, el pueblo santo fué entregado a sus manos. Así en el
v. 10 se usa “el ejército”; y otra vez en el v. 13, donde se usa “pone” por
“entregar” para destrucción (véase cap. 11:6). [Maurer.] sobre el continuo
sacrificio—más bien (el ejército le fué entregado para ser hollado), “junto con
el continuo sacrificio” (v. 13). a causa, de la prevaricación—1Ma 1:11-16
atribuye todas las calamidades sufridas bajo Antíoco a la “prevaricación” de
ciertos judíos que habían introducido, inmediatamente antes, costumbres
paganas en Jerusalén. Pero la “prevaricación” no se habría completado (v.
23) en el tiempo de Antíoco; porque Onías el sumo sacerdote administraba
las leyes piadosamente en aquel entonces (2Ma 3:1). Por lo tanto la
“prevaricación” tiene que referirse a la de los judíos que se establecerían otra
vez en Palestina a pesar de su incredulidad. la verdad—el culto al Dios
verdadero. Isa 59:14, “la verdad tropezó en la plaza”. sucedióle
prósperamente—todo lo que emprendía, prosperaba (v. 4; cap. 11:28, 36).
13. un santo—Daniel no conoció los nombres de los dos santos ángeles, pero
sólo vió que uno hablaba con el otro. ¿Hasta cuándo durará la visión del
continuo sacrificio—¿Por cuánto tiempo quedará suspendido el sacrificio
diario? la prevaricación asoladora—es decir, la profanación desoladora del
templo por Antíoco (cap. 11:31; 12:11). Véase en cuanto a Roma y el último
Anticristo. Mat 24:15.
14. él me dijo—La contestación es para Daniel, no a quien había hecho la
pregunta en nombre de Daniel, como el “santo” o el “ángel” (Job 15:15; Psa
89:6-7), habla de la visión concedida a Daniel, como si hubiera sido concedida
a él mismo. Los hombres santos en las Escrituras se representan como
teniendo ángeles acompañantes, con quienes ellos en cierto modo se
identifican en intereses. Si la conversación hubiera sido limitada a los
ángeles, no habría podido ser de uso para nosotros. Pero Dios la comunica a
hombres proféticos para nuestro bien, por medio del ministerio de ángeles.
dos mil y trescientos días—lit., “mañanas y tardes”, especificadas en relación
con los sacrificios de mañana y de tarde. Véase Gen 1:5. Son seis años y 110
días. Esto incluye no sólo los tres años y medio durante los cuales los
sacrificios diarios eran prohibidos por Antíoco (Josefo, Guerras Judías,Gen
1:1. sec. 1), sino toda la serie de acontecimientos durante la cual eran
prácticamente interrumpidos, empezando con “el cuerno pequeño … creció
… hacia la tierra deseable” y “parte del ejército del cielo … echó por tierra”
(vv. 9, 10); es decir, cuando en el año 171 a. de J. C., o en el mes Siván del año
142 de la era de los seleucidas, se empezó a descuidar los sacrificios, debido
a que el sumo sacerdote Jasón introducía en Jerusalén costumbres y
diversiones griegas, la palestra y el gimnasio; terminando con la muerte de
Antioco, año 165, o el mes Shebath, en el año 148 de la era seleucida. Véase
1Ma 1:11-15; 2Ma 4:9, etc. La razón por la mayor minucia de hechos y fechas
históricas, dada en las profecías de Daniel, que en el Nuevo Testamento, es
que, no teniendo Israel todavía las vistas claras que tenemos los cristianos,
acerca de la inmortalidad y la herencia celestial, sólo podían ser dirigidos
hacia un porvenir terrenal; porque era sobre la tierra que había de aparecer
el esperado Mesías, y la suma y tema de la profecía del Antiguo Testamento
era el reino de Dios sobre la tierra. La minucia de la revelación del destino
terrenal de Israel, era para compensar por la ausencia en el Antiguo
Testamento, de vistas de la gloria celestial. Así, en el cap. 9, los tiempos del
Mesías son predichos hasta el mismo año; en el cap. 8 los tiempos de
Antíoco, aun hasta el día; y en el cap. 11, las luchas siroegipcias en detalles
muy exactos. Tregelles cree que los 2.300 días corresponden con la semana
de años (cap. 9:27), durante la cual el príncipe destructor hace un pacto que
él viola en medio de la semana (es decir, al fin de tres años y medio). Los
siete años exceden a los 2.300 días por mucho más de medio año. Este
período del excedente de los siete años sobre los 2.300 días puede ser
destinado a los preparativos necesarios para establecer el culto en el templo,
con el permiso de Antíoco a los judíos restaurados, según su “pacto” con
ellos; los 2.300 pueden contarse desde el mismo establecimiento del culto.
Pero, dice Auberlen, cuanto más exactas, hasta el día, sean las fechas acerca
de Antíoco, tanto menos deberíamos decir que los 1.200, o 1.335 días (cap.
12:11, 12) correspondan con la media semana (más o menos), y los 2.300 con
el todo. El acontecimiento, sin embargo, en el caso del Anticristo, podrá
mostrar una relación entre los días dados aquí y en el cap. 9:27, tal como no
es aparente todavía. El término 2.300 días, no puede referirse a los 2.300
años, de que sería hollado el cristianismo por el mahometismo, como esto
dejaría la parte más grande todavía futura; mientras que el mahometismo
está decayendo rápidamente. Si los … 2.300 días quieren decir años,
contando desde las conquistas de Alejandro, años 334 a 323 a. de J. C.
llegaríamos como al fin del sexto milenio del mundo, así como los 1.260 años
(cap. 7:25) desde el decreto de Justiniano llegaría al mismo fin. La tradición
de los judíos representa el séptimo mil como el milenio. Cumming observa
que el año 480 a. de J. C., es la fecha del decaimiento del imperio persa
delante de Grecia; restando 480 de 2.300, tenemos 1.820; y en 1.821,
Turquía, la sucesora del imperio griego, empezó a decaer, y Grecía vino a ser
un reino independiente. Véase Nota, cap. 12:11. purificado—lit., “justificado”
vindicado de la profanación. Judas Macabeo celebró la fiesta de la dedicación
después de la purificación, en el día vigésimo quinto del mes noveno, Kisleu
(1Ma 4:51-58; 2Ma 10:1-7; Joh 10:22). En cuanto a la dedicación antitípica
del templo nuevo, véase Ezequiel cap. 43, etc.; también Amo 9:11-12.
16. Gabriel—que quiere decir, “la fortaleza de Dios”.
17. al tiempo se cumplirá—lit., “(Será) el tiempo del fin de la ira”. Así en el v.
19; cap. 11:35, 36, 40. Como el acontecimiento ha de suceder “al tiempo del
fin”, establece la probabilidad de que el Anticristo mencionado últimamente
(además de la referencia inmediata a Antíoco) en este capítulo, y el del cap.
7:8, sean uno y el mismo. La objeción de que el mencionado en el cap. 7
provenga de las diez divisiones del imperio romano y de que el cuarto reino,
el de los capítulos 8 y 11 provenga de una de las cuatro divisiones del tercer
reino, Grecia, se resuelve de esta manera: Las cuatro divisiones del imperio
griego, que había llegado a ser parte del imperio romano, al final formarán
cuatro de sus diez divisiones. [Tregelles.] Sin embargo, el origen de entre una
de las cuatro partes del tercer reino, podrá limitarse a Antíoco, que es el
tema inmediato de los caps. 8 y 11, mientras la última referencia típica de
estos capítulos, es decir, el Anticristo, podrá pertenecer a una de las diez
divisiones romanas, no necesariamente a una anterior a las cuatro divisiones
del tercer reino. El acontecimiento mismo, en el porvenir, lo dirá. “El tiempo
del fin” podrá referirse al tiempo de Antíoco. Porque ésta es la frase profética
por el tiempo de cumplimiento, visto siempre al fin del horizonte profético
(Gen 49:1; Num 24:14).
19. el fin de la ira—el desagrado de Dios con los judíos a causa de sus
pecados. Para su consuelo se les dice que las calamidades que están por
venir, no han de ser para siempre. El “tiempo” está limitado (cap. 9:27; 11:27,
35, 36; 12:7; Hab 2:3).
21. el rey primero—Felipe fué rey de Macedonia antes de Alejandro, pero
éste fué el primero que, como generalísimo de Grecia, sojuzgó al imperio
persa.
22. no en la fortaleza de él—no con el poder que tenía Alejandro. [Maurer.]
Un imperio unido, como bajo Alejandro, es más poderoso que uno dividido,
como bajo los cuatro sucesores de él.
23. se cumplirán los prevaricadores—Esto no es verdad en cuanto a los
tiempos de Antíoco, sino de los tiempos finales de la dispensación cristiana.
Véase Luk 18:8, y 2Ti 3:1-9, en cuanto a la maldad del mundo en general,
inmediatamente antes de la segunda venida de Cristo. La culpa de Israel,
también, estará llena entonces, cuando los que hayan rechazado al Cristo,
recibirán al Anticristo; cumpliendo las palabras de Jesús: “Yo he venido en
nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a
aquél recibiréis” (Véase Gen 15:16; Mat 23:32; Joh 5:43; 1Th 2:16). altivo de
rostro—(Deu 28:50); uno que no perdonará ni viejos ni jóvenes. entendido en
dudas—más bien, “en artificios”. [Gesenius.] Antíoco se hizo dueño
sucesivamente de Egipto y de Jerusalén por astucia (1Ma 1:30, etc.; 2Ma
5:24, etc.).
24. no con fuerza suya—la cual en el principio era “pequeña” (v. 9; cap. 7:8);
pero ganando a otros por astucia, el cuerno una vez pequeño, vino a ser
“poderoso” (véase v. 25; cap. 11:23), lo que será realizado plenamente por el
Anticristo. El obrará por el poder de Satanás, a quien entonces se permitirá
obrar por medio de él con licencia sin límites, tal como no ha hecho hasta
ahora (Rev 13:2); de aquí que los diez reyes darán su poder a la bestia (2Th
2:9-12; Rev 17:13). prosperará; y hará—tendrá éxito en todo lo que
emprenda (v. 12). pueblo de los santos—sus persecuciones son dirigidas
especialmente contra los judíos.
25. con paz—fingiendo “paz” y amistad, “en medio de la seguridad”
[Gesenius], repentinamente pegando el golpe (véase Nota, Jer 15:8). “Un
destructor a medio día”. y contra el príncipe de los príncipes—no solamente
contra los judíos (v. 11; cap. 11:36). sin mano será quebrantado—por una
visitación especial de Dios. La piedra “cortada de la montaña sin manos”, es
decir, Cristo, ha de herir la imagen del poder mundial en sus pies (cap. 2:34),
es decir, en su último desarrollo (véase cap. 7:11). La horrible muerte de
Antíoco por gusanos y úlceras, cuando estaba en el camino a Jerusalén,
pensando vengarse por la derrota de sus ejércitos por los Macabeos, fué un
cumplimiento primero, prefigurando el juicio de Dios sobre el último
enemigo de la Iglesia judía.
26. guarda la visión—dando a entender que no sería comprendido por el
momento. En Rev 22:10 se dice: “No selles las palabras de la profecía de este
libro; porque el tiempo está cerca.” Lo que en el tiempo de Daniel estaba
escondido, fué aclarado más completamente en el Apocalipsis, y a la medida
que se acerque el tiempo, será más claro todavía. porque es para muchos
días—se refiere a tiempos remotos (Eze 12:27).
27. estuve enfermo—por pesar a causa de las calamidades que venían sobre
mi pueblo y la iglesia de Dios (véase Psa 102:14). cuando convaleci, hice el
negocio del rey—el que mantiene la comunión más íntima con el cielo, mejor
podrá cumplir los deberes de la vida común. no había quien la entendiese—
había oído de reyes, pero no conocía sus nombres; previó los
acontecimientos, pero no el tiempo cuando habían de suceder; por lo tanto
sólo podía sentirse “espantado”, y dejarlo todo con el Dios Omnisciente.
[Jerónimo.]
CAPITULO 9

Vv. 1-27. LA CONFESION DE DANIEL Y SU ORACION POR JERUSALEN; GABRIEL


LO CONSUELA CON LA PROFECIA DE LAS SETENTA SEMANAS. Aquí los
poderes mundiales se retiran de la vista; Isarel, y la salvación por el Mesías
prometido, son el tema de la revelación. Israel naturalmente había esperado
la salvación al fin de la cautividad. A Daniel, pues, se le dice que, después de
setenta años de cautividad, tendrán que correr setenta veces siete, y que aun
entonces el Mesías no vendría en gloria, como los judíos, por equivocación,
podrían esperar, por medio de profetas anteriores, sino que muriendo
condenaría el pecado. Este capítulo nueve (de profecía mesiánica) está entre
dos visiones del Anticristo del Antiguo Testamento, para consolar a “los
sabios”. En el intervalo entre Antíoco y Cristo, no hacía falta más revelación;
por lo tanto, como en la primera parte del libro, así en la segunda, Cristo y el
Anticristo en conexión, son el tema.
1. el año primero de Darío—Ciaxares II, en cuyo nombre Ciro, su sobrino,
yerno y sucesor, tomó a Babilonia en el año 538, a. de J. C. La fecha de este
capítulo, pues, es 537, un año antes que Ciro permitiera que los judíos
volviesen del destierro, y sesenta y nueve años después de que Daniel había
sido llevado cautivo en el principio del cautiverio, año 606 a. de J. C. hijo de
Assuero—llamado Astiages por Jenofonte. Assuero fué nombre común a
muchos de los reyes de Medopersia. fué puesto por rey—la frase da a
entender que Darío debió el reino, no a su propia fortaleza, sino a la de otro,
es decir, a Ciro.
2. miré … en los libros—más bien, “cartas”; es decir, la carta de Jeremías (Jer
29:10) a los cautivos en Babilonia; también Jer 25:11-12; véase 2Ch 36:21; Jer
30:18; Jer 31:38. Las promesas de Dios son el cimiento en el cual nosotros,
como Daniel, debemos fundar nuestra esperanza; no como para hacer
inútiles nuestras oraciones, sino más bien para alentarlas.
3. oración y ruego—lit., “intercesiones … súplicas por misericordia”. Orando
pidiendo bendiciones y alivio a los males.
