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María Alejandra Bermúdez Jiménez

SFM- Teorías de la democracia

Universidad Nacional de Colombia


Departamento de Filosofía

“América latina se fue fabricando como algo desplazado de la


modernidad, un desplazamiento que asumieron los intelectuales y
estadistas latinoamericanos, y se esforzaron por ser “modernos”,
como si la “modernidad” fuera un punto de llegada y no la
justificación de la colonialidad del poder.”

Walter Mignolo

REINVENCION DEL ESTADO Y EL ESTADO


PLURINACIONAL
El actual texto tiene como fin exponer la propuesta de Boaventura de Souza santos en su conferencia La
reinvención del Estado y el Estado plurinacional. La cual tiene como fin realizar un análisis a la forma
pro la cual el actual gobierno de Bolivia ha encarado la decolonizacion a través de la implementación de
una serie de reformas estructurales que se caracterizan por la implementación de un proceso de la
superación del hito colonial a través del Estado. El elemento central de esa nueva política es la definición
de Bolivia como Estado Plurinacional. Ante ello, se cuestiona si esta definición, y la aplicación de políticas
que conlleva, se ha demostrado eficaz para identificar los problemas de la colonialidad, de integración y
de desigualdad social, y claro está, la inclusión y reivindicación de los problemas de género y sexo como
subproducto del constructo colonialista, que en efecto, únicamente hemos padecido como naciones
pertenecientes a tal proceso histórico, con ello deseo asumir que el autor nos está invitando a admitir que
tengamos una lectura de los fenómenos en concreto de nuestros territorios y podamos crear nuevos relatos
con base en nuestra propia experiencia y no como siempre se ha tratado de asumir, con el relato del otro
superior.
Es decir, en el actual texto procuraré dar lo que considero un marco para la debida comprensión de la
postura del autor. Así, para finalizar el actual escrito, me tomaré unas cuantas líneas para esbozar la
situación a la cual se enfrenta un país como Colombia ante las consecuencias de la falta de una lectura
crítica histórica por la culpabilidad que lleva consigo la falta de conciencia y la censura que se han
impuesto en nombre de un supuesto desarrollo académico, económico, cultural y social.

1. Antecedentes al problema actual del Estado en América Latina


El Estado Nación ha sido la forma de organización impositiva más exitosa conocida hasta ahora; en ella
se articula de manera coherente territorio, población y gobierno. Esta forma de organización tiene sus
orígenes en los procesos del Renacimiento europeo, se consolida a fines del s. XVIII y alcanza su pleno
apogeo en el curso del s. XX. Es común concebir al Estado Nación como una organización política de
población homogénea, que comparte un mismo territorio, una misma cultura y una misma lengua. Esa
definición, sin embargo, es teórica, pues no existe en el mundo ningún caso de Estado Nación con esa
uniformidad. La concepción de Estado nación no es precisamente “la expresión idílica de una
homogeneidad nacional, ni que su construcción sea un proceso ameno y armonioso de avenencia política.”
Empero, la construcción del Estado Nación es el resultado de múltiples factores que culminan en la
viabilidad política que hace, a las sociedades que representa, funcionales y procedentes en el contexto
mundial. Una de las problemáticas según el autor es que el estado moderno, más que favorecer el equilibrio
entre los principios de la regulación y la emancipación asumió un modelo de gestión social que produjo y
reprodujo la desigualdad y la exclusión. Además, la organización en escala nacional y la primacía del
Estado en la regulación del espacio-tiempo- territorio frente a las transformaciones de un capitalismo
mundial globalizado alteraron las condiciones de producción nacional y provocaron la desnacionalización
del Estado y la desestatalización del Estado Nacional.
Emerge, de esta manera, la necesidad de una renovación estatal en miras de una doble exigencia: la
reinvención de espacios tiempo que promuevan la deliberación democrática y la reinvención del Estado
como movimiento social por medio del análisis de los diversos modelos de inclusión. El primero de estos
requerimientos responde a la comprensión de las temporalidades que dan orden a las transformaciones
(las de largo y corto plazo), el segundo, a la elaboración de alternativas desde fuera –desde abajo–, a partir
de la articulación del sufrimiento de quienes padecen las consecuencias de la socialización del capitalismo
global.
Generar entonces un cambio en el orden actual no se puede basar en el afán de la transformación fáctica,
estos son procesos de larga duración, en donde tal reinvención se funde en la inserción de la memoria
histórica de todos los actores sociales. El Estado moderno ha producido su propia renovación a través de
la dialéctica entre reformismo y revolución. Para el autor, los cambios derivados de esta dinámica han
privilegiado la lógica regulatoria y provocado la de nominada “turbulencia” de la revolución.

