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HH8HH0HnpoHqQg MANUEL GALVEZ HAN TOCADO A DEGUELLO 1840-1342) ESPASA-CALPE ARGENTINA, § HNO AIRES WERTOG cas i 8 cn ‘ Shtecion sosaat aepReso. BN La ARGENTINA DRiNeRD IN ANGENTING Ase do imprimir 18 e dont Be 102 sovertaxes Esta novela es te quinte de lv serie correspondent? a tx pen te Rnmae, que empece hace a magi DP LDS Conmnies (1826-1829), y) cont Br cement. Qo ook (1826-1886), La Goan igetao4 De Ags (1896-1889) 1p Dianieo Be Oo10 © ANGUSTIA (1839-1840). Coro fo he a Vans eecee, cada ava de estas novstes 26 independiente de lan dongs, La que thora publico, Han Tocano 4 DEcOT {agi0 1842), trate de fa guerra civil en las provincing di genie, de la Cordillera y det norte y comianen en ef oo 40 con ta retirada det genaral Lavalte, terminonde cow Ia ba falta de Arroyo Grande. Le prévins wovela gstard dedioata al also de Montevideo y em ta eéptome y attima de fa aavie Gorn ebocadae fo que se fin famato “te. corte de Mane. Hau" ta’ marcha del Béreito Grando y le coida de Rosas. ‘Coma tambien te he dicho, estas novelas us son precise mente histiricas, sto de ambiente histérico, Argumentos y persowajen haw ‘sido inventados or mi, Pere, es0 5 los Reoneecimientos reales estén en absoluio aeverds con 16 Serdal Ble he decimentada para escribir esas novelas fo Tomo que ei ee trntase de wa vbra: de historia, Advior!o ato poraie alpin erties, tgnorante de toe sucesos que he Fefertto, me reprocks eiertas cosas euyye verdad ext py Frade Bijemplo® los asosinatie de gauehos en 10 camgnsie de Buenos dives durante ta brove dictadusr de Lavalle. Bo. fadtaticamente entuiis ef aeunto ol angenier Lestrade free artleulos publicados on “La Prensa” en 1919, También Yo hable de e000 eacsinates en Bk cavewo Dx Los CPRRIELCS, Habiendo tomedo las datos de los diaries do te épors.u de Tes “Memories” det general Erarte, por entonces inéditas Yases autorizads por tos deascendientae det autor, vo habia Ieilo'on ef Avehivo General de ta Nacién, No era Lavaite iquion habia ovdenade esne crimenss, sino tres de los jefec fue mandatan sendas columias mititares: Hstombs, Rach Juan Apéatot Martin ‘Bote novela, Hax Tocs0 & peGUELLO, me Ro, dade mds trabajo que las otras por no existir ningin estudio, wi bus- gl Los unitariog hablaw 2 Bier (Graler domo federales. Yat refiere Toe fusitumientos ienados por Lavalte, gs atreewtades eomelidas por La, Tmatind en ‘Mendosa y los desajueroe de Sandoval, quo at time. se pase al bundy roeieta, igualmente relato Tox fic Bilamserttes ondenados por Oribe y Maza y tos evimenes s0- nati en Cordoba por Bereena, que arcs airds habia sido tuviterie. M6. 1 Cou ansiedad, mientras apretaba los puis y 2 jzbaslgtn terme, miraba por Ia ruta a Men Pareeia no ver los Andes, aue, sl bien lejano, fiviseban desde alli eon so misteriosa grandeza. Tampoco advertia 10s alamas, que como gigantescos soldades so alinesban a orilla'del camino, wi les mon- teciliog de clmos, dames y nogales que fovmaban com> fempletes 9 como isles Gispersas en aquellas tievTas que eran soyas. Ni ois ef mugir de las vacas, ni el Balido de los corderos. Bl hombre no tenia ssntidos sino para ef camino a Mendoza y para ls casa de la hhacfenda. Nadie pasaba por el camino, pero si algusen bubiera detenido eu caballo o au mula frente al hom- bre aquel, habria observado en sus ojos una timida lagrima. ‘Sacd del bolsiy un gran seloj de oro y exclams, 9 In vex con impaciencia y rabia “i¥a debian estar aqui. ajo! Juan Pablo Lain era un sefor auténtieo. La comar- ca le respetaba y le tom‘a. En la propia capital de In Provineia, a donde rares veces iba, su nombre eva citade con réxpeto y hasta dectase que el mismo Aldan, Gespitico y voluntarioso caudillo, jamés se atrever contza él ¢ sus hijos Era alto y, en sus sesenta afios, fuerte y robitte En si cabezt leonina, de argos y_ abundanies cabo- Mos, no se vela una cana. ‘Tenia anchas Ins espaldes y sélido el cvello, Sus faceiones componian un tipe dle bellesa yaronil: eran gruesas pero no toscas, v fentre ella descollaba sa boca orgulosa y su. labio dominador, Dejabase patillas; el bigote, grueso y cai- ite, empersiba a encunecer. Sus ojos, renegridos, eran muy vives ¥ faselnantes; y sia yeces atemorizaban, otras sabian mirar con diluira. Vestia esa mariana Ge noviembre de 1840 un gran poncho de vieuRa ¥