4. confesé—según las promesas de Dios en Lev 26:39-42, que si Israel en el
destierro se arrepintiera y confesase, Dios se acordaría por ello de su pacto
con Abraham (véase Deu 30:1-5; Jer 29:12-14; Jam 4:10). La promesa de Dios
fué absoluta, pero también se ordenó la oración como anterior a su
cumplimiento, siendo ésta también la obra de Dios en su pueblo, tanto como
la restauración exterior que había de seguir. Así será en la restauración final
de Israel (Psa 102:13-17). Daniel toma el lugar de sus compatriotas en la
confesión de pecados, identificándose con ellos, y como su representante y
sacerdote intercesor, “acepta el castigo de la iniquidad de ellos”. Así tipifica
él al Mesías, el gran intercesor y portador de los pecados del mundo. La vida
y las experiencias del mismo profeta forman un punto de partida apto para
su profecía acerca de la expiación del pecado. El ora por la restauración de
Israel como asociado con los profetas (véase Jer 31:4, Jer 31:11-12, Jer 31:31,
etc.), en la esperanza del Mesías. La revelación ahora concedida, analiza en
sus partes sucesivas lo que los profetas, en perspectiva profética, antes
vieron juntos en uno, es decir, la redención de la cautividad y la redención
mesiánica completa. Los siervos de Dios, quienes, como el padre de Noé (Gen
5:29), esperaban muchas veces que ahora el Consolador de sus aflicciones
estuviera a mano, tuvieron que esperar de siglo en siglo, para ver en
cumplimientos sucesivos como garantía de la venida de aquél a quien
ardientemente deseaban ver (Mat 13:17); así como ahora los creyentes
cristianos que creen que la Segunda venida del Señor está cercana, han de
continuar esperando, así a Daniel se le informa de un largo período de
setenta semanas proféticas antes de la llegada del Mesías, en vez de setenta
años, como habría podido pensar (véase Mat 18:21-22).[Auberlen.] Dios
Grande, digno de ser temido—como sabemos por experiencia por las
calamidades que sufrimos. La grandeza de Dios y su terrible odio al pecado
deberían preparar a los pecadores para un reconocimiento, reverente y
humilde, de la justicia de su castigo. que guardas el pacto y la misericordia—
es decir, “el pacto de tu misericordia”, por el cual has prometido librarnos, no
por nuestros méritos sino por tu misericordia (Eze 36:22-23). Tan débil y
pecaminoso es el hombre, que cualquier pacto para bien de parte de Dios
con él, para ser eficaz, tiene que depender sólo de la gracia divina. Si él es un
Dios para ser temido por su justicia, también lo es para ser “fiado” por su
misericordia. ta aman y guardan tus mandamientos—el guardar sus
mandamientos es la única prueba de amor a Dios (Joh 14:15).
5. Véase Nehemías cap. 9, la confesión de Nehemías. Hemos pecado …
iniquidad … impíamente … rebeldes—Grado ascendiente. Hemos errado en
ignorancia … pecado por debilidad … habitual y voluntariamente cometido
maldad … y como rebeldes declara dos y obstinados nos hemos opuesto a
Dios.
6. profetas … hablaron a nuestros reyes … a todo el pueblo—sin temor ellos
advirtieron a todos sin respeto de personas.
7. confusión de rostro, como en el día de hoy—la vergüenza por nuestra
culpa, manifestada en nuestro semblante, el lo que nos toca; como atestigua
el castigo nuestro “en el día de hoy”. a los de cerca y a los de lejos—el
castigo, sin embargo, variaba, siendo echados algunos judíos más lejos que
otros, pero todos eran iguales en la culpa.
9. misericordia—el plural—“las misericordias”—en el original intensifica la
fuerza; misericordia manifestada de innúmeras maneras. Así como es
humillante recordar que “la justicia es de Dios”, así es consolador saber que
“de Jehová nuestro Dios es el tener misericordia”. aunque contra él nos
hemos rebelado—más bien, “desde que”, etc. [Vulgata.] (Psa 25:11). Nuestro
castigo no es inconsecuente con sus “misericordias”, desde que nos hemos
rebelado contra él.
10. sus leyes … puso él delante de nosotros—no ambigua sino claramente, de
modo que estábamos sin excusa.
11. todo—(Psa 14:3; Rom 3:12). la maldición, y el juramento … en la ley—la
maldición contra Israel, si era desobediente, que Dios ratificó con juramento
(Lev 26:14-39 : Deu 27:15-26; Deu 28:15-68; Deu 28:29).
12. ha verificado su palabra—demostrado por los castigos que sufrimos, que
sus palabras no eran amenazas vanas. nunca fué hecho debajo del cielo como
… en Jerusalem—(Lam 1:12).
13. y no hemos rogado a la faz de Jehová—lit., “no hemos ablandado el
rostro de Jehová”. Ni aun nuestro castigo nos ha enseñado arrepentimiento
(Isa 9:13; Jer 5:3; Hos 7:10). Enfermos despreciamos la medicina saludable.
para convertirnos de nuestras maldades—La oración puede ser acepta sólo
cuando viene acompañada por el deseo de volverse del pecado a Dios (Psa
66:18; Pro 28:9) y entender tu verdad—atentamente considerar tu fidelidad
en cumplir tus promesas y también tus amenazas [Calvino.] “Tu ley” (cap.
8:12). [Maurer.]
14. veló … sobre el mal—que expresa vigilancia constante para que los
pecados de su pueblo no se escapen de su juicio, como el vigilante de guardia
día y noche (Job 14:16 : Jer 31:28; Jer 44:27). El que Dios vigile el castigo de
los judíos, forma un contraste notable con los judíos que duermen en sus
pecados. justo es Jehová nuestro Dios—Los arrepentidos verdaderos
“justifican” a Dios, “atribuyendo justicia a él”, en vez de quejarse de sus
castigos por demasiado severos (Neh 9:33; Job 36:3; Psa 51:4; Lam 3:39-42).
15. sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto—una prueba a todas las edades
de que los descendientes de Abrahán son tu pueblo del pacto. Aquel
beneficio antiguo nos da la esperanza de que nos concederás ahora un
beneficio similar bajo circunstancias similares (Psa 80:8-14; Jer 32:21; Jer
23:7-8)
16. tus justicias—no justicia austera en castigar, sino tu fidelidad a tus
promesas de misericordia a los que en ti confían (Psa 31:1; Psa 143:1). tu
ciudad—escogida como tuya en la elección de gracia, la cual no cambia. por
la maldad de nuestros padres—(Exo 20:5). El no impugna la justicia de Dios
en esto, como hacían los murmuradores (Eze 18:2-3; véase Jer 31:29). tu
pueblo … en oprobio—pueblo que causa oprobio a tu nombre. “Todos en
derredor nuestro” dirán que tú, Jehová, no pudiste salvar a tu pueblo
favorito. Así el v. 17, “por amor del Señor”; el v. 19, “por amor de ti mismo”
(Isa 48:9, Isa 48:11).
17. haz que tu rostro resplandezca—metáfora tomada del sol, que alegra
todo lo que sus rayos tocan (Num 6:25; Mal 4:2).
18. derramamos nuestros ruegos—(Véase Nota, Jer 36:7).
19. Las exclamaciones entrecortadas y las repeticiones, indican el intenso
fervor de sus súplicas. no pongas dilación—da a entender que los setenta
años ya están casi terminados. por amor de ti mismo—frecuentemente
repetido, por ser la súplica más fuerte (Jer 14:21).
20. Aun estaba hablando—repetido en el v. 21; enfáticamente señalando que
la respuesta fué dada, antes que fuera terminada la oración, así como Dios
prometió (Isa 30:19; Isa 65:24; Psa 32:5).
21. al cual había visto en visión al principio—es decir, en la visión anterior al
lado del río Ulai (cap. 8:1, 16). volando con presteza—lit., “con fatiga”, es
decir, se mueve rápidamente, como uno sin aliento y cansado de correr
velozmente [Gesenius.] (Isa 6:2; Eze 1:6; Rev 14:6). hora del sacrificio de la
tarde—la hora nona, o las tres de la tarde (véase 1Ki 18:36). Así como
anteriormente, cuando estaba en pie el templo, esta hora era dedicada a los
sacrificios, así ahora a la oración. Daniel, durante todo el cautiverio hasta el
mismo fin, con un patriotismo piadoso, nunca se olvidó del culto del templo
de Dios, mas habla de sus ritos por largo tiempo abolidos, como si todavía
estuviesen en uso.
22. para hacerte entender—(cap. 8:16; el v. 26 en aquel capítulo, manifiesta
que la visión simbólica no había sido entendida. Dios pues ahora da
“entendimiento” directamente, y no por símbolo, el cual necesitaba
interpretación.
23. Al principio de tus ruegos, etc.—La promulgación del decreto divino fué
hecha en el cielo a los ángeles, cuando empezó Daniel a orar. he venido—
desde el trono divino; así el v. 22. tú eres varón de deseos—muy amado
(véase Eze 23:6, Eze 23:12); objeto del deleite divino. Así como el profeta
apocalíptico del Nuevo Testamento, era “el discípulo a quien Jesús amaba”,
así el profeta apocalíptico del Antiguo Testamento era “varón de deseos”
delante de Dios. la visión—una revelación más acerca del Mesías en relación
con la profecía de Jeremías en cuanto a los setenta años de la cautividad. El
cambio a “entiende” es el mismo como en Mat 24:15, donde en primer
término se refiere a Roma, y en último término al Anticristo (véase Nota, v.
27, abajo).
24. Setenta semanas—es decir, de años; lit., “setenta sietes”; setenta
“héptadas”, o hebdómadas; 490 años; expresado en forma de “lo definitivo
ocultado” [Hengstenberg], costumbre usual con los profetas. La cautividad
babilónica es un punto decisivo en la historia del reino de Dios, pues dió fin a
la libre teocracia del Antiguo Testamento. Hasta aquel entonces, Israel, a
veces oprimido, era pueblo libre como regla general. Desde la cautividad
babilónica, la teocracia nunca recuperó su libertad completa aun hasta su
completa supresión por Roma; y este período de subordinación a los gentiles
ha de continuar hasta el milenio (Apocalipsis cap. 20), cuando Israel será
restaurado como cabeza de la teocracia del Nuevo Testamento, la cual
abarcará toda la tierra. La teocracia libre dejó de existir en el primer año de
Nabucodonosor, y el cuarto de Joacim; el año del mundo 3338, el punto
donde empiezan los setenta años de la cautividad. Antes Israel tenía el
derecho, si era sojuzgado por algún rey gentil, a sacudir el yugo (Jueces caps.
4 y 5; 2Ki 18:7) como yugo ilegal, en la primera oportunidad. Pero los
profetas declararon (Jer 27:9-11) que era la voluntad de Dios que ellos se
sometieran a Babilonia. Por esto cada esfuerzo de Joacim, Jeconías y
Sedequías por rebelarse era vano. El período de los poderes mundiales y de
la humillación de Israel, desde la cautividad babilónica hasta el milenio,
aunque abunda en aflicciones (por ejemplo, las dos destrucciones de
Jerusalén, la persecución por Antíoco y las que sufrieron los cristianos),
contiene todo lo bueno de los tiempos anteriores, reunido este todo en
Cristo, mas visible sólo al ojo de la fe. Puesto que vino Cristo como siervo,
escogió para su presentación el período más obscuro de todos para el estado
temporal de su pueblo. Siempre nuevos perseguidores han estado
levantándose, cuyo fin es destrucción, y así será con el enemigo final, el
Anticristo. Así como la época de David fué el punto de la mayor gloria del
pueblo del pacto, así la cautividad es el de su humillación más profunda. Por
consiguiente, los sufrimientos del pueblo se reflejan en el cuadro del Mesías
sufriente. El no se presenta más como el Rey teocrático, el antitipo de David,
sino como el Siervo de Dios y el Hijo del hombre; y al mismo tiempo la cruz es
el camino a la gloria (véase cap. 9. con cap. 2:34, 35, 44, y cap. 12:7). En los
capítulos dos y siete, la primera venida de Cristo no se menciona, porque el
objeto de Daniel fué el de profetizar a su nación acerca del período entero
desde la destrucción, hasta el restablecimiento de Israel; pero este capítulo
nueve detalladamente predice la primera venida de Cristo, y su efecto en el
pueblo del pacto. Las setenta semanas se cuentan desde trece años antes de
la reedificación de Jerusalén; porque entonces el restablecimiento de la
teocracia empezó, es decir en el regreso de Esdras a Jerusalén, año 457 a. de
J. C. Así empiezan los setenta años de cautividad, según Jeremías, en el año
606 antes de Cristo, diez y ocho años antes de la destrucción de Jerusalén,
porque entonces dejó de existir Judá como teocracia independiente,
habiendo caído bajo el poder de Babilonia. Dos períodos se mencionan en
Esdras: 1. El regreso del cautiverio bajo Jesúa y Zorobabel, y la reedificación
del templo, lo que fué la primera ansiedad de la nación teocrática. 2. El
regreso de Esdras (considerado por los judíos como un segundo Moisés) de
Persia a Jerusalén, la restauración de la ciudad, la nacionalidad y la ley.