Por un lado, tenemos procesos que son reformistas como son los procesos electorales que, sin
embargo, pueden o intentan producir cambios profundos, casi revolucionarios, como en Venezuela
o aquí en Bolivia. En cambio, procesos que se presentan como revolucionarios, como rupturas,
pueden ser de hecho reformistas en sus prácticas, como el de los zapatistas en México. Y, como
acostumbro decir, hay procesos reformistas que, en sí mismos, ni siquiera parecen reformistas
como es el caso de Lula en Brasil. (Pág. 12)

El mundo es mucho más que Europa, pero Europa es, sin duda, una parte (y una geopolíticamente
poderosa) del mundo. Por esta razón, ‘modelo occidental’ alude aquí al patrón hegemónico, dominado por
la política liberal y la economía de mercado, marcado por la polarización social de la globalización y la
implementación del consenso neoliberal, sobre una racionalidad colonizadora y epistemicida1.
1 el conocimiento occidental ha impuesto un programa en todo el mundo basado en la imposibilidad de pensar otro mundo distinto al capitalista. Boaventura
de Sousa habla de “epistemicidio” para definir cómo ese programa occidental ha subyugado el conocimiento y los saberes de otras culturas y pueblos.
A saber, se adaptaron las bases de las tradiciones políticas, y así la democracia ha sido sublevada a una
instrumentalización, en donde el imperativo es el reconocimiento del individuo como parte fundamental
sistema de consumo y no como un sujeto político. En América se dan casos disímiles de concreción del
Estado Nación. La causa del fracaso, cuando lo hay, es la interferencia colonial. La diversidad entre
componentes nacionales no ha sido obstáculo para la concreción de Estados Nación fuertes y viables,
pongamos el caso de Francia, que representa en realidad la exitosa homogeneización de aportes tan
dispares como los occitanos, latinos, francos y germanos, por sólo citar algunos de sus componentes.
Donde se da el fracaso del Estado Nación es en los pueblos colonizados, pues no se trata de un proceso de
homogeneización, sino de una integración al dominio colonial.
El autor reconoce que hay una distancia entre la teoría y la práctica política debido a cuatro factores:

• El desarrollo de la concepción política liberal ,eurocentrista, que se supone es aplicable dentro del
marco de una universalidad, pero que en realidad está ligada a conceptos
• La Teoría sobre la transformación social se basa en el análisis del norte, es decir, las
transformaciones suceden en práctica en el sur que no se comunican, pero las teorías vienen del
norte.
• Todo el marco teórico político es monocultural y eurocentrizado en donde no hay una conciencia
de las realidades culturales que conviven en América Latina.
• La teoría critica parece ser ciega ante el fenómeno que surge a partir de las transformaciones que
trajo consigo la colonia.
2. La reinvención del estado
Aníbal Quijano (2000) subraya que: América, la modernidad y el capitalismo nacieron el mismo día», con
ello reitera que, la imposición del primer horizonte colonial es coetáneo a la formación de la América
hispana del siglo XVI. Por tanto, la emergencia del capitalismo histórico no puede desligarse del espectro
colonial en Latinoamérica y de las explosiones de constelaciones que implican rupturas con el poder. El
patrón de dominación entre colonizadores y colonizados fue organizado y establecido sobre la base de la
idea de «raza». Las implicaciones de esa clasificación fue el despojo no sólo de sus tierras sino de sus
identidades, es decir, aztecas, incas, mayas, araucanos, aymaras, etc., pasaron a ser simplemente «indios».
En el caso de América Latina, los discursos heredados, o más bien impuestos durante el proceso de la
colonización pusieron sobre la mesa la apertura de nuevas estructuras de dominación que con el pasar del
tiempo fueron normalizadas como parte de un discurso de superación social, donde hay un supuesto por
el cual la modernización de las mentalidades colectivas impone una supremacía de sexo, raza, de clase y
ecológica, que además trajeron como resultado la construcción de múltiples escenarios políticos derivados
de la intensificación de múltiples formas de desigualdad. Es decir, todo cambio político es resultado de la
acumulación de factores históricos, sociales y económicos. De este modo, las sociedades contemporáneas
de América Latina, estructuradas a partir de la hegemonía del neoliberalismo, transitan una profunda crisis
que se ve reflejada en la carencia de una autonomía identitaria, o, dicho en otras palabras, sumergida en
el ensueño de la falsa conciencia, por ende, es necesario la búsqueda de un pensamiento crítico y
alternativo.
El Sur es la concepción con la que Boaventura de Sousa Santos designa el sufrimiento y dolor humanos
causados por los efectos de la modernidad y el capitalismo global. Este lugar de padecimiento es
fundamental en la comprensión de una renovación del Estado como movimiento social, puesto que es en
el Sur donde tras la crisis de la ciudadanía social surgieron los nuevos movimientos sociales, la forma
general que da sentido al modelo y evidencia los silencios y silenciamientos provocados por la regulación
Santos presenta un ejemplo de los avances de la reinvención plurinacional. Recientemente, en Bolivia y
Ecuador se ha llevado a cabo un ejercicio constitucionalista transformador, contrahegemónico y
emancipatorio. Con diferencias notables entre sí, se ha declarado un Estado plurinacional, es decir, se ha
construido un proyecto diferente de país, abierto a una nueva institucionalidad; se ha revelado un
pluralismo jurídico, señalado una nueva territorialidad, pronunciado una nueva organización del Estado
y, en definitiva, descubierto nuevas formas de planificación y democracia intercultural.
2.1 Pasos a tener en cuenta según el autor

