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No hace mucho, un amigo me preguntó por qué su OnePlus X iba

tremendamente lento y con un lag considerable. Nada más ver


su dispositivo, observé como la ROM instalada, tras pedirlo a una
popular web china, traía una cantidad considerable de
aplicaciones preinstaladas. Tres de ellas habían sido el detonante
para ralentizar su teléfono: 360 Security, Clean Master y Battery
Doctor.

Además de las citadas, la Google Play Store alberga multitud de


aplicaciones enfocadas a lo mismo, a reducir el consumo de
memoria RAM y a ahorrar batería de muchísimas maneras. En
este artículo os explicaré por qué no aconsejo instalar estos
programas en tu Android, o hasta los terminales más punteros
del mercado sufrirán los efectos negativos de estas apps.

Entendiendo la RAM en Android, ¿cómo


funciona?

A grandes rasgos, la memoria RAM (memoria de acceso aleatorio)


se trata de un tipo de almacenamiento increíblemente rápido que
desaparece cuando el equipo se apaga. Por tanto, se utiliza para
cargar en dicha memoria la información de manera temporal a la
que se accede frecuentemente. Es decir, si abro Chrome en mi
móvil, la próxima vez que vuelva a entrar en él la app se iniciará
de forma instantánea y con todas las páginas que tenía abiertas
hasta el momento, ya que todo se ha almacenado en la memoria
RAM hasta que cierre el navegador.

En algunos sistemas operativos como Windows, cuanta más RAM


tengas instalada mejor. ¿Por qué? Porque cuando la memoria se
ha llenado de todo tipo de programas, el sistema empezará
obligatoriamente a utilizar espacio del disco duro como RAM
virtual, siendo esta mucho más lenta y exigiendo al usuario que
cierre todo aquello que no esté usando o Windows comenzará a ir
realmente mal.

Esto no es así en Android. La plataforma de Google está


diseñada para ocupar la mayor cantidad de memoria RAM
posible, ejecutándose numerosos procesos en segundo plano
que permiten a servicios como las notificaciones un
funcionamiento continuo. Cuando instalamos en nuestro
dispositivo WhatsApp, Facebook, Hangouts o Gmail, éstas siempre
contarán con procesos que correrán siempre detrás de las
aplicaciones, a pesar de que estén cerradas y los cuales no se
pueden detener a menos que sea desinstalado el propio
programa.

En el caso de iniciar una app que demande un alto consumo de


RAM, Android se encargará automáticamente de cerrar los
procesos con baja prioridad (guardando un archivo temporal)
para abrir aquello que el consumidor había solicitado.
Depende de la versión que tengas, la gestión de la memoria será
más o menos eficiente, pero este sería el funcionamiento básico
bajo el cual está estructurado Android.

Entonces, ¿por qué no es recomendable un


optimizador de RAM y batería?

Todos estos aceleradores de memoria RAM, también conocidos


como Task Killer, lo que hacen es forzar el cierre de los procesos
en segundo plano. Debido a la naturaleza de Android, el sistema
los volverá a iniciar inmediatamente y básicamente es como si no
hubiésemos hecho nada, todo sigue igual.

Esto por si fuese poco, es perjudicial para la duración de la


batería. ¿Cómo? Si estás matando procesos y servicios en
segundo plano y Android tiene que estar continuamente
abriéndolos, el mayor uso de CPU para estas tareas repercute
negativamente en tu batería.

Si le sumas la gran cantidad de recursos que consumen todas


ellastanto en primer como segundo plano, tu teléfono sufrirá
de lags y caídas del rendimiento en mayor o menor medida, sobre
todo si tienes instalada más de una.

El funcionamiento de las aplicaciones que aseguran prolongar tu


batería también es muy similar. Además de desactivar funciones
del sistema o reducir el brillo, también se cierran los procesos que
no se estén utilizando actualmente, volviendo al mismo círculo
vicioso que en el anterior caso. Hay algunos accesos directos
interesantes en estas apps o pueden ofrecer funciones alternativas
de seguridad pero no compensan la pérdida de rendimiento y el
nulo ahorro que otorgan.

LEJOS DE SER UNA SOLUCIÓN, LA SITUACIÓN SE


AGRAVA TODAVÍA MÁS EN DISPOSITIVOS DE GAMA
BAJA
Por tanto, ¿qué opciones me quedan para
optimizar el rendimiento?

Ahora que ya sabéis por qué no debéis de instalar los


optimizadores de RAM y batería, os daré algunos consejos para
que mejoréis el rendimiento de vuestro Android de la mejor forma
posible.

 Hiberna aplicaciones en segundo plano: Alternativas como


Greenify, nos permiten hibernar las aplicaciones que menos
usemos. ¿Qué es lo que hace? Congela los procesos y servicios
en segundo plano del programa y así mejora tanto la batería
como la RAM. Cada vez que abramos la app hibernada se
iniciará desde cero.

 Usar alternativas más ligeras: Las aplicaciones oficiales de


Facebook o Twitter, por ejemplo, pesan muchísimo y lastran el
rendimiento sobre todo en terminales de gama baja. Instalar
clientes alternativos mucho más ligeros es beneficioso desde el
primer minuto; igualmente pasa con Chrome o Skype por daros
más modelos.

 Limpiar la memoria caché: La memoria caché es el espacio


reservado donde se guardan los archivos temporales de las
aplicaciones, ocupando en la mayoría de casos hasta varios GB.
Al contrario que la RAM, Android no lo hace solo, por lo que
toda aplicación que instales se reservará un espacio en la
caché. Con el paso del tiempo, es recomendable limpiarla,
yendo a Ajustes, Almacenamiento y Datos almacenados en
caché.

 Desactiva funciones innecesarias: Si no necesitas de Wi-Fi,


del Bluetooth o de la Ubicación, es mejor mantenerlos
desactivados para no consumir innecesariamente energía. Lo
mismo pasa con el brillo o el NFC, todo por llegar al final del
día con suficiente batería.

Y vosotros lectores, ¿utilizáis Clean Master, Battery Saver o


derivados en vuestro Android? ¿Tenéis una opinión a favor de estas
herramientas?