Artajerjes, en el año siete de su reinado, le dió la comisión que virtualmente
incluye el permiso de reedificar la ciudad, permiso después confirmado y
ejecutado por Nehemías en el año veinte (Ezr 9:9; Ezr 7:11, etc.); el v. 25,
“desde la salida de la palabra para restaurar y edificar a Jerusalén”, prueba
que se refiere al segundo de los dos períodos. Las palabras en el v. 24 no son
“determinadas sobre la santa ciudad”; sino “sobre tu pueblo y tu santa
ciudad”, así entonces la restauración de la política religiosa nacional y de la
ley (la obra interna cumplida por Esdras el sacerdote), y la reedificación de las
casas y muros (la obra exterior de Nehemías, el gobernador), están incluídas
las dos cosas en el v. 25, “restaurar y edificar a Jerusalén”. “Jerusalén”
representa tanto la ciudad, el cuerpo, como la congregación, el alma del
estado. Véase Salmos 46, 48 y 87. El punto de partida de las setenta semanas
se contaba desde los ochenta y un años después que recibió Daniel la
profecía: siendo el objeto no el de fijar para él definitivamente el tiempo,
sino para la iglesia: la profecía le enseñó a él que la redención mesiánica, que
él creía cercana, estaba separada de él por medio milenio, por lo menos. Se
mantenía suficientemente viva la expectativa por el concepto general del
tiempo; no sólo los judíos sino muchos gentiles esperaban que se levantaría
desde Judea algún gran Señor de la tierra en aquel mismo tiempo (Tácito,
Historia 5:13; Suetonio, Vespaciano, 4). Que Esdras haya puesto a Daniel
inmediatamente antes de su propio libro y el de Nehemías, se debía tal vez a
su convicción de que él mismo había efectuado el principio del cumplimiento
de la profecía (cap. 9). [Auberlen.] determinadas—lit., “cortadas”, es decir,
de todo el curso del tiempo, para que Dios tratara de una manera particular
con Jerusalén tu … tu—Daniel en su oración había hablado repetidas veces de
Israel como “tu pueblo, tu santa ciudad”; pero en contestación Gabriel habla
de ellos como el pueblo y ciudad de Daniel (“tu pueblo … tu santa ciudad”),
dando a entender Dios de esta manera que mientras no sea traída “la justicia
de los siglos” por el Mesías, él no podría reconocerlos como suyos propios
[Tregelles] (Véase Exo 32:7). Más bien, como Dios quiere consolar a Daniel y
los judíos piadosos, “el pueblo a favor del cual tú estás orando con tantas
ansias”; tanto peso da Dios a las intercesiones de los justos (Jam 5:16-18).
acabar la prevaricación—lit., “encerrar”; quitar de la vista de Dios, abolir (Psa
51:9). (Lengkerke). Los setenta años de destierro fué un castigo por los
pecados del pueblo, mas no una expiación completa de ellos; la expiación no
vendría sino después de setenta semanas proféticas, por medio del Mesías.
concluir el pecado—El hebreo dice: “robar”, es decir, esconder de la vista
(por la costumbre de sellar cosas para ser escondidas, véase Job 9:7), es la
traducción que tiene mejor apoyo. expiar la iniquidad—lit., “cubrir”, tapar
como con alquitrán (Gen 6:14). Véase Psa 32:1. traer la justicia de los siglos—
es decir, la restauración del estado normal entre Dios y el hombre (Jer 23:5-
6); a continuar eternamente (Heb 9:12; Rev 14:6). sellar la visión y la profecía
—lit., sellar “al profeta”. Para dar el sello de confirmación al profeta y su
visión por medio del cumplimiento. ungir al Santo de los santos—
primeramente, “ungir” o consagrar después de su profanación, el lugar
Santísimo; pero también ungir al Mesías, el antitipo del lugar Santísimo (Joh
2:19-22). El propiciatorio en el templo (la misma palabra griega expresa el
asiento de misericordia y propiciación), que los judíos esperaban en la
restauración a su regreso de Babilonia, tendrá su verdadera realización en el
Mesías. Porque sólo cuando “el pecado ha concluído”, puede manifestarse
perfectamente la presencia de Dios. Acerca de “ungir”, véase Exo 40:9, Exo
40:34. El Mesías fué ungido por el Espíritu Santo (Act 4:27; Act 10:38). Así,
más tarde el Mesías Dios “ungirá” o consagrará con su presencia el lugar
santo en Jerusalén (Jer 3:16-17; Eze 37:27-28), después de su profanación
por el Anticristo, de lo cual fué un tipo, la fiesta de dedicación después de la
profanación por Antíoco.
25. desde la salida de la palabra—es decir, el mandato de parte de Dios,
donde tuvo su origen el decreto del rey persa (Ezr 6:14). Auberlen hace notar
que hay un Apocalipsis en cada Testamento. El propósito en cada uno es el
de recapitular todas las profecías anteriores, antes de los “tiempos
angustiosos” de los gentiles, cuando no había de tener revelación. Daniel
recapitula toda la profecía mesiánica anterior, separando en sus fases
individuales lo que los profetas habían visto en una misma perspectiva, el
libramiento temporal de la cautividad y el final libramiento mesiánico
antitípico. Las setenta semanas están separadas en tres partes desiguales:
siete, sesenta y dos, y una. El año septuagésimo es la consumación de los
períodos anteriores, así como el día sabático de Dios sigue a los días de
trabajo; una idea sugerida por la división en semanas. En las sesenta y nueve
semanas es restaurada Jerusalén, y así un lugar es preparado para el Mesías
en donde efectuar su obra sabática (vv. 25, 26) de “confirmar el pacto” (v.
27). El tiempo mesiánico es el “sabbath” de la historia de Israel, en el cual
tenía el ofrecimiento de todas las misericordias de Dios, pero en el cual Israel
es cortado por un tiempo a causa de su rechazo de las mismas misericordias.
Así como las setenta semanas terminan con siete años, o una semana, así
empiezan con siete veces siete, es decir, siete semanas. Así como la
septuagésima semana está separada de las demás, como período de
revelación, así podrá ser con las siete semanas. El número siete siempre se
asocia con la revelación; porque los siete espíritus de Dios son los
mediadores de todas sus revelaciones (Rev 1:4; Rev 3:1; Rev 4:5). Diez es el
número de lo que es humano; es decir, los poderes mundiales en diez
cabezas y diez cuernos (cap. 2:42; 7:7). Setenta es diez multiplicado por siete,
lo humano moldeado por lo divino. Los setenta años de destierro simbolizan
el triunfo de los poderes mundiales sobre Israel. En las siete veces setenta
años está contenido también el número mundial diez, es decir, el pueblo de
Dios todavía está bajo el poder del mundo (“tiempos angustiosos”); pero el
número divino es multiplicado por sí mismo; siete veces siete años, al
principio de un período de revelación del Antiguo Testamento al pueblo de
Dios por medio de Esdras, Nehemías y Malaquías, cuyas labores se extienden
sobre casi medio siglo, o siete semanas, y cuyos escritos son los últimos del
canon; y al fin, siete años, el período de la revelación del Nuevo Testamento
en el Mesías. Las siete semanas de años que comienzan la revelación del
Nuevo Testamento, se pasan rápidamente, a fin de que el énfasis principal
descanse en la semana mesiánica. Sin embargo, las siete semanas de la
revelación del Antiguo Testamento, son señaladas por su separación de las
sesenta y dos, para estar por encima de las sesenta y dos, cuando no había
de haber revelación. el Mesías Príncipe—Hebreo, “Ungido”. “Nagid”, Mesías
es el título de Jesús con respecto a Israel (Psa 2:2; Mat 27:37, Mat 27:42).
Nagid, como Principe de los gentiles (Isa 55:4). Nagid se refiere a Tito, sólo
como representante de Cristo, quien designa la destrucción romana de
Jerusalén como en un sentido, su venida (Mateo cap. 24; Joh 21:22). Mesías
indica su llamamiento; Nagid, su poder. El ha de ser “cortado, y no habrá
nada para él”. (Así debe traducirse del hebreo el v. 26, “no por sí”). Sin
embargo, él es “el príncipe”, que ha de “venir”, por su representante primero
para imponer justicia, y al fin en persona. el muro—la “trinchera”, o
“baluarte escarpado”. [Tregelles.] La “plaza y trinchera” incluyen la completa
restauración de la ciudad exterior e interiormente, que se hacía durante las
sesenta y nueve semanas.
26. después de las sesenta y dos semanas—En este versículo y el v. 27, el
Mesías se hace el sujeto prominente, mientras que la suerte de la ciudad y
del santuario es secundaria, siendo mencionados sólo en las segundas
mitades de los versículos. El Mesías aparece en un aspecto doble: salvación a
los creyentes, juicios sobre los incrédulos (Luk 2:34; véase Mal 3:1-6; Mal 4:1-
3). Repetidas veces, durante la Semana Santa, él se asociaba con la
destrucción de la ciudad, como causa y efecto, el que fuera él “cortado” (Mat
21:37-41; Mat 23:37-38; Luk 21:20-24; Luk 23:28-31). Israel naturalmente
podría esperar el reino glorioso del Mesías, si no después de los sesenta años
de cautividad, por lo menos al fin de las setenta y dos semanas; pero en lugar
de esto, habrá la muerte y la destrucción subsiguiente de Jerusalén. no por sí
—más bien, “no habrá nada para él” [Hengstenberg]; no que sea frustrado el
real objeto de su venida ( su reino espiritual); sino que el reino terrenal
esperado por los judíos, por el momento quedaría en la nada, y no realizado
en aquel entonces. Tregelles refiere el título “el Príncipe” (v. 25) al tiempo de
su entrada a Jerusalén montado en un asno, su única presentación como rey,
y que seis días después fué muerto como “el rey de los judíos”. el pueblo de
un príncipe—es decir, los romanos, capitaneados por Tito, el representante
de los poderes mundiales, finalmente a ser transferido al Mesías, “el
Príncipe”; así llamado por el título del Mesías, como también por ser enviado
por él, como su instrumento de juicio (Mat 22:7). el fin de ella—del santuario.
Tregelles cree que quiere decir “el fin del Príncipe”, la última cabeza del
poder romano, el Anticristo. con inundación—es decir, de guerra (Psa 90:5;
Isa 8:7-8; Isa 28:18). Dando a entender lo completo de la catástrofe, “no será
dejada aquí una piedra sobre otra”. hasta el fin de la guerra—más bien,
“hasta el fin hay guerra”.
27. confirmará el pacto—Cristo. La confirmación del pacto es referida a Cristo
en otros lugares. Isa 42:6, “Te pondré por alianza del pueblo” (es decir, Aquel
en quien el pacto entre Israel y Dios se expresa personalmente); véase Luk
22:20, “El nuevo pacto en mi sangre”; Mal 3:1, “el ángel del pacto”; Jer 31:31-
34, describe el pacto mesiánico en pleno. Contrástese el cap. 11:30, 32,
“enojaráse contra el pacto”; “violadores del pacto”. La profecía de que el
Mesías “confirmaría el pacto con muchos”, consolaría a los fieles en tiempos
de Antíoco, quienes sufrían en parte por las persecuciones de los enemigos, y
en parte por amigos falsos (cap. 11:33-35). De ahí resulta la semejanza del
lenguaje aquí y en el cap. 11:30, 32, respecto a Antíoco, el tipo del Anticristo.
a muchos—(Isa 53:11; Mat 20:28; Mat 26:28; Rom 5:15, Rom 5:19; Heb 9:28).
a la mitad de la semana—las setenta semanas se extienden hasta el año 33
de la era cristiana. Israel no fué destruído literalmente sino en el año 79,
aunque virtualmente lo fué en el año 33, como tres o cuatro años después de
la muerte de Cristo, cuando el evangelio era predicado exclusivamente a los
judíos. Cuando los judíos persiguieron a la iglesia y apedrearon a Esteban
(Hechos 7), el plazo de la gracia terminó (Luk 13:7-9). Habiendo rechazado
Israel a Cristo, fué rechazado por Cristo, y desde entonces se cuenta como
muerto (véase Gen 2:17 con 5:5; Hos 13:1-2), siendo la literal destrucción por
Tito la consumación del traslado del reino de Dios desde Israel a los gentiles
(Mat 21:43), el cual no ha de ser restaurado a Israel sino en la segunda
venida de Cristo, cuando Israel estará a la cabeza de la humanidad (Mat
23:39; Act 1:6-7; Rom 11:25-31; Rom 11:15). El intervalo forma para el
pueblo del pacto un gran paréntesis. hará cesar el sacrificio y la ofrenda—
distinto del “quitar” temporalmente el “continuo sacrificio” por Antíoco (cap.
8:11; 11:31). El Mesías hará que cesen completamente todos los sacrificios y
las ofrendas en general. Hay aquí una alusión sólo al acto de Antíoco; para
consolar al pueblo de Dios, cuando el culto del sacrificio ha de ser hollado,
dirigiendo su atención a los tiempos mesiánicos cuando vendría la salvación
completa, y sin embargo cesarían los sacrificios. Este es el mismo consuelo
que daban Jeremías y Ezequiel, cuando amenazaba la destrucción de
Jerusalén por Nabucodonosor (Jer 3:16; Jer 31:31; Eze 11:19). Jesús murió a
la mitad de la última semana, año 30. Su vida profética duró tres años y
medio; el mismo tiempo durante el cual “los santos son entregados en
mano” del Anticristo (cap. 7:25). Tres y medio no indican, como los diez, el
poder del mundo en su plenitud, sino (mientras opuesto al poder divino el
cual se expresa por siete) quebrado y derrotado en su aparente triunfo;
porque inmediatamente después de las tres veces y media, el juicio cae sobre
los victoriosos poderes mundiales (cap. 7:25, 26). Así la muerte de Jesús
parecía el triunfo del mundo, pero fué en realidad su derrota (Joh 12:31). La
rotura del velo del templo señaló la cesación de los sacrificios por la muerte
de Cristo (Lev 4:6, Lev 4:17; Lev 16:2, Lev 16:15 : Heb 10:14-18). No puede
haber pacto sin sacrificio (Gen 8:20; Gen 9:17; Gen 15:9, etc.; Heb 9:15). Pero
aquí el viejo pacto ha de ser confirmado, mas de una manera peculiar al
Nuevo Testamento, es decir, por el único sacrificio, que pondría fin a todos
los sacrificios (Psa 40:6, Psa 40:11). Así cuando los ritos levíticos se acercaban
a su fin, Jeremías, Ezequiel y Daniel, con una claridad cada vez mayor,
oponen el nuevo pacto espiritual a los elementos terrenales y pasajeros del
pacto viejo. la muchedumbre de las abominaciones—A causa de las
“abominaciones” cometidas por el pueblo perverso con el Ser Santo, éste no
sólo destruirá la ciudad y el santuario (v. 25), sino que continuará su
desolación hasta el tiempo “determinado” por Dios (la frase citada de Isa
10:22-23), cuando finalmente el poder mundial será juzgado y el dominio
será dado a los santos del Altísimo (cap. 7:26, 27). Auberlen traduce: “A
causa de la cumbre desoladora de abominaciones (véase cap. 11:31; 12:11;
así la repetición de la misma cosa como en el v. 26 es evitada); y hasta la
consumación que está determinada, se derramará (la maldición, v. 11,
predicha por Moisés) sobre el pueblo desolado”. Israel llegó al ápice de
abominaciones, que trajeron la desolación (Mat 24:28), sí, y lo que es la
desolación misma, cuando después de asesinar al Mesías, ellos ofrecían
sacrificios mosaicos en forma, pero paganos en espíritu (Véase Isa 1:13; Eze
5:11). Cristo se refiere a este pasaje (Mat 24:15): “Cuando viereis la
abominación del asolamiento, que fué dicha por Daniel profeta, que estará
en el tugar santo,” (estas últimas palabras se dan por entendidas en
“abominaciones” como cometidas contra el santuario. Tregelles traduce:
“Sobre el ala de abominaciones habrá lo que causa desolación”; es decir, un
ídolo colocado sobre un ala o pináculo del templo (véase Mat 4:5) por el
Anticristo, quien hace un pacto con los judíos restaurados para la última de
las setenta semanas de años (cumpliendo las palabras de Jesús: “Si otro viene
en su propio nombre, le recibiréis”), y por los tres primeros años y medio lo
guarda, y luego en medio de la semana lo viola, causando la cesación de los
sacrificios diarios. Tregelles así identifica la última media semana con el
tiempo, tiempos y el medio de un tiempo de las persecuciones del cuerno
pequeño (cap. 7:25). Pero de esta manera hay una brecha de 1830 años por
lo menos puesta entre las sesenta y nueve semanas y la semana
septuagésima. Sir Isaac Newton explica el ala (“desparramadora”) de
abominaciones como las enseñas (águilas) romanas traídas a la puerta
oriental del templo, y allí teniendo sacrificios dedicados a ellas por los
soldados; la guerra, que terminó en la destrucción de Jerusalén, duró desde
la primavera del año 67 hasta el otoño del 70, es decir justamente tres años y
medio, o la última media semana de años (Josefo, Guerras Judías, 6:6).
derramaráse … sobre el pueblo asolado—Tregelles traduce: “el causante de
desolación”, es decir, el Anticristo. Véase “abominación espantosa” (cap.