Teniendo en cuenta el preámbulo anteriormente dado, se manifiesta que uno de los primeros pasos en la
reinvención es aprender con el sur, es decir, como sur, somos los territorios que más hemos sentido las
transgresiones del sistema capitalista, dado que somos “países subdesarrollados, en desarrollo permanente,
sin llegar nunca al marco de los países desarrollados.” (Pág 14) Aprender de y con el sur no sólo implica
ampliar los horizontes de la diversidad, implica también transformar el modo de ver al otro(a) y crear una
ruptura en la visión que se ha creado de la economía, la política, la academia, la cultura a partir del modelo
occidental. Cuando asumimos, a mi parecer, una lectura de las problemáticas de lo latino americano desde
todo lo que ha procurado ocultar un mismo sistema neoliberal, en nombre del desarrollo y el progreso,
comprendemos que los roles de género, raza, identidad socioeconómica están incluidos de manera
superficial, o más bien de una forma “folclórica” y no porque se reconozcan como parte fundamental del
estado, por ejemplo, es un hecho que hasta hace muy poco se empezaron a reconocer los saberes
ancestrales como parte integral de cada cultura perteneciente a los territorios y no como aquel relato
cósmico e irracional de los otros que no pertenecen al canon racional, blanco, y heteronormado.

En este sentido, es fundamental “dejar de estar del lado de la víctima para tornarnos en la propia
víctima en lucha contra su victimización (aprender a partir del Sur y con el Sur)” (Santos, 2003a,
422). No sólo tenemos que aprender que el Sur existe, sino ir hacia él, aprender desde el Sur y con
el Sur, aunque sin someter el conocimiento-regulación a una crítica tan radical que acabemos por
anular la voluntad de construir el conocimiento-emancipación (Santos, 2003a, 424, Una
epistemología del sur)

En segundo lugar, se propone una lectura más amplia de las contradicciones de nuestras sociedades, con
ello suscita que además de la contradicción entre capital y trabajo, se han generado otras correlaciones
“entre capital y naturaleza, entre individuo y nación, entre fragmentación e identidad.” De la
configuración de estás múltiples relaciones de poder emergen “poderes como la explotación, el patriarcado
o el fetichismo de las mercancías que hoy domina toda la cultura popular y está muy industrializada y
asentada en la base de poder que creó en las personas la ideología del consumo” además de crear la imagen
del otro aquel que está poder debajo de en esa relación de poder , ante ello, no se me puede venir otra
imagen más que aquella que se presenta en algunos escenarios del movimiento estudiantil, en donde
nosotros como parte de la academia hablamos de nuestras luchas, arengueamos en nombre del pueblo,
pero por fuera, menospreciamos y ponemos por debajo a la población campesina y obrera aun cuando
ellos también constituyen los distintos movimientos sociales.