12:11), o “abominación desoladora”. Tal vez las dos interpretaciones del
pasaje entero serán en parte verdaderas; siendo el desolador, Tito, un tipo
del Anticristo, el final desolador de Jerusalén. Bacon (Adv. Lern2Sa 2:3), dice:
“Las profecías son de la naturaleza del Autor, con quien mil años son como
un día; y por este motivo no son cumplidas puntualmente, sino teniendo un
desarrollo de germinación y brote a través de muchos años, aunque la altura
y plenitud de ellas, pueden referirse a una sola edad.

CAPITULO 10

Vv. 1-21. DANIEL CONFORTADO PON UNA VISION ANGELICAL. Los capítulos
10 al 12, describen más completamente la visión del cap. 8, mediante una
segunda visión sobre el mismo tema, así como la visión en el cap. 7 explica
más perfectamente la del capítulo segundo. El cap. 10 es el prólogo de la
profecía; el 11, la profecía misma; y el 12 el epílogo. El capítulo diez revela el
mundo espiritual como el fondo del mundo histórico (Job 1:7; Job 2:1, etc.;
Zec 3:1-2; Rev 12:7), y los ángeles como ministros del gobierno divino de los
hombres. Así como en el mundo de la naturaleza (Joh 5:4; Rev 7:1-3), así en
el de la historia aquí, Miguel, el campeón de Israel, y con él otro ángel, cuyo
fin es el de realizar la voluntad de Dios en el mundo pagano, se resisten al
espíritu del mundo el cual es contrario a Dios. Las luchas no son meramente
simbólicas, sino reales (1Sa 16:13-15; 1Ki 22:22; Eph 6:12).
1. el tercer año de Ciro—dos años después que el decreto de Ciro hubo salido
para la restauración de los judíos, de acuerdo con la oración de Daniel en el
cap. 9. Esta visión da no simples bosquejos generales, o símbolos, sino
detalles minuciosos del porvenir, en fin, detalles que predicen los
acontecimientos de la historia. Es una expansión de la visión del cap. 8. Lo
que entonces “no entendió nadie”, él dice aquí que “él mismo entendió”;
habiendo sido enviado el mensajero para esto (vv. 11, 14), para hacerle
entender. Probablemente Daniel no estaba más en el puesto oficial de la
corte; porque en el cap. 1:21, se dice que Daniel continuó “hasta el año
primero del rey Ciro”; no que muriera entonces. Véase Nota ad hoc. el
tiempo fijado era largo—“La profecía se refería a una grande calamidad
[Maurer]; o “guerra larga y calamitosa” [Gesenius.]
2. me contristé—es decir, me afligía con ayunos, privándome “de pan
delicado, ni entró carne ni vino” (v. 3), como señal de pesar, pero no por
amor del pesar mismo. Véase Mat 9:14; “ayuno” que responde a “luto” (v.
15). Véase 1Co 8:8; Timoteo 4:3. que prueban que el ayuno no es una
obligación cristiana indispensable, sino meramente una expresión externa de
pesar, y separación de los goces ordinarios de la vida, para entregarse a la
oración (Act 13:2). La tristeza de Daniel fué probablemente a favor de sus
compatriotas, que hallaban muchos obstáculos en la edificación del templo,
por parte de sus adversarios en la corte persa.
3. No comí pan delicado—“pan por leudar, pan de aflicción” (Deu 16:3). ni
me unté—los persas usaban muchos ungüentos.
4. mes primero—Nisán, el mes más apto para la consideración de las
calamidades de Israel, siendo el mes en el cual la fiesta de los panes ázimos
les recordaban su esclavitud egipcia. Daniel lamentaba no sólo los siete días
señalados (Exo 12:18), desde la tarde del día catorce hasta el 21 de Nisán,
sino tres veces siete, para señalar su pesar extraordinario. Su tristeza terminó
el día veintiuno, el día que terminaba la fiesta pascual; pero la visión no vino
hasta el día veinticuatro, a causa de la oposición del “príncipe de Persia” (v.
13). estaba yo a la orilla del gran río Hiddekel—en realidad, no en éxtasis (v.
7); cuando era más joven, él veía el porvenir en imágenes, pero ahora en la
vejez, recibe revelaciones de parte de ángeles en la lengua común, es decir,
del modo apocalíptico. En el período patriarcal, Dios aparecía
frecuentemente visible, teofanía. En los profetas, en el período siguiente, el
carácter interno de la revelación es prominente. La consumación es cuando
el veedor levanta la mirada de la tierra al mundo invisible, y tiene el porvenir
mostrádole por ángeles, apocalipsis. Así en el Nuevo Testamento hay un
progreso paralelo: Dios en la carne, la actividad espiritual de los apóstoles y
el apocalipsis. [Auberlen.] Hiddekel—el río Tigris.
5. alzando mis ojos—desde el suelo en donde estaban fijos en su duelo. un
varón—Un ángel del orden más alto; porque en el cap. 8:16 éste ordena a
Gabriel que haga entender a Daniel la visión, y en el cap. 12:6, uno de los dos
ángeles le pregunta a él cuándo será el fin predicho. lienzos—la vestimenta
de sacerdotes, siendo símbolo de santidad, por ser más puro que la lana (Exo
28:42); también de los profetas (Jer 13:1), y de ángeles (Rev 15:6). ceñidos …
de oro—un cinturón entretegido con oro (Rev 1:13).
6. piedra de Tarsis—berilo, de España. Piedra preciosa idéntica al crisólito o
topacio, importada al oriente desde Tarsis, y por esto llamada “la piedra de
Tarsis.”
7. huyeron—espantados por la presencia de los ángeles
8. mi fuerza—lit. “vigor”, es decir, expresión y color vivaces. en desmayo—
mortalidad, palidez cadavérica (cap. 5:6; 7:28).
9. la voz de sus palabras—el sonido de sus palabras. estaba yo adormecido
—“Me hundí en sueño profundo”. [Lengkerke].
10. una mano—es decir, de Gabriel, quien interpretó otras revelaciones a
Daniel (cap. 8:16) [Theodoret]. hizo que me moviese sobre mis rodillas—
Geseníus traduce: “me hizo girar sobre mis rodillas”, etc.
11. varón de deseos—(cap. 9:23, Nota). está atento—Véase cap. 8:17, 18.
12. no temas—No te asustes de mi presencia. diste tu corazón a entender—
lo que ha de suceder a tu pueblo en los tiempos finales (véase v. 14). afligirte
en la presencia de tu Dios—(vv. 2, 3). fueron oídas tus palabras—(Act 10:4).
La oración es oída inmediatamente en el cielo, aunque la contestación
perceptible parezca demorarse. El mensajero de Dios fué detenido en el
camino (v. 13) por la oposición de los poderes de las tinieblas. Si en nuestras
oraciones en medio de largas tristezas, creyéramos que el ángel de Dios está
en el camino hacia nosotros, ¡qué consolación nos daría! a causa de tus
palabras—a causa de tus oraciones.
13. príncipe … de Persia—ángel de las tinieblas que representaba al poder
mundial persa, al cual estaba sujeto Israel en aquel entonces. Este versículo
explíca por qué, siendo oídas las palabras de Daniel “desde el prímer día” (v.
12), no vino el buen ángel a él, mientras no pasasen más de tres semanas (v.
4). veintiún dias—que corresponden a las tres semanas de la tristeza de
Daniel (v. 2). Miguel—es decir, “¿quién es semejante a Dios?” Aunque un
ángel, “uno de los principales príncipes”. Miguel no se había de comparar a
Dios. para ayudarme—Miguel, como patrón de Israel delante de Dios (v. 21;
Act 12:1), “ayudó” a influir en el rey persa, para que permitiera el regreso de
los judíos a Jerusalén. yo quedé—Yo fuí detenido allí con los reyes de Persia,
es decir, con el ángel de los gobernantes persas, con quienes tuve que
contender, y de quienes no me habria librado, si no fuera por la ayuda de
Miguel. Gesenius traduce: “Obtuve la ascendencia” gané mi pleito contra el
ángel contrario de Persia, de tal modo que influyó con las autoridades persas
para facilitar la restauración de Israel.
14. lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días—una insinuación de
que la profecía, además de describir las obras de Antíoco, llega hasta las
calmidades finales de la historia de Israel, antes de la plena restauración de la
nación a la venida de Cristo—calamidades de las cuales las persecuciones de
Antíoco eran el tipo. la visión es aún para días—se extiende lejos en el
porvenir.
15. puse mis ojos en tierra—en reverencia humilde (Gen 19:1). enmudecí—
con temor abrumador.
16. tocó mis labios—la misma acción significativa con que el Hijo del hombre
acompañó el restablecimiento del hombre mudo (Mar 7:33). El solo puede
dar pronunciamiento espiritual (Isa 6:6-7; Eph 9:19), que capacitara a uno, a
“abrir la boca con valor.” El mismo que hace el mudo (v. 15), le abre la boca.
dolores—lit., “torceduras”, como de una mujer de parto.
17. ¿Cómo pues podrá el siervo de mi Señor hablar con este mi Señor?
—“¿Cómo podrá el siervo de mi Señor (es decir. ¿cómo podré yo, que soy tan
débil?) hablar con este mi Señor (quien es tan majestuoso)?” Así Daniel da la
razón por la cual es tan abrumado con el temor. [Maurer.]
18. me tocó otra vez—Gradualmente Daniel fué recuperando sus fuerzas.
Aquí hacía falta otro segundo toque de la mano del ángel, para que pudiera
oírlo con más tranquilidad.
19. paz a ti—Dios está favorable para contigo y con tu pueblo Israel. Véase
Jdg 13:21-22, en cuanto al temor de algún mal que pudiera resultar de una
visión de ángeles.
20. ¿Sabes por qué he venido a ti?—Después que Daniel hubo recuperado su
tranquilidad de ánimo, el ángel pregunta si había entendido lo que fué
revelado (v. 13). Como por su silencio Daniel daba a entender que había
comprendido, el ángel declara que regresará a renovar la lucha con el ángel
malo, el príncipe de Persia. Esto indica nuevas dificultades para la
restauración de los judíos, las que surgirían en la corte persa, pero que serían
frustradas por Dios, mediante el ministerio de ángeles. príncipe de Grecia—
Alejandro el Grande, quien conquistó a Persia y favoreció a los judíos
[Calvino.] Más bien, así como el príncipe de Persia es un ángel,
representando el poder mundial hostil, así el príncipe de Grecia sería un
nuevo adversario angélico, representando a Grecia. Cuando yo me haya ido
de conquistar al enemigo persa, se levantará uno nuevo, el poder mundial
que sucederá a Persia, es decir, Grecia: Antíoco Epífanes y su antitipo el
Anticristo, pero a aquél también, con la ayuda de Miguel, campeón de Israel,
venceré [Gejer.]
21. escrito en la escritura de verdad—en el libro secreto de los decretos de
Dios (Psa 139:16; Rev 5:1), los cuales son verdad, es decir, las cosas que más
seguramente acontecerán, siendo determinadas por Dios (véase Joh 17:17).
ninguno … sino Miguel—a él solo de los ángeles, le fué delegado el cargo de
proteger a Israel, en concierto con el orador angelical; todos los poderes
mundiales estaban en contra de Israel.

CAPITULO 11

Vv. 1-45. LA DERROTA DE PERSIA POR GRECIA: LAS CUATRO DIVISIONES DEL
REINO DE ALEJANDRO: CONFLICTOS ENTRE LOS REYES DEL SUR Y LOS DEL
NORTE, LOS PTOLOMEOS Y SELEUCIDAS: ANTIOCO EPIFANES. Este capítulo es
una ampliación del octavo.
1. Yo—el ángel (cap. 10:18). año primero de Darío—Ciaxares II; el año de la
conquista de Babilonia (cap. 5:31). Ciro, quien ejercía el poder verdadero,
pero en nombre subordinado a Darío, en aquel año promulgó el edicto para
la restauración de los judíos, por la cual estaba orando Daniel en aquel
entonces (cap. 9:1, 2, 21, 23). estuve—indicando prontitud en ayudarle (Psa
94:16). fortalecerlo—es decir, Miguel; así como Miguel (cap. 10:21, “se
fortalecía conmigo”) ayudó al ángel, uniendo los dos sus poderes a favor de
Israel. [Rosenmuller.] O, Darío, “confirmándole a él” el ángel en su propósito
de bondad a Israel.
2. tres reyes en Persia—Cambises, el falso Esmerdis y Darío Histaspes.