Santos sostiene que las transformaciones sociales son más fuertes en América Latina, en comparación a
Asia y África, dado que la interferencia de Norte América ha disminuido, y con ello hay una abertura a la
posibilidad del desarrollo de otras formas de democracia y están dadas de esta forma:
• En primer lugar, se encuentra el uso de nuevos lenguajes, una perspectiva de una narrativa distinta
en la solución de los problemas, sin embargo, pasa que detrás de ciertos discursos se pueden llegar
a tergiversar el cómo se asumen esas nuevas narrativas por ejemplo dice el autor, “ en el Foro
Social Mundial tenemos muchos movimientos que luchan por otro mundo mejor posible, pero que
dicen “izquierda o derecha es una dicotomía occidental que no nos toca, no es importante para
nosotros”. Y esto es perturbador de alguna manera.”
• En segundo, tales transformaciones han ampliado su magnitud dada la existencia de nuevos actores
sociales como los movimientos indígenas, los movimientos feministas y los campesinos.
• En tercer lugar, se posicionan los nuevos modos organizativos, con ello se comprende que no sólo
los partidos como institución están representando los intereses de los pueblos, en medio de las
tensiones de las posiciones como las posiciones antipartidistas de los movimientos y la posición
anti movimiento de los partidos, es la movilidad colectiva social quien está tomando la vanguardia
en la lucha de su reconocimiento.
• En cuarto lugar, está la neoterritorialidad con la globalización se realizaba el supuesto por el cual
todo iba a ser desterritorializado y el eje central sería el valor agregado del territorio y la tierra. A
pesar que los teóricos occidentales predijeron que el concepto de tierra y territorio perderían su
vigencia en el siglo 21, sin embargo, al leer lo que sucede en América Latina es que “hay una
reivindicación y demanda de tierra y territorio muy fuertes en el continente Latinoamericano”.
Respecto a este punto me tomo el atrevimiento también de poner como ejemplo la concepción de la tierra
de la actual situación del pueblo Nasa y la toma de territorios autónomos de la lucha Zapatista, pero
también, desde la definición de lugar dada por el maestro Fals Borda en donde el ‘lugar’ es ese espacio
donde se recrea la identidad y la vida cotidiana; es el bioespacio como el “reflejo de realidades vivas que
aparecen como respuesta a procesos locales y regionales de desarrollo social, económico y político que
vinculan actividades vitales de producción y reproducción con los recintos en que se ejecutan y de donde
se derivan elementos de continuidad y diversidad cultural” (2000, 9) Por ello, deseo relacionarlo con este
cuarto lugar en donde retomando al pueblo Nasa que si bien tiene conflictos internos con otras
comunidades ha realizado frente a la cooptación territorial por parte de un estado como el Colombiano, y
es que hay que tener en cuenta que “desde la época de la conquista los nasa desarrollan procesos de
resistencia cultural, discursos de carácter histórico y acciones políticas para conservar su derecho ancestral
al territorio” (Gómez y Ruiz 1999, 24).
Estamos hablando de nuestro origen, cuando nace un niño el cordón umbilical se siembra en el
fogón para ligar la persona nuevamente con la tierra, para conectar con la historia de origen y
asegurar que cuando crezca sea buen nasa y no sienta vergüenza de su territorio, para que haya
legitimidad de reclamar lo nuestro. (Entrevista Inocencio Ramos, Consejo regional indígena del
Cauca —en adelante, CRIC— 2008)
• La quinta característica está relacionada con lo que el autor denomina cierta “desmercantilizacion”.
En donde las formas de transformación social buscan que no tener que depender de las relaciones
capitalistas, sino que se valen de salidas al mercado de carácter populares y cooperativas, por
ejemplo en Bolivia hace algunos años se desataron luchas en contra de la privatización del agua,
y es que en último momento, muchas de las luchas que se desatan desde estas nuevas formas, velan
por la garantía de derechos que se suponen deberían ser para el constructo de una vida digna de
las poblaciones.
• También, se encuentra se debe poner sobre la mesa la lucha por la igualdad, es decir, a la izquierda
en América latina se le olvidó que no sólo se debía buscar una cierta igualdad, sino que también
debía posicionarse la reivindicación por el reconocimiento de la diferencia.
• Finalmente, se destaca la importancia de la implementación de una educación popular, la misma
estructura de la academia regula lo que sí debe ser aprendido; al decolonizar la educación se infiere
que los saberes científicos no son los únicos que permean en el cómo conocemos, sino que abrimos
la diversidad de conocimientos como subproducto del convivir de las distintas comunidades y
culturas. El autor hace énfasis en la ecología de saberes, con ello infiere el pensamiento ecológico,
entendido como una contra-epistemología, que reconoce la pluralidad de pensamientos
heterogéneos y enfatiza las interconexiones dinámicas que existen entre ellos.

3. Estado, Democracia y plurinacionalidad


La noción de plurinacionalidad se refiere a la manera de cómo garantizar el ejercicio de plenos derechos
de todas las naciones que puedan existir en determinado país. Aunque se afirme que la plurinacionalidad
“no es un estatuto especial para los pueblos indígenas, sino una condición de la política moderna para
generar accesos, reconocimientos e interculturalidad para toda la sociedad, pero fundamentalmente a los
sujetos individuales (los ciudadanos)”, lo cierto es que la perspectiva plurinacional es aplicada en nuestro
continente, y especialmente en Bolivia, como una alternativa decolonizadora. Es decir, como una manera
de garantizar el ejercicio del poder y de la territorialidad para los pueblos originarios. Mientras el derecho
de Estado desconoce la diversidad de derechos no estatales que existen en las sociedades, el
constitucionalismo plurinacional establece que la unidad del sistema jurídico no presupone su
uniformidad. De la misma manera, por democracia intercultural.
Ahora bien, tal noción ya ha sido aplicada en varios estados del mundo, sin embargo, primero es necesario
aclarar qué nociones de estado hay históricamente, para el autor, “el primer concepto de nación es el
concepto liberal que hace referencia a la coincidencia entre nación y Estado; es decir, nación como el
conjunto de individuos que pertenecen al espacio geopolítico del Estado y por eso en los Estados modernos
se llaman Estados-nación: una nación, un Estado. Pero hay otro concepto, un concepto comunitario no
liberal de nación, que no conlleva consigo necesariamente el Estado.” (Pág 18) Es decir que la
plurinacionalidad posee la obligación de reinventar el concepto del estado moderno. Cada uno de los
territorios que se ha repensado desde lo plurinacional posee sus propias modificaciones, de este modo el
juego de lo intercultural es fundamental, en donde “no es simplemente cultural, sino también política y,
además, presupone una cultura común. No hay interculturalidad si no hay una cultura común, una cultura
compartida," (pág. 18) Un diseño nuevo de estado requiere definir lo más exactamente posible sus
fundamentos y componentes. La plurinacionalidad implica indicar y demostrar la existencia y calidad de
las naciones que integrarían esa pluralidad, así como fundamentar las características nuevas de ese nuevo
Estado, entre ellas ―y de manera prioritaria― la necesaria reterritorialización
Por otro lado, a nivel mundial el fenómeno de la decolonización, que en realidad fue la creación de nuevos
Estados Nación, correspondientes a los pueblos que habían sido negados en su autodeterminación por el
poder colonial. Es más, sabemos que la “decolonización” en nuestro continente se dio bajo la forma de la
llamada “independencia”, a inicios del siglo XIX. Esa independencia, sin embargo, fue únicamente obra
y beneficio para la casta criolla, quedando sumidas las poblaciones indígenas en un nuevo colonialismo,
esto es comprendido por Santos como la postcolonialidad como un proceso histórico en donde se permite
“un período transicional donde haya un tiempo de discriminación positiva a favor de las poblaciones
oprimidas”, en donde no sólo hay problemas de clase, sino que el estado mismo ha asumido con
neutralidad, favoreciendo la cultura dominante, los actos racistas, xenófobos y homófobos y de omisión
de los derechos de las colectividades, es decir que el estado actual asume meramente los derechos
individuales y no reconoce la necesidad de la colectividad misma.
En Brasil (…) Hasta ahora la marginación social de las poblaciones afrodescendientes era considerada
un problema de clase, no tenía especificidad; ahora se reconoce que además de un problema de clase
es también un problema racial y que para combatirlo es necesaria la acción afirmativa. Y esto es
doloroso para la gente, porque ella fue criada en Brasil en la idea de la democracia racial y ahora ve
que, finalmente, era una sociedad racista porque, por alguna razón, el 95% de los negros son pobres,
mientras que solo el 40% de la población blanca lo es. (pág 19).
A causa de lo planteado, se abre la siguiente cuestión, ¿cómo se incluyen estos sistemas a la
constitucionalidad actual? En un principio, la constitucionalidad estaba ligada a cierta informalidad que
reconocía la manera en cómo vivían los pueblos que estaban ya constituidos; en la modernidad se torna
contractual, monocultural, leal a las determinadas instancias que preservan la conservación de los intereses
de ese único estado “es un acto libre de los pueblos que se imponen una regla a través de un contrato social