(Assuero, Artajerjes y Darío, en Ezr 4:6-7, Ezr 4:24). El Assuero de Ester (véase
Nota, cap. 9:1) se identifica con Jerjes, tanto en la historia griega como en las
Escrituras, apareciendo orgulloso, voluntarioso, descuidado de violar las
costumbres persas, apasionado y voluble (v. 2). el cuarto se hará de grandes
riquezas … contra el reino de Javán—Jerjes, cuyas riquezas eran proverbiales.
Persia llegó a su mayor gloria y mostró su poder más grande, en su invasión
de Grecia en el año 480, bajo Jerjes. Después de su derrota en Salamina,
Persia se veía como políticamente muerta, aunque todavía tenía una
existencia. Por esto, el tercer versículo, sin mencionar a los sucesores de
Jerjes, se ocupa en seguida con Alejandro, bajo quien primeramente el tercer
reino mundial, Grecia, llegó a su culminación, y vino a ser importante en
cuanto al pueblo de Dios. despertará a todos—cuatro años fueron ocupados
en juntar su ejército desde todas partes de su vasto imperio, el cual llegó a
contar con dos millones seiscientos cuarenta y dos mil soldados. [Prideaux,
Connex. 1. 4. 1.410.]
3. rey valiente … y hará su voluntad—que corresponde con el “cuerno
notable” del macho de cabrío (cap. 8:6, 7, 21). Alejandro invadió a Persia en
el año 334 antes de Cristo, para vengarse de los males que sufriera Grecia de
parte de Persia por la invasión de Jerjes (como Alejandro dijo en una carta a
Darío Codomano, Arriano, Alexander 2, 14:7).
4. su reino … repartido por los cuatro vientos—la cuádruple división del reino
de Alejandro a su muerte (cap. 8:8, 22), después de la batalla de Ipso, en el
año 301 a. de J. C. no a sus descendientes—(Notas, cap. 8:8, 22). ni según el
señorío—ninguno de los sucesores de Alejandro tuvo tan amplio dominio
como él. otros fuera de aquellos—además de los hijos de Alejandro. Hércules
por Barsine, hija de Darío, y Alejandro por Roxana, quienes fueron
asesinados. [Maurer.] Más bien, “fuera de” los cuatro sucesores a las cuatro
divisiones principales del imperio, habrá otros jefes menores, quienes
tomarán para sí porciones más pequeñas del imperio macedónico.
[Jerónimo.]
5. Aquí el profeta deja Asia y Grecia, y se ocupa de Egipto y Siria, como éstas
estarían en conflicto continuo bajo los sucesores de Alejandro, causando
mucha miseria en Judea, que estaba situada entre ellas. Las Sagradas
Escrituras tratan de la historia externa sólo en lo que tiene relación con el
pueblo de Dios, Israel. [Jerónimo.] Tregelles pone una brecha entre los vv. 4 y
5, haciendo aquí la transición al Anticristo final, lo que corresponde (en su
opinión), con el hueco del cap. 8:22, 23. rey del mediodía—Egipto (cap. 8:42),
Ptolomeo Sotero, hijo de Lago. El tomó para sí el título de “rey,” mientras
Lago no fué más que “gobernador.” uno de los príncipes de aquél—Seleuco,
al principio un sátrapa de Ptolomeo Lago, pero desde, el año 312 antes de
Cristo, rey del imperio más grande después del de Alejandro (Siria, Media,
etc.), y llamado por lo tanto Nicátor, Conquistador. Entonces únanse las
palabras del versículo así: “Y uno de sus príncipes (da Ptolomeo), aun él
(Seleuco) le sobrepujará” (a Ptolomeo, su amo de antes.)
6. al cabo de años—cuando el tiempo predicho se habrá consumado (v. 13,
Margen cap. 8:17; 12:13). la hija del rey del mediodía—Berenice, hija de
Ptolomeo Filadelfo de Egipto. Este, para terminar su guerra con Antíoco
Theos, “rey del norte” (lit., “medianoche”: nombre profético por la región de
donde vino la aflicción a Israel, Jer 1:13-15; Joe 2:20), es decir, Siria, dió a
Berenice a Antíoco, quien entonces divorció a su esposa anterior, Laodice, y
desheredó al hijo de ella, Seleuco Calínico. El título “rey del norte” y “rey del
mediodía” se da en cuanto a Judea, como punto de vista. Egipto se menciona
por nombre (vv. 8, 42), aunque no lo es Siria; porque aquél era en tiempo de
Daniel un reino floreciente, mientras que Siria era entonces una simple
dependencia de Asiria y Babilonia; una prueba hecha sin deliberación de lo
genuino del libro de Daniel. conciertos—lit., “derechos”, es decir, para poner
cosas en orden entre los beligerantes. ella no podrá retener la fuerza—ella
no podrá efectuar el propósito de la alianza, es decir, que ella fuese el apoyo
principal de la paz. Como había muerto Ptolomeo, Antíoco volvió a tomar a
Laodice, quien lo envenenó e hizo que Berenice y el hijo de ella fuesen
muertos, y que su propio hijo, Seleuco Nicátor, fuera elevado al trono. ni
permanecerá él—el rey de Egipto no saldrá con la suya en su deseo de poner
su linaje en el trono de Siria. ni su brazo—en el cual confiaba. Es decir, en
Berenice y su hijo. los que la habían traído—los que la acompañaron de
Egipto. su hijo—que fué muerto. los que estaban de parte de ella—en el
original hallamos el número singular; “el que estaba de parte de ella”, o
literalmente, “el que la fortalecía”; Antíoco Theus, quien había de casarse con
ella (después de divorciar a Laodice). [Gejer.]
7. del renuevo de sus raíces … sobre su silla—Ptolomeo Euérgetes, hermano
de Berenice, sucediendo “sobre la silla” de Filadelfo, vengó la muerte de ella,
invadiendo toda Siria, aun hasta el Eufrates. y predominará—tratará a los
sirios según su voluntad. El mató a Laodice.
8. los dioses de ellos … llevará cautivos a Egipto, etc.—Ptolomeo, oyendo de
una sedición en Egipto, regresó con 40.000 talentos de plata, vasos preciosos
y 2.400 imágenes, inclusive algunos ídolos egipcios, que Cambises había
llevado de Egipto a Persia. Los egipcios idólatras estaban tan agradecidos que
lo nombraron Euérgetes, el Bienhechor. por sños se mantendrá él—Ptolomeo
siguió viviendo cuatro años después de la muerte de Seleuco, reinando en
total cuarenta y seis años. Maurer traduce: “Entonces desistirá por varios
años de contender con el rey del norte” (véase v. 9).
9. entrará en el reino—en Egipto: no sólo con impunidad sino con grandes
despojos.
10. los hijos de aquél—los dos hijos del rey del norte, Seleuco Calínico, a su
muerte por una caída de su caballo, es decir, Seleuco Cerauno y Antíoco el
Grande. vendrá a gran priesa (uno de los dos)—habiendo muerto Cerauno,
Antíoco solo prosiguió la guerra con Ptolomeo Filopáter, hijo de Euérgetes,
hasta recuperar todas las partes de Siria sojuzgadas por Euérgetes. inundará
—pasará por la tierra como una inundación (vv. 22, 26. 40; Isa 8:8). Antíoco
penetró hasta Dura, cerca de Cesarea, donde dió a Ptolomeo una tregua de
cuatro meses. tornará—revonará la guerra al término de la tregua (v. 13).
llegará con ira hasta su fortaleza—la de Ptolomeo: Rafia, una fortaleza sobre
la frontera contra las invasiones por vía de Edom y la Arabia Pétrea, cerca de
Gaza; aquí fué vencido Antíoco.
11. se enfurecerá el rey del mediodía—por tan grandes pérdidas, siéndole
arrebatada la Siria y peligrando su propio reino, aunque en lo demás era
hombre indolente, a lo cual se debían sus desastres, como también al odio de
sus súbditos contra él por el asesinato de su padre, madre y hermano, por lo
cual con ironía le llamaban Filopáter, “amador del padre.” pondrá en campo
gran multitud—Antíoco, rey de Siria, cuyo ejército contaba 70.000 hombres
de infantería y 5.000 de caballería. toda aquella multitud será entregada en
su mano—en mano de Ptolomeo: 10.000 hombres del ejército de Antíoco
fueron muertos y 4.000 tomados prisioneros.
12. elevaráse su corazón—en vez de proseguir la guerra después de su
Victoria. para hacerse dueño de toda la Siria, hizo las paces con Antíoco, y se
entregó a una vida disoluta [Polibio 87; Justino 30:4], y profanó el templo de
Dios entrando al lugar santísimo. [Grocio.] derribará muchos—es decir,
sojuzgó una multitud de soldados de Antíoco. mas no prevalecerá—perderá
el poder ganado en la victoria por su indolencia y desenfreno.
13. el rey del norte volverá—a renovar la guerra contra Egipto. a cabo del
tiempo de años—catorce años después de su derrota en Rafia. Después de
campañas afortunadas contra Persia y la India, Antíoco hizo guerra contra
Ptolomeo Epífanes, hijo de Filopáter, que todavía era niño.
14. se levantarán muchos contra el rey del mediodía—Felipe, rey de
Macedonia, y rebeldes en Egipto mismo, combinaron sus fuerzas con las de
Antíoco contra Ptolomeo. disipadores de tu pueblo—es decir, facciosos de
los judíos se levantarán, desertando de Ptolomeo, y se unirán con Antíoco;
los judíos ayudaron con provisiones para el ejército de Antíoco, cuando de
regreso de Egipto, puso sitio a la guarnición egipcia dejada en Jerusalén
(Josefo, Antigüedades 12:3, 3). para confirmar la profecía—Aquellos judíos
turbulentos, sin saberlo, ayudarán a cumplir el propósito de Dios, en cuanto a
las pruebas que esperaban a Judea, según la visión. y caerán—aunque
ayuden a cumplir la profecía, fracasarán en su propósito de hacer
independiente a Judea.
15. el rey del norte—Antíoco el Grande. tomará la ciudad fuerte—Escopas, el
general egipcio, se encontró con Antíoco en Paneas, cerca de las fuentes del
Jordán, y fué derrotado huyendo a Sidón, “ciudad fuerte”, donde fué
obligado a rendirse. su pueblo escogido—el ejército selecto de Egipto fué
enviado bajo Eropo, Menocles y Damoxeno, a librar a Escopas, pero en vano.
[Jerónimo.]
16. el que vendrá contra él—Antíoco que viene contra Ptolomeo Epífanes.
tierra deseable—Judea (vv. 41, 45; cap. 8:9; Eze 20:6, Eze 20:15). será
consumida en su poder—lit., “perfeccionada”; es decir, completamente
metida bajo su dominio, Josefo (Antigüedades,Eze 12:3, Eze 12:3), demuestra
que el sentido no es que los judíos fuesen del todo destruídos; porque
Antíoco los favoreció por la parte que tomaron contra Ptolomeo, sino que su
tierra le sería sujetada. [Lengkerke.] Grocio traduce: “será perfeccionada por
él”, florecerá bajo él. Pero nuestra versión da el sentido correcto, que Judea
era muy “consumida” o desolada por ser arena del conflicto entre los
combatientes, los de Siria y los de Egipto. Tregelles refiere el v. 14,
“disipadores de tu pueblo”, a los gentiles, alguna vez opresores que tratan de
restaurar a los judíos en su tierra por medio de esfuerzos meramente
humanos, mientras que esto ha de ser efectuado sólo por la interposición
divina; su tentativa fué frustrada (v. 16) por el rey cabezudo, quien hace de
Judea el escenario de sus operaciones militares.
17. pondrá luego su rostro—tendrá propósito firme. El propósito de Antíoco,
sin embargo fué cambiado de ataque abierto por la astucia, para su guerra
con los romanos, en un esfuerzo por extender su reino a los límites que tenía
bajo Seleuco Nicátor. cosas rectas—más correctamente, “y justos (hombres)
con él”. “Yasher”, o “Yeshurún” (Deu 32:15; Isa 44:2); epíteto referido por los
hebreos a su nación. Aquí no se usa en alabanza; porque en el v. 14 (véase
Nota) se les llama “disipadores”, o “robadores”; hombres de violencia,
facciosos; es la designación general de Israel, como que tiene a Dios por Dios
suyo. Probablemente se usa aquí como una reprensión a los que deberían ser
“los justos” de Dios, por haberse confederado con paganos, sin Dios, en actos
de violencia (en contraste con el término del v. 14, que favorece esta
interpretación). y hará—en vez de invadir en seguida al país de Ptolomeo con
“toda su fuerza”, prepara su manera de hacerlo con el plan siguiente: él da a
Ptolomeo Epífanes su hija Cleopatra en casamiento, prometiéndole Celosiria
y Judea como dote, asegurando así su neutralidad en la guerra con Roma: él
esperaba por medio de su hija conseguir Siria, Cilicia y Licia, y aun Egipto al
final; pero Cleopatra favoreció a su esposo antes que a su padre, y así echó a
perder la treta de él [Jerónimo.] “No estará ni será por él”.
18. las islas—El “tomó muchas” de las islas del mar Egeo en su guerra con los
romanos, y cruzó el Helesponto. un príncipe le hará parar su afrenta—Lucio
Escipio Asiático, el general romano, derrotando a Antíoco en Magnesia (190
años antes de Cristo), hizo cesar el reproche que él ofreció a Roma al infligir
daños a los aliados de Roma. Lo hizo para su propia gloria.
19. volverá su rostro a las fortalezas de su tierra—obligado por los romanos a
ceder todo su territorio al oeste del Tauro, y a pagar los gastos de la guerra,
puso guarniciones en las ciudades para él dejadas. tropezará y caerá—
tratando de robar el templo de Júpiter en Elimais en la noche, sea por
avaricia o por falta de dinero para pagar el tributo impuesto por Roma (mil
talentos), fué muerto con sus soldados en una insurrección de los habitantes
[Justino,Isa 32:2]. en su silla—en lugar de Antíoco: su sucesor, Seleuco
Filopáter, su hijo. por la gloria del reino—es decir, heredándolo por derecho
hereditario. Maurer traduce: “Uno que hará que pase el cobrador de
impuestos (Heliodoro) por la gloria del reino”, Judea, “la tierra deseable” (vv.