para vivir en paz dentro de un Estado.” (pág 20) y a medida que se fue reformando, el estado adquiere una
identidad, una bandera, y un himno, pero sobre cualquiera cosa, un supuesto de sistema jurídico y
educativo, así, “este constitucionalismo moderno fue una emergencia de la sociedad civil en Europa. Pero,
en las Américas fue impuesto desde arriba” (pág 22) en tanto la independencia no fue realizada desde las
masas populares sino por los hijos de los colonizadores, la narrativa de nuestros estados en nombre de una
independencia asegura la perpetración de la colonialidad y con base en ella se fundamenta la
constitucionalidad.
Asimismo “ese constitucionalismo intercultural, plurinacional y pluricultural que hoy estamos viendo que
se está intentando en varios países (por ejemplo, en Ecuador y espero que en breve también en Perú). Son
formas de articular la contradicción que emergió dentro del Estado moderno monocultural.” y
evidentemente tal constitucionalismo se distingue del moderno en varios aspectos, por ejemplo “Una de
las grandes características de la modernidad fue separar simultaneidad de contemporaneidad. Porque puso
una flecha de progreso; los que van delante están en el progreso, son avanzados, mientras todos los otros
son atrasados.”(pág 25) el límite entre ese tiempo espacio de desarrollo ubica a los menos desarrollado en
un imposible logro ante el estándar delimitado de los sí desarrollados. De ahí que, también se deba
coexistir con un pluralismo jurídico en donde haya unificación más no uniformidad, en donde se
implementen “dos sistemas jurídicos: uno eurocéntrico y uno indocéntrico, que no están totalmente
separados porque eso sería peligroso para la unidad del Estado.” Esto con el fin de ratificar que en el
estado plurinacional hay un interés mutuo de convivencia, una reciprocidad, una legitimidad y una
continuidad ante la aceptación de las diferencias además de una justicia histórica, o en otras palabras la
digna construcción de un tejido social.
Pero este constitucionalismo tiene ciertos riesgos que no son fáciles de absorber y que promueven ciertas
objeciones, a saber, el nuevo modelo de Estado, implica una nueva institucionalidad, otra territorialidad,
pero también otro modelo de desarrollo. De allí la importancia de las concepciones indígenas que están
ganando terreno porque van más allá de las reivindicaciones puramente étnicas. Hoy en día el punto de
vista de los pueblos indígenas es importante en el continente y no solamente para ellos sino para todo el
país porque el actual modelo de desarrollo está destruyendo los recursos naturales, el medio ambiente,
contaminando el agua, pero también, la plurinacionalidad es un acto fundacional o de refundación del
Estado y todos los actos fundacionales son transicionales. Pasar de las viejas estructuras a la construcción
de nuevos estados es un proceso de transición que no es únicamente político sino cultural y que puede
provocar enfrentamientos como está sucediendo en el Ecuador y Bolivia. Son choques sobre la memoria
entre aquellos que no pueden olvidar y los que no quieren recordar. Esta confrontación que no es solo
política sino también cultural exige construir otro tipo de memoria, pero también suscitan un miedo a la
desunión y la fragmentación, así como también se considera que este modelo crea enclaves no
democráticos, en efecto, cuando se habla de comunidades con esos sistemas se recrean problemas a su
interior, “Por ejemplo, los derechos de las mujeres a veces no son respetados." O incluso aún no se
asimilan la existencia de categorías sexuales y de género dentro de las mismas comunidades como el
hecho de ser negra y lesbiana o indígena y transexual, según lo cual dice el autor es que llevar esta idea
de plurinacionalidad conlleva a entender como las culturas sólo son estáticas desde fuera y en realidad
estas están en una constante transición que incluso quiera comprenderse desde los cambios internos de sus
propias estructuras “(…) yo he trabajado con bastantes mujeres islámicas que luchan por la igualdad de
los derechos de las mujeres dentro del marco del Islam; es decir, no quieren adoptar un concepto occidental
de derechos humanos, pero quieren transformar el Islam desde dentro, para poder tener acceso a los bienes
y a la igualdad. (pág 26)
La idea de la plurinacionalidad se traduce en una nueva institucionalidad, el concepto que nos propone es
el de una asimetría constitucional. Las diferencias exigen instituciones apropiadas y las convergencias
instituciones compartidas como la democracia representativa que permite la votación electoral. En ese
caso, hay una tercera objeción,, completamente equivoca, y es que los derechos colectivos se coalicionan
con los individuales, hay múltiples formas de derechos colectivos, hay derechos colectivos primarios y
hay derechos colectivos derivados, unos corresponden al cómo le otorgamos el derecho de ser
representados por ciertas asociaciones que velan por intereses de ciertas minoría en un cierto espacio, es
decir estos son derivados, y por consiguiente hay derechos colectivos primarios, los que son de una
comunidad originaria, como los derechos colectivos de las comunidades indígenas.
Los derechos colectivos primarios pueden ser ejercidos de dos maneras. Individualmente, por
ejemplo, cuando un shik quiere usar un turbante se trata de un derecho colectivo que se ejerce
individualmente. Pero hay derechos colectivos que se ejercen solamente de manera colectiva,
como es el derecho a la autodeterminación. Entonces hay diferentes derechos colectivos que son
muy importantes para rescatar justicias históricas fuertes en diferentes países. (pág 27)
En consecuencia, como ya se dijo el objetivo de la plurinacionalidad no es solamente la idea del consenso
sino del reconocimiento de las diferencias, de otra forma de cooperación nacional con unidad en la
diversidad. Es un acto de justicia histórica que no puede ser resuelto como un tema de geometría
hegemonía de la democracia representativa. Claramente, es una idea molesta, altera el estado de cosas en
donde unos pocos sobreponen sus intereses sobre la mayoría, y que es imperativo que esas mayorías se
empiecen a ver como parte de la mayoría, es evidente que esas mayorías han procurado crear imágenes
de los demás que no corresponden a su lugar histórico. La mayoría de veces cuando hablamos de “nosotros
el pueblo” olvidamos que ese mismo ideario de pueblo ha categorizado y suprimido a la diversidad que
lo compone. De ahí que la transformación pluricultural cree cierta incertidumbre, pero, como lo dice el
autor, “estamos en tiempos inciertos y hay que vivir con incertidumbre, con inseguridad, con crisis de
identidad”.
En primer lugar, debe tener diferentes formas de deliberación democrática; no hay una sola forma
de deliberación democrática. Tal cual necesitamos de biodiversidad en nuestros países,
necesitamos de lo que llamo demo diversidad; es decir, diversidad de democracia o democracia de
varios tipos. De hecho, la propia Europa tiene varios conceptos sobre democracia, no es
simplemente la democracia liberal. (pág 31)
¿y qué sucede con la institucionalidad y la territorialidad? En un primer lugar, descentralizar el poder, no
sólo dentro del imaginario político, administrativo y fiscal de la nación, sino económicamente y
culturalmente como epicentros del conocimiento, lo que esto implica es el reconocimiento de una
autonomía y una protección territorial que comparta con los demás “lugares” sus vivencias. Ello también
implica la instauración de otras formas de deliberación democrática intercultural y popular que no recaigan
en los mecanismos de la tradición occidental que están directamente relacionadas a la delimitación
geopolítica que configura la identidad nacional. “Es necesario, entonces, ver cómo sociedades no
homogéneas van a ser descentralizadas, qué nueva territorialidad se va a constituir, cuál va a ser la
organización territorial del país.” (pág 32). En un último momento, lo que está en juego es la reinvención
de modelos completos que no sólo incluyan a los otros (as) sino que subsanen las deudas históricas de
todos los vejámenes cometidos a lo humano y lo ancestral, con lo ancestral me refiero a que en la
comprensión de muchas comunidades el territorio, el agua, el suelo, la naturaleza eran dioses y conexiones
directas con ellos, y dentro de las nuevas narrativas del estado, como ha sucedido en Bolivia, estos
elementos pasaron a cobrar otro tipo de vida además del que ya poseían, o sea, un valor político bien sea
como sujeto de derechos, o como una vía para reclamar los derechos de esos otros, (as).
Lo que es diverso no está desunido, lo que está unificado no es uniforme, lo que es igual no tiene
que ser idéntico, lo que es diferente no tiene que ser injusto. Tenemos el derecho a ser iguales
cuando la diferencia nos inferioriza, tenemos el derecho a ser diferentes, cuando la igualdad nos
descaracteriza. Estas son las reglas, probablemente, fundamentales para entender el momento que
vivimos y para ver que esta nueva forma de identidad nacional tiene que convivir con formas de