16, 41; cap. 8:9). Simón, benjamita, por odio contra Onías III, el sumo
sacerdote, dió informes de los tesoros del templo judío; y Seleuco habiendo
unido a Siria la Celosiria y Palestina, la dote antes dada por Antíoco el Grande
a Cleopatra, esposa de Ptolomeo, envió a Heliodoro a Jerusalén para
despojar el templo. Esto está narrado en 2Ma 3:4, etc. Contrástese Zec 9:8 :
“No pasará más sobre ellos angustiador”. en pocos días será quebrantado—
después de un reinado de doce años, que eran “pocos” en comparación con
los treinta y siete años del reinado de Antíoco. Heliodoro, el instrumento del
sacrilegio de Seleuco, fué hecho por Dios el instrumento de su castigo.
Buscando la corona para sí, en la ausencia del único hijo y heredero de
Seleuco en Roma, Heliodoro envenenó a Seleuco. Pero Antíoco Epífanes,
hermano de Seleuco, con la ayuda de Eumeno, rey de Pérgamo, le siguió en
el trono, en el año 175, a. de J. C. no en enojo, ni en batalla—ni en tumulto
popular, ni en batalla abierta.
21. un vil—Antíoco, llamado Epífanes, “el ilustre”, por vindicar los derechos
del linaje real contra Heliodoro, fué motejado, por un juego de sonidos,
Epímanes, “el maniático”, debido a sus caprichos locos, contrarios a la
dignidad de un rey. Se emborrachaba con los más bajos, se bañaba con ellos
en los baños públicos, y bromeaba locamente y tiraba piedras a los
transeúntes [Polibio,Zec 26:10.] De ahí, como también por su suplantación de
Demetrio, el heredero legítimo, se le llama “el vil”. no darán la honra del
reino … y tomará el reino con halagos—la nación no le conferirá el reino en
acto público, mas él lo conseguirá por astucia, “lisonjeando” a Eumeno y
Atalo de Pérgamo a que le ayudaran y, como había visto hacer candidatos en
Roma, solicitando votos, uno por uno, del pueblo sirio, alto y bajo, con
abrazos. [Livio,Zec 41:20.]
22. serán inundados delante de él— Antíoco Epífanes invadirá a Egipto con
fuerzas armadas aplastadoras. príncipe del pacto—Ptolomeo Filométer, hijo
de Cleopatra, hermana de Antíoco, quien estaba unido en el pacto con él. Los
tutores de Ptolomeo, mientras era menor de edad, trataron de recuperar de
Epífanes, Celosiria y Palestina, que habían sido prometidas por Antíoco el
Grande como dote de Cleopatra en casamiento con Ptolomeo Epífanes. De
ahí surgió la guerra. Los generales de Filométer fueron derrotados, y Pelusio,
llave de Egipto, fué tomada por Antíoco, en el año 171.
23. Tregelles nota tres divisiones en la historia del “vil”, que continúa hasta el
fin del capítulo: 1. Su subida al poder (vv. 21, 22). 2. El tiempo desde cuando
hizo el pacto hasta cuando quitó los sacrificios diarios y estableció la
abominación de desolación (vv. 23-31). 3. Su carrera de blasfemia hasta su
destrucción (vv. 32-45); los dos períodos finales corresponden a la “semana”
de años de su “pacto con muchos” (es decir, en Israel) (cap. 9:27), siendo el
último la media semana final del cap. 9. Pero el contexto concuerda tan
justamente con las relaciones de Antíoco con Ptolomeo, que la referencia
primaria parece ser el “pacto” entre ellos. Antitípicamente, las relaciones del
Anticristo con Israel probablemente son trazadas. Véase cap. 8:11, 25, con v.
22 aquí, “príncipe del pacto”. hará engaño—fingiendo amistad con Ptolomeo,
como si quisiese ordenar su reino para él, tomó posesión de Menfis y todo
Egipto (“los lugares más fértiles” “en abundancia” en nuestra versión, v. 24),
hasta Alejandría, con poca gente—al principio, para evitar sospechas, sus
fuerzas eran pocas.
24. en paz—lit. “inesperadamente”; bajo la máscara de amistad, se apoderó
de Ptolomeo Filométer. hará lo que no hicieron sus padres—sus antecesores,
reyes de Siria, siempre habían codiciado Egipto, pero en vano; él solo se hizo
dueño de él. presa … repartirá—entre sus soldados (1Ma 1:19). contra las
fortalezas formará sus designios—formará un plan estudiado para hacerse
dueño de las fortalezas egipcias. Las tomó todas, con excepción de
Alejandría, que con éxito pudo resistir. Reteniendo Pelusio para sí, se retiró a
Judea, donde, en venganza por el regocijo manifestado por los judíos al
informe falso de su muerte, el cual los indujo a una revuelta, sojuzgó a
Jerusalén por asalto y estrategia. por tiempo—su rabia no será para siempre;
sólo será por un tiempo limitado por Dios. Calvino entiende “por tiempo”
como en antítesis a “inesperadamente”, al principio del versículo.
Repentinamente se apoderó de las ciudades débiles; pero tuvo que “formar
designio” más pausadamente (“por tiempo”) de cómo ganar las fortalezas
más poderosas.
25. Un detalle más completo de lo que se dice sumariamente en los vv. 22-
24. Esta es la primera invasión de tres (v. 29) a Egipto que hizo Antíoco.
contra el rey del mediodía—contra Ptolomeo Filométer. Subsiguientemente,
fué hecho rey por los egipcios Ptolomeo Fiscón, o Euérgetes II, ya que
Ptolomeo Filométer estaba en manos de Antíoco. con grande ejército—como
distinto de “poca gente” (v. 23) con la cual vino la primera vez. Esta fué su
primera invasión abierta; fué animado por el éxito de la misma. Antíoco
“entró a Egipto con una multitud abrumadora, con carros, elefantes y
caballería” (1Ma 1:17). se moverá—por necesidad, aunque era hombre por
naturaleza indolente. no prevalecerá—Filométer fué derrotado. le harán
traición—sus propios nobles harán planes traicioneros contra él (v. 26). Euleo
y Leneo administraron sus asuntos malamente. Cuando Antíoco al fin fué
detenido en Alejandría, dejó en Menfis a Filométer como rey, fingiendo que
todo su motivo era el de apoyar las pretensiones de Filométer contra el
usurpador Fiscón.
26. los que comerán su pan—aquellos de quienes naturalmente pordrían
esperar ayuda, sus íntimos y protegidos (Psa 41:9; Joh 13:18), sus ministros y
tutores. su ejército será destruído—el ejército de Filométer será disipado
como agua. La frase se usa de números “inundantes”, generalmente en un
sentido victorioso, pero aquí en el sentido de derrota, los mismos números
que ordinariamente aseguran la victoria, aquí facilitaron la derrota por la
mala administración. caerán muchos muertos—(1Ma 1:18; “muchos cayeron
heridos a muerte”). Cuando Antíoco habría podido matar a todos en la
batalla cerca de Pelusio anduvo mandando que el enemigo fuese tomado
vivo, el fruto de cual proceder fué que pronto ganó a Pelusio y todo Egipto
[Diodoro Sículo, 26. 77.]
27. el corazón de estos dos reyes será para hacer mal—mutuamente. en una
misma mesa tratarán mentira—bajo la apariencia de intimidad, en Menfis
tratarán de engañarse mutuamente (Notas, vv. 3, 25). no servirá de nada—ni
el uno ni el otro ganará su objeto en este momento. el plazo aun no es
llegado—“el plazo” de la contienda entre ellos está reservado para “el
tiempo señalado” (vv. 29, 30).
28. (1Ma 1:19-20, etc.). contra el pacto santo—en su regreso a Siria, atacó a
Jerusalén, metrópolis del pueblo del pacto de Jehová, mató 80.000 hombres
y tomó 40.000 prisioneros y vendió 40.000 como esclavos (2Ma 5:5-14). hará
pues—alcanzará su propósito. Guiado por Menelao, el sumo sacerdote, entró
al santuario con blasfemias, quitó los vasos de plata y oro, sacrificó puercos
en el altar y derramó el caldo de su carne por el templo (2Ma 5:15-21).
29. al tiempo señalado—“el plazo” mencionado en el v. 27. tornará—su
segunda invasión abierta a Egipto. Ptolomeo Filométer, sospechando los
designios de Antíoco con Fiscón, alquiló mercenarios de Grecia. Entonces
Antíoco avanzó con flota y ejército, exigiendo la cesión a él de Chipre, Pelusio
y la tierra junto a la boca pelusíaca del Nilo. no será … como la primera—la
expedición no tendrá tanto éxito como la primera. Pompilio Leonas, el
embajador romano, se encontró con él en Eleusis, a seis kilómetros de
Alejandría, y le presentó el decreto del senado. Cuando Antíoco contestó que
consideraría lo que había de hacer, Pompilio trazó una línea alrededor de él
con una vara, y dijo: “Necesito respuesta para el senado, antes que tú salgas
de este círculo.” Antíoco se sometió, se retiró de Egipto y sus flotas de
Chipre. no será la postrera—la mencionada en los vv. 42, 43. [Tregelles.] O,
siendo ésta la tercera expedición, el sentido es “no como la primera o la
segunda” expediciones. [Piscator.] Más bien, “no como la primera, así será
esta postrera expedición”. [Grocio.]
30. naves de Chittim—llegando los embajadores romanos en naves griegas
(véase Nota, Jer 2:10). Quittim, porpiamente Ciprias, así llamadas por una
colonia fenicia en Chipre; luego las islas y costas del Mediterráneo en
general. se contristará—humillado y desanimado por temor de los romanos.
enojaráse contra el pacto santo—indignado de que el culto a Dios hubiese
sido restaurado en Jerusalén, da salida a su ira contra los judíos, al verse
estorbado por Roma. pensará en los que habrán desamparado el santo pacto
—es decir, en los apóstatas de la nación (1Ma 1:11-15). Menelao y otros
judíos instigaron al rey contra la religión y el país de ellos, habiendo
aprendido de los filósofos griegos que todas las religiones son bastante
buenas para tener al populacho en sujeción. Ellos rechazaron la circuncisión y
la religión de Jehová por las costumbres griegas. Antíoco, en camino a casa,
envió a Apolonio (año 167 a. de J. C.) con 20.000 hombres, a destruir a
Jerusalén, dos años después de tomarla él mismo. Apolonio mató a
multitudes del pueblo, desmanteló y saqueó la ciudad. Entonces, desde una
fortaleza que habían construído, que dominaba el templo, acometieron y
mataron a los adoradores, de suerte que el culto del templo fué suspendido.
Además, decretó Antíoco que todos, bajo pena de muerte, se conformaran
con la religión griega, y el templo mismo fué consagrado a Júpiter Olímpico.
Identificándose él con aquel dios, con altivez fanática, quiso hacer universal
el culto a sí mismo (1Ma 1:41; 2Ma 6:7). Este fué el peligro más grave que
jamás antes había amenazado a la religión revelada, al pueblo santo y la
teocracia en la tierra, porque ninguno de los gobernantes mundiales
anteriores se había opuesto al culto religioso del pueblo del pacto, cuando
estuvo sujeto a ellos (cap. 4:31-34; 6:27, 28; Ezr 1:2, Ezr 1:4; Ezr 7:12; Neh
2:18). De aquí surgió la necesidad de tal advertencia del pueblo escogido en
cuanto a él, advertencia exacta que Porfirio, adversario de la revelación, vió
que fué inútil negar su correspondencia con la historia, sino que argumentó
por la misma exactitud de ella, que necesariamente habrá sido escrita en
tiempo subsiguiente al acontecimiento. Pero tal como los acontecimientos
mesiánicos son predichos en Daniel, los judíos, adversarios de Jesús, nunca
habrían forjado las profecías que confirman las pretensiones de él. El capítulo
nueve fué escrito para consolar a los judíos fieles, en medio de las
“abominaciones” contra “el pacto”, con la perspectiva del Mesías Quien
“confirmaría el pacto”. El mostraría, trayendo salvación, mas aboliendo los
sacrificios, que los servicios del templo, por los cuales ellos lamentaban
tanto, no eran absolutamente necesarias; así la correspondencia de la
fraseología sugeriría consuelo (véase el cap. 9:27, con 11:30, 31).
31. brazos—es decir, del cuerpo humano; no armas, sino fuerzas humanas.
quitarán—las huestes de Antíoco confederadas con los israelitas apóstatas;
éstos llegan al colmo de culpabilidad. cuando no sólo, como antes,
“desamparan el santo pacto” (v. 30), sino que obran malamente contra él (v.
32). volviéndose puros paganos. Aquí las actuaciones de Antíoco son
descritas en un lenguaje que va más allá de él, el tipo, al Anticristo en antitipo
[Jerónimo] (así como en el Salmo 72, se dicen muchas cosas de Salomón el
tipo, que sólo son aplicables a Cristo el antitipo); incluyendo tal vez a Roma,
Mahoma y el Anticristo personal final. Sir Isaac Newton refiere lo demás de
este capítulo a los romanos, traduciendo, “después de él brazos (es decir, los
romanos) se levantarán”; en el mismo tiempo que Antíoco dejó Egipto, los
romanos conquistaron Macedonia, terminando así el reinado de la tercera
bestia de Daniel; de modo que aquí el profeta naturalmente prosigue a la
cuarta bestia. La opinión de Jerónimo es más sencilla, porque el relato parece
continuar la historia de Antíoco, aunque con rasgos sólo en tipo aplicables a
él, mas plenamente al Anticristo. santuario de fortaleza—no sólo
naturalmente un lugar de fortaleza, por lo cual pudo resistir hasta lo último
contra los sitiadores, sino principalmente la fortaleza espiritual del pueblo del
pacto (Psa 48:1-3, Psa 48:12-14). Apolonio lo “profanó” con altares a ídolos y
sacrificios de carne de cerdos, después de haber “quitado el sacrificio diario”
(Véase Nota, cap. 8:11). pondrán la abominación espantosa—es decir,
abominación que contamina el templo (cap. 8:12, 13). Más bien, “la
abominación del desolador”, Antíoco Epífanes (1Ma 1:29, 1Ma 1:37-49).