identidades locales muy fuertes. (pág. 34).
Como dije al principio, deseo culminar este texto con unas pocas líneas que manifiesten el carácter de la
situación a la cual nos enfrentamos. Durante la historia de América Latina, Colombia se ha mantenido
parca y silenciosa, subsumida en una nubosidad histórica, los hechos están ahí, se han cometido crímenes
históricos a toda la comunidad que componen la diversidad de territorios, cómo podría hablar de un solo
territorio dentro del concepto de nación- estado si justamente ese es uno de esos crímenes, Colombia para
los colombianos es sólo los territorios donde suenan pequeños hitos de desarrollo, economía y explotación.
A diario hay asesinatos, no sólo hablo de la muerte impune de líderes sociales, hablo que nosotros, como
academia cada día asesinamos hasta comunidades enteras cuando consideramos nuestra supremacía
intelectual por encima de la realidad social, cuando grotescamente queremos hablar desde nuestra
comodidad, pero no somos siquiera capaces de llevarla a nuevas narrativas que salgan de la propia
academia, y justo aquí en donde brevemente deseo enlazarlo con la lectura. Tenemos el deber de reinventar
cada compuesto de nuestro territorio, y para ello, es necesario comprender qué padece el otro, no sólo
decolonizar y reinventar el estado, a la larga, la propuesta de Santos debe ser extendida inclusive a un
decolonizar el ser, el poder y el saber, sólo basta con ingresar a muchos de los museos de nuestra ciudad
para darnos cuenta que algo falta dentro de esos guiones, o más bien, que algo se asoma y se impone en
los guiones, todos están constituidos por un ideal histórico, político, racial y patriarcal desde una pequeña
cara de la moneda.
Los pueblos latinoamericanos siguen en resistencia, pues aún inmersos en uno de los procesos de cambio
más sustantivos del mundo, confrontan unos poderes capitalistas y neocoloniales dispuestos a todo para
mantener el control a escala global. No obstante, también es cierto que hay muchas condiciones dadas –
incluso por la crisis estructural del propio capitalismo– que hacen viable que este camino de
descolonización planteada, de soberanías, de superación del capitalismo, sea una gran posibilidad. Es
necesaria la construcción de una memoria histórica que subsane tantas heridas, la falta de la conciencia
histórica ha abierto puertas a que sigan permeando estructuras de dominación ante una venda de narrativas
que de reinventan cada día para instaurarse más como un virus en la sociedad que legitima todo tipo de
violencia.
Estamos ante una evidente crisis económica, social, cultural, y política, y antes de cuestionarnos i es
posible constituir un estado plurinacional en Colombia, es mejor primeramente asumir que en tanto no
seamos capaces de reevaluar todas las estructuras que hay detrás de cada enseñanza que se nos ha
presentado, en tanto no seamos capaces de dejar de ver con sesgos a los otros que no pertenecen a mi
canon hegemónico, en tanto no nos apropiemos de los territorios dignamente, asumamos las diversidades
y nos despojemos de tantas normalizaciones disfrazadas de buenas intenciones por cortinas de humo no
vamos a generar cambio alguno en esas narrativas. Es casi que una obligación asumir que debemos
devolver a su lugar las identidades, no se trata de revictimizarnos, se trata de dignificarnos.
“Entiendo por epistemología del Sur la búsqueda de conocimiento y de criterios de validez del
conocimiento que otorguen visibilidad y credibilidad a las prácticas cognitivas de las clases, de los
pueblos y de los grupos sociales que han sido históricamente victimizados, explotados y oprimidos,
por el colonialismo y el capitalismo global” (Souza Santos, 2009: 12). La construcción de un
pensamiento decolonial implica, entonces, un posicionamiento antiimperialista y anticapitalista;
ya que será imposible alcanzar “justicia social global sin justicia cognitiva global”.
Bibliografía y recursos Web:
Boaventura de Souza de Santos. La reinvencion del estado y el estado plurinacional. Pp. 189-249
Sousa Santos, Boaventura (2009), Una epistemología del sur: la reinvención del conocimiento y la
emancipación social, Buenos Aires, Siglo XXI.
Territorialidad nasa en Bogotá: apropiación, percepción y sentido de lugar, tomado de
:http://bdigital.unal.edu.co/31513/1/30695-111162-1-PB.pdf
Quijano_1991_ENT_"La Modernidad, el Capital y América Latina nacieron en el mismo día". En ILLA,
Lima, revista del Centro de Educación y Cultura, No. 10, enero. Perú. Entrevista Nora Velarde.