Véase el cap. 9:27, donde la abominación desoladora antitipica de Roma (el
estandarte del águila, el ave de Júpiter, adorada con sacrificios por los
soldados de Tito dentro del lugar sagrado, en la destrucción de Jerusalén), de
Mahoma y del Anticristo final, es predicho. 1Ma 1:54 usa la misma frase: “el
día quince del mes Casleu, en el año 145, colocaron la abominación de
desolación sobre el altar”; es decir, un altar de ídolos y la imagen de Júpiter
Olímpico, eregidos sobre el altar de holocaustos de Jehová. “Abominación”
es el nombre común por ídolo en el Antiguo Testamento. La erección de un
templo a Júpiter Capitolino por el emperador Adriano, donde había estado el
templo de Dios, año 132 d. de J. C., también la erección de la mezquita
mahometana de Omar en el mismo lugar (es notable que el mahometismo
empezó a prevalecer en 610, sólo tres años del tiempo cuando el papismo
asumió el poder temporal); y la idolatría de la Iglesia de Roma en el templo
espiritual, y la blasfemia final del Anticristo personal en el templo literal (2
Tesalonicenses cap. 2)—a todos éstos puede referirse antitípicamente aquí
bajo Antíoco el tipo, y el Anticristo del Antiguo Testamento.
32.—(1Ma 1:52). hará pecar—seducirá a la apostasía. con lisonjas—promesas
de favores. el pueblo que conoce a su Dios—los macabeos y sus seguidores
(1Ma 1:62-63).
33. los sabios—que conocen y guardan la verdad de Dios (Isa 11:2). darán
sabiduría a muchos—en su deber a Dios y la ley, a que no apostaten. y caerán
—como Eleazar (2Ma 6:18, etc.). Serán terriblemente perseguidos, aun a
muerte (Heb 11:35 36, Heb 11:37; 2 Macabeos, caps. 6 y 7). Sus enemigos se
valieron del sábado para matarlos en ese día, cuando no peleaban. Tregelles
piensa, mediante comparación con el v. 35, que es el pueblo que “cae”, y no
los de entendimiento. Pero el v. 35 dice que éstos “caerán”, y no es una
repetición sin sentido; en el v. 33 ellos caen (mueren) por la persecución; en
el v. 35 caen (espiritualmente) por un tiempo debido a su propia debilidad. a
fuego—en las cuevas adonde se habían retirado para guardar el sábado.
Antíoco hizo que algunos fuesen asados vivos (2Ma 7:3-5). por días—mejor,
“ciertos días”, como en el cap. 8:27. Josefo (Antigüedades, 12:7, 6, 7) nos
dice que la persecución duró por tres años (1Ma 1:59; 4:54: 2Ma 10:1-7).
34. pequeño socorro—la libertad conseguida por los héroes macabeos para
los judíos fué de poca duración. Ellos pronto cayeron bajo los romanos y
herodianos, y siempre desde entonces toda tentativa de librarlos del dominio
gentílico, sólo ha agravado su triste suerte. El período de los tiempos
“mundiales” (gobierno gentílico) es el período de la depresión de la teocracia
el cual se extiende desde el destierro en Babilonia hasta el milenio. [Ross.] La
referencia más inmediata parece ser a las fuerzas de Matatías y sus cinco
hijos quienes originalmente eran pocos (1 Macabeos cap. 2). muchos se
juntarán a ellos—come fué el caso bajo Judas Macabeo, quien así fué capaz
de hacer frente a Antíoco. con lisonjas—aquellos que habían desertado de la
causa judía durante las persecuciones, ahora, cuando el éxito acompañaba a
las armas judías, se juntaban con el estandarte macabeo, por ejemplo, José,
hijo de Zacarías, Azarías, etc. (1Ma 5:55-57; 2Ma 12:40; 2Ma 13:21). Maurer
lo explica acerca de los que por temor a la severidad de los Macabeos contra
los apóstatas se juntaban con ellos, aunque listos a desertar si convenía a su
propósito. (1Ma 2:44; 1Ma 3:58).
35. para ser purgados—el propósito de las aflicciones. Una imagen tomada
de los metales probados a fuego. Aun en los “electos” hay escoria que
necesita ser purgada (1Pe 1:7). Por esto se les permite caer por un tiempo;
pero no finalmente (2Ch 32:31; Luk 22:31). Figura tomada de la trilla del trigo
así limpiado de la paja. emblanquecidos—figura tomada del paño (Rev 7:9).
hasta el tiempo determinado—Dios no permitirá que su pueblo sea
perseguido sin límite (1Co 10:13). Los fieles han de esperar con paciencia “el
fin” del “tiempo” de pruebas; porque ha de durar “hasta el tiempo
determinado” por Dios.
36. El rey porfiado aquí, aunque en primer lugar sera Antíoco, es antitípica y
principalmente el Anticristo, la séptima cabeza de la bestia de siete cabezas y
diez cuernos del Apocalipsis, cap. 13, y la “bestia” del Armagedón (Rev 16:13,
Rev 16:16; Rev 19:19). Algunos lo identifican con el restablecido imperio
francés, la octava cabeza de la bestia (Rev 17:11), quien ha de usurpar la
dignidad real de Cristo, así como el papa ha usurpado la dignidad sacerdotal,
es decir, el falso Mesías de los judíos, quien “plantará su tabernáculo entre
los mares, en el santo monte”, “levantándose contra todo lo que se llame
Dios” (2Th 2:4; Rev 13:5-6). Esta última cláusula será verdad en cuanto a
Antíoco, sólo en parte, porque, aunque tomó para sí honores divinos,
identificándose con Júpiter Olímpico, sin embargo fué para aquel dios que los
exigió; y se refiere a él como el tipo. contra el Dios de los dioses hablará
maravillas—así el cap. 7:25, acerca del “cuerno pequeño”, lo que
aparentemente los identifica a los dos (véase el cap. 8:25). Antíoco por
decreto prohibió el culto a Jehová, decreto “maravilloso” por su maldad: así
él es un tipo del Anticristo. Véase el cap. 7:8, “una boca que hablaba
grandezas”. hasta que sea consumada la ira—la visitación de la ira de Dios
sobre los judíos por sus pecados (cap. 8:19). hecha está determinación—
(Cap. 9:26, 27; 10:21).
37. no se cuidará … del amor de las mujeres—(Véase Eze 24:16, Eze 24:18).
La esposa, como el deseo de los ojos del hombre, es el símbolo de las
relaciones más tiernas (2Sa 1:26). Antíoco ni aun haría caso de los ruegos de
ellas, de que cesase de su ataque al culto de Jehová. [Polano.] Maurer lo
refiere al ataque de Antíoco al templo de la Venus Siria, adorada por las
mujeres (1Ma 6:1, etc; 2Ma 1:13). Newton lo refiere a la “prohibición de
casarse” de Roma. Elliot correctamente hace la referencia antitípica al
Mesías. Las mujeres judías deseaban ser madres con miras a él, la simiente
prometida de la mujer (Gen 30:23; Luk 1:25, Luk 1:28). ni se cuidará de dios
alguno—(2Th 2:4).
38. dios Mauzim—Probablemente Júpiter Capitolino, a quien Antíoco
empezó a levantar un templo en Antioquía [Livio,2Th 41:20.] Tradúzcase:
“Honrará en su lugar al dios de las fortalezas”. Newton traduce: “y al dios
nahuzzim” (guardianes, es decir, santos adorados como “protectores” en las
iglesias griegas y romanas) honrará”. honrarálo con oro, etc.—Véase Rev
17:4, en cuanto al antitipo de Antíoco, el Anticristo.
39. Newton traduce: “a los defensores de Mahuzzim (los frailes y sacerdotes
que defienden el culto de los santos), junto con dioses extraños a quienes
reconocerá, multiplicará él honores”. Nuestra versión es más correcta: Hará
hazañas en las fortalezas (es decir, tendrá éxito contra ellas) con un dios
extraño (bajo los auspicios de un dios que no había adorado antes, Júpiter
Capitolino, cuyo culto importó a sus dominios desde Roma). Antíoco tuvo
éxito contra Jerusalén, Sidón, Pelusio, Menfis. harálos enseñorear—Antíoco
hizo que sus secuaces y los apóstatas “gobernaran a muchos” judíos,
habiendo “repartido su tierra” “por ganancia” (es decir, como recompensa
por su sumisión a sus planes).
40. La dificultad en reconciliar esto con la historia de Antíoco, es que ningún
historiador excepto Porfirio, menciona una expedición de él a Egipto hacia el
fin de su reinado. Este v. 40, pues, podrá ser una recapitulación de los hechos
de la primera expedición a Egipto (año 171, 170 a. de J. C.), en los vv. 22, 25,
y 41; la invasión anterior a Judea, en los vv. 28, 42 y 43; la segunda y tercera
invasiones a Egipto (años 169 y 168) en los vv. 23, 24, 29 y 30. Auberlen
acepta más bien el dicho de Porfirio, de que Antíoco, en el año undécimo de
su reinado (año 166, 165) invadió a Egipto otra vez, y tomo a Palestina de
pasada. Las “nuevas” (v. 44) acerca de la revuelta de naciones tributarias,
entonces lo llevaron al oriente. El dicho de Porfirio de que Antíoco saliendo
de Egipto, tomó a Arad en Judá, y asoló toda la, Fenicia, concuerda con el v.
45; entonces volvió para refrenar a Artaxias, rey de Armenia. Murió Antíoco
en la ciudad persa de Tabes, en el año 164 a. de J. C., como dicen tanto
Polibio como Porfirio. Sin duda, antitípicamente, el Anticristo final y su
antecesor Mahoma, están indicados a quienes es más aplicable el lenguaje
que a Antíoco el tipo. Los árabes sarracenos “del mediodía” “empujaron”
(“acornearon”) al emperador griego Heraclio, y lo privaron de Egipto y Siria.
Pero los turcos “del norte” no sólo empujaron sino destruyeron el imperio
griego; por esto se dice más de éstos que de los sarracenos. Se especifica su
“gente de a caballo”, por ser su fuerza principal. Todavía sus estandartes son
colas de caballo. Sus “navíos”, también a menudo ganaron la victoria sobre
Venecia, el gran poder naval de Europa en aquel tiempo. Ellos “inundaron” el
Asia occidental, y luego “pasaron” a Europa, fijando la sede de su imperio en
Constantinopla bajo Mahoma II. [Newton.]
41. Antíoco, según Porfirio, marchando contra Ptolomeo, aunque se desvió
de su curso para descargar su cólera sobre los judíos, no se metió con Edom,
Moab ni Ammón al lado de Judea. En 1Ma 4:61; 1Ma 5:3, etc., se dice que él
se valió de la ayuda de ellos para aplastar a los judíos, de quienes eran ellos
enemigos antiguos. Véase Isa 11:14, en cuanto a la futura retribución de
Israel, así como los macabeos hicieron la guerra contra ellos como amigos de
Antíoco (1 Macabeos, cap. 5). Antitípica- mente, los turcos bajo Selim
entraron a Jerusalén en camino a Egipto, y retienen la “tierra deseable” de
Palestina hasta hoy. (El lector tendrá en cuenta que cuando nuestro autor
escribió, los turcos todavía dominaban en Palestina, pero no en la actualidad.
Nota del Trad.) Pero ellos nunca pudieron conquistar a los árabes, quienes
son parientes de Edom, Moab y Ammón (Gen 16:12). Así será en el caso del
Anticristo final.
42, 43. Egipto, Libia y Etiopía—Estas dos, siendo aliadas de aquél, sirvieron
bajo Antíoco, cuando conquistó a Egipto. Antitípicamente Egipto, aunque
pudo resistirse largo tiempo bajo los mamelucos, en 1517 d. de J. C., cayó
bajo los turcos. donde pasará—siguiéndole a él. (Margen, Exo 11:8; Jdg 4:10).
44. nuevas de oriente y del norte—Artaxias, rey de Armenia, su vasallo, se
había rebelado en el norte, y Arsaces, dirigente de los partos, en oriente
(1Ma 3:10, etc., 37; Tacito, Historia 5:8). En 147 a. de J. C., Antíoco
emprendió una expedición contra ellos, a su regreso de la cual murió. con
grande ira—contra los judíos, a causa de sus éxitos bajo Judas Macabeo,
donde él quiso rellenar su tesorería con medios para proseguir la guerra
contra ellos; también contra Artaxias y Arsaces y sus respectivos secuaces. De
Burgh piensa que “las nuevas” que despertaron su ira, eren acerca de la
restauración de los judíos: tal podrá ser la referencia antitípica.
45. plantará … entre los mares—entre el Mar Muerto y el Mediterráneo.
tiendas de su palacio—sus carpas militares semejantes a palacios, tales como
aquéllas con las cuales viajan los príncipes orientales. Véase Nota, del v. 40,
acerca del tiempo del ataque de Antíoco contra Judea, y su “fin” subsiguiente
en Tabes, el cual fué causado por su disgusto al oír que sus fuerzas bajo
Lisias, fueron vencidas por los judíos, y por el fracaso de su expedición contra
el templo de Elimais (2Ma 9:5). el monte deseable—Jerusalén y el Monte
Sión. Se refiere a la desolación del santuario por Antíoco, como también a la
profanación de la tierra consagrada al rededor de Jerusalén, por las insignias
idolátricas de los romanos y por la mezquita mahometana, y finalmente, por
el último Anticristo. De modo que el último Anticristo ha de sentarse sobre el
“monte del testimonio” (Isa 14:13), pero “será rebajado al infierno” (véase
Nota, cap. 7:26; 2Th 2:8).

CAPITULO 12

Vv. 1-13. LA CONCLUSION DE LA VISION (Caps. 10 al 12.) Y EL EPILOGO AL


LIBRO. Véanse los vv. 4, 13, así como los vv. 6, 7 se refieren al cap. 7:25, es
decir, al tiempo del Anticristo, así los versículos siguientes 8 a 12 tratan del
tiempo de Antíoco (véase v. 11 con 11:31), así colocando en una revista los
dos grandes períodos de tribulación. La resurrección política de los judíos
bajo los Macabeos, es el punto de partida de la transición a la resurrección
literal, que ha de seguir a la destrucción del Anticristo por la venida de Cristo
en gloria. El lenguaje aquí pasa del acontecimiento cercano al más lejano, al
cual sólo es del todo aplicable.
1. en aquel tiempo—típicamente, hacia el fin del reinado de Antíoco;
antitípicamente, el tiempo cuando el Anticristo ha de ser destruído con la
venida de Cristo. Miguel—el ángel guardián de Israel (“tu pueblo”), (cap.
10:13). Las transacciones sobre la tierra que afectan al pueblo de Dios, tienen
sus correspondencias en el cielo, en el conflicto entre los ángeles buenos y
los ángeles malos; así en la última gran contienda en la tierra, la cual ha de
decidir la ascendencia del cristianismo (Rev 12:7-10). Es un arcángel, no el
Señor Jesús; porque se distingue del “Señor” en Jud 1:9. será tiempo de
angustia, cual nunca fué—parcialmente aplicable al tiempo de Antíoco, quien
fué el primer subversor de la religión de los judíos, y perseguidor de los que
la profesaban, lo que no había hecho otro poder mundial alguno. Esto es
plenamente aplicable a los tiempos del Anticristo y sus persecuciones al
Israel restaurado en Palestina. A Satanás se le permitirá ejercer una energía
sin estorbo, y sin paralelo (Isa 26:20-21; Jer 30:7; Mat 24:21; véanse los caps.
8:24, 25; 11:36). será libertado tu pueblo—(Rom 11:26). La misma liberación
de Israel como en Zec 13:8-9, “en el fuego la tercera parte … como se funde
le plata”. El remanente en Israel será perdonado, como no había tenido parte
en la blasfemia anticristiana (Rev 14:8-9); que no ha de confundirse con los
que hayan confesado a Cristo antes de su venida, “las reliquias por la elección
de gracia” (Rom 11:5), parte de la iglesia de los primogénitos, quienes
tendrán parte en su reinado milenial en cuerpos glorificados; las reliquias
perdonadas (Isa 10:21) conocerán al Señor Jesús sólo cuando lo vean y
cuando el espíritu de gracia y suplicación, sea derramado sobre ellos.
[Tregelles.] escritos en el libro—el libro del propósito secreto de Dios, como
destinados para liberación (Psa 56:8; Psa 69:28; Luk 10:20; Rev 20:15; Rev
21:27). Metáfora por la matrícula de revista de los ciudadanos (Neh 7:5).
2. muchos de los que duermen—“muchos de entre los que duermen … éstos
para vida eterna; pero aquéllos (los restantes que no se despierten en ese
tiempo) serán para vergüenza”. [Tregelles.] No se trata de la resurrección
general, sino aquélla de los que tienen parte en la primera resurrección; pues
los restantes muertos no se levantarán sino al fin de los mil años (Rev 20:3,
Rev 20:5-6; véase 1Co 15:23; 1Th 4:16). La resurrección nacional de Israel y la
primera resurrección de los elegidos de Cristo, son igualmente asociadas con
la venida del Señor desde su lugar para castigar al mundo, en Isa 26:19, Isa
26:21; Isa 27:6; véase Isa 25:6-9. Los comentadores judíos apoyan a Tregelles.
Auberlen cree que el único propósito por el cual se introduce la resurrección
en este versículo, es un estímulo a la perseverancia fiel en las persecuciones
de Antíoco; y que no hay conexión cronológica entre el tiempo de angustia
en el v. 1 y la resurrección en el v. 2; de ahí la frase, “en aquel tiempo”,
aparece dos veces en el v. 1, pero que no fija el tiempo de los vv. 2, 3; pero
2Ma 7:9, 2Ma 7:14, 2Ma 7:23, muestra el fruto de esta profecía, en animar a
la madre macabea y sus hijos a desafiar la muerte, mientras confiesan la
resurrección en palabras como éstas aquí. Véase Heb 11:35. La idea de
Newton de que “muchos” quiera decir todos, no es tan probable; porque
Rom 5:15, Rom 5:19, que él cita, no es el caso, puesto que el griego es “los
muchos”, es decir, todos, pero no está el artículo en el hebreo aquí. En el
Antiguo Testamento sólo aquí se menciona “vida eterna”.
3. los entendidos—(Pro 11:30). Que responde a “los sabios” (cap. 11:33, 35),
la misma palabra hebrea “maskilim”. Los israelitas que, en Jerusalén, cuando
la maldad llega al colmo, son hallados testigos inteligentes contra ella. Así
como en aquel entonces aparecían rendidos por las persecuciones
(típicamente, las de Antíoco; antitípicamente, las del Anticristo), así ahora en
la resurrección “resplandecerán como el resplandor del firmamento”. El
propósito de las aflicciones pasadas aquí aparece como el de “hacerlos
blancos” (Mat 13:43; Rev 7:9, Rev 7:14). enseñan a justicia—lit., “justifican”,
es decir, convierten muchos a justicia por Cristo (Jam 5:20). estrellas—(1Co
15:41-42).
4. cierra las palabras y sella el libro—A Juan, por lo contrario, se le dice que
no selle sus visiones (Rev 22:10); porque las profecías de Daniel se refieren a
tiempo distante, y por lo tanto son obscuras para el porvenir inmediato,
mientras que las de Juan habían de cumplirse presto (Rev 1:1, Rev 1:3; Rev
22:6). Israel, a quien profetizó Daniel después de la cautividad, con celo
prematuro busca señales del período predicho: la profecía de Daniel fué
propuesta para refrenar esto. La iglesia gentil, por el contrario, para quien
escribió Juan, necesita ser impresionada por lo corto del período, tal como
es, debido a su origen, propensa a conformarse con el mundo y a olvidar la
venida del Señor (véase Mat 25:13, Mat 25:19; Mar 13:32-37; 2Pe 3:8, 2Pe
3:12; Rev 22:20). pasarán muchos—no se refiere, como piensan algunos, a la
rapidez de la locomoción moderna, ni a los misioneros cristianos que van a
predicar el evangelio al mundo, lo que admite difícilmente el contexto:
mientras que ahora sólo pocos se preocupan por esta profecía de Dios, “al
tiempo del fin”, es decir, al tiempo de su cumplimiento, “muchos pasarán”,
para escudriñarla, recorriendo todas sus páginas. Véase Hab 2:2 [Calvino];
por esto “multiplicaráse la ciencia” (es decir, el propósito de Dios revelado en
la profecía). Esto probablemente se está cumpliendo ahora.
5. Una vision de dos ángeles más, uno de un lado del Hiddekel o Tigris, y el
otro al otro lado, dando a entender que en todas partes los ángeles atienden
para ejecutar los mandatos de Dios. El ángel que se dirige a Daniel, había
estado sobre el río “desde arriba” (v. 6, Margen).
6. uno—de los dos (v. 5). varón vestido de lienzos—quien había hablado
hasta ahora. Dios impelió al ángel a preguntar, a fin de despertarnos de
nuestro sopor, viendo que los mismos “ángeles desean mirar en” las cosas
que afectan la redención del hombre (1Pe 1:12), como ésta manifiesta la
gloria del Señor de ellos y el nuestro (Eph 3:10). ¿Cuándo será el fin de estas
maravillas?—La pregunta del ángel se refiere a las obras finales de Dios en
general, la derrota del Anticristo, y la resurrección. La pregunta de Daniel (v.
8) se refiere al porvenir más inmediato de su nación. [Auberlen.]
7. alzó su diestra y su siniestra—generalmente se alzaba la mano derecha en
afirmación, como un recurso al cielo a confirmar la verdad (Deu 32:40; Rev
10:5-6). Aquí ambas manos son levantadas para una confirmación más
completa. tiempo, tiempos, y la mitad—(Véase Nota, cap. 7:25). Refiriendo
Newton esta profecía a la apostasía oriental, el mahometismo, comenta que
el mismo período de tres años y medio, o 1.260 días proféticos, está indicado
para la apostasía occidental del cuerno pequeño (cap. 7:25), y así, dice
Prideaux, Mahoma empezó a forjar su impostura, retirándose a su cueva, en
el año 606, el mismo año que Focas hizo la donación al obispo de Roma, de
donde él asumió el título, El Pastor Universal; el Anticristo con sus dos pies
sobre la cristiandad, el uno en el oriente y el otro en el occidente. Tres años y
medio es el tiempo del poder mundial, en el cual los reinos terrenales han de
gobernar al reino celestial. [Auberlen.] “Tres y medio” representa la idea de
prueba espiritual; (además de este sentido simbólico, hay sin duda un sentido
cronológico exacto, el cual todavía para nosotros es dudoso): es la mitad de
“siete”, el número completo, así un estado semiperfecto, uno de probación.
La santa ciudad es hollada por los gentiles cuarenta y dos meses (Rev 11:2),
así el ejercicio del poder por la bestia (Rev 13:5). Los dos testigos predican en
saco 1.260 días, y quedan insepultos tres días y medio: así la mujer en el
desierto: también por un período de “un tiempo, tiempos y medio tiempo”
(Rev 11:3, Rev 11:9, Rev 11:11; Rev 12:6, Rev 12:14). Cuarenta y dos une la
iglesia con Israel, cuya vacilación en el desierto era de cuarenta y dos (Num
33:1-50). El hambre y la sequía en Israel en días de Elías fueron durante “tres
años y seis meses” (Luk 4:25; Jam 5:17); el mismo período como la
persecución de Antíoco: así el ministerio del Hombre de Dolores, el cual cesó
en medio de una semana (cap. 9:27). [Wordsworth, Apocalipsis.]
esparcimiento … del pueblo santo—“se acabare” aquí corresponde con
“consumación” (cap. 9:27), es decir, el “derramamiento” de las heces de la
maldición sobre el “pueblo santo” “desolado”. La humillación más baja de
Israel (el completo “esparcimiento de su poder”) es la precursora de su
exaltación, puesto que lo lleva a buscar a su Dios y Mesías (Mat 23:39).
8. no entendí—Daniel “entendió” los rasgos principales de la visión acerca de
Antíoco (cap. 10:1, 14), pero no en cuanto a los tiempos. 1Pe 1:10-12 se
refiere principalmente a Daniel, porque él es quien predice “los sufrimientos
de Cristo y la gloria que vendría después”; él es quien profetiza “no para sí
mismo, sino a nosotros”; él es quien “escudriñaba en qué punto de tiempo
significaba el Espíritu de Cristo en él.”
9. El deseo de Daniel de saber más, es diferido “hasta el tiempo del
cumplimiento”. El Apocalipsis de Juan, en parte revela lo que aquí esta
velado. (Nota, v. 4, y cap. 8:26).
10. No hay necesidad de una explicación más completa en cuanto al tiempo;
porque cuando las predicciones hasta aquí dadas, tengan cumplimiento, los
piadosos serán “purificados” por las tribulaciones profetizadas, y entenderán
que el fin está cerca, pero los malvados no entenderán, y así se lanzarán a su
propia ruina (cap. 11:33-35). [Maurer.] El “fin” es primeramente el fin de la
persecución de Antíoco; antitípicamente, el fin de la persecución del
Anticristo. Es la misma claridad en general, lo que hace necesaria la
obscuridad. El cumplimiento del decreto de Dios no es un simple problema
que entiendan los profanos por medio de cálculos aritméticos, sino un
enigma santo para estimular una observancia fiel de las obras de Dios, y un
estudio diligente de la historia del pueblo de Dios. [Auberlen.] A esto se
refiere Cristo (Mat 24:15): “El que lee, entienda”.
11. desde el tiempo … quitado el continuo sacrificio hasta la abominación—
(Cap. 11:31). En cuanto a esta época, que probablemente es germinante y
múltiple; la profanación del templo por Antíoco (en el mes Ijar del año 145 a.
de J. C. hasta la restauración del culto por Judas Macabeo el día 25 del mes
noveno (Chisleu) del año 148, según la era seleucida, 1.290 días; pasaron 45
días más antes que muriera Antíoco en el mes Shebat de 148, terminando así
las calamidades de los judíos [Maurer]; por la Roma pagana, después de la
muerte de Cristo; por Mahoma; por el Anticristo, la culminación de la Roma
apóstata. La “abominación” tiene que llegar a su colmo (véase la traducción
de Auberlen, “cúspide”, cap. 9:27), y esté llena la medida de la iniquidad,
antes que venga Cristo. mil doscientos y noventa días—un mes más allá del
“tiempo, tiempos y mitad de tiempo” (v. 7). En el v. 12 son agregados
cuarenta y cinco más, en todo 1.335. Tregelles cree que Jesús en su venida
libertará a los judíos. Transcurre un intervalo, en el cual sus conciencias son
despertadas para el arrepentimiento y fe en él. Transcurre un segundo
intervalo, en el cual los proscritos de Israel son juntados, y entonces sucederá
la bendición unida. Estas etapas son señaladas por los 1.260 días, los 1.290 y
los 1.335. Cumming cree que los 1.260 años, empiezan cuando Justiniano
sometió a las iglesias orientales a Juan II, obispo de Roma; terminando en
1.792 cuando fué establecido el código de Napoleón y el papa deshonrado.
1.290 llegan hasta 1.822. Como el tiempo de la decadencia del poderío turco,
sucesor a Grecia en el imperio del oriente. Cuarenta y cinco años más
terminan en 1.867, el fin de “los tiempos de los gentiles”. Véase Lev 26:24.
“siete veces”, es decir 7 veces 360, o sea 2.520 años: 652 a. de J. C., es la
fecha de la cautividad de Judá, empezando bajo Manasés; 2.520 años desde
esta fecha terminan en 1.868, armonizando así casi con la fecha anterior,
1.867. Véase Nota también cap. 8:14. El séptimo milenio del mundo [Clinton]
empieza en 1.862. Siete años agregados a 1869 (la fecha del segundo
advenimiento) constituye el reinado del Anticristo personal; en los últimos
tres y medio, el período de la tribulación final, Enoc (o si no, Moisés) y Elías,
los dos testigos, profetizan en saco. Esta teoría es muy dudosa (véase Mat
24:36; Act 1:7; 1Th 5:2; 2Pe 3:10); sin embargo sólo el acontecimiento podrá
decir si estas coincidencias cronológicas de tales teorías son casuales, o son
datos firmes para fijar los tiempos futuros. Hales hace que los períodos
1.260, 1.290 y 1.335, empiecen con la destrucción de Jerusalén por los
romanos y que terminen con la aurora precursora de la Reforma, la
predicación por Wycliffe y Huss.
13. reposarás—en el sepulcro (Job 3:17; Isa 57:2). Daniel, como su pueblo
Israel, había de esperar paciente y confiadamente la bendición para el
tiempo que Dios eligiera. El “no recibió la promesa”, pero tuvo que esperar,
hasta que los santos cristianos elegidos fuesen traídos en la primera
resurrección, para que él y otros santos del Antiguo Testamento “no fuesen
perfeccionados sin nosotros” (Heb 11:40). Te levantarás—dando a entender
justificación para vida, como contraria a la condenación (Psa 1:5). Su suerte—
figura tomada de la distribución de la Canaán terrenal.